Todos los barrios: disco de Pato Muñoz

Hay discos que pueden estar muy buenos compositivamente, técnicamente, y en cuanto al sonido, sin embargo no gustarnos. Son esos discos que, por más que estén geniales, una escucha una vez y nunca más. Hoy les cuento sobre «Todos los barrios«, de Pato Muñoz, que es un disco hermoso, que le trajo a estos días relativamente apurados una gran cuota de sorpresa, entusiasmo y belleza.

Hace ya un tiempo que cuando escucho un disco lo primero que percibo es qué energía genera, y de qué energía está hecho. Supongo que es algo lógico por el viaje energético en el que ando 24/7. Analizando un poco mis gustos musicales he llegado a la conclusión de que mis gustos y encantamientos con los discos que escucho muchas veces tienen todo que ver con eso. Bueno, este disco tiene una energía maravillosa: optimista, re positiva, pero que no te atropella, no te lleva puesta.

Esto que comento de la energía no tiene relación alguna con la cantidad de notas, con el virtuosismo y demás. Pueden haber mil notas o una en un compás y que la energía sea amable con quien escucha, o soberbia y avasallante. Si durante la escucha una no llegara a darse cuenta de este aspecto, lo nota indefectiblemente al terminar de escuchar el disco en cuestión. ¿Cómo estoy en relación a antes de empezar a escucharlo? ¿Recargada o agotada? Voilá, ahí está la cuestión.

Bueno, «Todos los barrios» es un discazo, con una calidad musical completamente profesional, y el baño de energía positiva que te regala es tan pero tan bienvenido que termina el disco y tenés ganas de volver a ponerlo enseguida.

El primer tema, que se llama como el disco, es un tema de jazz, funky, con trasfondo de candombe. Lo primero que me enamoró fue el sonido y el volumen del bajo. Siempre me gustaron los bajos a volúmenes notorios, no es algo nuevo para nada… ustedes lo saben. Ojo, tampoco es que esté fuertísimo, es que se oye divinamente y sin esfuerzo. Es un tema con varios riffs, con varias frases armónicas y melódicas que tienen la divina peculiaridad de ser comenzadas por un instrumento y terminadas por otro (por ej. frases iniciadas con el bajo que remata la batería), o de tener unos unísonos entre instrumentos que suenan espectaculares. Tiene también bellísimos slaps que te abren el chakra del corazón.

Graciela es un tema introspectivo, que arranca con unas frases de saxo y bajo muy hermosas, que transmite nostalgia y aceptación, dulzura y amorosidad. Las melodías tocadas solo por el bajo y otras entre el saxo y el bajo son una caricia a la existencia. Las notas súper definidas y tocadas con una certeza total, también en los pasajes más veloces, con un ataque hermoso y una hilvanación perfecta entre las notas. El sonido del bajo es dulce pero masculino, firme; a la vez muy cálido y amable. Las posibilidades técnicas de Pato Muñoz le permiten un fraseo genial, inclusive cuando sube la velocidad. La guitarra eléctrica y el piano también dialogan, y apoyan mucho, contribuyendo al clima y a la profundidad. La batería acompaña la dulzura con los sonidos de los cuerpos y de los platos. En la mezcla la bata está a un nivel de volumen muy discreto, cosa que aquí agradezco, porque me da la posibilidad de escuchar mucho más claro al bajo y gozarme con ese efecto mágico y grandioso de estos sonidos gordos.

El tercer tema se llama Funky Blues. Para resumirlo en tres palabras y dos signos de admiración: ¡es un despelote! Este track se merece tantas escuchas como instrumentos, porque es tan pero tan rico lo que pasa acá, que escuchando solamente la globalidad a una se le pierden miles de detalles, miles de momentos especiales. El saxo resalta por obvias razones, pero también la guitarra, las congas, la batería y el piano. Lo del bajo en este tema es de otro planeta. Me encantaría ver un video de esto… es imponente la perfección en cuanto a que Pato toca notas rapidísimas y muy abundantes pero sostiene la la intención, la fluidez y la expresividad a una velocidad impensable. Es un temazo tocado en forma magistral.

Doña María comienza trayendo un poco de calma, como para bajar un poco la exaltación que nos generó el track anterior. Aquí hay escobillas, cajón, bombo legüero, un clarinete y un saxo tranquilos, un piano y un teclado mansos, y desde el bajo notas largas, sostenidas, muy disfrutables. Por la mitad del tema crece la intensidad, generando toda una movilización celular, para luego volver a la Parte A y después finalizar con otro incremento de tensión y diálogos entre los instrumentos. Tanto la percusión como los instrumentos melódicos condimentan la experiencia con estos ingredientes que ya son definitorios del disco: profesionalismo y buen gusto.

Nana del pequeño tigre es el track más breve del disco (2 minutos y poco) y como lo adelanta el nombre es una bellísima canción de cuna. Bueno, ¡ya quisiéramos muchos de nosotros que nos hubieran dormido con música como esta! Aquí hay un viraje hacia sonidos más acústicos: guitarra española, flauta traversa, bombo legüero, piano y bajo. La melodía me pareció que tiene algo de hindú, y de alguna manera la musicalización con la guitarra, el bombo y la flauta también me generaron una impresión de música de lugares y culturas diferentes y lejanas.

Nana del pequeño tigre (parte II) dura 6 minutos y algo y hay un cambio sonoro bastante marcado con la primera parte, pues cambian los instrumentos otra vez: guitarra eléctrica, saxo tenor, piano, teclados, batería, congas, y bajos. No les recomiendo ponerle esta segunda parte a su bebé para que duerma, pero sí les recomiendo a ustedes, adultos, que cierren los ojos y viajen. El saxo tenor aquí es bastante protagonista me fascinó en todo: el sonido, el fraseo, la afinación, las notas en sí… todo.

Candombe para Lautaro es un track con un bajo de 7 cuerdas y percusiones. El sonido agudo del bajo de Pato es igual de hermoso o más que los sonidos graves. No hay caso, el bajo le hace bien al alma… Además de bellísimos son sonidos amables y orgánicos. Este track es mántrico y tiene acordes preciosos, una melodía circular, arpegios, algún armónico… dulzura, calma y belleza, todo acompañado con la percu necesaria. Lo encontré en Youtube, así que se lo comparto por acá.

Quién sabe es un tema que te infunde ansias de salir a vivir, de ir ya mismo a comerte el mundo a manos llenas. A fuerza de slaps, de melodías vivaces y optimistas, de frases virtuosas pero no presuntuosas, de bata y tambores de candombe, de alegría y empuje, es una invitación deliciosa a moverte. El piano y los teclados y la guitarra eléctrica suman sus sonidos agudos a esta fiesta final. El saxo, cuándo no, le da esa grandiosidad extra al todo. Este candombe-jazz fusión espectacular cierra magistralmente este disco súper homogéneo que sí o sí tenés que escuchar. (Después contame, ¿ta?).

Aquí debajo les dejo el link a Bandcamp, donde pueden escucharlo y comprarlo:

https://patomuoz.bandcamp.com/album/todos-los-barrios-2

Este disco salió en el año 2012 pero lo grandioso de la música es que no tiene fecha de vencimiento. Siempre es nueva para quien la escucha por primera vez. Me alegro de que haya llegado a mis manos en este final de 2021.

Comparto la información sobre Pato Muñoz que encontré en la red:

Nacido el 10 de diciembre de 1964 en Montevideo (Uruguay), Javier «Pato» Muñoz estudia guitarra, bajo eléctrico, armonía, composición y arreglos en su ciudad natal y posteriormente contrabajo clásico en el conservatorio Padre Antonio Soler de San Lorenzo del Escorial (Madrid). Bajista de gran versatilidad comienza su carrera profesional en 1980 participando en grabaciones y giras con artistas de diversos estilos entre los que se destacan Alberto Wolf, Jose Carbajal «El Sabalero», Rubén Dantas, Andreas Prittwitz, Gema y Pavel, Eliseo Parra, María del Mar Vivó, Cubop, Los Losadas, Diego «El Cigala», La Barbería del Sur, Big Band del Taller de Músicos de Madrid, Centro Habana Band, Rasha, Nono García, Hugo Naranja Toscano, o Niña Pastori. Asímismo trabaja asiduamente como músico acompañante de cantantes como Raphael, Paloma San Basilio, Alberto Cortez, Roque Narvaja, Inma Serrano, María Vidal, Bertín Osborne, Azúcar Moreno o Andy&Lucas dentro de la música comercial. También ha colaborado en programas de televisión como 7º de Caballería, Los Conciertos de Radio 3, Música Sí o los Premios Amigo. Como profesor tiene gran experiencia, ha impartido clases en distintos centros así como de forma particular. Ha publicado ejercicios y patrones originales en la revista Guitbass y cuenta con un método propio en proyecto.

Nada a cambio – CD de Jorge Rodríguez Stark

Ustedes ya saben que mi debilidad son los buenos discos de compositores bateristas. Creo ser objetiva cuando digo que los discos de calidad compuestos por ellos son especiales, tienen características (quizás sutiles) diferentes, que hacen de la experiencia de la escucha algo especial.

Ayer me regalé este disco y en el momento en que empezaba a escuchar el primer tema, empezó una cascada bestial de rayos, así que tuve que esperar hasta hoy para poder escucharlo. Mi computadora es anciana y dependo de ella, así que no puedo arriesgarme a que se queme. Hoy, domingo, amaneció super soleado y me di el gustazo de tirarme al sol a escuchar mi disco nuevo.

A pesar de que sí tenía curiosidad, no tenía idea de la perlita que me estaba esperando. Amigos atresillados, ustedes que tienen gustos parecidos a los míos, ¿qué expectativa sentirían si les dijera que los instrumentos son: batería, saxo tenor, piano y contrabajo? Ja, eso. Ya pintaba muy bien antes de darle play.

Hoy tuve la buena idea de no poner todos los temas de corrido, sino escuchar algunas veces el primero. Es algo que hago muy seguido pero esta vez fui especialmente consciente de la función que tiene eso para realmente sintonizar con la propuesta musical. En la primera escucha, se resaltan algunas cosas, en la segunda otras y recién por la cuarta o quinta es que uno «nada» en esas olas vibratorias… sospecho que la energía personal se ajuste a la propuesta energética musical.

El primer tema se llama «Viaje de ida«. Mi primera impresión a los primeros compases fue: «Bien, es un verdadero disco de jazz». Qué manía de catalogar, ¿eh? Y como la vida está plagada de enseñanzas para que vayamos dejando de lado la dualidad, al avanzar la escucha noté que este primer tema tiene un espíritu cien por ciento jazzero y a la misma vez te conecta con Brasil, con la bossa nova y quizás con el samba también. Sabemos que la gran belleza del jazz es la libertad que permite dentro su propio lenguaje y también su adaptabilidad a otros estilos, sin perder su impronta maravillosa.

Tomado como unidad completa, este primer track me generó un estado de ánimo positivo y animado pero nada superficial, una conexión alegre y madura con la existencia. Al detenerse en cada instrumento, cuando lo escuchen encontrarán capas y capas de asuntos bellos. Para no aburrirlos con la lectura, solo mencionaré que la melodía principal del tema es hermosa y el sonido y la intención del saxo tenor todo a lo largo es un mimo al corazón. Son un deleite esos apoyos con el hi-hat abierto de la melodía tocada por el saxo; fue genial la elección de sonidos de la batería, con un acompañamiento más que nada grave, con los cuerpos, como para permitir resaltar al saxo y con algunos detalles agudos con el aro del tambor y el charleston; y me resultó una delicadeza total el fill con los cuerpos graves antes de la entrada de la melodía. El solo de piano es una clase de buen gusto, confianza y libertad. Y el contrabajo me hizo sentir como Stevie Wonder, moviendo la cabeza con los ojos cerrados de un lado para otro sin parar, con un groove sólido y delicioso. Me llamó la atención que en la mezcla el piano tiene un volumen quizás más bajo que los otros instrumentos y eso en verdad le da al tema más profundidad y también te obliga a escucharlo con más atención, lo cual termina resultando en una experiencia realzada.

La segunda pista se llama «No sos vos, soy yo» y al igual que la primera es optimista y cuidada. A mí me llevó por las mismas zonas emocionales que me lleva un disco de Sonny Rollins que amo, que se llama «Saxophone Colossus». En este tema yo sentí esa influencia: de Max Roach, de Sonny Rollins y demás. Este track me dio muchas ganas de bailar… hace pocos días fui al Hot Club y tuve la suerte gigantesca de invitar a alguien a bailar uno de los temas y que aceptara. Este tema me recordó ese momento pues también es un tema para ser bailado. No les cuento más, así les dejo espacio para la sorpresa cuando lo escuchen.

El tercer track se llama como el disco: «Nada a cambio«. Me intrigaba el título del disco hasta que leí en el material que acompaña a los temas y encontré la explicación: «crear incondicionalmente, sin esperar contrapartidas». Este tema es más introspectivo. Ya saben que yo tengo tendencia nostálgica, así que estos temas que invitan a la mirada interior siempre terminan siendo mis favoritos. Son esos que terminan y los pongo otra vez. ¡Este tiene una melodía de-li-cio-sa y unos solos súper bellos!! Aquí el saxo descolla, por su sonido y expresividad, por las divinas elecciones de notas en la improvisación y por la enorme sensibilidad. De la batería me impresionó la creatividad de las figuras de la mano derecha en el ride y la inteligencia y todas las buenas elecciones para acompañar al tema completo y a los solos de piano y bajo en particular. El solo de bajo es llamativamente expresivo, con una intención súper positiva sostenida y bella, y con un ritmo espectacular. No sé por qué este track me llevó a París. Nunca estuve en París pero es de esas ciudades que se conocen sin haber estado… y hay algo en esta composición que me lleva a caminar por un puente encima del Sena y sentarme en un cafecito en el Quartier Latin.

El cuarto tema se llama «Primera impresión» y para quienes amamos el candombe, el jazz y los solos, es una gozadera. Comienza con una intro hermosa de piano, sigue el tema en sí y luego el viaje continúa con un fantástico solo de piano. Me pareció buenísima la forma de aniticipar ese solo con las notas introductorias. Continúa con un solo de saxo (es interesante que el saxo tiende más al jazz mientras la base tiende más al candombe y queda genial). Durante este solo de Bingert hay una comunicación súper rica entre los otros instrumentos y el saxo, que finaliza dando pie al solo de batería que da fin al tema. Hasta ahora este es el momento en que el compositor batero se toma su momento para «repartir», pero lo hace con un cuidado total por la musicalidad que el tema imponía y con un recato de extensión tal que me quedé con ganas de más. Y dándole aún más unidad a la creación, el piano, que había comenzado el tema, le ofrece apoyos varios al solo de la batería. Es peculiar un tema que termine con un solo de batería, ¿eh?

El quinto tema se titula «Como cualquier hijo de vecino«. Me fascinó el festín comunicativo, tan virtuoso como musical, entre el piano, el bajo y la batería durante el solo de piano. Si bien el solo es del piano, bien se podría decir que es un solo creado por los tres instrumentos, y lo mismo sucede cuando entra el saxo y hace su propio solo. Como si Jorge supiera que nos habíamos quedado con ganas de más bata en el track anterior, aquí nos regala otro solo de batería, apoyado por el piano, bajo y saxo. Otra vez el tema termina con el solo de bata y ahora sí confirmo: esta es la fórmula para que una se quede con ganas de más. Te lo aseguro: cuando termines de escucharlo, sí o sí vas a poner de nuevo o el tema completo o el solo de batería.

Pienso que pueden querer saber que el disco fue grabado en una sola sesión, con todos los músicos tocando a la vez, y en una sola toma. Evidentemente hubo buenos ensayos, porque el resultado es tan perfecto como si hubiera habido varias tomas y demás.

Les tengo una excelente noticia: pueden escucharlo en todas las plataformas digitales en forma gratuita. Sin embargo, permítanmes recordarles que si queremos que la música siga existiendo, tenemos que contribuir con ella. Si el disco les gusta a ustedes también, sean amables y cómprenlo. Creo que Bandcamp es el sitio más conveniente para los músicos en este sentido, pues las comisiones son menores que otras.

CD «Otros Planos» de Eduardo Almada

Este lugarejo internético nació así, conmigo escuchando discos y contando lo que escuchaba. Luego derivó un poco, pero hoy me voy a dar el gustito de hacer lo mismo que hacía en las primeras entradas atresilladas: escuchar un disco nuevo y a medida que lo voy escuchando, ir contándoles qué tal la experiencia.

Ya sabemos que soy la tipa más suertuda del planeta cuando de música se trata, y tuve el honor inmenso de que Eduardo no solo me alcanzara su disco sino que, además, me hiciera el regalo de contarme detalles sobre los temas, que ahora harán mi escucha más atenta. No puedo compartirles la trastienda de las canciones, pero sí llevarlos a pasear conmigo entre estos sonidos que ya visitan el espacio de «la aldea gala».

Hay dos asuntos que impactan de este disco a primera vista. En primer lugar, en la tapa está el propio Eduardo, con su mirada frontal, con su actitud directa y su expresión transparente. Es como si te estuviera diciendo: «no escondo nada, pasá y ponete cómoda, que no hay nada que temer». En segundo lugar, los nenes con los que lo grabó. ¡Mamita querida! Una selección genial de los mejores músicos de este paisito tan musical.

Adolesciendo es el primer encuentro con estos sonidos. Es una canción súper fresca, positiva, a la que se le siente bellamente la adolescencia y el comienzo de tantas cosas. La letra es de Eduardo y la música es una coautoría con Roque Coitiño.

Pa’ la Rada es un candombe re alegre, con una felicidad que se me antoja como repletita de inocencia, compuesto por Eduardo (letra y música). Preciosa melodía y una letra súper uruguaya, que no hay cómo no querer desde la primera escucha. Me encanta el ritmo logrado en la letra: una mayoría de palabras cortas salpicadas por unas pocas palabras más largas, siendo las dos más largas «repiqueteando» y «retumbando». Me encantó que el ritmo queda más reforzado aún por el uso pero no abuso del sonido «ch» en las palabras «che», «pucha» y «empilchao».

La música de este tema es cadenciosa, alegre pero sin ansiedad, con el aplomo que solo logra quien se mira, quien se observa y está en paz con lo que ve. Los coros con la voz de María Bentancur combinan de maravillas con la voz de Eduardo. Y cualquier cosa que yo pueda decir de Gerardo Alonso, Nicolás Ibarburu, Martín Ibarburu y Gonzalo Gravina, más los tambores de Diego Paredes, Jhonny Neves y Leroy Pérez estará demás, así que me llamo a silencio. Escúchenlo que va a ser mejor.

Azul sin rima es una murga playera en la que solo tocan Hugo Fattoruso el acordeón, Nico Ibarburu guitarras, Gerardo Alonso bajo y coros, Pablo Stella coros y la batería de murga formada por Freddy «Zurdo» Bessio, Freddy Nicolás Bessio y Andrés «Baba» Lijtmaer. No digan nada que el ritmo de murga a mí no me cuelga mucho… pero esto está bárbaro.

Virazón empieza y parás en seco. ¿Un sitar? (ejecutado por Angelo Primon) ¡Qué liiiindo! Virazón es una canción de amor… ahora, si el amor que originó la composición es tan cuidadoso como el cuidado puesto en este tema, ¡qué hermosura de amor!

Antonio es un tema instrumental, un candombe instrospectivo que lleva el nombre del padre de Eduardo. A guitarra (Eduardo Almada) y tambor piano (Gerardo Alonso). No es triste para nada pero a mí me hizo llorar, seguramente por viajes propios con los ancestros que ya no están. Sigo sintiendo el cuidado gigante de la música, tanto la guitarra como el tambor… tratados con respeto y amor totales.

Volverá setiembre es una co-autoría con Pablo Stella, quien escribió la letra y participó también en la música. La voz de Eduardo en este tema me emocionó especialmente… me encantó, me encantó, me encantó la melodía (y me llamó la atención cómo la mayoría de las frases terminan graves); me fascinó la mansedumbre; me erizó todo el espacio entre golpe y golpe de la batería (Martín Dios Ibarburu), la dulzura firme del bajo (Gerardo Alonso), y cómo el bajo y la voz se alternaron los espacios para cantar.

Milongón para ella es otra canción súper alegre, con el romanticismo feliz, que tanto bien nos hace a todos. Esta canción te levanta y te hace bailar sí o sí, con unos sonidos súper hermosos. En este tema está toda la magia de los sonidos acústicos reunidos: hay contrabajo, semillas (Gerardo Alonso), piano (Alfredo Monetti), flauta traversa (Juan Pablo Di Leone) y los tambores de Paredes, Neves y Pérez. Si necesitás levantar el ánimo, dale play a este tema y después contame si no te quedaste bailando feliz. ¡Qué hermosa ha de ser esa musa para despertar tanta alegría y belleza!

Versos al corazón no me llegó tanto hoy. Ya sabemos cómo es esto de que la música te llegue o no… eso es un asunto completamente circunstancial e individual. Habrá que volver a escucharla, pero será mañana.

Canción de cuna para Nati me resultó una joyita hermosa. Un tema instrumental maravilloso que me despertó una frondosa combinación de emociones: ternura, amor, alegría calma con tonos de felicidad profunda. Qué elección fantástica de instrumentos también: guitarra (Eduardo Almada), bajo fretless (Gerardo Alonso), armónica (Juan Pablo Di Leone) y piano (Carlos Darakjián). Termina y la tenés que volver a poner. Esta composición hermosa le pertenece a Eduardo.

Para verte venir es otra exquisitez, de principio a fin. Claro, se ve que Eduardo no encontró músicos que lo acompañaran como la gente, y tuvo que conformarse con los siguientes (genios todos): G. Alonso, N. Ibarburu, M. Ibarburu, Gonzalo Gravina, Walter «Nego» Haedo, y un coro de murga arreglado por Ney Peraza.

Ivaní es un candombe tranquilo y tiernísimo, pura dulzura y amor, compuesto por Eduardo para su nietita. Venís escuchando y sintiendo el abrazo de los sonidos… y cuando creés que no cabe más ternura, Sara Sabah y María Bentancur aparecen con sus coros y ta, solo queda desarmarse, entregarse y admitir, encantada, que en este mundo también existe la magia amorosa y seres dispuestos a mantener esa llamita viva. Gracias también por eso, Eduardo.

Otros planos, siendo el último tema del disco, me hizo notar que el canto de Eduardo tiene cero pretensión, que los sonidos que hay son los que las canciones necesitan y ni uno más por un lado, y por otro lado las melodías son creativas, variadas, con un equilibrio muy agradable entre lo previsible y lo inesperado. Es fantástico cómo es una canción que se siente nocturna. Ta, yo le sé la historia, pero aunque no se la supiera, sería una canción nocturna. En este tema tocan Gerardo Alonso (bajo, guitarras, sinte, percu), Gonzalo Gravina (Rhodes) y Daniel Legazcue (batería).

Bueno, esta fue mi primera escucha de este disco precioso. Un disco con alma, un disco bello y amoroso, hecho con cuidado total, con composiciones que transmiten cosas reales, profundas, verdaderas. Canciones que por suerte tenemos ahora todos para poder resonar con ellas y al vivirlas, permitirnos volvernos más amorosos, más tiernos, más cuidadosos.

La foto de la tapa es de Carolina Filluelo.

Charlie Watts: ya te estamos extrañando

Foto: Martín Pereira

Hay noticias como esta que no querríamos leer jamás: falleció Charlie Watts.

Resulta muy difícil aceptarlo y a medida que vamos cayendo en el verdadero significado de esto, va emergiendo una tristeza muy particular. Sentimos como si hubiera fallecido un miembro de la familia a quien por alguna razón no nos cruzamos nunca.

Desde aquí, primero que nada, le elevamos un enorme gracias por haberle dedicado su vida a la música, y con eso haberle ofrecido a millones de personas horas y años de esa compañía tan particular que significa la música de The Rolling Stones.

Hay sonidos que acompañan el enamoramiento, otros la tristeza o la depresión, o la alegría superficial y en una categoría aparte está la música de The Rolling Stones, que nos fue acompañando a lo largo de los años en una amalgama única de sentires que nos identifica a las generaciones de los 50, 60 y 70: la rebeldía y euforia controladas, la bronca por las injusticias, la decisión de poner límites, y la necesidad de emancipación y de un amor más libre.

Tanto Keith Richards como Ron Wood y Mick Jagger han expresado que Charlie Watts era el motor de la banda, que sin él no habría The Rolling Stones. En el aspecto musical no cabe dudas de que la banda habría tenido un sonido y un espíritu diferentes si el baterista hubiese sido otro. Es fácil imaginarse que en su lugar cualquier otro podría haberse visto tentado en ese contexto musical y en tal coyuntura exitosa a un mayor desenfreno percutivo y el resultado total no habría sido el mismo. En el aspecto humano sus compañeros de camino también han dicho que Watts fue un cable a tierra.

Ya lo anterior bastaría para que nos doliera mucho su partida pero al colectivo de los bateristas hoy nos impacta, además, que se fue uno de los referentes más originales de la historia del instrumento y en particular de la batería en el rock.

Watts fue un músico autodidacta. Desde joven se sintió atraído especialmente por el jazz y el blues. La originalidad genial de Watts en la batería en buena parte tiene que ver justamente con su habilidad para permitir emerger en el rock elementos de esos géneros que condimentaron la obra de los Stones sin llegar a desvirtuar, en lo más mínimo, el estilo; de hecho, lo potenció y creó un sello propio de rock and roll.

Entre las conversaciones que se dieron al conocer su partida, Diego Bartaburu (baterista de NTVG) comentó: “Pensá en la bata de Angie. ¿A qué otro tipo se le habría ocurrido algo así? La expresividad es insuperable. La mordida del hi-hat luego de decir Angie o el fill anterior, que empieza en el hi-hat y termina en el tambor”. Estos ejemplos que mencionó Diego, así como sus shuffles, son sonidos que logran una emoción muy particular y que a ningún otro baterista se le había ocurrido, antes de Watts, generar en un contexto musical de este tipo. Su estructura jazzera le otorgó una libertad de apoyos diferente, una creatividad melódica original y él tuvo la habilidad artística para desarrollar eso de una manera única.

Para Watts la batería siempre fue un instrumento de acompañamiento. No le encontraba sentido a hacer solos de batería y su prioridad estaba en el acompañamiento necesario para la canción, en lograr que hubiera swing y la gente bailara. ¡Vaya si lo logró!

Blopa Drummer, desde Vancouver, nos comentaba: “Es imprescindible decir que tocar simple no es fácil”. Para el público general que no haya estudiado nunca un instrumento musical puede parecerle que tocar menos notas es más fácil que tocar muchas pero la realidad es lo opuesto. Sostener un groove simple en forma pareja a lo largo de los minutos es de los mayores desafíos que tiene un baterista, pues eso implica mantener la intención del golpe, la intensidad, la relación sonido-espacio (tocar justo en el tiempo, o siempre anticipado, o siempre pospuesto), y definitivamente atención y concentración plenas. El nivel de dificultad de todo esto en un groove simple, con los golpes imprescindibles, es mucho mayor que en un toque abigarrado.

Otra originalidad del sonido generado por Watts está marcada por su forma de agarrar el palillo izquierdo, con el llamado “traditional grip”, típico del jazz y, hasta donde sé, no utilizado consistentemente en el rock hasta Watts. Para quien conoce del instrumento es realmente algo que vuela la cabeza imaginar cómo a un baterista de una banda como The Rolling Stones se le pudo ocurrir tocar con traditional grip. Y cómo con ese grip pudo ser uno de los bateristas de groove más sólido de la historia de la música. Otra particularidad de este genio es no tocar el hi-hat cuando toca el redoblante. Lo típico es el unísono entre el redoblante y el hi-hat y a este ser se le ocurrió modificar eso, generando ese espacio sonoro tan amplio para el tambor, que emociona de acá a Saturno y que tiene que haber tenido gran significado tanto para la decisión y pasión del canto como para el baile de Jagger en sus temas.

Si bien es una comparación extraña, es llamativo que su set de batería y su vestimenta fueron igualmente tradicionales. Trajes clásicos, mayormente hechos a medida por su talla pequeña, y una batería Gretsch, de 1957, compuesta por la mínima cantidad posible de cuerpos: tambor, bombo de 22” x 14”, un tom de pie de 16” x 16” y otro tom de 12″ x 8”. No endorsó ninguna marca de platos. Su hi-hat y su único ride de 18” no mostraban marca.

Además de haber sido miembro de The Rolling Stones desde 1963, Charlie Watts tuvo sus propios proyectos de jazz, de los cuales existen las siguientes grabaciones:

1986: Live at Fulham Town Hall (Charlie Watts Orchestra)
1991: From One Charlie (Charlie Watts Quintet)
1992: Tribute to Charlie Parker with Strings (Charlie Watts Quintet)
1993: Warm & Tender (Charlie Watts)
1996: Long Ago & Far Away (Charlie Watts)
2000: Charlie Watts/Jim Keltner Project (Charlie Watts y Jim Keltner)
2004: Watts at Scott’s
2010: The ABC&D of Boogie Woogie – The Magic of Boogie Woogie
2012: The ABC&D of Boogie Woogie Live in Paris
2017: Charlie Watts meets the Danish Radio Big Band (Live at Danish Radio Concert Hall, Copenhagen / 2010)
Huelga decir que a Charlie Watts no le interesaban las luces ni la farándula. Su interés era tocar música y así lo hizo. En este año, 2021, se va de esta tridimensionalidad dejando tras de sí una estela de enorme respeto y agradecimiento de los músicos y del público en general. Por supuesto, y por suerte, también nos deja su legado gigante en sus grabaciones.

de P.S.

Foto de portada: The Rolling Stones Montevideo – 16 de febrero 2016 – Estadio Centenario Foto © Martín Pereira

Nota escrita para Cooltivarte por Patricia Schiavone y editada por Alejandro Moya.

Mundo Eduardo Elissalde

Cada músico crea un mundo sonoro particular. Esto es así para todos los instrumentos pero pareciera que fuera más todavía en el caso de la batería, quizás porque son varios instrumentos en uno solo, o quizás sea porque el ritmo es algo que nos llega muy directamente.

Como algunos de ustedes saben, con el Club de Bateristas del Uruguay estamos entrevistando a bateros desde diciembre de 2020. Cada entrevistado es creador de un mundo sonoro propio, original y fascinante, en el que nos vamos zambullendo antes de cada entrevista y nos metemos hasta el cuello durante cada charla.

Comparto hoy, aquí, parte del mundo sonoro de Eduardo «Chancha» Elissalde, un mundo atrapante e imperdible.

Este «Autores en Vivo» es una locura:

El disco «A Quemarropa». Por lo que dicen los comentarios, no está completo, pero da para gozarse todo.

Con Abuela Coca. Para mí tiene un plus de disfrute desde que escuché de Eduardo de qué forma bastante azarosa se generó el estilo tan particular de este grupo.

Con Carlos Quintana, «Canciones Transparentes». Para escucharlo con detenimiento, de ser posible de noche, con auriculares y la luz apagada.

Cómo no compartir esta explicación simple y perfecta:

Por último les comparto la entrevista que hicimos el 8/8/2021, donde Eduardo cuenta acerca de su camino con la batería, con el candombe y con las diferentes bandas y músicos con quienes ha tocado y sigue tocando.

Entrevistas del Club de Bateristas del Uruguay II

El Club de Bateristas del Uruguay sigue haciendo entrevistas súper interesantes.

Les sugiero pasar por el canal de Youtube.

Las últimas tres entrevistas, al igual que las anteriores, no tienen desperdicio.

Entrevistamos a:

Sergio Faluótico (uruguayo radicado en Canadá desde 1989)

Nicolás Correa (uruguayo radicado en España desde principios de los 90)

Diego Piñera (uruguayo radicado en Alemania desde 1994)


Quienes estamos en esta tarea bella estamos encantados con la impronta que vienen teniendo estas charlas. Siendo informales, cómodas y amenas, se tratan temas de profundidad para los músicos profesionales y se comparten experiencias, dificultades, foco de estudio, encares musicales, etcétera.

Esperamos que signifiquen un aporte para bateristas principiantes y profesionales.

Continuamos el próximo sábado, 26 de junio, con una entrevista a Miguel Romano.

El link a la Página del Club, donde hacemos los videos en vivo es: https://www.facebook.com/clubbateristasdeluruguay

Entrevistas del Club de Bateristas del Uruguay

Amigos de Atresillado:

Ustedes conocen bien mi apasionamiento por la batería y mi curiosidad por los secretos del acto musical en sí, así que se imaginarán el nivel de disfrute que está habiendo en lo que paso a contarles.

Está sucediendo algo MUY MÁGICO: los administradores del Club de Bateristas del Uruguay nos organizamos para hacer un ciclo de entrevistas informales y muy jugosas, a músicos que admiramos muchísimo.

El Club ahora tiene una Página de Facebook y desde esta página estamos entrevistando en vivo, con una frecuencia sostenida de dos entrevistas por mes, a bateristas interesantísimos.

Además, ha nacido el Canal de Youtube del Club de Bateristas del Uruguay en el que vamos subiéndolas también.

Les dejo aquí algunas y les sugiero que si les parece bien, se suscriban a la página de Facebook y al canal de Youtube para no perderse las que vendrán.

Abrazos!!

Patricia

Feliz Nochebuena y Navidad

El significado de felicidad ha ido mutando muchísimo adentro mío.

Hoy es un lugar tranquilo, con claridad mental y emocional, al que llego de a ratos y en otros momentos se me escurre por entre los dedos.

Les dejo esta música que acabo de encontrar (una versión acústica de Last Train Home de mi tocayo Pat) y que pone en formato sonido lo que para mí es la felicidad a diciembre 2020.

Abrazos,
Patricia

Charlas de Juan Pablo Chapital con músicos uruguayos

El músico Juan Pablo Chapital ha estado transmitiendo charlas maravillosas con músicos uruguayos fundamentales para la música de este país.

Les dejo los links de las charlas que ha subido hasta el momento. Irán agregándose más, seguramente, así que visiten el canal y suscríbanse para recibir las novedades directamente.

 

Entrevista a CANCEL CULT – Banda de uruguayos en L.A.

Hola, gente.

Me di el gustazo de entrevistar (por Zoom) a CANCEL CULT y con ellos me enteré que fue la primera entrevista a la banda, así que es una primicia completa.

Si leyeron mi nota anterior, ya saben que me parece una banda muy, muy pro.

Aquí les dejo la charla y espero que la disfruten.

Ah, me aclararon que habían buscado cuidadosamente el mejor lugar de todo Los Ángeles para la entrevista 🙂 [Ya verán por qué se lo aclaro].

 

 

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