“Nadie sabe lo que va a pasar” – Dany López

La invitación hoy es a detenernos juntos en la canción “Nadie sabe lo que va a pasar” de Dany López. Cuando digo “juntos”, digo: ustedes, el autor de la canción y yo. Espero que se enganchen tanto como yo. Y si pueden, sacúdanse esa timidez y comenten abajo. Si son amables, todo comentario es bienvenido.

Antes de que arranquemos el tren, sugiero darle click a la canción, para que todos sintonicemos la misma frecuencia.

 

¿Cuál es la primera sensación que les genera? ¿Y la segunda? Sería ideal que se lo preguntaran antes de seguir leyendo.

Ahora les voy a contar mi viaje de escucha y luego lo más preciado: la mirada del autor. Si se aburren con mi viaje, lo bueno de un texto escrito es que se pueden saltar líneas. 😉

En mi caso cuando escucho por primera vez una canción casi nunca entiendo el mensaje global de la letra. Oigo quizás combinaciones de palabras que me llaman la atención pero solo leyendo la letra logro hincarle cerebro al mensaje de la palabra. El acercamiento que me resulta natural es prestarle atención más que nada a cómo me hace sentir y luego empezar a desmenuzar los elementos sonoros que me lo generan.

Con esta canción lo primero que siento es una combinación bastante balanceada de alegría e introspección. Es como si tuviera el potencial para desbocar el sentimiento de alegría pero aparecieran elementos que te la contienen, con algún matiz de tristeza, y con otros tintes de aceptación y despreocupación.

El siguiente nivel de escucha al que fui es la voz de Dany y la batería juntos. Es como si en esta instancia fueran una unidad indivisible. Y ahí empiezo a comprender un poco más cómo es que me genera todo eso.

La voz de Dany tiene en sí esa misma mezcla de emociones: dulzura e introspección por un lado, optimismo y liviandad por otro. O será mi interpretación, que ya sabemos que es lo único con lo que contamos los seres humanos.

Todas las voces son particulares, claro, en su timbre, en todas sus características, pero la de Dany a mí me impacta especialmente. Me paré a tratar de comprender un poco más su efecto y lo que vi fue que por un lado me llega como con un deseo de comunicación muy honesto, muy directo, como si no estuviera midiendo ni retaceando nada. También recibo inexistencia de miedo y eso me resulta sanador… como si por lo que dura la canción yo pudiera deshacerme del miedo también. En cuanto al sonido en sí, es muy, muy cercano y agradable, es entrañable, es dulce y sincero. Tiene una cualidad amorosa hacia todo: hacia la canción, hacia él mismo, y de algún modo hacia la vida toda. Es como si en una nota se condensara la existencia humana. Sé que suena exagerado pero realmente lo siento así y me emociona.

El mismo doble efecto de disfrute y profundidad introspectiva me llega desde la batería con tres elementos sonoros.

Primeramente, hay un impacto directo al centro del pecho con la apertura de los platos del charleston. Aquí ese sonido es maravilloso porque cumple dos funciones. Por un lado, te moviliza nada más ni nada menos que el centro del pecho, te abre a sentir, casi que a la fuerza. Por otro lado te genera a la perfección esa sensación de algo “que pasa”… casi como si uno estuviera sentado en una ventanilla de un coche o tren atravesando el campo uruguayo y viera pasar un árbol, un poste, una vaca, una casa. Me resulta fascinante que eso lo logra con dos platillos que se abren, disimulando el golpe del palillo que ni se adivina, con un efecto similar al de las escobillas pero mucho más brillante y decidido. Si hubiesen sido escobillas, pasaba a tener un tinte completamente introspectivo y con mucha menos vitalidad. Y, no puedo obviarlo, esos palos que sí se sienten en algunas subdivisiones aquí y allí en el HH me maravillan… le ponen un toque de polvo mágico, a lo Campanita de Peter Pan, que conjuga perfecto con la ternura de la voz de Dany.

En segundo lugar, cada golpe del palo en el redoblante tiene, fíjense, ¡la mismísima intención sonora que la voz de Dany! Sospecho que comparten armónicos porque la semejanza es enorme. Además, esos golpes en el tambor son grandes responsables de la sensación de alegría y vitalidad. Ese “backbeat” de Ibarburu es buen responsable de mi fascinación por muchísimos temas. Tiene un efecto sensorial muy específico e identificable.

En tercer lugar, el gran toque introspectivo lo recibo del sonido del bombo. Ese sonido -mezcla perfecta de grave y agudo- me conecta hacia adentro.

A esta altura, me abro a los demás sonidos de la canción.

El bajo de Gerardo Alonso le da contundencia de principio a fin y, por ejemplo, acompaña genialmente esas aperturas del HH. Pero al escucharlo más detenidamente descubro que el bajo tiene la misma textura sonora del bombo de la batería y me genera una clara excitación, en algunos momentos por el groove y en otros también por el sonido. Y me cuelgo con algo: noto que es el bajo el que me genera un anclaje a la tierra… ¿será gran responsabilidad del bajo que mi alegría no se desboque y se vuelva insoportable? Por momentos creo que sí pero hay otros en los que es lo opuesto: por ejemplo cuando quedan solo el bajo y la voz, el bajo es el que me sigue empujando hacia una zona exaltada.

Entonces voy a prestarle atención a las guitarras. No soy capaz de identificar claramente qué guitarra es la de quién a excepción de algunas notas que tienen un nombre y apellido clarísimo: Palito Elissalde. Y entonces creo sentir su impronta de energía poderosa atravesando toda la canción. Identifico “momentos Elissalde” que en esta escucha a nivel micro me dejan con las ganas de más, pero que en la escucha a nivel macro queda claro que están en la medida justa.

Como paso siguiente busco las voces femeninas, que las encuentro aparentemente muy sutiles, aunque sabemos que esas sutilezas pueden ser definitivas a la hora del efecto final. [Un paréntesis: ¿Vieron la peli “Twenty Feet from Stardom”? Si no, tienen que.] El efecto del teclado es de alguna manera similar al de las voces: para notarlo tengo que poner empeño y una vez que lo descubro digo: “Fa, ¡cómo aporta!”

En fin… todo eso sucedió conmigo antes de saber genuinamente de qué iba la letra. Aquí la comparto:

Pasa algo mientras prendo el fuego
pasan cosas que no sé explicar
pasatiempos de un duende noruego
fin de año y viene Navidad

Pasa un tren y te corta el aliento
pasó el día ni cuenta te das
todo cambia mientras va pasando
nadie sabe lo que va a pasar

Pasa un árbol y allá viene un perro
oigo un tango saliendo de un bar
pasamanos y pasamontañas
pasaplatos y publicidad

Mientras cambias algo va pasando
lo que fue ya nunca más será
pestañás y lo perdés de nuevo
otro tren ya volverá a pasar

Pasa algo que detiene el tiempo
pasa algo que lo pone a andar
las agujas van blanqueando el pelo
mi tatuaje biomolecular
el reloj se anuncia en el espejo
y el espejo también cambiará

Algo raro debe andar pasando
si no algo raro pasará 
todo cambia mientras va pasando
solo es cierto que habrá novedad

Nadie sabe lo que va a pasar

Del CD Acuario – del año 2007

Músicos:

Batería: Martín Ibarburu
Bajo: Gerardo Alonso
Guitarras eléctricas y acústica: Palito Elissalde
Percusión, guitarra eléctrica: César Lamschtein
Teclados, programaciones y voz: Dany López
Voz: Carmen Pi, Inés Saavedra y María José Bentancur
Guitarra acústica y voz: Dany López
Ingeniero de sonido: César Lamschtein

 

Letra hermosa, ¿eh? Pero no me voy a detener en ella, no por falta de interés, porque verdaderamente me colgué con esta letra mucho más que con otras, sino porque prefiero ahora darle paso a las impresiones de Dany López acerca de su canción.

 

Filosóficamente y del modo que vivo la vida, veo la cosa bastante así. No tengo un librito que me explique el universo. Me desapego de querer comprender el misterio y me entrego bastante a eso. Trato de vivir una vida con una ética que se corresponda con esa forma de ver las cosas.

Hay varios libritos de esos por ahí (desde el 3.000 ac). Son todos lindos, muy poéticos y con su porción de sabiduría. Uno aprende cosas de ellos. Pero conservo una distancia prudencial y me atengo a mi religión personal, a mi forma de re-ligar con lo trascendente, que es absolutamente personal y muy agnóstica. 

Uno va cambiando de perspectiva. Yo con 18 o 20 años tenía un cristianismo liberal y a mi modo, por llamarlo de alguna manera. Había visto “Jesucristo Superstar” siete veces. El Nuevo Testamento era libro de cabecera y tenía una versión de un neocristianismo que en definitiva quería parecerse a lo que supongo sería la verdadera filosofía de Jesús, no la de los concilios a partir del siglo II, que empezaron a hacer mierda todo lo que el tipo realmente pensaba, por lo menos en lo que dejan entrever los evangelios.

Luego se me pasó el cristianismo. Me quedé con algunos cuantos valores rectores que aún conservo: el amor al prójimo, la empatía, el no sentirse mejor que el otro, no tirar la primera piedra (tolerancia), el desapego, etc.

Desde que se me pasó el cristianismo soy agnóstico (con algunas ideas borderline con el budismo).

Pero esta canción habla más de cómo tomar la vida en general, sin sentir todo acabado, predefinido o predestinado. Da libertad.

Una de las cosas que más me divierte de esta canción es la estructura. Se sale del formato clásico A B A B. Es A A2 A3 A4 A5 A6 B 2 B2 B3 B4 B5, etc. La propia estructura habla como el texto: no es predecible. Todas las estrofas son distintas rítmicamente, muda el groove, la escena poética, los riffs… Musicalmente está construida sobre un riff groove en 3 x 4
toda la primera parte. Hay un slow down como en la estrofa 6, donde cambia a 4 x 4. 

El final también podría ser pensado en 12, quién sabe, pero lo importante es que tiene un punto de partida minimalista: la celula de groove de la guitarra de nylon, medio folky, en 3. Luego se va deformando: entran riffs rock, arreglos. 

El groove tiene el bombo en el tiempo 1 y el redoblante en el 3.

El tipo de poesía, más allá de lo filosófico, toma prestado del concretismo usar la propia palabra como objeto sonoro, la palabra cosa, que es algo que también uso mucho en mis canciones. Y la permanente tensión de opuestos
dentro de los propios versos, o entre las estrofas.

Lo otro que hago es no tratar de dar lecciones de vida. Más allá de que acá hay una generalización: ¨Nadie sabe lo que va a pasar¨, no pienso aleccionar a nadie acerca de qué hacer con su vida. 

Mis canciones por lo general escarban en:

mí mismo
mis propios monstruos
mis fantasmas
mis paraísos
mis visiones

 

Bueno, suena el silbato de la locomotora y el tren va frenando. Llegamos a la estación de destino. Ojalá hayan disfrutado el viaje. Si lo desean, pueden tomar el espacio para comentarios como si fuera un cuaderno en el que compartir impresiones con futuros pasajeros.

Sepan que la música de Dany López se puede comprar o regalar a través de Bandcamp. Aquí el link a esta canción:

https://danylopez.bandcamp.com/track/nadie-sabe-lo-que-va-a-pasar

COSSI: una banda para escuchar

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Los integrantes son:

Carlos Cossi: composiciones, voz y guitarra

Waldo Melgar: bajo eléctrico

Pablo Nión: batería

Nacho Imbellone: guitarra eléctrica

También estuvieron de invitados:

Dany López: teclado y guitarra (Productor del disco de COSSI que está por salir)

Carmen Pi: voz

Fernando Cortizo (telonero)

La noche abrió con Fernando Cortizo tocando algunos de sus temas, a quien también escuché por primera vez. En ese contacto relativamente fugaz, lo sentí cómodo y cercano, con un sonido nítido de guitarra y con un toque muy rítmico e interesante.

Luego comenzó el show de Cossi. No con afán de etiquetar sino con el interés de ubicar estilísticamente a quienes no los han escuchado, cuento que es una banda de rock. El sonido general tiene algo de rock inglés, aunque tiene algunos ingredientes de latitudes más cercanas. Como buena parte de la música uruguaya tiene ese no sé qué ya conocido y ese otro no sé qué nuevo e intrigante.

Una de las cosas que más admiré fue lo empastados que suenan, siendo que son una banda que está empezando (este era uno de sus primeros toques en vivo).

La batería (Pablo Nión) y el bajo (Waldo Melgar) tienen, para mi deleite, una presencia destacada y desde el mejor lugar: la contundencia del sonido, la confianza y el engranaje cómodo entre ambos. A esta dupla potente se suma Nacho Imbellone con un sonido poderoso y con unas intervenciones especiales que dan tremenda fuerza y riqueza musical.

Todos los temas son de Carlos Cossi, quien me sorprendió en varios sentidos. Por un lado, los temas están buenísimos. Bueno, nobleza obliga, a mí hay uno que no me gusta, pero que de una banda de rock haya un solo tema que no me guste es que la banda me gusta un disparate. Son temas con la elaboración justa, con melodías no tan predecibles y amigables, y con un aprovechamiento de cada instrumento que me pareció ideal. Por el momento los dos temas que más me conmovieron fueron “Diez mil pies” y “Cinemascope”, aunque hay otros como “Espía” que me llaman mucho la atención. Por otro lado, Carlos Cossi canta requete bien. Tiene una cualidad maravillosa: canta cómodo, sin estrés aparente, y ¡proyecta su voz con confianza! Cómo se agradece esto último desde la butaca. Es eso que si no está, le quita buena parte del disfrute a la experiencia musical. Carlos canta para compartirse, para realmente llegarle al otro y, encima, canta bien. Por eso les digo, de verdad: estén atentos a COSSI y vayan a escucharlos, que está buenísimo lo que hacen.

Dany López contribuyó tanto con el teclado como con la guitarra y con la voz. Disfrutó muchísimo y metió gozadera a full, aquí y allá, en cada tema. Su versatilidad musical no deja de asombrarme. Lo vi dos veces esta semana y lejos de repetirse, se adaptó como un guante a ambas propuestas, que no eran similares.

La genia de Carmen Pi fue invitada en un tema. Cantaron con ella el tema “Completely Wasted”, de Dany López. Fa, fue un momento potente, superlativo. Carmen Pi y Dany López generan algo especial juntos y las voces de Carmen y Carlos son muy compatibles. Este es un temazo de López que si el mundo fuera justo, ya estaría entre los número más altos de los charts internacionales. Es una canción que me tiene agarrada por completo durante todo el tema y que cuando termina, indefectiblemente, quiero que empiece otra vez.

Waldo Melgar me fascinó con el bajo eléctrico. Es la primera vez que lo veo en vivo y ya lo puse en la lista de bajistas a tener en cuenta para ir a escuchar. Toca con alegría y con creatividad y, lo menciono de nuevo, con el baterista hicieron una dupla muy genial. Waldo también hizo algunos coros que quedaron buenísimos. Para mejor, contribuyó con una actitud distendida y alegre, que generaba una buena vibra general.

Detrás del escenario hubo proyecciones. Vengo deteniéndome en este tema pues lo siento delicado: si son pocas, quedan descolgadas; si son demasiadas, la atención se dispara para ahí y lo musical pierde protagonismo. Las proyecciones estuvieron bien elegidas y dosificadas. En definitiva, fueron un condimento que además de aportar estímulos visuales, hablan de los intereses del compositor y a los que tenemos más de cuarenta años nos genera un acercamiento emocional nada menor.

La iluminación del toque fue especialmente buena. Como público a veces me incomoda que los focos me den de lleno en la cara pero el juego de luces, a pesar de tener eso cada tanto, estuvo creativo y realmente le aportó belleza de ambiente y de color.

El sonido de la sala de Tractatus estuvo bien también y la sala en sí es cómoda y de un tamaño ideal para bandas que estén comenzando. Anoche estaba llena con un público por demás colaborador, respondió algunas preguntas que les llegaban del escenario y también acompañó efusivamente con palmas.

Fue un toque sorprendentemente disfrutado para ser una banda que casi no se conoce y cuyos temas estamos empezando a incorporar. Habrá que seguir yendo a verlos, porque si arrancan así, dentro de un par de años van a ser algo increíble.

Foto de portada: gentileza de Soledad Ávila

Carmen Pi y Tato Bolognini: alquimistas musicales

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Carmen Pi y Tato Bolognini en la Sala Podestá, anoche, 20 de setiembre de 2017, fue una experiencia tan emocionante que si bien no estaba en los planes contarles nada, aquí estoy escribiendo, especialmente para yo misma poder volver a pasarlo por el corazón en el futuro.

Admito que dudé si ir otra vez más a ver a Carmen. Luego de anoche, no vuelvo a dudarlo. Siempre hay que ir, porque, aunque parezca tan difícil, cada vez se revelan nuevas capas de genialidad.

A la derecha del escenario nos esperaba un despliegue llamativo de instrumentos de percusión, batería incluida.  En el centro, un par de guitarras y a la derecha el piano de Carmen.

Para poder ponerse en mi piel tienen que saber que a los dos CDs de Carmen los tengo gastados. Amo todas sus canciones y la amo a ella también, pues es un ser querible de acá a Saturno. Y, para mejor, estaría acompañada por Tato, ese gran músico, con un gusto y una energía excepcionales. Así que iba a ver a estos dos monstruos pero con una expectativa muy medida, debido a la cantidad de veces que los he escuchado e, ilusa yo, pues pensaba que no podrían sorprenderme demasiado.

El show comenzó poniéndonos a todos a escuchar con todos nuestros sentidos y toda la atención: dúo de flauta y voz, entretejiendo con todo cuidado sonidos atrapantes con resonancias árabes. Que una cantante pueda comenzar así una noche musical no es nada común. Se puede esperar ese despliegue vocal quizás sobre la mitad del toque, pero ¿al comienzo? Solo Carmen puede hacer algo así. Bueno, Carmen y Tato, que no hace nada tocaba sus primeras notas en la flauta y ahora está tocando ese instrumento melódico con toda la musicalidad del mundo, con mucha dulzura y, claro, esa alegría que es su marca registrada. Ese primer minuto y medio o dos hubiese sido razón suficiente para ir. Pero obviamente era apenas el aperitivo.

Lo de anoche fue una muestra de alquimia musical. Como jugando, con mucha simpatía, y a la vez cuidando cada detalle, transmutando el silencio en mil y un sonidos bellos que, elegidos a conciencia por parte de los dos, crearon una textura mágica, con hilos multicolores de sinergia sin fin.

En este toque descubrí que si por momentos cerraba los ojos, encontraba una frescura y una vitalidad muy amplificada en relación a las grabaciones. Sí, dicho es obvio. Claro que un toque en vivo es más fresco y más vital que una grabación. Bueno, pero una cosa es la obviedad teórica y otra cosa es vivirlo. Aquí yo percibí en todas mis células cómo mi amado “Puntos Cardinales” me generaba, asombrosamente, emociones nuevas.

Tato siempre se pasa, digamos la verdad. No ha de haber un solo toque suyo en el que alguien pueda haber dicho que no fue musical. Lo que asombra, de todas formas, es cómo se supera a sí mismo. Viene a ser un Chomsky de la batería, digamos. Cada año es un músico más completo, más enorme. Es un enorme deleite escucharlo.

En esta noche tocó la flauta a la vez que tocaba el bombo y el HH y una máquina de efectos. Cantó mientras tocaba en la batería asuntos que estaban muy lejos de ser patrones automatizables. No se puede decir que acompañó, pues fue tanto lo que embelleció cada canción que por esta noche, para mí, él fue coautor de los temas de Carmen.

El tema “Buen día”, esa maravilla de canción que Carmen compuso para su hijita Nina, tiene una particularidad: alterna momentos de enorme dulzura con momentos un poco más enérgicos. La diferencia de intención, volumen y sensibilidad del toque de Tato, siempre con las escobillas, en una y otra parte de la canción fue algo impresionante. Y así, millones de magias, que obviamente no se han hecho para narrar sino para vivir, para escuchar.

Carmen desborda calidez hacia el público. Y su buena química con Tato es evidente. Otra cosa que siempre me llama mucho la atención es lo bien que se acompaña con la guitarra y con el piano mientras con la voz genera tanto, tanto amor.

Anoche, por fin, me fui a verla sin maquillaje. A Don Prudencio Navarro sigue haciéndome lagrimear. Igual voy mejor… ayer no lloré durante horas sino apenas se cayeron un par de lagrimitas.

En lo personal tuve un regalo extra. Carmen cantó dos temas que son composiciones hermosas de Dany López: Baguala de la Piedra y Completely Wasted. Ambos son muy introspectivos; te sensibilizan aunque estés hecho de hielo. El presente especial que me tenía preparado la vida fue tener a Dany López sentado al lado mío y oír su canto en algunos momentos de sus propios temas, muy bajito pero audible para mí que estaba tan cerca. La emoción venía de todas las direcciones, me atravesaba sin piedad, y luego de dar vueltas por todos lados, se reacomodaba en mi alma… donde pienso conservarla por todo el tiempo que mi memoria celular me lo permita. La emoción de Carmen cantando el tema de Dany, que estaba presente; la emoción de Dany escuchando esas versiones maravillosas de sus propios temas; y yo ahí pudiendo vivirlo todo. La verdad que si la vida me amara más, me destrozaría en mil pedazos con su abrazo.

Cada uno de mis aplausos fueron la mano derecha para Carmen y la mano izquierda para Tato.

Que se repita esta maravilla mil y una veces. Yo me prometo que seguiré yendo.

Mimos para el alma: Carmen Pi

Foto: Fati Velazco

Foto: Fati Velazco

 

Hay músicas montevideanas que funcionan como cables al cielo. Son esenciales para mantenerse conectado al universo, para no caer en la trampa de creernos que lo que vemos es lo que es, o que los días tienen sentido por cualquiera de las tareas —en definitiva nimias— que nos tocan hacer. Cerebro y corazón a veces se despistan uno de otro y lo mejor del mundo para alinearlos es un toque musical que a uno le colme de felicidad. La alineación es inmediata y el efecto dura por horas y horas.

Tengo un listadito de “píldoras musicales montevideanas para el alma” y Carmen Pi está entre mis “top 4”. Cuatro músicos uruguayos a los que no podría rankear entre sí. Están allá arriba en el ranking de mi alma. Bendigo su existencia.

Carmen Pi suele presentar sus canciones en diferentes formatos. La he visto a dúo, a trío, con una banda enorme y un coro fantástico. Anoche me tocó verla y escucharla por primera vez en formato cuarteto, con un grupo de músicos hermosos: Nacho Imbellone en guitarra, Gerardo Alonso en bajo y Juan Ibarra en batería. Eso sucedió en El Tartamudo, un lugar que está teniendo una gran oferta musical, que además de ser amplia, es buenísima para mi gusto.

Carmen hizo un recorrido por los temas de sus dos discos: Puntos Cardinales y  Jardín Carmín y también nos regaló algunos temas inéditos.

Hasta acá venimos bien, digamos. Una descripción razonable… “periodísticamente” hablando. Les aviso que lo que viene ahora no es tan razonable. Siempre pueden parar de leer aquí mismo. Pero aquí es donde yo empiezo a revivir y divertirme, así que.

La última vez que había visto a Carmen había sido desde la primera mesa, justito en frente a ella. Me fui de aquel toque sintiendo que ella me había cantado solo a mí. Anoche me tocó sentarme en el punto más lejano al escenario, desde donde tenía una perspectiva perfecta del local lleno de gente y toda la banda. Me fui pensando que habría que poder ver todos los toques desde ambas perspectivas.

Comenzó con “Blue Cadillac”: solo Carmen con Juan. Este es uno de los inéditos y es impresionantemente bello. Carmen tiene una versatilidad estilística impresionante y con Blue Cadillac muestra una de sus tantas aristas mágicas. Ahí nos colocó donde nos quería tener y a partir de ahí nos configuró y desconfiguró a su antojo. Fueron pasando las canciones y tuvimos que parar de respirar, amar con locura, lagrimear (¡tengo que recordar no maquillarme la próxima vez!), creernos coristas por un ratito y reírnos con ganas.

Me detengo un instante en Juan en la batería. El mismísimo Juan Ibarra. Juan no es un baterista más de la ciudad. Yo imagino que todos ya lo saben, pero por si hay cualquier ser humano por ahí que todavía no lo tiene claro: si ven que toca Juan, no se lo pierdan. Tiene una musicalidad encima que emociona, rotundamente. Y le mete a todo el toque un ingrediente… que yo llamaría “amor optimista”. Los bateristas hacen música dando golpes, pero los golpes que da él son golpes amorosos. Lo juro. Es como si cada vez que desciende uno de sus palos, escobillas, hot rods y demás sobre un plato o sobre un parche, fuera más un mimo que un golpe. Aunque sea a volumen alto, ¿eh? Igual es con amor. Y eso para acompañar a Carmen, que es “música y amor” personificada, es algo que clarísimamente está arreglado desde el cielo.

El segundo tema fue “Canción Madre”, que es una canción en la que ella se pasea por notas que van desde los bastante graves a los grandes agudos con una comodidad insólita y todo se siente naturalísimo.

Cuando empiezan las notas de “Buen Día” a mí se me ajusta la existencia.  La dulzura hecha canción y la canción hecha dulzura. Y morí especialmente con la dulzura de Juan acompañando esta belleza. Aquí es cuando no tengo más remedio que parar y decirles GRACIAS. La vida es más fácil con músicos como ustedes.

El hit “Dance” no podía faltar y nos distrajo un poquito de la introspección. Pero no era más que una artimaña estratégica. Je.

“A Don Prudencio Navarro” es la canción por la que no puedo maquillarme más. Cuando la oigo es tan brutal la conexión que siento con la tristeza de las despedidas. Para mejor Carmen la canta con un grado de ternura, amor, ¡hasta toques de alegría! y acompañándose tan divinamente con esa guitarra que suena como los dioses… A mí me descalabra, y de manera muy extraña me conecta con ese hombre al que no conocí pero de quien escuché muchos cuentos a través de seres que quise mucho y que hoy ya no están cerca de mí.

Carmen se pasa toda la noche de la guitarra al piano, del piano a la guitarra, y así. Y, pffff, es hermoso ver cómo se acompaña con ambos instrumentos. “Esta vidalita” fue en el piano y es otra canción que si te agarra medio floja, te tambalea el corazón.

Nos pasamos la vida haciendo de cuenta que las emociones son controlables. Pero entonces vas al Tartamudo, te sentás a ver a Carmen, y ta, sin escape, te conectás con todas y cada una de tus alegrías, tristezas, pasiones, miedos, amores, etc. Ni te cuento con “Si supiera” de Galemire. Es algo muy enorme ese tema en sí y la versión de Carmen, con guitarra y batería. Lamentablemente este todavía tampoco está grabado y es imperioso que lo esté, porque dan muchas ganas de escucharlo en loop. Ojalá lo grabe pronto, junto con Blue Cadillac.

Luego cantó un tema de Jaime Roos, que se llama “Una vez más”. Yo particularmente no le había encontrado hasta el momento el punto a esta canción. Es como que no me llega. Y no me alegra que no me llegue, porque es probable que si no me llega es porque yo no estoy suficientemente conectada con la emoción concreta que esta canción transmite… y eso no está bueno de mi parte. Anoche le puse más empeño que nunca a recibir sus notas y con lo único que pude quedarme, pero que no fue poco, fue la belleza infinita que transmitieron las notas tocadas al unísono por Gerardo en el bajo y Nacho en la guitarra. Ya me llegará esta canción por otro lado algún día, pero anoche esos unísonos me hicieron vibrar de manera muy especial.

¿Viste cuando admirás de acá a la luna a alguien? ¿Viste cuando estás extasiado mirando un show? Imaginate que en ese momento el objeto de tu admiración dice algo así como: “Este tema se lo quiero dedicar a una amiga…” y ahí suena tu nombre. Ahh. El tema que me dedicó este ser de luz es una versión de “Can’t Buy Me Love” que me da taquicardia de tanta admiración. Versionar a The Beatles ya no es sencillo, pero ¿hacerlo en clave de jazz? ¿A vos te parece que eso es de seres terrenales? Mmm, en Uruguay no tenemos “crop circles” hechos por platillos voladores pero tenemos a Carmen Pi versionando este tema como lo hace. Todo me emociona de esta versión. El piano de Carmen! El solo bestial de bajo de Gerardo!! Seguido de un solo pre-cio-so de Nacho en la guitarra!!! ¡El sonido de la guitarra en este tema fue algo brutal! Me encantó todo. Magia. Magia pura. Ídolos.

Como si nuestros corazones fueran invencibles, lo que siguió fue algo que al menos a mí me desborda de alegría: la unión de dos mundos que amo por completo, con ingredientes especiales. “Bring on the Night”, de Sting, en versión candombe. Sting en la voz de Carmen es algo muy, muy bello. Juan candombeando en la batería con sus hot rods, con el volumen exacto para no interferir con la voz pero lo suficientemente alto para que a una le dieran muchas ganas de pararse y bailar, y Gerardo y Nacho tocando bellísimo, bellísimo. La reflexión es: tenemos que traer a Sting a Uruguay. Lo que le falta a ese muchachito es conocer el candombe y componer en este ritmo por un rato. Hay que decírselo lo más pronto posible.

Haciendo gala de su comodidad musical, luego Carmen cantó “Angel Eyes”. Anoche ella venía saliendo de un resfrío y fue bien interesante escuchar su voz un poco transformadita.

Las letras de las composiciones de esta mujer son hermosas. Fluyen tan cómodas como sus agudos increíbles y cuentan historias con un contenido, con el que es fácil identificarse. Flor en 6/8 anoche me convenció tanto que aunque hice un esfuerzo no pude acordarme de Flor en 4/4 (que antes me gustaba más). Lo que sigue sonando hasta ahora, quince horas después, y dirán que estoy loca, es el HH abierto de Juan en esta canción. Una belleza absoluta ese sonido. Gracias, Juan.

“No tiene nada que ver conmigo”, dijo Carmen al presentar “Carmín”. Y ahí se cantó con la misma belleza y dulzura con la que canta Buen Día. Me viene el recuerdo de un ejemplo que ponía Wayne Dyer en sus conferencias: Si exprimes una naranja, ¿qué sale? Jugo de naranja. Y ¿por qué no sale jugo de zanahoria o de cualquier otra cosa? Porque lo que tiene adentro es jugo de naranja. O sea, no puede salir de uno lo que uno no es. Esta mujer obviamente es ternura y belleza. Y nosotros tenemos la suerte de tenerla tan cerca.

“Doctor” es un tema con inspiración brasileña, fresco, bonito, que se siente bien. Se nota que Gerardo Alonso lo disfruta a pata suelta y ese goce de él es contagioso. Sonó especialmente bello el bajo en este tema a ritmo de samba. Y Juan Ibarra se mandó un acompañamiento divinísimo con la mano izquierda (sin palo). El sonido de la guitarra de Nacho tiene una cuestión archi interesante, que lamento no tener mejores palabras para describir… es que hay cosas que no se explican, hay que escucharlas y dejarlas que se manden para adentro sin filtros.

Ahí pasamos a viajar por la luna: “Aire lunar”. Me quedé con lo siguiente como hitos: la combinación de la voz de Carmen con las notas en la guitarra… unísonos hermosísimos. Los agudos que otra vez me impactaron. Y una última nota imaginaria, que nadie tocó ni cantó, pero que Carmen marcó con su dedo en el aire, y que fue la nota que más presencia tuvo de todo el tema. ¿Suena muy loco, esto? Y bueno, quienes estuvieron saben que no miento.

Y ahí llegó, así, como agazapadito, “Puntos Cardinales”. Es uno de mis temas favoritos en la vida. Si Carmen fuera norteamericana, este tema estaría entre los más escuchados, sin lugar a duda. Acá ni lo pasan en la radio seguramente [digo “seguramente” porque no escucho radio jamás, así que me encantaría equivocarme]. El bombo y el tambor de Juan: ahh. Su toque con el “pompón”: ahh. Su palo en el aro: ahh. El acompañamiento de este tema grandioso de Juan en la bata fue increíblemente creativo. Y lo insólito fue ver la cara de Juan al final del tema, como pensando: “mmm, no sé…”. Come on, Juan! La des-co-sis-te.

“Pasos semifusos” se anda peleando adentro mío con “Puntos Cardinales” en cuanto al favoritismo. La versión de anoche fue buenaza. En esta canción Gerardo hizo un coro con una segunda letra que fue impresionantemente bueno.  Nacho tocó algo divinísimo en la guitarra, con una fuerza rockera que impulsaba a saltar de la silla (pero ta… lamentablemente estamos todos muy domesticados). Morí con esa guitarra. Y el ritmo de la bata era en seis pero con una impronta absoluta de rock and roll. Algo mágico, algo muy polentoso, muy atrapante. ¡Quiero escucharlo de nuevo, por favor!

Y ahí, cuando el corazón estaba en jirones, aparece ese tema del cual estoy absolutamente enamorada: “Completely Wasted”. No falla, cada vez que escucho a Carmen tocándolo, pienso: “Se impone un disco todo de rock hecho por ella”. En esta canción pasa algo rarísimo y transportador a otra dimensión: existen notas fantasmas. Si uno anota las notas que se tocan, juro que son un cincuenta porciento de las que uno percibe en el cuerpo. No entiendo cómo es que sucede eso pero juro que pasa y pasa. ¡Me siento el pájaro de Lenine que escuchaba notas antes de que sonaran! Qué sé yo… es raro, pero hace un efecto que… pffff, mi dios… es algo muy fuerte y ¡muy adictivo! Este tema en particular me transporta a una reunión que sucedió hace flojo 25-30 años, en la que había gente muy conectada con la vida, y las charlas eran fascinantes… iban de filosofía a literatura, a dioses, a cuestiones místicas y terminamos meditando. Cuál será la conexión emocional entre esas notas que suenan pero no y aquella reunión es un enorme misterio para mí… por ahora. Un detallito de este tema que me puede es la voz cargada de desgarro en un momento y el pasaje inmediato a una dulzura increíble en el piano y en la voz. Entre su compositor (Dany López) y Carmen que la versionó han creado una maravilla musical.

Terminó el show con “Cafet et Chocolat”, dos elementos que me habrían venido muy bien para acompañar la escritura de esta crónica pero que, sin embargo, no tuve a mano.

Hubo dos bises: “Petit Nounours” (en el que me reí a carcajadas por cosas que no quiero contar pero que fueron un deleite) y “Por Ejemplo”.

Ya termino. Solo déjenme contarles un detalle más. Cuando empecé a escribir este relato me dije: “esta vez, breve, Patricia”. Ja. Creo que no me salió mucho la brevedad.

Gracias a los cuatro seres que generaron esta magia anoche. Me hicieron viajar y viajar y viajar. Hacia adentro, hacia el cielo, hacia el pasado y el futuro. Gracias.

 

Foto: Fati Velazco

 

Esta crónica también fue publicada en COOLTIVARTE.

Reseña del show “Atemporal” de Carmen Pi

Todos los sentidos al mango (más que cinco) y el corazón al galope; el pecho abriéndose y cerrándose al antojo de la música; un enorme agradecimiento que lo envuelve todo. Así viví Atemporal.

A continuación voy a intentar contarles a los que no fueron qué pasó en ese espacio atemporal. Los que sí fueron quizás quieran comentar algo más. Los comentarios siempre son bienvenidos. Ya sabemos que los monólogos que se transforman en diálogos son mucho más interesantes.

La noche arrancó con “Dance”: empezaba la fiesta. El primer tema para mí suele ser un acomodo a la situación. Algo así como la afinación de mí misma como si fuera un instrumento… en este caso resonador. Carmen con esa sonrisa arrolladora y esa mezcla de niña feliz jugando a su juego favorito y mujer tierna y todopoderosa al frente de una banda de gigantes musicales. Los colores: rojo carmín y negro. El escenario: prístino, con una austeridad maravillosa que destacaba a los músicos pero con unos detalles rojos que le daban un toque de femineidad y de fineza: íbamos a deleitarnos con sabores exóticos, otros simples, pero todos sutiles y cuidados.

En el tema siguiente participó como invitado Maxi Suárez en el teclado. Uno de los aspectos, si se quiere logísticos, de la noche que me sorprendió fue que los músicos de la banda y los invitados iban y venían pero el concierto tuvo una unidad indiscutible, tremendamente armoniosa. Lo que tocó Maxi no era extranjero en ningún sentido. Tuvo todo el carácter Carmen Pi y un toque especial de frescura y alegría. Esta segunda canción fue “Flor” (para mí “Flor 6/8”). Me llamó especialmente la atención el arreglo de voces muy hermoso con los coros de Janisse Richard y Camila Ferrari ya abrió la puerta al intimismo.

Como ya sabemos el disco Jardín Carmín incluye una canción de Carmen para varios de sus seres más queridos. Dany López, productor e impulsor del disco en varios sentidos, se subió al escenario con la guitarra para compartir la “Canción madre”. Cada sonido encajó exactamente en un rinconcito diferente de los corazones. La guitarra de Dany súper, súper dulce. La voz de Carmen, llena de sentimiento, de ternura, de bondad y de admirable virtuosismo al servicio exclusivo de la canción. Federico Blois y su alegría percutiva se lucieron toda la noche. Los sonidos que eligió para esta canción fueron perfectos y la cantidad de sonidos también. Eso es algo para valorar muchísimo. Hay excelentes percusionistas que meten la pata tocando demasiadas notas, ergo arruinando canciones hermosas. Cuando un percusionista puede tocar lo que la música demanda y encima lo hace con la delicadeza y buen gusto que lo hizo Federico, se merecería que el público lo aplaudiera de pie solo a él por espacio de unos minutos. Yo desde este rinconcito lo hago: clap clap clap. Te pasaste. Te felicito. Te agradezco en nombre de la música. Y también de los ánimos, porque verte gozar mientras tocabas como hacías era contagioso. Una sonreía contigo.

Dijo Carmen: “Dentro de esta noche de emoción y de felicidad extrema que tengo para mí es un honor contar con estos compañeros y especialmente con un excelente guitarrista, un excelente chef, un excelente papá, un excelente compañero de vida que es Nacho Imbellone”. Entonces surgieron los sonidos de “Buen Día”, la ternura hecha canción y la canción hecha ternura. La voz de Carmen impacta aquí porque transmite una pureza enorme, una belleza clara. La guitarra de Nacho delicada a más no poder, traduciendo sentimientos amorosos en notas que surcaban el aire. La percu preciosa de Federico y la batería certera de Martín Ibarburu, con el bajo impecable de Gerardo Alonso.

Dentro del mundo del escenario hay submundos que presenciamos y gozamos. En este show cada submundo generaba disfrute. Uno especialmente bonito fue el del Martín y Gerardo. Gerardo miraba de reojo a Martín y se sonreía, y Martín miraba de reojo a Gerardo y lo mismo. Había una comodidad y una complicidad hermosas entre ellos dos. Otro submundo que fue de otro planeta fue el de Martín y Federico. Desde las butacas se sentía el respeto mutuo, el disfrute compartido cuando tocaban juntos y el disfrute de cada uno de ellos en los momentos en que no tocaban y escuchaban lo que hacía el otro. Martín no se perdía ni un solo sonido de Federico, y Federico se gozaba con la batería de Martín. Qué combinaciones más hermosas. Hubo hermosas miradas de complicidad entre las dos coristas, entre Dany López y Palito Elissalde, entre Nacho y Palito, entre Carmen y Nacho.

“Buen día” le dio el paso a “Carmín” sin aviso previo, en un fluir sencillo, en una especie de abrazo cálido.

El cariño de Dany por Carmen y de Carmen por él fue tan bonito de atestiguar. “Baguala de la Piedra”, un precioso tema de Dany, sonó inundándonos de folclore y de emoción.

Dany (teclado), Carmen (guitarra y voz) y Martín (cajón y una escobilla) nos regalaron una versión divina de “Si supiera” de Jorge Galemire, con una trompeta cantada por Carmen increíblemente afinada. Qué bueno este gesto de motivación a la memoria colectiva. En ese momento se me encogió un poquito el corazón, porque cada vez que un músico se muere me da una tristeza profunda.

Estando yo en ese estado medio tristón, escucho que Carmen anuncia “A Don Prudencio Navarro”, canción hermosa que le escribió para su padre. Ella solita, con su guitarra, con su voz enorme, nos ató un nudo en la garganta. Demasiado bella la canción, bello su silbido y muy grande la ola de emoción que nos arrasó por completo. Se nota que no consciente de ese efecto, nos invitó a corear el final con ella: “todos conmigo”, dijo. Pero las gargantas se negaban a producir sonido.

Después, desde el teclado Carmen nos regaló “Esta vidalita” de Dana Nicola. Siempre es un gusto especial escucharla acompañándose en el piano. Existe una simbiosis mágica en esa dupla.

“Puntos Cardinales” por suerte no faltó y la versión fue archigenial. El piano de Carmen, la percu “aireada” de Federico Blois y las voces de Carmen y Yisela Sosa hicieron una versión muy especialmente bella del tema que le dio el nombre al primer disco. Es hermoso cuando dos cantantes cantan a coro amalgamándose bonitamente pero cada una manteniendo su personalidad.

Una de las características de Carmen Pi que me fascina es que tiene un virtuosismo logrado a base de mucho estudio musical (unos cuantos años de canto lírico en el Conservatorio Universitario de Música, estudios de piano, guitarra, etc.) y que habiéndose volcado a la música popular, y más recientemente a sus temas propios que navegan por varios estilos musicales, consciente o inconscientemente es una embajadora de estilos musicales frente a públicos que quizás no los conocen tanto. El siguiente invitado fue Gustavo Reyna y su archilaúd (instrumento de origen italiano, de fines de S XVI). La inclusión de un instrumento así podría sonar forzada en otro contexto, pero en el concierto de Carmen era una necesidad natural. Ella reúne varios mundos musicales en una convivencia completamente cómoda y el resultado general es el banquete exótico y sutil del que hablaba yo al comienzo.

Gustavo y Carmen estrenaron “Aire lunar”. La conjunción de los agudos de Carmen con las cuerdas más graves del archilaúd y los intervalos al unísono de voz e instrumento fueron una fiesta para los sentidos. Este tema (breve) tiene un aire nostálgico, pero como la dulzura desborda, la mezcla genera una emoción para la que no hay nombre. Sería algo así como “nostalzura”; la simultaneidad de dos emociones relativamente contrapuestas resonando a la vez en el alma.

Siempre con el archilaúd, lo que pasaría inmediatamente después fue una maravilla musical. La soprano Isabel Barrios, Carmen, Gustavo y Noelle Fostel (teclados) hicieron una versión reducida de una canción de François Couperin (nacido en 1668, fallecido en 1733): “Troisième Leçon de Ténèbres” a dos voces. Gracias, Carmen, por presentarnos a este compositor y por presentarnos esta experiencia alucinante de escuchar algo tan diferente y tan pero tan hermoso. ¡Qué magia hacen con esas gargantas! Desde mi butaca se vivió como un despertar a un mundo musical al que pienso sumergirme sin salvavidas.

Como leyéndome la mente, cuando pensaba lo genial del pluralismo musical de su propuesta exquisita, después de esa canción de 1600, Carmen aparece en el escenario con Fede Blois y Martín Ibarburu para cantar a capela la canción “Blue Cadillac”. Los juegos de la voz entre los graves y los agudos generaban un escalofrío de emoción. Fede y Martín hicieron “percusión corporal”, algo poco visto por estos lares y hecho con tremendo buen gusto y musicalidad. La expresión de goce de Carmen, Fede y Martín es algo que espero recordar por mucho tiempo.

¿Qué les parece que hacía falta a esta altura para poder decir que esta mujer toca y canta lo que se le ocurra? ¡Sí! Un rock and roll. Fa. La Carmen rockera es exactamente el mismo deleite que la Carmen folclórica, jazzera, popera, barroca. ¿Cómo un solo ser se puede mover así de fácil de un estilo a otro en apenas unos segundos? ¿Y cómo le pueden quedar todos tan pero tan a la medida? El nombre del tema: “Completely Wasted”, de Dany López. Una Carmen crack se colgó la guitarra Les Paul y sacó de las entrañas a la más divina rockera. El tema en sí es realmente hermoso. Dany se mandó unas voces fascinantes y me sorprendió la habilidad del técnico de sonido (Diego Rey) para que el volumen fuera tan exacto como para que la voz de Dany complementara la de Carmen al volumen justo, justo. Lo que hicieron todos los músicos fue un goce en este tema, porque además de impartirle toda la polenta que el tema pedía, lograron mantener la claridad de cada sonido y no hubo ni un solo sonido superfluo. ¡Qué buenas las notas en el tom de pie de Martín! Qué bueno el bajo. Qué bueno todo. Era un derroche de perfección saliendo de cada rincón del escenario.

Luego Carmen nos regaló una versión de un tema de Jaime Roos. Palito Elissalde con su guitarra eléctrica (“endiablada”, al decir de Carmen) fue algo genial en cada intervención, y en esta canción especialmente.

Tuvimos la alegría de escuchar “Pasos semifusos”, de autoría de Carmen, que tiene una letra muy bonita, con una autodescripción y poesía muy bellas.

Lamentablemente todo lo que empieza termina, así que llegó “Café et Chocolat”. Nina, quien supo estar en la panza de su mamá en la presentación del CD “Puntos Cardinales”, esta noche subió al escenario, con toda la ternura del mundo, a acompañar a su mamá en el final del toque.

¡Claro que pedimos un bis! Fue “Dance”.

Así despedimos todos una noche que se hizo corta, una noche que nos paseó por varios universos musicales, todos hermosos, todos gozosos, todos interesantes, desafiantes, emocionantes y disfrutables.

Carmen Pi Caleidoscópica

Entrevista hecha para Cooltivarte. 22-07-2015.


Como previa a la presentación del show “Atemporal”, compartimos una entrevista en formato de charla, o una charla en formato de entrevista, en la que esta música de apellido infinito comparte, con simpatía y generosidad, pensamientos, sentires y detalles acerca de su relación con la música, la composición, la producción de su disco Jardín Carmín, la docencia y el show del próximo 31 de julio. Notarán que se alterna texto con audio. ¡Que la disfruten tanto como se disfrutó la entrevista misma!

¿Normalmente suena música en tu hogar?

Suena música. Suena menos que antes porque a veces, con mi hija, no pongo toda la música que quisiera y también estoy menos en casa. Pero sí, suenan músicas infantiles y distinta música que tengo ganas de escuchar en cada momento. Por ejemplo, me gusta poner música para cocinar; para comer me gusta la música clásica, o algo así, como tranquilón. Hace poco me traje el disco de Julieta Rada, que está hermoso; el de Mateo Moreno, donde yo había grabado y quería escucharlo, y un disco que se llama “Encanto al Alma”, de una agrupación que se llama Sí, que es para niños y es muy bonito. Eso es lo que estoy escuchando últimamente… pero depende.

¿Se puede decir que sos ecléctica a la hora de escuchar música?

Sí, totalmente. Depende del ánimo con el que te levantás, o algo que te sonó en la cabeza. También en casa suena música de la que hacemos. Es decir, se abre el piano, se toca. Nacho está tocando permanentemente la guitarra, entonces siempre alguien está tocando algo. Nina también… ahora empezó a sacar melodías en el piano y jugamos, chiveamos. Esas son instancias lindas de exploración, momentos musicales que están buenos. Quizás ahora no estoy encontrando tanto el tiempo tranquilo para escuchar algo específico. Sí me gusta escuchar música con el disco. Me gusta tener el disco, me gusta leer los créditos. Me gusta escucharlo en el equipo de sonido, que suene bien. No me gusta escuchar tanto en la computadora, no me entusiasma. Es otra la calidad y es otra cosa. Me gusta ese ritual, el elemento físico, y en lo posible tener todo el objeto, poder mirar el arte y ver quiénes tocaron.

¿Cómo se mueve un artista hoy con la realidad de que la gente se puede bajar música de internet, gratis? ¿Les complica la vida?

Principalmente creo que eso les complica a las disqueras, pues son los directamente implicados y esto por supuesto que repercute también en el artista. Aunque no necesariamente tiene por qué repercutir negativamente, ya que vos podés acceder a un montón de música que de otro modo no se podría. Es como que hay una libertad de escuchar y conseguir cosas aleatorias, cosas underground, cosas no tan conocidas, otras que sí, de un modo bastante libre. Supongo que es algo a lo que todas las partes tendrán que ir adaptándose de a poco, ya que es algo inevitable.

¿Cuáles son las razones para hacer un disco?

Yo creo que es una necesidad, más bien una realización personal. Es la necesidad de poder ver eso que vos hacés plasmado en un objeto. Es cierto que hoy en día no es necesario: podés grabar y hacer discos on-line y que la gente los baje. Pero soy todavía un poco anticuada y me gusta el objeto. Me gusta poner mi música en un disco. Creo que se vive como una necesidad de plasmar lo que uno está haciendo. Y una necesidad de ir avanzando. Por más que no sean las únicas canciones que estás haciendo, es como un momento de tu vida plasmado en ese objeto. Cuando los músicos dicen “es un parto”, sí, es como un parto: es anhelado, cuidado, visto en detalle. Es difícil sacar un disco.

¿Cuáles son los desafíos de sacar un disco en Uruguay ahora?

El principal desafío es el económico. Sacar un disco es algo caro si se hace como se hace habitualmente, con músicos excelentes y dándote esos lujos, bueno, tienen que cobrar los técnicos, los músicos, el productor, el arte, etc. y además son horas en las que uno está grabando, también editando, etc. pero es un proceso tan maravilloso y es tan lindo ver cómo se va construyendo eso de a poco. Vas sumando las bases. Luego va una persona y graba su parte y deja su pequeño granito de arte y amor, poniendo un solo maravilloso o tocando de una manera impresionante y vos ves cómo se va construyendo eso. Yo estuve en todas las etapas del proceso y es fascinante.

Haga clic en el siguiente enlace para escuchar la primera parte:

  1. PRODUCCIÓN Y VERSIONES

Hablaste de tus alumnos. ¿Qué es lo que más te gusta de ser docente?

  1. DOCENCIA

¿Qué es lo que hace que sigas eligiendo a la música en tu vida?

No sé si la elijo yo. Creo que me elige ella. Pero bueno, también es una elección…

  1. CALEIDOSCOPIO MUSICAL

Entre Puntos Cardinales y Jardín Carmín hay una diferencia notoria en cuanto a la cercanía de los afectos. ¿Qué pasó en el medio?

  1. COMPOSICIÓN Y EJECUCIÓN

¿Te gustaría tocar en el exterior?

Sí, me encantaría salir un poco a tocar mi música en otros países. Eso está entre los proyectos que me gustaría plasmar en un futuro.

¿Qué músicos van a tocar contigo contigo el 31 de julio en la Hugo Balzo?

  1. MÚSICOS Y SHOW

Les preguntamos a algunos de los músicos que van a participar en ATEMPORAL si querían comentarnos qué admiraban de Carmen o qué les gustaba de tocar con ella. Con placer compartimos las respuestas que recibimos, ya que nos dan una idea del ambiente tan agradable que hay en el backstage de este show.

Yisela Sosa

“Carmen es luz. Agradezco a la música el haberla conocido y el poder compartir su magia”.

Janisse Richard:

Conozco a Carmen desde hace años y fue un honor y una alegría que me pidiera que cante con ella. Además de que me encantan sus canciones, participar en este proyecto es una experiencia súper disfrutable. Carmen te transmite esa pasión por la música de una forma increíble y se genera una energía re-linda. Como dice ella, de “música y amor”.

Camila Ferrari:

Con Carmen viví mis primeros encuentros con la música en el coro de la escuela, a los 8, 9 años. Nos enseñaba canciones de Cabrera, Rada, Stevie Wonder, Beatles y muchos más. De ahí en más entendí que la música iba a ocupar un lugar muy importante en mi vida para siempre. Fui creciendo junto a ella y compartiendo momentos muy lindos, como el lanzamiento de sus discos, el nacimiento de Nina (la niña más feliz del universo), la grabación del disco de Coralinas… en fin, todas cosas lindas. Es un honor para mí poder participar de este hermoso proyecto que es Jardín Carmín. Carmen no solo es una excelente música y profesora sino que también es una gran amiga y le debo gran parte de mi aprendizaje musical, así que no queda mucho más para decir que un gigantesco gracias!!!!! Cami.

Maxi Suárez:

No puedo hablar objetivamente de Carmen. Tengo la subjetividad del cariño, de la admiración, del respeto, de las interminables risas y asombros. Sé de dónde viene, de su nido, su familia, de la sensibilidad y la inteligencia… También fui testigo—y a veces parte—de hacia dónde va: un puerto cálido, seguro, maduro, sincero, auténtico.

Como artista, lo mejor que me ha pasado es poder ser amigo de las personas que admiro, trabajar con ellas, pero más que nada disfrutar de un eterno backstage de vida. Es imposible no ser una gran artista si se tiene talento… pero más si se es un ser de luz. Una hermana de las que uno sigue eligiendo sin dudar, todos los días.

Nacho Imbellone

Lo que admiro principalmente es su voz: su timbre, la forma en que la utiliza, sus dinámicas y matices. Adoro tocar con ella porque sus canciones me dejan flotando en una nube de paz.

La comunicación pasa a un plano estrictamente musical y fluye.

Sin entrar en detalles de la maravillosa atmósfera que generan los demás músicos en lo musical y lo humano.

Gerardo Alonso:

Doña Pi: Tocamos juntos desde hace casi 10 años y seguimo’ en este duro pero lindo camino que es la música. Está bueno como metés pa delante con tu proyecto. Presentaste tu primer disco con tremenda Nina contigo!! jaja. Vamo arriba y a seguirla.

Palito Elissalde:

Te cuento que trabajar con Carmencita es un placer por varias razones. Algunas muy obvias, como ser su talento artístico innegable, ya sea como compositora como también como instrumentista; su capacidad de desprenderse de los prejuicios, que le permite transitar por caminos musicales a veces muy diferentes con total naturalidad; y ni que hablar de esa voz tan linda y tan dulce. Pero lo más importante es que detrás de todo eso hay una persona linda y súper agradable que hace que el trabajo de ensayos, etc. se haga en un clima cálido y de mucho respeto. Un gusto y un honor ser su guitarrista! Desde acá, un saludo para ella.

Martín Ibarburu:

Con Carmen creo que empezamos con la música casi al mismo tiempo. De hecho estuvimos en una banda con Tabaré Cardozo, Pomo Vera, Montemurro, Carini y Nico hace algunos añitos.

Carmen es una crack, tremenda cantante y compositora. Pero también toca fenómeno el piano, la viola, dirige coros, es madre… y todo eso con la misma frescura de siempre.
Para mí es un placer y una alegría trabajar con ella por lo que es como músico y como persona.

Dany López:

Con Carmen nos empezamos a conocer trabajando con Jorge Schellemberg. Jorge es un tipo muy crack que naturalmente genera encuentros. En ese momento hacía relativamente poco que yo había comenzado a laburar con él, primero como tecladista y músico multifunción (coros, etc.) y luego como arreglador y productor en dos discos: ¨Estás de vivo¨ (disco orientado a público infantil y preadolescente editado por Papagayo azul)y ¨Antropopfagia¨ (editado por Zapatito records) y un show filmado por Autores en vivo con la Borocotó Jazz dance. Pocos meses después de estar tocando juntos Jorge me plantea que estaría buenísimo integrar a Carmen Pi al equipo de trabajo (en esa época: Pomo Vera, Juan Pablo Chapital y Gustavo Echenique) como corista y también como teclado adicional. Yo conocía a Carmen muy poco, pero tenía una idea de su calidad como cantante y pianista, de modo que la idea me pareció muy buena. Además de los primeros shows en vivo que compartimos, lo primero que hicimos juntos fue el trabajo de voces en ¨Estás de vivo¨. Tengo el recuerdo muy claro de esas primeras grabaciones juntos en el homestudio de mi casa. Carmen hipertalentosa aportando su voz mágica y su asombrosa facilidad para los arreglos vocales. Noté que sintonizábamos muchísimo. Nos entusiasmaba el mismo tipo de ¨menjunge¨ musical, entre rock-pop-jazz- clásico y canción popular donde todo vale sin prejuicio y también un sentido del humor muy similar y la capacidad de disfrutar de hacer música. Luego trabajamos juntos en ¨Antropopfagia¨ y la Borocotó Jazz Dance con Jorge y la invité a participar cantando en algunos discos donde trabajé como productor. Carmen grabó muchas de las voces de ¨Acuario¨ (mi primer disco) por ej: en ¨Asteroide¨ hacemos un dueto que luego repetimos varias veces en vivo, también en ¨Lugar donde nunca fui¨. ¨Ñacurutú¨ tiene dos versiones grabadas (una en Estás de vivo y otra en Acuario). Carmen grabo para las dos versiones coros super divertidos, con tremendas dosis de swing y creatividad. Me acude el recuerdo de Carmen mostrándome algunas músicas suyas que estaba preparando cuando estaba armando el repertorio de su primer disco. Me viene a la cabeza una versión increíble de ¨Time after Time¨. Me acuerdo de grabar en mi homestudio a Carmen cantando esa versión hiper-emocionante de un tema al que yo creía que ya no se le podían encontrar más vueltas. Quedé muy impresionado por su capacidad de tocar emociones con la voz. Carmen es un ser musical por naturaleza. Me corrijo: por nurtura y por cultura. Tiene un vínculo súper natural con la música; la música en ella sucede naturalmente, como nos sucede respirar. Al mismo tiempo tiene muchísima música escuchada y tocada en distintos momentos de su vida, de orígenes muy distintos; desde música Barroca hasta Rock pasando por todo lo que se te ocurra en el medio. A Carmen le encanta la cocina de la música, le encanta cocinar y saborear música. Podés estar conversando con ella y hablar de un tema equis de Sting, de los Beatles o de Jaime y ocurre que si hay una guitarra o un piano cerca, es probable que Carmen comience a tocarlo como si lo hubiera tocado toda la vida y te muestre determinado detalle que le llama la atención en la evolución armónica o la melodía. A medida que fuimos compartiendo mucho tiempo de música y trabajo juntos nos hicimos muy amigos. Una persona increible, muy generosa, con una sensibilidad impresionante y tremenda capacidad para transformar eso en música. Hace un par de años me invitó a trabajar con ella en su segundo disco como productor.

Tremendo honor. Disfruté enormemente acompañarla en ese disco. Cuando un artista te invita a producir su disco te está abriendo la puerta para participar en algo muy valioso. Te abre la puerta de su mundo a través de sus canciones y te invita a ser parte a comentar, sugerir, intervenir. Esa invitación es un gesto de generosidad y confianza muy grande que agradezco pila. Meterme en el mundo de canciones de “Jardín Carmín” fue tremendo viaje. Siempre valoré mucho a la Carmen creadora. Es la Carmen que me resulta más interesante desde lo musical. El tema es que Carmen siempre es súper creadora. Cuando versiona una cancion la re-crea. A mí me interesa particularmente la Carmen compositora de sus propias canciones y decidora de sus propios decires. Trabajando con ella en “Jardín Carmín” me encontré con esa compositora poderosa que también escribe preciosos versos. Recuerdo estar en casa de Carmen escuchando muchas de las primeras versiones de las canciones del disco, peloteando ideas, buscando soluciones para un verso o para la salida de una estrofa. Carmen es una bestia musical (una bestia en una buenisima, jejejeje). Es una fuerza natural haciendo música. Para hacer Jardín Carmín estuvimos un buen buen rato sumergidos en ese torbellino creativo de inspiración carminística hasta resolver que teníamos las canciones que armaban el disco. Luego nos metimos en el estudio, con una tropa de músicos divinos (Gerardo Alonso, Tato Bolognini, Palito Elissalde, Ángelo Primón, Chancho Blois, Nacho Imbellone) e ingenieros capos (Diego Rey y Nico Panzl) y fue una experiencia igual de linda. Fue un placer ser parte de ese disco y estoy muy agradecido a Carmen por su amistad y por permitirme ser parte de su música.

 

Entrevistadora: Patricia Schiavone

Jardín Carmín (de Carmen Pi)

Tapa del CD Jardín Carmín

Tapa del CD Jardín Carmín

 

No sé ustedes, pero yo hace ya un rato que antes de comprar un disco, lo escucho de alguna manera (en Youtube, le pido a algún amigo que me pase algún tema, etc.). La excepción a esta regla, han sido los dos discos de Carmen Pi.

A su primer CD, “Puntos Cardinales”, me lo regalé para mi cumpleaños sin conocerlo. Había oído tres temas en Youtube y había quedado prendada de su trabajo, por lo que al enterarme de que había salido un disco de ella, corrí a comprármelo. Y me enamoré de ese disco, como ya saben por un par de cosas que escribí antes aquí. Creo que hace apenas unos tres meses que el disco no suena a diario en casa. Lo gasté.

Ahora Carmen lanzó Jardín Carmín y, qué sé yo, sinceramente, pensaba que no me gustaría mucho, porque iba a ser casi imposible no compararlo con el otro que me fascina tanto. Pero entonces, cuando yo estaba en medio de la duda, aparece el querido de Napi, desde el viejo continente, empujándome: “Eh, eh, Patricia, ¿ya compraste el nuevo CD de Carmen? ¿Qué tal es? Voy a querer uno. Te envío el dinero y me lo mandas, ¿sí?” Y así fue que le prometí a Napi que lo compraría para ambos.

Fue tenerlo en mis manos y me vino una ansiedad tan enorme por escucharlo que no se sabe.

Aclaro que estoy escribiendo esto a dos días de tener el disco conmigo, por lo tanto, son las primeras impresiones, nada elaboradas, como surgen al primer contacto.

La primera canción es “Flor”, que también es parte de Puntos Cardinales (NSEO, como yo lo abrevio con enorme originalidad). “Flor” fue de NSEO el tema que menos me gustó las primeras veces que lo escuché. No le encontraba la magia. Hasta que un día me agarró en el momento emocional justo y me pareció de una belleza tan gigante, una mezcla de dolor y optimismo, que resonó en todas mis células y que nunca más dejó de hacerlo. En este disco aparece otra versión de “Flor”, con otro ritmo. El ritmo no es lo mío pero creo que la versión original estaba en 4/4 y la nueva en 6/8. Cuando una canción cala hondo y la versionan normalmente cuesta adaptarse pero Carmen es una enorme genia haciendo versiones. En NSEO le conocí la faceta de versionar temas de otros (“Can’t Buy Me Love” es una obra maestra) y ahora “Jardín Carmín” me enseñó que también es una genia versionando sus propios temas. Esta nueva versión me transmite una mujer más madura, más tranquila, más segura, y quizás más profunda. No conviene ver al artista detrás de su arte y creerse que son identificables, pero me parece que con los artistas que admiramos mucho es difícil no hacerlo. ¿Qué fan de Sting no está convencido de que lo conoce al dedillo? ¿Qué fan de John Lennon no cree que sabe lo que él sentía? Y bueno, soy fan de Carmen, así que caigo en ese despropósito.

Al segundo tema, “Carmín”, hay que escucharlo con detenimiento. Está dedicado a Nacho, su pareja de vida. Tiene una percusión muy bonita y una letra muy sentida. No es para gente apurada.

Luego viene “Dance” que es el único tema que había escuchado en algunas entrevistas que hizo Carmen, en las que eligió cantarlo como corte de promoción. Es de bienvenida frescura, muy alegre, muy divertido. Es simple, de alguna manera, y en la letra mezcla palabras en inglés con palabras en español, que es algo muy común en algunos uruguayos que hemos estado muy expuestos al inglés. Ese aspecto de los idiomas (que se repite en el disco en otros lados) en particular me disparó el cuestionamiento de si no será que se está gestando una especie de lengua combinada entre ambos idiomas. Quizás se esté dando un cambio en el estilo de evolución de las lenguas. Antes evolucionaron más bien adoptando palabras extranjeras y metiéndolas en el sistema de la propia (cambiándoles la grafía o la pronunciación). Quizás en el próximo tiempo cambiarán simplemente tomando palabras de unos y otros y hablando todo junto, todo combinado. No me extrañaría nada. Pero volviendo a la canción, tengo que advertirles una cosa: tiene ese efecto que tienen algunas tonadas de instalarse en el cerebro… y no te la sacás en todo el día. Es pegadiza de una manera casi desesperante. Les juro. Uno la sigue cantando internamente sin parar. Así que ya saben: úsenla con responsabilidad. Y dicho esto, aquí les dejo un video de esta canción:

http://youtu.be/TlJviX57YO0

“Café et chocolat” tiene un espíritu no muy diferente al de Dance, en el sentido de que sigue siendo alegre, sigue siendo una canción que da ánimos de salir a vivir. La letra está más que nada en francés pero con un “toque” de castellano. Por ahí me equivoco, porque no es que conozca toda la música uruguaya, pero me da la impresión de que Carmen es una excepción en esto de cantar alguna canción en francés. En NSEO el tema Petit Nounours fue el primer paso en este sentido y ahora ya se percibe como normal algo que antes no lo era. La cultura uruguaya hasta hace unos años recibía mucha influencia de la cultura francesa, y el pensamiento académico en el área de las humanidades sigue siendo hasta hoy más parecido al francés que al inglés. O sea, creo que lo que hace Carmen incluyendo al francés en su repertorio es un rescate interesante, desde el arte, de un vínculo cultural de larga duración.

“Buen día” es la “cancionización” de la ternura [porque “personalización” no es]. La dedicatoria que figura en el folleto (que, by the way, acabo en este instante de descubrir adentro de la tapa del CD, jeje) dice así: “Para ti, hijita, con todo el amor de mamá”. Y fa, es eso, una canción que acuna, que abraza, que concentra amor en grandes cantidades. Y a quién no le hace bien escuchar algo que transmita mucho amor. Es divinísima. ¡Tienen que escucharla! Es la canción que yo vengo poniendo para escuchar de nuevo varias veces. Como comentario adicional, tengo la impresión de que tiene una brevísima combinación de notas que mi cerebro reconoce de algún tema de NSEO, pero quién sabe si no le erro. Comparto la letra, aunque me temo que sin la música no les hará llegar lo que yo quisiera hacerles llegar.

Brisa de verano entrando en la ventana

Tus soles brillando al amanecer

Todos los colores rodeando tu cama

por la mañana

Mi mundo girando a tu alrededor

Y yo te digo

Buen día, buen día mi amor

Buen día, buen día mi amor

A través de las cortinas sueñan tornasoles

anaranjados

Es tu sonrisa la más linda que vi

Oigo tus sonidos tenues que de a poco

Van despertando al sol

Que salió solo para ti

Y es un nuevo día, hoy, es un nuevo día, hoy es un nuevo día, hoy es un nuevo día

Abrí las ventanas

Que siempre entre el sol

No olvides dar cuerda a tu pequeño tambor

Que el viento te silbe canciones de amor

Que siempre sea siempre

Y que hoy sea hoy

Y hoy es un nuevo día, hoy es un nuevo día, hoy es un nuevo día

Good morning, good morning

Good morning my love

 

Que siempre sea siempre y que hoy sea hoy” me deja pensando en tantas cosas… pero no, no los voy a atomizar con esos vericuetos de mi mente.

Luego viene “Completely Wasted”, un tema cuya letra y música es de Dany López y que a Carmen le queda como anillo al dedo. Tiene un aire a rock inglés, quizás a U2, o a R.E.M., y es tan, tan bonito, que desde este rincón atresillado, envío mi voto por una banda de rock and roll con estos aires, formada por Dany y Carmen. Es otro de los temas que me he detenido a repetir. Es maravilloso cómo Carmen puede ser miss ternura en el tema anterior, y miss … fa, cuál es la palabra no sé, anda entre protesta/guerrera/rockera/firmeza… tú le pondrás el nombre adecuado, seguramente. ¡Me encanta esta canción! Felicitaciones a Dany por este tema. Me en-can-ta.

“Pasos semifusos” me fascinó. La letra juguetea con muchas palabras y rimas, cosa que me gusta mucho. Creo que tanto en lo que tiene que ver con la letra como en lo musical tiene una doble influencia interesante: Fernando Cabrera y Jorge Drexler. Al menos a mí me es imposible no acordarme de ambos mientras escucho esta canción, que me resulta algo intrigante y bastante fascinante.

“A Don Prudencio Navarro” tiene la siguiente dedicatoria: “Mi viejito, esta es para vos”. El papá de Carmen fue un antropólogo muy admirado en este país, y muy querido. No hace mucho que falleció. Esta canción es algo increíblemente bello. Por una parte, la ternura con la que la canta, es algo que se mete en los huesos. Me impresiona la belleza que hay en la amalgama entre la letra, la música y la voz. Supongo que una canción así de bella pensada para alguien solo puede suceder entre dos seres que se conocen muchísimo, y que se aman, y que solo un corazón muy bonito puede poner en notas algo tan enorme y tan mágico, logrando que uno sienta en carne propia una relación que obviamente es ajena. Hermosísima canción. Pero eso sí, aquí se complica para poner que repita. Al menos a mí me cierra un poco la garganta cada vez que la escucho.

“Canción madre”, que está dedicada a su mamá, tiene letra de Carmen y música de Dany. La voz de Carmen aquí es tan pero tan Carmen Pi que no se puede creer. Y tiene unos coros (también de Carmen) tan pero tan bonitos. Es una hermosísima canción. Profunda, sentida. Algo realmente especial.

La última es “Esta vidalita”, que es un tema triste, pero con esa vocecita dulce compensa el dolor que llega a través de los parlantes.

Es un disco que nos pasea por estados de ánimo diferentes, que es muy íntimo y muy sentido. Mayoritariamente dedicado a los afectos más importantes de la vida, es imposible escucharlo y no sentirse movilizado por amores, imágenes y emociones propias.

Todas las letras y músicas son de Carmen Pi, excepto “Completely Wasted” que es de Dany López y “Esta vidalita” que es de Dana Nicola.

Además de Carmen y Dany, los músicos que participaron en la creación de este objeto mágico son:

Tato Bolognini, Gerardo Alonso, Palito Elissalde, Ángelo Primón, Freddy Pérez, Federico Blois y Nacho Imbellone.

Desde aquí envío mi deseo de que Carmen nos siga deleitando con su música, que moviliza, hace vibrar, hace sentir… o sea, que cumple con eso tan importante que se espera del arte: que sirva de vehículo para los sentimientos, que sirva de resonador para permitirnos sentir algunas emociones que por ahí quedan atrapadas y necesitan una válvula, para la conexión entre nosotros los humanos y para la conexión con nosotros mismos, para disfrute y para crecimiento.

Gracias, Carmen. “Que siempre sea siempre, y que hoy sea hoy.”

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Presentación del disco “Puntos Cardinales”

El jueves 31 de marzo de 2011, en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís, tuvo lugar uno de esos conciertos especiales que Montevideo nos regala cada tanto y que nos hacen sentir privilegiados de ser uruguayos. Carmen Pi Cuarteto presentó su disco “Puntos Cardinales”. Por la venta total de entradas, se agregó una segunda función esa misma noche. Con un embarazo avanzado, dos funciones como estas, seguidas, es algo destacable y dice mucho acerca de la actitud profesional y de la entrega total de esta artista, que a mi parecer es muy especial.

La sala Zavala Muniz fue una elección perfecta para el show. Con una distribución de asientos al frente y los lados del escenario, los artistas y el público están completamente integrados, colaborando así con ese fluir energético tan vital para el éxito de un show de música. La decoración, muy pensada, le daba una calidez vital al escenario. Una alfombra roja al frente, donde pasaría más tiempo Carmen. Dos sillones tapizados con arabescos rojos y blancos, un par de sillas tapizadas de rojo y una serie de pantallas de iluminación en rojo y blanco le daban vida y calor a la sala en la que escenario, asientos y paredes son negras. Algunas proyecciones en las paredes también colaboraron con colores y movimiento.

Una vez que el público ingresó en la sala, apareció una figura muy simpática: una clown, vestida completamente de rojo y blanco, que pasó entre el público regalando gestos amorosos, corazones rojos y generando sonrisas y una apertura emocional que sin duda colaboró para que al ingresar Carmen al escenario, todos estuviésemos más dispuestos a dejar entrar en nuestros corazones lo que este cuarteto y sus invitados nos iban a regalar.

Sentada al piano, comenzó el concierto con el mismo tema, de su autoría, con el que comienza su disco: La Cura. Este tema tiene una combinación especial de dulzura, tristeza, dolor, cariño, generosidad y sobre todo fuerza. Empieza Carmen y el piano y luego se suma el resto del cuarteto y Coralinas, un grupo coral que colaboró muchísimo con que el show tuviese un vuelo especial. Este tema tiene mucho de maternal (la dulzura llega al máximo en la voz de Carmen cuando dice “si solo pudiera la cura encontrar”). Cachi Bachetta se destaca con el acompañamiento de la batería. La fuerza del tema está perfectamente impulsada por el coro y los rulos en el redoblante, un efecto realmente excelente para esta canción. Gerardo Alonso inició el show con el contrabajo – buena elección para este tema – y Horacio Di Yorio con el acordeón. Un comienzo de show brillante!

(foto de Pablo Martirena)

Luego, dejando el piano y centrándose en el escenario, Carmen presentó a Pablo Leites, percusionista que también la acompañaría la mayor parte de la noche. Leites tocó percusión e hizo arreglos de percusión en la grabación del disco y su participación en el show fue destacable. El sonido del cajón le dio una calidez muy especial al todo y se complementó perfectamente con el baterista (esto parece muy sencillo pero no lo es… muy a menudo uno de los dos sobra, pero no fue así el 31 de marzo en la Zavala Muniz). El segundo tema fue la versión de Hay veces de Dino. A esta altura yo ya estaba sorprendida de la similitud de calidad entre el disco y el show en vivo. El sonido (Gastón Ackermann) fue realmente sorprendente: todo balanceado en su justa medida, permitiendo oír cada uno de los instrumentos, el todo a la perfección y a un volumen ideal para el disfrute.

Carmen desplegó toda su femineidad en este concierto. Vestida de negro, con detalles blancos y rojos, lució su panza de embarazada con una elegancia, alegría, ternura y orgullo que nos sensibilizó por completo. Todos los músicos que la acompañaron esa noche, tanto los del Cuarteto como los invitados, colaboraron de la mejor manera con que la noche fuera excelente. La actitud de absolutamente todos los músicos era de compromiso y respeto por lo que estaban haciendo, y de involucramiento total. Eso se transmitió y el público disfrutó de un viaje muy especial… que me intriga saber si es parecido al que viven los músicos o si son dos viajes paralelos que se nutren mutuamente. Como no se puede estar de los dos lados a la vez, sospecho que será difícil dilucidarlo.

Los arreglos vocales son otro punto para Carmen. En el tercer tema, Bewitched, bothered and bewildered, la frescura, alegría y profundidad que Coralinas le otorgó al show es algo para aplaudir de pie. En cuanto al tema en sí, es un clásico, compuesto en 1940. Ha sido versionado por muchísimos músicos y la versión de Carmen no solo no tiene nada que envidiarle a otras, sino que en lo personal, es la que más me ha gustado hasta el momento. En este tema el bajo de Gerardo Alonso y la batería hicieron algo exquisito.

El cuarto tema, Cachi Dixit, es otro tema de autoría de Carmen y de Horacio Di Yorio, con letra de Samantha Navarro. Este tema no pasa desapercibido. De nuevo quedé sorprendida por la calidad de la presentación en vivo. El trabajo de los 3 músicos del Cuarteto se destacó en este tema: Alonso en el bajo, Di Yorio en el piano y Bachetta en la batería… la banda está brillantemente ensamblada y en este tema se lucieron muchísimo. También aquí participó Coralinas que en cada aparición realzó la música y el espectáculo en su conjunto.

La presentación de Luz, un tema nuevo, le dio un cambio inesperado al show, que fue muy bien recibido. Carmen en la guitarra con Pablo Leites y Federico Blois, ambos en cajón peruano. El tema merece tener un lugar en el próximo disco de Carmen y el trabajo de los dos percusionistas con ese ritmo peruano fue muy interesante, levantando notoriamente la dinámica y llenando la sala de calidez y alegría, transmitiendo su diversión en cada golpe.

El siguiente invitado de la noche fue Dany López. Lugar donde nunca fui del disco Acuario, de Dany, fue el tema elegido. Ella tocando un rallador (¡!), él en la guitarra, Federico Blois percutiendo un gran bidón de agua y Pablo Leites un bidón metálico de leche (el lechero que nos traía la leche en mi infancia seguro jamás pensó que se le podía dar esa utilidad a sus recipientes). Las voces de Carmen y Dany combinándose a la perfección para entonar este tema que transmite evolución y con el que es fácil sentirse identificado. A pesar de ser un tema de Dany y que no estaba en el disco, quedó perfecto en medio del show.

En este disco Carmen versiona dos temas – Imposibles y Por Ejemplo – de Fernando Cabrera. Contar con Cabrera de invitado es un lujo y Carmen pudo darse ese gusto. Su presencia en el escenario a mi gusto validó el trabajo de Carmen. Con el típico bajo perfil del uruguayo, algo así puede pasar casi desapercibido, pero si lo comparamos con la posibilidad de que The Beatles hubiesen podido compartir Can’t Buy Me Love en el escenario con Carmen, pienso que entienden por dónde va mi cabeza… que Cabrera participase de ambas funciones cantando sus temas con Carmen fue algo que emocionó. Insisto (lo he dicho otras veces) en que Carmen y su Cuarteto han logrado una versión de Imposibles en la que se mantiene la marca registrada del autor del tema y a la vez es “tan Carmen Pi” que impresiona. En Por Ejemplo el trabajo de Carmen con el loop, con la percusión “micrófono en pecho” y con vocalizaciones al estilo beatbox, es no solo llamativo sino también muy prolijo, cuidado y da por resultado una versión que realza un tema que ya de por sí es buenísimo.

Entre Fernando y Carmen se dio, creo yo, el único diálogo de la noche:
“Este tema me gusta mucho, es circular, como infinito” dijo Carmen (palabras más, palabras menos) antes de cantar Por Ejemplo, más cerca del final del show.

“¿La gente querrá que sea infinito?” preguntó Cabrera.

“Mi apellido es infinito, así que ya están jugados” dijo Carmen, con una sonrisa.

(Nota aparte: me gusta la gente que puede reírse de sí misma).

Carmen compuso Dido y Eneas mientras estaba estudiando el aria final de la tragedia de ese nombre de Purcell y el 31 de marzo nos hizo un regalo muy especial: cantó el aria e inmediatamente después su propio tema. Todos sabíamos que Carmen había estudiado canto lírico, pero escucharla nos puso la piel de gallina y a los más sensibles nos humedeció los ojos. Tuvo un efecto sensibilizante general… de ahí en más el resto del show tuvo una base rítmica adicional de corazones al galope. Los invitados en este tema fueron Gustavo Reyna en guitarra y Matías Craciun en violín, que le pusieron el toque perfecto tanto al tema como al show. El piano de Di Yorio en el Dido y Eneas de Carmen fue sensacional.

Cuando la emoción ya era de locos, Carmen logró dar un pasito más aún, con Puntos Cardinales, a mi gusto el tema más personal y bonito del disco y de nuevo el piano sobresalió como bello. El ensamblaje del piano y la voz en este tema es tan impecable, que si uno solamente lo escucha, piensa que es Carmen acompañándose a sí misma con el piano. Bravo Horacio y Carmen!

Al momento siguiente Pinocho Routin y Gastón Ackermann entraron al escenario para compartir el tema Flores, de Pinocho, con Carmen al piano y Pablo Leites en percusión. Los cuatro músicos impecables hicieron una performance excelente de este tema. La verdad que me quedé con ganas de escuchar más Gastón Ackermann… fue como cuando alguien te da a probar una cucharita de un helado delicioso y uno se queda pensando que la próxima vez va a pedir de ese. Muy lindo ese tema y muy bonita la combinación de estos tres músicos.

Por suerte estuvo presente el tema Doctor, que con su ritmo de samba nos sacudió un poco esa emoción que nos tenía a punto de estallar. Un tema fresco, alegre, y divertido, con una presencia importante del bajo eléctrico de Alonso.

La mejor versión de Can’t Buy Me Love que se haya conocido jamás les pertenece a estos musicazos, que tocaron este tema con mucho disfrute y entrega. El coro de nuevo participó. El solo de Gerardo Alonso fue buenísimo y las notas (y el sonido) de Horacio Di Yorio también. La batería de Bachetta, en mi opinión, le pone mucho de creatividad a esta versión. De nuevo la piel de gallina y una emoción incontrolable.

Como si Carmen hubiese sabido que íbamos a terminar todos llorando, hizo un alto muy bienvenido donde ofreció sus agradecimientos y cerró el show, acompañada al piano por Dany López, en acordeón por Horacio Di Yorio, con Petit Nounours, un tema también alegre y particularmente diferente, por su letra en francés y por el carácter inocente que lo diferencia de todos los otros temas del disco. La presencia de la clown le dio el toque de magia y anticipó un final que no deseábamos que llegase.

Hago un breve paréntesis: en este show Carmen nos ofreció un despliegue de sus cualidades musicales: cantó, tocó el piano, la guitarra, compuso, arregló, estuvo al frente del coro y tocó percusión. Todo con la naturalidad y el profesionalismo de los grandes artistas.

A pesar de tener una segunda función por delante, hubo bis y un bis de lujo: la versión de Afuera la lluvia, tema de los Buitres, en la que se mezclan la dulzura y el dolor en la voz y el piano de Carmen, que entregó absolutamente todo, como el público esperaba.

La verdad que nos fuimos de ese teatro convencidos de que habíamos visto un show completamente profesional, con la participación de músicos excelentes, con todos los detalles muy cuidados y con un sonido que no pudo estar mejor. ¡Grande Carmen Pi, sus músicos y todos quienes hicieron posible ese concierto… incluida Nina!

Que para deleite de todos, sean muchos discos más de esta artista con mayúscula.

He aquí los músicos responsables del disco Puntos Cardinales:

De izq. a der.: Gerardo Alonso (bajo), Carmen Pi, Horacio Di Yorio (piano, teclados y acordeón), Pablo “Gancho” Leites (percusión), Cachi Bachetta (batería).

Nota final: va un agradecimiento especial a Gisselle Noroña (http://www.flickr.com/photos/gissen) y Pablo Martirena por permitirme usar sus fotos en este artículo.

“Puntos Cardinales” de Carmen Pi Cuarteto

Intereses de la banda: “Ser felices haciendo música” (Frase esta tomada del perfil de Facebook del Carmen Pi Cuarteto).

De auto-regalo de Navidad fui a una tienda de música y me compré dos CDs. Dudé si acercarme a la góndola de “jazz”… pero decidí que mejor me encaminaba hacia la de música uruguaya. El mercado uruguayo es tan pequeño como para que el éxito de un disco realmente dependa de mí y de ti. Y así fue como adquirí este disco hace unos poquitos días. Pero, jaja, no podía escucharlo antes de hoy, porque como a Pedro yo no le permitía abrir sus regalos antes de Navidad, tampoco yo podía hacerlo. La cosa es que hoy no he logrado poner el segundo disco ni una vez (aunque también tengo intriga! Y expectativa! Pero tendrá que esperar a mañana). Carmen Pi y su cuarteto han sonado por acá, sin parar, todo el día de hoy. Y me ha gustado tanto que me vino la necesidad de poner en palabras (palabras que jamás hacen justicia a los discos que me encantan) la experiencia.

Napi y Pepe luego me dirán si concuerdan o no (con ellos sí compartí este disco, como si viviesen aquí y hubiésemos podido juntarnos a escucharlo en casa, o se los hubiese podido prestar… bueno, por una hora y media, no más, eh?).

Ya había visto en Youtube muchísimas veces los temas “La Cura” y “Puntos Cardinales”, y ambos me fascinaron tanto como para que yo me comprase este disco ahora. Pero escucharlos en el disco es una experiencia mil veces más bonita! La imagen es genial muchas veces, pero otras nos distrae la escucha. Además, obvio, la grabación del disco tiene otra calidad.

La mayoría de las composiciones de este disco son de Carmen Pi; son de ella todos los arreglos de voces; y también las versiones de los temas de otros compositores. Hasta donde yo sé, Carmen es pianista, cantante, profesora de canto y directora de coros. En Uruguay no abundan las buenas cantantes (por suerte no mucha gente lee Atresillado, así que no creo que me corten la cabeza por lo que acabo de escribir… veremos), por lo que ella es una rara avis.

Tema 1 – La Cura

Combinación completamente emocionante de ternura, dulzura, tristeza, y en definitiva amor. Ya saben ustedes que yo de notas no entiendo demasiado, pero siento que está impecablemente afinado y que eligió las notas perfectas en su composición. La letra es preciosísima… seguramente la letra tendrá más de una interpretación posible… pero yo me imagino que se la escribió a sí misma. El piano en este tema lo toca ella y creo que se acompaña muy pero muy bien. Es un tema que llevo escuchando unas 90.378 veces y aún no me ha cansado.

(Como verás, Pepejazzy, me han gustado mucho tus números exagerados).

Tema 2 – Hay veces (comp. Gastón Ciarlo “Dino”)

Es todo impecable: la voz, el arreglo musical, la instrumentación completa, el ritmo, los sonidos de la batería. Un viajecito por el espacio diría yo.

Tema 3 – Bewitched, bothered and bewildered (comp. Rodgers and Hart, 1940)

No conozco la versión original (ya iré a buscarla, pero no hoy). Me gusta pero no es el que más me emocionó, aunque los arreglos vocales están fantásticos.

Tema 4 – Puntos Cardinales

Este tema “me puede”! Tanto la música como la letra.

Les copio aquí apenas dos pasajes:

“La música mi refugio, mi pena y mi salvación”.

“El sol lo traigo en el pecho, y un nudo hay en mi razón

Lo cierto es incierto, y un trecho me falta, camino hacia el interior

Camino que hice mil veces, intenso el viaje al dolor

A veces tan necesario, y a veces inútil. Soy contradicción”

Y de nuevo, la voz de Carmen Pi me llega tanto, tanto… Y el piano (de Horacio Di Yorio, creo). Preciosa, preciosa combinación.

Tema 5 – Flor

La verdad que es una canción bonita, bonita, bonita. Llegaría a estar en los primeros lugares mundiales si tuviera la suficiente campaña de marketing. Y díganme si ese aro de tambor no suena perfecto, y justo donde sus corazones lo necesitan?! Belleza total.

Tema 6 – Cachi Dixit (Música: Horacio Di Yorio y Carmen Pi. Letra: Samantha Navarro).

Este tema, no sé por qué, me hace acordar a una cantante brasileña que yo supe escuchar muchas veces: Marina Lima. Pero quizás ustedes digan que estoy delirando y por ahí tengan razón. Esos juegos de agudos y graves, esos cambios “de rumbo” en la melodía… me encantan.

Tema 7 – Imposibles (Comp. Fernando Cabrera)

Ya me han leído opinando sobre Fernando Cabrera aquí y allá. Este tema es “cabreristiquísimo”. Cualquier uruguayo reconocería al instante que es de Cabrera. Y lo mágico es que Carmen respeta lo cabrerístico del tema, haciéndolo a su vez suyo, cosa que por ahí a ustedes les parezca sencillo, pero les juro que no lo es. Los temas de Cabrera son tan de Cabrera, que versionarlos manteniendo la personalidad musical del que lo canta es casi una tarea imposible. Pero, he aquí un ser que lo ha logrado y hermosamente.

En todos los temas yo encuentro algo digno de destacarse, y queda quizá más evidente en este que en otros: el papel protagónico indiscutible de Carmen con su voz, pero la presencia importantísima de los otros 3 músicos de la banda que no se limitan a un “acompañamiento a la cantante”. Se amalgaman notablemente haciendo un real cuarteto musical. Para mí esto es un gran logro de este cuarteto.

Tema 8 – Un país con el nombre de un río (Comp. Jorge Drexler)

Vaya tema que eligió para versionar. Jorge Drexler es otro de mis ídolos y este tema tiene para cualquier uruguayo un gustito especial. La descripción de nuestro país y la descripción de los sentimientos encontrados hacia él son tan pero tan reconocibles en esta letra y en nuestros corazones! Por lo que leí, la familia de Carmen estuvo fuera del país unos años, así que este tema escrito por Drexler –quien hace años que está lejos- obviamente le resuena y eso se transmite haciéndonos vibrar a los que la escuchamos. Tanto la música como la voz en este tema están impecables.

Tema 9 – Dido y Eneas

Si no se les pone la piel de gallina con este tema, lamento pero no tienen sangre en las venas. Me gusta con locura!!

Tema 10 – Doctor

Este tema no me llegó tanto al corazón, pero es precioso también. Quizás sea mi ánimo hoy que no está tanto para el ritmo de samba (por supuesto que habrá quién me diga que no es ritmo de samba… y bueno, igual mi ánimo hoy no está para este ritmo… tenga el nombre que tenga).

Tema 11 – Fun – Key (Música y Amor)

Qué quieren que les diga… mi alma anda muy funkera últimamente. Y este funky tiene toques candomberos, con lo cual me compró por completo. La participación de la voz de Gastón Ackermann es importante en este tema. Me gusta mucho.

Tema 12 – Can’t Buy Me Love (comp. Lennon Y McCartney)

Ya hemos hablado de que no es fácil encontrar versiones originales. Pues en este caso la versión de este clásico de The Beatles es impresionante. Puede ser que sea mi ignorancia la que no conoce una versión parecida a esta… ustedes ya me dirán. Para mí es una joyita y super original!

Tema 13 – Petit nounours (letra: Lilián Zetune, música: Carmen Pi)

Encontré este tema super simpático. El francés tiene ese “no sé qué”. Creo que fue una buena cosa incluir un tema en francés. La letra es de la madre de Carmen y es ella también quien recita. El coro de niños es del colegio San Juan Bautista.

Tema 14 – Afuera la lluvia (comp. Parodi-Peluffo, Rambao, Lasso).

Tampoco de este tema conozco el original, pero esta interpretación es maravillosa. El arreglo de piano y voz es de Carmen Pi.

Pueden escucharla aquí:  http://www.myspace.com/picarmen/music/songs/afuera-la-lluvia-72133744

Tiene una voz tan bonita, ¿verdad? Para mí es la mezcla ideal de dulzura y energía y fuerza. Y, como con todas las grandes cantantes, uno la escucha y piensa que cantar “es fácil”… pero sabemos bien que no es tan así. Cantar así es resultado de horas y horas de dedicación, de práctica y trabajo.

Tema 15 – Por ejemplo (comp. Fernando Cabrera)

Genial tema. Genial trabajo. Nada que se pueda decir. Hay que escucharlo!

 

Músicos:

Horacio Di Yorio: pianos acústicos, eléctricos, teclados y acordeón.

Carmen Pi: Voz, coros. Piano en 1

Gerardo Alonso: Bajo. Contrabajo en 1 y 9, guitarra eléctrica en 11, coros en 12

Vittorio Bacchetta: Batería

Invitados: Pablo Leites: Percu. Ignacio Imbellone: Gtr. eléc. en 1; Gastón Ackermann: Voces en 10, 11 y 12; Coro de niños del Coelgio San Juan Bautista en 13; Lilián Zetune: Recitado en 13.

En su perfil de Myspace: http://www.myspace.com/picarmen pueden ver, al día de hoy, los videos de: La Cura, Puntos Cardinales, Hay Veces, Música & Amor, y un par de videos más (que si bien no son de temas que aparezcan en este disco, vale la pena verlos también).

Bueno, amigos, espero sus comentarios, ok?

Un abrazo fuerte y espero que compren este disco mágico. Me pongo a las órdenes para servir de puente entre donde sea que estén y el disco. Me mandan el dinero de alguna manera, y yo se lo compro y mando por correo a donde sea. Es un disco para tener, escuchar y volver a escuchar muchísimas veces.