Magnus Öström & Dan Berglund (después de Esbjörn Svensson)

¿Cuál ha sido el derrotero musical del batero y bajista del trío de Esbjörn Svensson luego de su triste fallecimiento en el año 2008?

Moría de intriga de si estos dos músicos seguían creando en la misma dirección de ese trío absolutamente espectacular que tanto me ha fascinado en el último tiempo. Así que me dispuse a investigar un poco. He aquí el resultado.

Tanto uno como el otro tuvieron un período de silencio. La muerte de Svensson les pesó mucho y les costó bastante retomar la música.

Magnus Öström

We’d been friends since we were four years old and ever since we were kids we’d talked about forming a band that would conquer the world. It maybe sounded unlikely that these two boys who lived just across the street from each other would tour the world and one day be famous, in jazz terms but also to some extent in rock music circles. But we were able to live our childhood dream. Then when Esbjorn died, suddenly it was all finished. It was really hard to believe that we wouldn’t be making any more music together because we had so much still to do, so many ideas still to pursue.”

En marzo de este 2011 el baterista, Magnus Öström, edita su primer disco solista desde la pérdida de su amigo. El disco se llama “Thread of Life”.

Con los músicos: Andreas Hourdakis (guitarra), Gustaf Karlof (teclado) y Thobias Gabrielsson (bajo).

Listado de temas:

  1. Prelude
  2. Piano Break Song
  3. Longing
  4. Afilia Mi
  5. Weight of Death
  6. Ballad for E.
  7. The Haunted Thoughts and the Endless Fall
  8. Between
  9. Hymn (For the Past) Part I
  10. Hymn (For the Past) Part II

El tono del disco va cambiando un poco. Es triste, profundo, introspectivo.

Me resulta especialmente bello este tema:  Weight of Death. Así que lo cargo, para que puedan conocerlo también.

http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=16079895-24a

Pero tiene sus zonas más alegres, como ser el tema Afilia Mi, que es mucho más vital.

http://youtu.be/xxFJesJw1nM

O Piano Break Song. Este tema en particular no me gusta tanto, como que las notas en lugar de alinearme con el universo, me desencajan un poco.

http://youtu.be/K-fgDSv_J1I

El tema que se ha robado toda la atención del público internacional es “Ballad for E”, un homenaje a E.S. Este tema en especial lo toca Öström junto a Pat Metheny y el bajo de Dan Berglund.

”When I composed ”Ballad for E” I already had a perfect line-up for this song in mind. I could have recorded it with my new band as well, but I felt that this song demanded those exact persons: Magnus Öström on drums, Dan Berglund on bass, and Pat Metheny on guitar. Pat was one of a very few musicians ever to join e.s.t. as a guest performing with us live on stage, and there was and still is a humongous respect for each others work. So when I asked him he immediately said ’yes’.”

He aquí la versión de estudio, con Pat Metheny:

http://youtu.be/WE6WBzW68P0

Y aquí la versión en vivo, con los músicos del CD, ¡que me encantó! Qué bonitas esas escobillas, ¿no? Y Hourdakis ¡super a la altura!

http://youtu.be/G_dEzh1WLWA

El tema The Haunted Thoughts… es bastante más dark; probablemente un permiso de catarsis que se dio Öström. Me sentí identificada con la bronca de este tema, asociándola claro está a una muerte que desde afuera se ve injusta (aunque seguramente haya sido porque Svensson tenía que seguir camino en otra dirección).

“Hymn for the Past” es brutal. La parte I, que dura dos minutos y medio, es un pasaje directo a un mirador desde donde se ve la vida tal cual es… un thread, un hilo frágil. Yo le encuentro un algo de Pat Metheny, pero tiene una mayor libertad compositiva, creo yo. (Como siempre, estoy hablando de lo que no sé, así que quien sí sepa, que me corrija sin ningún reparo).

La parte II tiene de todo. Dura más de 15 minutos y medio. Los primeros 5 minutos van bastante en sintonía con la parte I. Luego se empieza a oscurecer el paisaje. Para el minuto 8 la cosa ya está en una sintonía muy perturbadora que llega a su máximo entre el minuto 11 y 14, para luego terminar dulce pero triste. ¿Un retrato sonoro de su vida? La verdad que me gustaría saber más sobre su inspiración al componerlo. Pero es un tema que no escucharía demasiado seguido, porque me pone nerviosa.

Dan Berglund

Leyendo una entrevista muy interesante que le hicieron al trío E.S.T. detuve mi vista en la siguiente frase de D. Berglund (el bajista):  “Casi nunca escucho jazz . Escucho hard rock, cosas antiguas como Black Sabbath y Deep Purple, y más nuevas como Nine Inch Nails. Escucho mucha música diferente, escuché el nuevo álbum de Björk, y me gustó“.

En el 2009 forma una banda llamada Tonbruket y edita un disco de igual nombre. Los otros músicos son: Johan Lindström (guitarra), Martin Hederos (piano), Andreas Werliin (baterista).  Su estilo, según lo definen ellos mismos es “rock progresivo e improvisación”.

No recibió buenas críticas. A mí me gustó, pero muy a pesar me encontré comparándolo con el trío E.S.T. y supongo que a la mayoría del público le pasará algo igual. Y en la comparación obviamente sale perdiendo. Y eso que no quiero comparar… principalmente porque no es justo con los músicos… pero aquí estoy pensando “E.S.T. tenía otra vitalidad; este sonido tiene algo de aquél pero no se acerca a la perfección de E.S.T.; etc.”.

Este año sacaron un nuevo disco llamado “Dig it to the End”, que aún no escuché con detenimiento… así que será materia de un próximo post.

He aquí uno de los temas del CD Tonbrucket, “Wolverine Hoods”:
http://youtu.be/qCNUeHReAx0

Y aquí está la versión de “Song for E.” de Tonbruket:

http://youtu.be/ahG_JWUArZA

A mí me resulta más “dura”… me llega menos al corazón. Pero insisto: aún no me he tomado el tiempo suficiente para realmente escuchar Tonbrucket como debo antes de poder opinar. Así que probablemente volveré sobre esto en algún momento.

Me interesa lo que hagan estos hombres… no me resigno a pensar que la magia de E.S.T. pueda desaparecer para siempre. Ojalá si no lo hacen ellos, otros músicos tomen la posta de caminar en aquella dirección. Por lo que escuché hasta ahora, le tengo confianza a Öström… el tiempo dirá.

¿Para qué la música?

 

En mi vida la música existe para:

  • cuando las palabras no son suficientes
  • cuando las palabras no son necesarias
  • trasladarme en tiempo y espacio a otros lugares, situaciones y sensaciones (conocidas y desconocidas)
  • desintonizarme de sintonías no deseadas
  • sintonizarme a la vez con la tierra y con el cielo

De niña viví en el campo, en una casa que tenía grandes ventanas en cada habitación. De la de mi cuarto se veía un sauce enorme al que yo vivía trepada, detrás la vía del tren y más allá toda la cadena de la Sierra de las Ánimas. De la cocina se veía el cerro mayor de la Sierra de las Ánimas y encima de este un cielo impresionantemente colorido en cada atardecer. Del living se veía el Cerro Pan de Azúcar… mucho antes de que tuviera una antena gigante civilizándolo. Y de la otra ventana del living la luna llena más enorme que recuerdo haber visto.

Cuando vivía ahí escuchaba música, sí, pero mi relación con la música era muy superficial. Sin embargo, cuando por decisión familiar nos mudamos a Montevideo y quedaron atrás las golondrinas que volvían cada año al mismo nido, las heladas invernales que no permitían que encendiera el auto que me llevaba a la escuela, las granizadas alucinantes y mis patos adorados… los cien mil atardeceres todos diferentes uno de otro, el olor diferenciado y particular de cada estación, y los millones de estrellas que me tiraba en el pasto a mirar cada noche de verano, la música se volvió realmente importante.

Y no fue hasta 1988 que me di cuenta que la música estaba cumpliendo muchos roles esenciales y, sobre todo, el ponerme en contacto, llevarme a un estado de conexión conmigo misma y con el universo que en la selva de cemento se volvía difícil.

La misma sensación de éxtasis que tengo cuando escucho hoy a E.S.T. la sentía cuando me quedaba rato largo mirando y escuchando correr el agua del arroyo.

La misma sensación de paz que tengo cuando escucho a Eva Cassidy la sentía cuando percibía el movimiento terrestre en el cielo estrellado.

La misma sensación de admiración excitada que me viene con el Acústico MTV de Lenine, la sentía cuando aparecía un arcoiris después de horas de lluvia.

Cuando escucho algunos discos de Pat Metheny, veo atardeceres naranjas, rojos y dorados… o nubes enormes que anuncian viento.

Cuando escucho Saxophone Colossus de Sonny Rollins, por alguna razón me acuerdo del temblor de las vías del tren anunciando que aquella mole estaba todavía lejos pero se acercaba.

Una vez alguien llegó a casa con un par de binoculares muy potentes. La luna estaba llena y naranja. Yo intentaba atrapar bichitos de luz cuando mi padre me dijo que me acercara a mirar. El susto fue machazo. Porque delante de mis ojos, como a medio metro de distancia, no más, había un cráter. Me dio miedo de caerme. Quién sabe cómo, sentí que estaba flotando sobre la luna. Esa misma impresión a veces me la trae a la piel Secret Story de Pat Metheny.

Y no es que tenga una imagen de mi niñez para cada música… no. Pero sí cada música me conecta conmigo misma de una forma especial.

Hay discos más “teletransportadores” que otros, pero “My Song” y “Köln Concert” se llevan el premio mayor en mi caso.

Dime, si quieres. En tu caso, ¿para qué la música?

 

“Black Codes” by Wynton Marsalis

No demasiados días atrás, mi querido Napi nos regalaba este disco. Lo escuché y me gustó. Y lo volví a escuchar.

STOP

Me parece que no es un detalle menor lo de volver a escuchar un disco. Es verdad que hay discos que nos enamoran a primera escucha, pero no son la mayoría. Escuchar un disco 2, 3 y 20 veces era para mí algo muy común cuando me compraba un CD (o cassette) con bastante esfuerzo, lo traía a casa y obviamente la inversión de dinero tenía que ser aprovechada. Así que aunque no me convenciera del todo lo escuchaba unas cuantas veces… y en esa escucha repetida iba surgiendo alguna relación con el disco, descubriéndole los secretos no tan notorios a primera escucha. Pero hoy la cosa es muy diferente. La oferta de música nueva sobrepasa mi disponibilidad de tiempo y también mi capacidad de asimilación… así que escuchar un disco por segunda vez ya no es un hábito esperable sino un beneficio que reciben solo algunas grabaciones. Con la evidente excepción de mis grandes amores musicales, a los que volveré eternamente.

PLAY

Wynton Marsalis y este disco “Black Codes” empezó a sonar y paré la oreja: el sexteto sonaba bien, muy agradable… placentero? Mmm, quizás… necesitaría escucharlo otra vez. Y así fue… y me gustó bastante más. Y a la quinta o sexta escucha, que es esta de hoy… digo sin dudas que el disco me gusta y mucho.

Los músicos son:

Kenny Kirkland: keyboards
Brandford Marsalis: saxophone
Wynton Marsalis: trumpet
Charnett Moffett: bass
Jeff “Tain” Watts: drums
Ron Carter: bass (tema Aural Oasis)

Es bastante irónico que en realidad lo que me tentó a escuchar el disco por primera vez fue el bajista Ron Carter… pero solo toca 1 tema. Y Charnett Moffett, a quien nunca oí nombrar hasta hoy, tenía al momento de grabar este disco 17 años! (Seguramente hoy sea un bajista super reconocido y yo sea la única que no sabe quién es…)

El disco es de 1985 y tiene todo el carácter de sonido e intención de esa época.

El piano de Kirkland suena especialmente bonito en algunos temas. Por ejemplo en Phryzzinian Man… (Pensar que a Kirkland yo lo conocí por “Bring on The Night”, la peli de Sting, justamente del 85… aunque en Uruguay la habrán estrenado por el 87).

Me gustó mucho la combinación de saxo y trompeta de estos dos hermanos. Y por ahí estoy loca, pero me costó un poco reconocer en este saxo con aplomo total de Brandford a aquel jovencito rebelde que aparecía en Bring on The Night. Incluso las notas que tocaba allá y aquí me resultaron muy diferentes. Y era el mismo año.

En cuanto a la batería, creo que acompaña bien al resto… pero que no le ofrece un valor agregado. No le encuentro una personalidad especial a esta batería y me da la sensación de que el batero no estaba realmente metido en el proceso creativo de la música… como que “la llevaba”, pero no me parece que la música le pertenezca. (Pero este es mi viaje sensitivo… que no tiene por qué ser compartido, por supuesto).

Gracias a decidirme a escribir sobre este disco, me picó la curiosidad de buscar datos sobre él. Y me llevé una gran, gran sorpresa, al encontrarme una buena parte del texto de Wikipedia destinado a las críticas hacia Wynton Marsalis. Lo comparto, porque me parece por demás interesante por un lado que aparezcan explícitamente las críticas y por otro que sean tan “acaloradas”:

Marsalis has been criticized by some jazz musicians and writers as a limited trumpeter who pontificates on jazz, as he did in his 1988 opinion piece in the New York Times “What Jazz Is – and Isn’t”.

Jazz critic Scott Yanow acknowledged Marsalis’s talent but criticized his “selective knowledge of jazz history” and his regard for “post-1965 avant-garde playing to be outside of jazz and 1970s fusion to be barren” as the unfortunate result of the “somewhat eccentric beliefs of Stanley Crouch. Trumpeter Lester Bowie said of Marsalis, “If you retread what’s gone before, even if it sounds like jazz, it could be anathema to the spirit of jazz.” In his 1997 book Blue: The Murder of Jazz, Eric Nisenson argues that Marsalis’s focus on a narrow portion of jazz’s past stifled growth and innovation. In 1997, pianist Keith Jarrett criticized Marsalis saying “I’ve never heard anything Wynton played sound like it meant anything at all. Wynton has no voice and no presence. His music sounds like a talented high-school trumpet player to me.” Pierre Sprey, president of jazz record company Mapleshade Records, said in 2001 that “When Marsalis was nineteen, he was a fine jazz trumpeter…But he was getting his tail beat off every night in Art Blakey’s band. I don’t think he could keep up. And finally he retreated to safe waters. He’s a good classical trumpeter and thus he sees jazz as being a classical music. He has no clue what’s going on now.” Bassist Stanley Clarke said “All the guys that are criticizing—like Wynton Marsalis and those guys—I would hate to be around to hear those guys playing on top of a groove!” In his autobiography, Miles Davis – who Marsalis said had left jazz and “went into rock” – hedged his praise of Marsalis by suggesting that he was unoriginal. He also found him too competitive, saying “Wynton thinks playing music is about blowing people up on stage.” In 1986, in Vancouver, Davis stopped his band to eject an uninvited Marsalis from the stage. Davis said “Wynton can’t play the kind of shit we were playing”, and twice told Marsalis “Get the fuck off.”

Some critical exchanges have included insults. Besides insinuating that Davis had pandered to audiences, Marsalis said Davis dressed like a “buffoon.” Trumpeter Lester Bowie called Marsalis “brain dead”, “mentally-ill” and “trapped in some opinions that he had at age 21… because he’s been paid to.” Marsalis in reply said Bowie was “another guy who never really could play.”

Marsalis was criticized for pressing his neo-classicist opinions of jazz as producer and on-screen commentator in the Ken Burns documentary Jazz (2001). The documentary focused primarily on Duke Ellington and Louis Armstrong among others, while ignoring other jazz artists. David Adler said that “Wynton’s coronation in the film is not merely biased. It is not just aesthetically grating. It is unethical, given his integral role in the making of the very film that is praising him to the heavens.”

La verdad que no sé si las críticas negativas tienen o no “razón”. Lo único que sé es que este disco ha sonado bastantes veces ya y seguirá sonando porque me resulta muy agradable.

Y la verdad… lo recomiendo. No sé si esas críticas pueden tener buen fundamento en otras grabaciones de W.M. pero tomando esta en particular, no me parecen demasiado acertadas.

END

Posdata: Repito un detalle que me generó curiosidad cuando escribí mi post sobre “Kind of Blue”. Que a Wynton Marsalis su padre le llamó Wynton por su admiración a la música del pianista Wynton Kelly.

Posdata 2: Gracias, Napi!

Hallazgo de tesoro

Hola, amigos queridos.

En esta limpieza obligada de mi hogar han aparecido objetos que no recordaba y que hoy me han emocionado hasta el tuétano.

Pretendo escanearlos y subirlos en algún momento, pero por ahora simplemente les cuento.

Para Pepe: Encontré el programa del concierto de Paco de Lucía que vi en el Teatro Solís. Martes 6 de diciembre de 1988.
Lo que me dejó de una pieza fue descubrir que vi a Carles Benavent en vivo y por supuesto no lo registré como especial en su momento. Carles Benavent pasó a ser especial para mí después de conocerte a ti, Pepe.

Los músicos de esa noche fueron:

Ramón de Algeciras – Gtr
Pepe de Lucía – Gtr y voz
José Fernández Carmona – Bailaor
Carles Benavent – Bajo
Jorge Pardo – Vientos
Ruben Dantas – Perc.

El programa de Allan Holdsworth. Lamentablemente casi ningún programa y absolutamente ninguna entrada tiene escrito el año. Fue un 13 de abril a las 21:30 hrs… pero quién sabe el año.

Me impresionó que el baterista era nada más ni nada menos que Gary Husband… ¿Yo no me habré dado cuenta del batero genio que estaba viendo? Es lo más probable…
Además de Gary, tocaron Steve Hunt en teclados y Svell Sverisson en bajo. Asistente de sonido: Paio Robles.

Encontré varios programas más de varias toques y varias entradas a conciertos que no me pasaron desapercibidos: Paul Simon en el Centenario, Sting en Buenos Aires, UB-40 -donde los espectadores casi no contamos el cuento-, etc. Nota aparte: también encontré unas fotos de Sting infartantes.

Pero la ‘rosa da rosa’, lo que más me emocionó, fue encontrar las entradas de un 13 de agosto para Pedro Aznar en el Teatro del Círculo -donde los teloneros fueron Pepe González-.

Pedro Aznar T Círculo

Y… ta ta ta taaaaaaaaan, ¡el programa de Pedro Aznar en Laskina, en el año 90…! Aquel concierto donde lo vi por primera vez y que me emocionó hasta las lágrimas de una manera absolutamente brutal. Aquel concierto que se me marcó en los huesos para siempre. Aquel concierto donde quedé embelesada tanto de él como de la mujer que cantaba con él… Y pasaron todos estos años y yo no lograba recordar el nombre de la cantante… ya ahora lo sé… iupiti. Se llamaba Suna Rocha.

Les copio el texto del programa:

Este show marca una vuelta al escenario como solista después de 2 años de haberme dedicado por entero al estudio de grabación, a la composición, y a las giras junto al Pat Metheny Group.
En todo este tiempo me he encontrado con personas, eventos artísticos y formas del canto que me han cambiado profundamente.

Entre esos ‘remolinos de la existencia’ – para usar una expresión de las que le gustan usar a ella-, el más importante artísticamente es, sin duda, Leda Valladares, sacerdotisa del canto ancestral de América, de quien tengo el honor de haber recibido, en una suerte de bautismo musical, la apertura a un universo melódico de profundidad y belleza inagotables.

Fue ella quien propuso el dúo con Suna Rocha, a quien yo ya admiraba como una de las más bellas voces de la Argentina.

Lo que se produjo al unir nuestro canto nos dejó asombrados.

Así fue que Suna me invitó a grabar ‘Madre del maíz’ para su disco ‘Madre Tierra’, y hoy ella es mi invitada de lujo en este espectáculo.

En este último año, además, he estado dedicándome a la composición de nuevas canciones para mi próximo álbum, algunas de las cuales les mostraremos hoy en calidad de pre-estreno.

Estos conciertos en Montevideo pretenden mostrar el curso de estos intentos alquímicos, cuya efectividad queda a cargo de ustedes juzgar.

Muchísimas gracias,

Pedro

Agosto de 1990.

Pedro Aznar: Voz, guitarras, bajo
Mario Parmisano: Teclados

Invitados especiales:
Suna Rocha: Voz
Julio Gordillo: Percusión

PA Laskina 1990-1

 

PA Laskina 1990-2

Qué joyitas… y lo mejor fue la sorpresa que me llevé cuando las encontré.

El aprendizaje del día de hoy: si guardo algún programa o entrada en el futuro, le escribiré el año detrás.

A ver qué les parece la combinación de estas dos voces que a mí tanto me emocionó en su momento.