Sting: DVD Cumpleaños 60

Lo primero: ¡gracias Youtube! y gracias a todos esos youtubers que se toman el tiempo de compartir estas joyas. Unos años atrás esto habría pasado desapercibido para mí y… habría sido una pena.

Sin embargo, como nunca se sabe cuánto tiempo duran estas bellezas en la red, mi recomendación es que no se demoren en vicharlo. Aquí está el link mágico:

https://youtu.be/cVUswuxF-vA

Este concierto es el sueño de esta piba: la unión perfecta entre la música pop y la música jazz, la combinación de varios de mis héroes musicales haciendo esta música que amo tanto: la de Sting.

Este evento perfecto sucedió en el año 2011 y yo vengo a enterarme hoy, 27 de noviembre de 2015. Una prueba más de que el tiempo es subjetivo, puesto que para mí está sucediendo hoy y no me cabe en la cabeza que no sea así.

Buscando la lista de artistas (por puro haragana; lo admito), encontré esta reseña en la Revista Rolling Stone: http://www.rollingstone.com/music/news/bruce-springsteen-billy-joel-lady-gaga-and-more-celebrate-stings-60th-birthday-20111002 . Qué mejor que leer a alguien que lo haya vivido en vivo.

No encontré la lista completa de artistas, pero quizás sea mejor, así no les quito la sorpresa.

Abrazos atresillados y stingados, hancockeados y colaiutados, brucespringsteenados y robertjuniorados…

Ejem, ta, hasta ahí cuento.

 

 

 

Entrevista a Cynthia González: “Tacones Altos 5” y “Mujer Guerra”

En este sitio nunca lo aclaro, porque me parece obvio, pero dicen algunos amigos que no lo es. Así que aclaro: Entrevistadora (como en todas las entrevistas que he subido hasta ahora): Yo.

Cynthia González nació en La Paz, Bolivia y actualmente vive en Berna, Suiza. Es la Directora y Coreógrafa de la obra “Tacones Altos 5” a presentarse el 9 de diciembre en la Sala Hugo Balzo (Auditorio El Sodre). En Montevideo ofrecerá también su unipersonal “Mujer Guerra”, en Casarrodante, el día 4 de diciembre. Ambas obras luego se presentarán en Buenos Aires y Santiago de Chile.

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Fotos: Hartmut Wöhrle

¿De qué se trata “Tacones Altos 5”?

Es una obra de danza-teatro contemporánea que trata sobre la feminidad. Esta obra ya fue presentada en el Teatro Tojo de Berna (Suiza) y en Dresden (Alemania). A través del humor y del ingenio cinco mujeres y un músico se muestran en situaciones de la vida real: mujeres hermosas, brutales, divertidas, enojadas, amables, seductoras, en un estilo narrativo inusual. Los tacones altos enfatizan aspectos específicos de la feminidad en las diferentes escenas como símbolo estético, social y político.

“Tacones altos” es una metáfora de lo que una persona se impone a sí misma o lo que como sociedad nos imponemos.  Hacer frente al dolor, la gloria y los altibajos para ser aceptados en un mundo acelerado de glamour, éxito y supervivencia; en un mundo en el que tenemos que agradar y funcionar a la perfección y sin interrupción. ¿Qué pasa con las mujeres de tacos? ¿Qué significa ser mujer? Con todo lo dicho antes yo, como directora, juego. Es una obra muy compleja porque hay uso del idioma, se canta y se baila.

Las bailarinas y actrices son cinco: Andrea Arobba, Lilen Halty, Mijal Katzowicz, María Noel Rosas y Daniela Ziegert. Cuatro son uruguayas y una es argentina. Participa también un músico alemán, Krishan Zeigner, que tocará la batería en vivo.

Esta obra y esta gira están apoyadas por la Comisión de Arte de la ciudad de Berna, el Cantón de Berna y la fundación suiza Joringo. Se va a mostrar en Montevideo en El Sodre, en Buenos Aires en el Café Müller y el teatro El Extranjero, y en Santiago de Chile en el Teatro Camino. Es una co-producción con Casarrodante, un lugar muy profesional, con todo tipo de residencias, clases de danza contemporánea para niños, jóvenes y adultos. Fue por Casarrodante que vine a presentar esta obra, que es una reconstrucción de una obra que se estrenó en Berna en 2012.

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¿Cómo estás viendo la obra con las nuevas actrices?

Bueno, yo vine con la idea de montar con diferentes mujeres esta obra que ya existía. Si bien es una reconstrucción, luego de estas dos semanas de ensayo hay cosas muy diferentes, y esto es muy bello porque si bien la idea de las escenas es la misma, el resultado es completamente diferente. También hay trabajos solitarios que son nuevos.

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¿Qué es lo que tú como directora quieres transmitir con respecto a la feminidad?

Ser mujer hoy no solamente significa ser elegante, poder caminar bien, poder presentarse, también hay un poder muy fuerte detrás de una mujer. Hay algo que se esconde. Hay cosas que uno ignora. Hay cosas malas, feas, horribles. También tener que ser exitosa, glamorosa, bella, y a la vez trabajar, tener hijos, hacer esto, lo otro. Lo que quiero mostrar en esta obra es que ser femenina significa también tener que aguantar mucho dolor.

¿Desde cuándo bailás?

A los diez años empecé a bailar para ser una profesional. Estudié clásico, etc. Pero los primeros pasos de baile los empecé a dar cuando tenía seis o siete años, en la Selva Boliviana, con una tribu de indios. Ahí aprendí a escuchar el ritmo de la música de los indígenas. Fue muy especial aprender con ellos. Ellos tienen sus rituales, sus maneras de bendecir a sus dioses. Era una mezcla de indios muy rara: Guaraníes y Quechuas. En aquella época, después de la dictadura, hubo en Bolivia un movimiento contra los militares y hubo un serio problema económico. Faltaba la comida, etc. Yo nací en La Paz pero por razones políticas y económicas nos fuimos a Santa Cruz de la Sierra, que hace treinta años era selva y campo y nada más. Luego nos fuimos a Miami, porque nos tuvimos que ir del país.

Estoy también mostrando una obra completamente diferente a Tacones Altos 5. Es una obra en solitario que se llama “Mujer Guerra”. Es muy fuerte y muy política en el sentido de que trato de mostrar cómo es, o cómo podría ser, estar en una cárcel, tener que aguantar todo tipo de tortura… Yo odio todo eso. Estoy en contra de todo tipo de tortura de personas, animales, etc. Mi papá estuvo en un movimiento en Bolivia, contra el presidente de esa época, porque era un presidente de derecha muy fuerte y yo tuve mucho miedo. Fue una época muy difícil para mí, en la que no entendí muchas cosas, tenía mucho miedo, disparaban, había sangre, etc. Su primera mujer fue una mujer que estaba peleando con Che Guevara. Eso lo persiguió hasta el final, aunque mi mamá es otra mujer. Y bueno, cuento esa historia a mi manera. Es una obra fuerte, que no es para todos, pero quise mostrarla y la voy a mostrar acá. En Casarrodante, el día 4 de diciembre (a las 20:30 hrs). También la voy a mostrar en Buenos Aires y en Chile.

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¿Qué sentís tú cuando estás bailando sobre un escenario?

Honestamente, antes de que existiera Celeste, mi hija, era el único momento en mi vida en el que yo podía sentirme completamente feliz, con una felicidad indescriptible. Y también es cuando estoy completamente metida en algo. Yo soy muy desenchufada, estoy siempre en varias cosas, pero cuando estoy en el escenario… ¡estoy! Algo pasa… es como que trasciendo a otro mundo. Depende un poco de la obra. Me encanta dirigir pero es más especial estar sobre el escenario. Creo que mueve otra alegría en la vida. Mi hija y el baile me dan el sentido de vivir.

En ese estado de conexión en que te sentís feliz, ¿sentís la presencia del público o estás como en una burbuja?

Eso depende de si yo logro trascender con lo que estoy haciendo. De vez en cuando sí siento al público. Depende de la obra. Si es una obra en la que yo tengo que hablar y coquetear con el público, ahí necesito al público, es otra cosa. Pero si estoy inmersa en un mundo completamente diferente, inmersa por ejemplo en mis movimientos, es más posible trascender. Siento a Dios; siento algo espiritual que no puedo explicar. Es algo que no siento en la vida normal, en cualquier momento. En los momentos en que estoy con mi hija Celeste sí, hay momentos muy lindos, pero eso de trascender a otra cosa es difícil de hacer, es como una meditación. Creo que quizás no muchos artistas logran trascender en un escenario. Yo tuve suerte de poder hacerlo pero no es siempre posible.

¿Qué te hizo traer estas obras a Uruguay, Argentina y Chile?

Tengo un muy buen amigo, un bailarín suizo, al que le encanta Montevideo. Él hizo muchos amigos acá y siempre hablaba de Casarrodante, Montevideo, etc. y le pedí que me contara más, y es por él que estoy acá. También hacía muchos años que quería hacer una gira por Latinoamérica, y al final salió.

¿En Suiza es fácil vivir de esto que hacés tú?

En mi caso, ahora, sin mi esposo, no podría. El costo de vida es alto, en mi opinión es ridículo, no hay un seguro de enfermedad para artistas, no hay ayuda social para la gente que no gana tan bien. Pero en Alemania del Este sí he podido vivir de esto. Porque el costo de vida no es tan alto, Alemania del Este es otra cosa, es otro mundo. Y en ese caso, en Alemania, tenía seguro social, apoyo para artistas… era otra cosa. Viví ahí desde el año 2000 al 2008. Ahí empezó todo. Ahí empecé a hacer mi primera compañía de danza. Como bailarina me formé en Miami, en un colegio normal, público, pero donde también había arte. Te tomaban una audición y podías al final de la tarde hacer diferentes cosas, con estupendos maestros y gratis. Eso fue una maravilla porque me formé como bailarina y empecé a hacer las primeras coreografías. Luego, como me gustan los desafíos, a pesar de que en Estados Unidos tenía varias posibilidades de becas, resolví irme a Alemania.

 

Direccion y puesta en escena: Cynthia González.
Artistas (Bailarinas/Actrices): María Noel Rosas, Lilén Halty, Danielle Probstner, Mijal Katzowicz, Andrea Arobba.
Música: Krishan Zeigner (bateria).
Diseno de Iluminación: Petra Waldinsperger (Suiza), Leticia Martínez (Uruguay).
Dramaturgia: Leonie Stein.
Vestuario: Nina Stadler.
Video/Fotos: Hartmut Wöhrle.
Co-producción: Taller Casarrodante y Cynthia González dance Theater.

Evento “Tacones Altos 5” en Facebook: https://www.facebook.com/events/191530077853258/

 

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Entrevistadora: Patricia Schiavone

El mayor experimento mundial de mirarse a los ojos

Amigos de Atresillado: una nota diferente. Porque no solo de música viven el hombre y la mujer 😉

 

La invitación al evento comenzaba así:

Vamos a compartir un minuto de contacto visual con desconocidos para reconstruir nuestro sentido de humanidad compartida en Montevideo. Esto es parte de The World’s Biggest Eye Contact Project (http://on.fb.me/1NnGcQ0), coordinado por la Libertadores Internacional en ciudades de todo el mundo y su participación ayudará a crear un mensaje global para la paz y la conexión humana para los próximos años.

Lo que se vio y se vivió en Kibón hoy, domingo 22 de noviembre de 2015, fue diferente y especial. Como pueden ver en las fotos, una gran cantidad de personas se acercó a vivir la experiencia de mirar a los ojos de un desconocido durante al menos un minuto y permitirse sentir lo que hubiese para sentir en ese intercambio.

Estuve conversando con algunas personas que todavía no se animaban a la experiencia, con personas antes y después de su primera experiencia, con quienes ya lo habían vivido y con Matías Bluth, que fue quien tuvo la iniciativa de organizar este encuentro en Montevideo, como parte de un proyecto internacional.

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Romina I

¿Qué te atrajo a venir al evento?

Soy estudiante de psicomotricidad, entonces trabajamos mucho el contacto corporal, la mirada, y me parece re-importante, re-simple y a la vez algo muy difícil de lograr.

¿Qué es lo que te parece difícil?

Que es un contacto profundo, aunque parezca superficial. Es más allá de lo que ves, traspasar eso y sintonizar con la persona. Por ahora estoy mirando.

¿Ya has tenido esta experiencia en alguna otra instancia?

Una vez habíamos hecho algo parecido en la clase, que era mantener el contacto pero cuando llegabas a sintonizar, cortarlo. Y sentías algo horrible. Era feo cortarlo vos y que lo cortara el otro. Y ahora, estoy viendo esto, a ver si me animo.

¿Qué es lo que te está influyendo para que no te hayas animado hasta ahora?

No sé, me da como cosa. Quiero hacerlo pero no sé si voy a poder. Si voy a poder durar, o voy a cortar enseguida, o si va a ser eterno y no me voy a dar cuenta. Una amiga lo hizo y me decía que cuando se desconecta, te das cuenta que se cortó y ta. Tengo pila de ganas de hacerlo.

¿Y qué pasaría si te vas sin hacerlo?

No, no quiero. Me quedaría con las ganas.

 

 

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Franco – Antes de la experiencia

 

¿Qué te atrajo a venir acá?

Lo de mirarse, compartir la mirada. Me parece que los ojos es la parte más importante que tiene la comunicación, que por los ojos sale todo. Siempre me gustó mucho mirarse, abrazarse, tocarse.

¿Ya has hecho esta experiencia de mirarte a los ojos mucho rato con alguien?

Eso sí pero en casa, con amigos. Acá es diferente porque es con gente desconocida.

¿Hoy ya lo hiciste?

No, todavía no.

¿Qué te imaginás que pueda pasar?

Recién venía imaginándome que me voy a erizar. Podés llorar también, o reírte.

 

*

 

Franco – Después de la experiencia

 

¿Cómo fue?

Estuvo muy buena. Sí. Pensé muchas cosas. Me imaginé por ejemplo cómo se llamaría, qué vida tendría, qué había detrás de esa mirada, si estaba triste, si estaba contenta, cómo la veía yo. Me transmitía como mucha luz. Estuvimos un buen rato y en un momento corté yo, porque sentí que ya estaba, que nos habíamos transmitido bastante. Está bueno. Y también me vi en el ojo de ella, muy chiquito, todo yo sentadito, en el ojo de ella y la verdad que está bueno verme así.

¿Después de la experiencia hablaron?

Sí, le pregunté el nombre y nos dimos un abrazo.

¿Pensás que lo vas a querer volver a hacer… no solo hoy acá, sino en la vida?

Ah, sí, sí.

¿Qué sentís que te deja?

Siento que más que lo que me deja a mí es lo que doy yo. Yo siempre intento transmitir mucho con la mirada, todo el tiempo, también en la calle. Intento transmitir siempre cosas buenas cuando miro a alguien.

 

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Fernanda

 

Fernanda estaba sentada sobre un pareo, esperando que alguien se le acercara para compartir la experiencia. Le consulté si podía hacerle unas preguntas. Esta fue nuestra conversación:

¿Ya habías hecho esto antes?

No, es la primera vez.

¿Y ya se sentó alguien hoy?

Sí, una chica recién.

¿Y qué te pareció la experiencia?

Bien… como intenso. Te llega la mirada del otro. Parecería que si el otro está comprometido, llega.

¿Qué pasaba con tu cabeza durante la experiencia? ¿Estaba en silencio? ¿Se te venían ideas?
En realidad intenté estar como acá, y en contacto con la mirada de la chica. Intenté quedarme en silencio y lo logré. Capaz que con otra persona me pasa distinto.

¿Descubriste algo tuyo en ese intercambio?

Sí, me parece que es como que la mirada deja ver gran parte de mí. Quedás como muy expuesto en la mirada del otro.

¿Qué te parece que pasaría si por la vida anduviéramos mirándonos así todos?

Sería todo muy distinto. Me parece que se entendería más al otro, comprenderíamos un poco más.

 

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Romina II (otra Romina) y dos amigos – antes de la experiencia

¿Qué los atrajo a venir?

Vi esto anunciado en Facebook y me llamó la atención la movida.

¿Ya hicieron la experiencia?

No, todavía no.

¿Qué los está reteniendo?

Me parece que es algo particular, sentarse frente a un desconocido y mirarlo a los ojos.

¿Qué te imaginás que puede pasar?

Creo que se puede generar como un vínculo y empezar a hablar, conocer a otra persona.

¿Ustedes están de acuerdo con eso?

Sí. Por ahí también se da un intercambio de energía. Y por ahí cuando termine, que nos den muchas ganas de abrazar a la otra persona.

¿Con qué actitud les parece importante ir?

Positiva, con apertura, saludar.

 

*

 

Romina II después de la experiencia

 

¿Qué pasó en tu primera experiencia?

Fui, me senté frente a alguien. Capaz que hablé mucho, que no me permití eso de quedarme callada y disfrutar con la mirada y hablé por nervios, porque yo hablo un montón, y capaz que hablé mucho y al no compartir intereses, como que me dijo que me fuera.

Ya que querés hacerlo de vuelta, ¿qué es lo que vas a hacer diferente?

Voy a mirar y quedarme callada.

¿Y cómo vas a hacer cuando te vengan ganas de hablar?

Seguramente me ría.

 

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Matías y Gonzalo

 

¿Qué les hizo venir?

Y… no todos los días se hacen este tipo de cosas. Además de que comparto que en estas épocas hemos perdido bastante contacto persona a persona y todo se ha virtualizado mucho. Volver a lo básico que es la mirada, me pareció re-interesante y positivo.

¿Alguna vez lo habías hecho antes?

No con alguien desconocido, pero con alguien conocido sí.

¿Hay diferencias?

Sí, porque con una persona conocida ya te esperás… ya hay más cosas en común. Capaz que evoca recuerdos que viviste juntos pero con una persona desconocida no sabés qué esperar, qué pueda haber.

¿Hoy ya hicieron la experiencia? ¿Qué ha pasado?

Sí, sí, con varias personas. Te transmiten muchas cosas… como paz, alegría… en la mirada parece que ves las profundidades del otro. Más allá del color de ojos, cada ojo te transmite algo completamente diferente. La última chiquilina con la que estuvimos me dijo “Ay, me hiciste emocionar un montón” y a otra chiquilina se le cayó una lágrima mientras estábamos mirándonos.

¿Les da la impresión que lo que vemos en el otro es del otro o es lo propio que vemos en los ojos del otro?

Yo creo que cuando mirás los ojos del otro ves las cosas en común que tenés con esa persona, las cosas parecidas, y ahí se hace la unión. También a veces, cuando mirás al otro, te ves a vos reflejado en los ojos del otro y es muy interesante.

 

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Diego

 

¿Qué estás sintiendo con el pasar de las distintas personas?

Como que te vas comunicando. A su vez, conocés a la otra persona, sin muchas palabras, desde tu ser, tu energía, y te das el tiempo y el momento para el encuentro. Que a veces andás con amigos, compañeros de trabajo, etc. y capaz que nunca te miraste a los ojos, o que no te fijaste qué están diciendo esos ojos, ese corazón… como desde ahí.

¿Hoy es la primera vez que lo hacés?

Que participo de una actividad de este tipo sí, es la primera vez. Lo he hecho en otras instancias, en algún taller. He aprendido la… no sé si llamarlo la técnica o el ejercicio: mirar y escuchar y descubrir desde ese lado.

Mientras mirás al otro, ¿pensás o no pensás?

La cabecita nuestra siempre está queriendo pensar, es como… no sé si una lucha el conectarte desde ese lugar y estar ahí, en esa comunicación. Yo por lo menos trato de no pensar. Y si vienen los pensamientos, tratar de sacarlos, evitar pensar.

¿Cuál es la sensación que hay cuando uno mira a los ojos de otro?

Son únicas, totalmente diferentes de persona a persona. Para poder mirar y que haya un ida y vuelta tenés que estar en comunión, conectado contigo mismo. Estar desde uno y desde ahí poder comunicarse con el otro.

¿A cuántas personas has mirado? ¿Hubo diferencias?

Seis, siete. En algunos casos bastó la comunicación visual. Otros trataron de comunicar o hacer una devolución oral. Captaron, o quizás transmití, parte de mi ser, de mi esencia y de quién soy. En otros, como que sentían un cosquilleo de curiosidad y quizás no captaban la consigna. Pueden pasar muchas cosas. Cada uno venía quizás con distintas inquietudes.

¿Vos creés que lo que ves en los ojos del otro es lo que está en el otro o es un reflejo de lo que está en ti?

No, creo que es lo del otro. Transmitimos lo que somos. No creo que en este caso sea un espejo. Lo hice también con una amiga mía y la pude ver desde otro lado que nunca la había visto.

 

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Alfonsina

 

Acabás de tener la experiencia, ¿verdad?

¿Qué se siente?

La verdad es impresionante. Me encontré con gente, que nunca en mi vida vi, obvio, pero que supieron ver cosas de mí que solo personas que me conocen lo saben o que solo yo misma sé. Y es una experiencia que decís: “Pa, me estoy sentando a abrirme a un desconocido” y se vive fuerte.

¿Y tú qué sentiste?

Viste que vos en la diaria mirás a una persona a los ojos pero por costumbre, o porque sentís que es mucho más cómodo, o no sé, pero acá es como que vos buscás conocer al otro, y me pasó que con unos sí pude conocerlos y con otros, sobre todo al principio, como que no, como que te miro buscando algo pero no llego a encontrarlo.

¿Y eso te parece que fue porque eran los primeros o porque eran esas personas?

Me pareció que cuando logré entender el motivo de esto fue que llegué a poder, llegué al objetivo.

¿Te parece que podría ser interesante mirarte a ti misma a los ojos con el espejo?

Y… no sé, en realidad, porque capaz que ahí tendrías tu propia devolución de vos, en cambio cuando estás con otra persona está bueno una mirada de otro ser, sí, de otra persona.

¿Lo vas a seguir haciendo en la vida?

¡Sí! ¡Obvio! Estoy copadísima.

 

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Matías Bluth (organizador)

 

¿Cómo se te ocurrió organizar esto?

En realidad no se me ocurrió a mí, sino que es una idea, un proyecto, un experimento social, que está haciéndose en más de cincuenta ciudades del mundo. Y bueno, lo vi en internet y me pareció buena idea hacerlo acá, que a la gente le iba a gustar. Y que es necesario, además. Me contacté con el fundador, que es un australiano, Peter Scharp, y le pregunté si quería que lo organizara acá en Montevideo. La cosa es que le copó, le dio para adelante. Me envió el manual, porque no fue tan fácil convocar a la gente y tuve que ir a la Intendencia y pedir permiso, y bueno… salió así.

¿Tú ya habías hecho esta experiencia?

Así no. Lo había hecho antes con mis amigos y hoy lo hice con varias personas desconocidas que después terminaron siendo conocidas. Porque mirarse a los ojos en realidad es una excusa para poder sentarse y conocerse, y preguntarse cosas. No nos conocemos pero estamos acá por la misma razón.

¿Cuál es la razón?

Es darse cuenta de que no hay diferencias entre nadie y que vale la pena sentarse a mirarse a los ojos con alguien que no conocés porque llega el punto en que, cómo lo explico, porque cuando estás viendo a alguien, como que hay sentimientos encontrados: te ponés un poco nervioso al principio, porque en verdad es incómodo ver a alguien a los ojos, pero después se va tornando una situación linda.

¿Podrías definir esa sensación?

Necesaria y bueno, en realidad que no termina acá. Porque la idea es que la gente aprenda a conocerse y a saber que aunque no te conozca te puedo conocer.

¿Pensás que se va a repetir esto?

Y, ojalá que sí. Yo supongo que en un tiempo voy a convocar la segunda.

¿Independientemente del proyecto internacional o siempre va a ser en el marco de ese proyecto?

El tema es que la organización esa en Australia, además de este experimento también tienen uno que es abrazos, hay distintos proyectos. Pero sí, estaría bueno hacer el segundo.

 

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Como apunte final quisiera recordar las conferencias de Sergi Torres, a las que se puede acceder por Youtube, quien habla a menudo de este tema. Fue durante su conferencia en Montevideo que tuve mi primera experiencia de este tipo. Lo vivido fue completamente nuevo para mí y por eso es difícil contar con palabras de qué se trata, pero creo que me acerco bastante si digo que se siente en el alma la unidad, se siente que pertenecemos a lo mismo y que somos lo mismo… algo verdaderamente inmenso que evidentemente desborda nuestro cuerpo físico. Como dijo Fernanda, si practicáramos esto más seguido “sería todo muy distinto. Me parece que se entendería más al otro, comprenderíamos un poco más”.

 

Este es un video inspirado en la sugerencia de Sergi Torres: https://youtu.be/HIBzuvA5JwM

 

Alma

 

He aquí un regalito que pienso que también puede hacerles bien a ustedes.

 

 

Y después de que la canción “Alma” haya hecho su efecto sanador, les recomiendo, de corazón, escuchar y comprar el disco completo, de Mariana Ingold y Kit Walker: “Out of Time”, que lo encuentran en este link:

http://ingoldwalker.bandcamp.com/album/out-of-time

¡Ojalá les guste tanto como a mí!

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Scott Henderson: Más que jazz fusión, fusión nuclear

SCOTT HENDERSON TRÍO:

Scott Henderson en guitarra

Travis Carlton en bajo

Alan Hertz en batería

(Agradecimiento especial a Cooltivarte, para quienes escribí esta crónica, y a Martín Pereira, por cederme algunas de sus fotos).

 

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La fusión nuclear es la reacción nuclear producida por la unión de dos núcleos atómicos ligeros, que da lugar a un núcleo más pesado, con liberación de energía. La única diferencia con lo que pasó en La Trastienda el domingo 8 de noviembre es que los núcleos eran tres, y que había una gran cantidad de partículas satélites, también conocidas como “la audiencia”, ávidas receptoras de esa energía liberada, que al terminar el toque no podían quedarse quietas ni un instante.

El sonido estuvo impecable, cosa que agradecí enormemente porque nos permitió viajar vibracionalmente al planeta Henderson… del cual, pasados 3 días, algunos todavía no volvimos.

Arrancaron con una versión de All Blues y dos minutos más tarde ya nos tenían a todos con la boca abierta, los oídos fascinados, los ojos desorbitados, las piernas moviéndose, los corazones al galope y el cerebro y el estómago en alineación de éxtasis.

Varios de los temas que tocaron fueron de su último disco, que se llama “Vibe Station”. Scott preguntó si alguien lo tenía y, al parecer, una persona sí. Dijo que haríamos bien en comprarlo y creo que tiene razón. Pueden escuchar unos segundos de cada tema en su página web: http://www.scotthenderson.net/vibe_station.htm

Suelo tomar notas durante los toques para poder recordar algunas cosas. A veces son algo raras, por ejemplo porque a muchas las escribo a oscuras, pero esta vez me parece que me pasé un poco con el delirio. Eso habla del toque y del estado de alteración en el que estaba. La más clara y explícita de todas es esta, así que saquen la cuenta de lo que son las otras. Es que cuando se está sintiendo demasiado, no se puede pensar muy claramente.

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Esto es algo que sonó muy pero muy fantástico. En uno de los temas, Hertz tocó, en forma sostenida, la segunda corchea del cuarto tiempo en el tambor, lo que se llama “el 4y” o “la y del 4”. Bob Moses dice en su libro “Drum Wisdom” que la “y” del tiempo 2 y del tiempo 4 “generan como una expansión, hay un estiramiento, una inclinación hacia adelante”. En este caso particular, ese golpe–esa nota–le daba una sensación impresionante de continuidad sostenida, como si al hablarte te agarraran del cuello de la camisa y te dijeran “… y, …. y, ….y”. O sea: ¡No tenés otra que seguir prestándole toda tu atención a lo que tienen para decirte! ¡Y las ganas de bailar que me dieron fue algo muy fuerte! El bajista y el batero te generaban la desesperación por salir a moverte, bailar o saltar. La guitarra le daba un sentido muy profundo y sentido a ese festejo. En muchos momentos ese sentido era desgarrador, doloroso por completo, pero con una actitud general que yo traduzco como “vamo’ arriba; esta es la realidad; se encara; se sigue; y se vive a tope porque eso es lo que hay para vivir”.

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Por momentos Scott me resultó verborrágico pero lo que me sorprendió fue notar que en esa gran producción de sonidos me pedía el cien por ciento de mi atención, que eso de a ratos me resultaba un poco cansador y que, sin embargo, inclusive notando ese cansancio, yo me decía: “dame más, quiero más, me gusta, seguime enloqueciendo por favor, no vayas a parar”. Sus frases tienen una combinación de acordes diferentes y melodías interesantes, inclusive cristalinas o súper dulces por momentos. Tiene mucho para decir y tiene gran capacidad musical para hacerlo.

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Scott Henderson comenzó su camino musical escuchando (y tocando de oído) blues rock. Cada una de las notas que ese hombre toca está sentida desde las vísceras y tiene la particularidad de sostener mucho cada nota, característica bastante típica de los buenos músicos de blues. Entonces, la combinación de todo ese sentimiento y la duración del sonido tienen un efecto tan desgarrador como estimulante.

Henderson nació en 1954 y recién por 1980 fue a estudiar música (jazz) a la universidad Florida Atlantic University. Entre otros, tocó con el Zawinul Syndicate, con la Chick Corea Elektric Band y con Jean-Luc Ponty. Lo que se oye en su música es la garra bluesera neta y su gran dominio del lenguaje del jazz, junto con la polenta típica del rock y un groove netamente funky. La fusión de Henderson es una fusión de todos esos estilos musicales. “Las notas que toca son especiales”, le dije a un guitarrista amigo al salir del toque. “Es que usa escalas menores”, me explicó. Resulta que gracias a ese diálogo me picó fuerte la curiosidad de cómo Henderson logra ese efecto.

Hasta donde sé, en una escala menor lo que sucede es que el tercer grado se baja un semitono (en la notación esto se hace con un bemol) y por lo tanto entre el segundo y el tercer grado en lugar de haber un tono hay un semitono, y luego entre el tercero y el cuarto, en vez de haber un semitono hay un tono. Esta modificación de distancias es en buena parte responsable del estilo musical de este guitarrista increíble. Ese uso de las escalas menores genera una sensación muy diferente en el oyente.

Otra cosa que hace es no tocar algunas notas de la escala y esa ausencia genera un impacto muy potente. También juega, en los compases de 4/4, con hacer una especie de circularidad de los licks formados por 7 corcheas en lugar de 8 y repitiéndolos, con lo cual la frase va desplazándose en el compás de 4/4 y genera esa impresión de nunca haber oído nada parecido. Me parece que eso genera esa obligatoriedad de atención continuada y ese subidón de energía que es algo notorio escuchando a este hombre.

Otra peculiaridad es su manejo de la barra de trémolo. La tiene casi permanentemente agarrada y la utiliza muy pero muy seguido para zambullirse profundamente en las notas o, como diría mi amigo Julio, para revolverte el puñal que te clavó instantes antes. Vi un video suyo donde explica que él admira a los músicos que tocan con la técnica slide pero que él es muy malo tocando con slide, así que genera ese efecto con la barra de trémolo.

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Este músico tan particular se encontró dos compañeros de ruta que lo acompañan perfectamente en su viaje relativamente ecléctico y absolutamente personal.

Travis Carlton en el bajo nos regaló un desborde de swing y una capacidad para mantener el tempo de manera absolutamente inamovible, fuera lo que fuera que estuviese sucediendo con los otros dos. Me impresionó lo que tocó en el tema Black Market (de Weather Report). La melodía fue responsabilidad del bajo casi todo el tiempo, mientras que Scott y Alan hacían cualquier delirio. La batería, por ejemplo, durante su solo, fue cambiando de divisiones, de métricas, dando la impresión absoluta de ir cambiando de tiempo también, y el bajo, cual pared de hierro, ahí seguía firme. Ese momento generó una sensación muy loca en el cuerpo. En el cerebro no porque ya estaba partido en mil pedacitos. Creo que fue en Black Market que la guitarra hizo un solo muy extenso y el baterista lo acompañó casi íntegro únicamente con el redoblante, tocando rulos con diferentes acentuaciones. Hubo momentos como este en que la creatividad se volvió abrumadora.

Volviendo a Travis (hijo nada más ni nada menos que de Larry Carlton), me hizo pensar que esa aparente pachorra que tienen los bajistas debe ocultar toda una revolución interior, porque para tener el groove que tiene, ¡la sangre le tiene que estar hirviendo!

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Y mirando por un instante más a Hertz, me partió la cabeza lo siguiente: sabemos que la batería es varios instrumentos en uno solo, ¿cierto? Pero como el instrumentista es el mismo, suele suceder que hay una intención parecida en el toque de cada una de las partes. Este hombre tocó el bombo más decidido que he escuchado en mucho tiempo, con un volumen fuerte y con una definición clarísima. Mientras tanto, el Hi-Hat sonaba con la mayor suavidad y dulzura que se puedan imaginar y el toque en el tambor, el backbeat, era notablemente funky y groovoso. Una combinación absolutamente genial ante la cual hay que sacarse el sombrero y hacerle una reverencia. A su vez, cuando Scott soleaba, Alan dialogaba y jugaba con él con tremenda calidad y libertad.

Cada vez me gusta más escuchar música hecha por tipos con experiencia de varios años. Travis Carlton es inexplicable, porque es jovencísimo para tener ese dominio arrollador, pero pienso que el aplomo impresionante de Henderson para tocar algo con tal nivel de energía solo es explicable por la trayectoria de muchos años tocando con músicos de primer nivel. Y Alan Hertz no se quedó atrás en este aspecto.

El trío en sí es muy bueno porque ninguno de los tres sobresale por encima del otro. Hay una creación auténticamente conjunta y hubo un momento que para mí fue especialmente movilizante que fue la sucesión de un solo de bajo con un solo de batería. Sobre el final del solo de bajo entró la batería, con muchísimo gusto musical y luego siguió el solo de batería. Lo que me gustó fue esa combinación de un solo después del otro y especialmente la transición. El solo de batería de ese preciso momento fue lo único de todo el toque que no me gustó, porque no lo encontré muy musical que digamos. Fue más bien un show de rulos y palazos para impresionar, pero obviamente no porque no pueda hacer un solo magnífico. Debe haber sido una mala elección del momento, nomás. O quizás él también necesitaba sacar algo de esa energía que nos venía sobrepasando a todos. Pero esta crítica no es más que para dejar constancia de que algunas cosas no nos impresionan como se espera, porque en todo el resto del toque demostró un buen gusto indiscutible, un dominio admirable de las polirritmias y una capacidad especial de orquestar en la batería lo que fuera que se le ocurriera para acompañar creativamente los pasos del bajo y la guitarra.

Alan Hertz tiene una gran trayectoria, tocando con varios músicos y hasta el momento él formó dos bandas con músicos que tienen experiencias musicales bien interesantes:

KVHW: Ray White en voz (Frank Zappa), Bobby Vega en bajo (Sly Stone, Etta James, Tower of Power), Steve Kimock en guitarra (Zero , Phil Lesh, Micky Hart) y Alan en la batería.

Garaj Mahal: Kai Eckhardt en bajo (John Mclaughlin, Trilok Gurtu), Fareed Haque en guitarra (Joe Zawinul, Sting), Eric Levy en teclados (Quincy Jones, Night Ranger) y Alan en batería. Garaj Mahal tocó durante 9 años y grabaron 11 discos.

Actualmente toca desde hace varios años con el Scott Henderson Trío y también con el Michael Landau Trío.

Como dije al principio, a la salida del show nadie podía estarse quieto. Todos hablábamos en demasía, nos movíamos de un lado para el otro y tratábamos de poner en palabras la revolución energética que sentíamos en nuestras células. Qué gusto enorme haber vivido esta experiencia. Ojalá vuelvan pronto.

 

Posdata:

Al leer mi crónica, Alejandro Pacello, guitarrista con quien estuvimos hablando después del toque, me explicó lo siguiente y más vale aclararlo, no sea cosa que ustedes quieran sonar como Scott y no lo logren por culpa mía.

“La escala que te comentaba yo es una escala menor que se llama melódica, que es una escala menor pero que tiene 6ª mayor. Visto de otra manera es como una escala mayor pero con 3ª menor, que es una escala que tiene un sonido muy particular, diferente a la escala menor natural o a la escala menor armónica, esta se llama melódica.

La diferencia con las otras dos escalas menores típicas es que la menor natural es simplemente una escala con 3ª menor. La escala menor armónica es igual a esta solo que con 7ª mayor (tónica, 2ª, 3ª menor, 4ª, 5ª, 6ªbemol y 7ª mayor).

Y la que usa más Scott Henderson es una escala que es: tónica, 2ª, 3ª menor, 4ª, 5ª, 6ª justa (6ª mayor) y 7ª mayor, y eso es lo que le da un sonido muy particular. Él la mete hasta en un blues esa escala.

Por supuesto que hace otras cosas, pero esa escala es uno de los elementos principales en su estilo. Y es sumamente importante tanto en la construcción de melodías como en la construcción de acordes”.

Ahora sí me puedo ir a dormir tranquila. 🙂

Entrevista a Crysler

Crysler recibió a Cooltivarte en su sala de ensayo. Bruno Ribeca (voz y guitarra), Martín Verde (guitarras), Guillermo Larrosa (bajo) y Tote Fernández (batería) nos ofrecieron su tiempo y con gran apertura nos contaron cómo se vive Crysler desde adentro.

 

Cooltivarte (C): ¿Qué cambios notan entre la banda de hoy y la de cuando comenzaron, hace once años?

Bruno: Bueno, más que nada fueron cambios de personajes, si se tratara de una película, que en verdad fue cómo nos pasó todo hasta ahora. Por suerte y desde muy chiquitos, que fue cuando arrancamos con esta idea loca que hoy día es una realidad pero que en su momento no fue más que un sueño, siempre le dimos muchísima prioridad a lo que es el esqueleto. En su momento, cuando largamos, no había nada. Ni instrumentos teníamos pero sí siempre le dimos mucha prioridad al tema humano. Con Martín somos los fundadores y siempre quisimos hacer hincapié en eso. Lo importante es que vamos a compartir mucho tiempo juntos y es importante que estemos sólidos en ese sentido. Eso quizás es la base y no noto cambios respecto a eso. Guillermo es el integrante que entró a principio de año. Lo que decimos es lo que somos. Estamos todo el día acá y se trata de humildad, trabajar, hacer las cosas serias y no mucho más.

Martín: Otro punto que cambió en estos años es en lo musical: en el sonido y en las composiciones. Creo que como toda banda, pero que es un detalle a marcar, los primeros años te estás hallando con tu instrumento y nosotros con Bruno también en la composición. Cuando llegaron los primeros demos del primer disco, que hicimos con Christian [Cary], de ahí en adelante logramos una etapa diferente, un paso más en la composición y en el sonido propio de la banda.

C: ¿Cómo suelen ser las composiciones?

Martín: Cada canción llega por un canal distinto. Por más que pueden haber muchas que trae Bruno, otras que nacen de un riff, o de dos acordes que después en la sala los vamos ampliando.

Bruno: Igual, si hablamos de que como banda llevamos unos ciento y algo de temas, muchos surgieron de Martín que, como le llamo yo, es el proveedor de acordes. Nos tira ciertos acordes y en base a eso yo armo la melodía, o yo traigo alguna melodía de versos y jugamos más o menos con eso.

C: ¿Y las letras?

Martín: Ahí sí, es Bruno. Letra y melodía. Por más que últimamente estamos mechando sugerencias, en realidad a la letra y la melodía las cocina él.

C: ¿Qué temas eligieron para el toque del sábado 14?

Martín: La gran mayoría son del disco Bastones y Ciegos, que lo presentamos en La Trastienda en el año 2013. También hay algunos de El Gran Bonsai que fue el primer disco y hay alguna sorpresita nueva también… temas que estamos preparando para el tercer disco.

Cooltivarte los invitó a tomar un papel al azar. Adentro encontraron un nombre y luego les preguntó qué aportaba musicalmente y humanamente esa persona al grupo.

Foto: Federico Meneses (Cooltivarte)

Foto: Federico Meneses (Cooltivarte)

Bruno: A mí me tocó Martín. Realmente creo que aporta muchísimo. Hay que separarlo por dos grandes columnas. La primera sería en lo humano. Como decía antes él fue fundador y hemos recorrido tanto camino juntos. Él ya me conoce cuando vengo enojado, cuando no vengo enojado, lo conozco a él cuando le pasa algo. Son demasiados años juntos, estamos hablando de casi quince años, es mucho tiempo, y convivimos casi diariamente. Entonces en lo humano la verdad que es como un hermano, es un respaldo, es de esas personas que la vida te da y uno tiene que estar inmensamente agradecido. Y no lo digo porque esté acá, realmente lo creo y él lo sabe. Filosofamos mucho juntos… sobre todo cuando tomamos (risas). Por él aprendí a tocar guitarra; fue él quien me enseñó. Y es un eje fundamental en cuanto a lo que es mi función de compositor. Él es un tipo que sabe muchísimo de guitarra, entonces hace que pueda resolver mejor mi tarea respecto a eso, pese a mi ignorancia en muchos aspectos del instrumento. Muchos de los resultados que vemos en las canciones son gracias a él. Es un eje para mí fundamental y central de la banda.

Martín: En cuanto a Guillermo también me gustaría separar los dos aspectos. Musicalmente, con la llegada de Guille noto que en ciertos aspectos la banda tiene otro peso y estoy como deslumbrado. En lo personal en realidad es un camino que estamos recorriendo todos, porque lo estamos conociendo. Hace 8 meses que estamos tocando juntos. La relación que tenemos es en la banda, más allá de alguna salida que hemos tenido juntos; nos estamos conociendo de a poco. Me parece una persona excelente.

Guillermo: A mí me tocó hablar de Bruno. Gran ficha. Cuando entré a la banda lo escuchaba cantar y me parecía una voz súper excelente. Para mí es una voz de las mejores de aquí del Uruguay. Y que pueda también solventar eso con la guitarra… No es fácil para alguien que está cantando frente al público llegar a cierto nivel. Él es el mismo tanto en un ensayo como en vivo. Lo podés escuchar en un disco y canta igual que si lo escuchás en una esquina. Tiene todas las condiciones como para seguir creciendo muchísimo más. Y en lo personal, en este poco tiempo que llevo con la banda me doy cuenta de que Bruno es como un capataz, que cuando hay que poner los puntos sobre las íes, los pone, y hace entender su manera de laburo. Él toma esto también como un trabajo, no es un chiche. Si bien hay momentos de disfrute para todos también es un trabajo, como otras personas tienen en su oficina, por ejemplo. Eso habla muy bien de él, de lo que él quiere para el futuro de la banda. Realmente es un tipazo, macanudo, nos podemos reír, pero destaco eso de él, un gran crecimiento y como comandante de este barco tiene todas: responsable; cuando hay que ponerse serio, se pone serio; cuando hay que bromear, bromeamos… y cuando hay que laburar se labura. Es el frontman. Tiene todo.

C: Tote, el azar hizo que hablaras de ti mismo. ¿Qué te parece que aportás a la banda desde la batería y como persona?

Tote: Qué pregunta. Es muy complicada de contestar. Lo que te puedo decir es que a nivel humano trato de aportar lo que yo soy y dentro de la seriedad con la que nos manejamos, que es realmente serio lo que hacemos, distender un poco y acordarnos que el objetivo desde chicos siempre fue (al menos para mí) tocar, estar enfocados en el momento y disfrutar lo que estamos haciendo. Ese es el objetivo uno mío. Trato de aportar esa distensión y humor lo más que puedo, ser como un eje que equilibre lo otro. Eso es lo que trato de hacer humanamente y creo que desde la batería también un poco. O sea, aportar solidez, tocar para la canción, ser coherente. Yo entré en 2009 y tuve una evolución como baterista, acerca de lo que es tocar en una banda. Yo venía más del palo del jazz y fusión, con mucha técnica, rulos y todo eso, que me encantaba pero claro, cuando entré a la banda me di cuenta que estaba medio, por decirlo mal, en bolas. Y fuimos evolucionando juntos. Ahora siento que estoy apto para tocar en una banda de rock.

C: Mucha gente cree que es difícil pasar de tocar rock a tocar jazz pero no sos el primero que me dice que es muy difícil pasar de tocar jazz a tocar rock.

Tote: Sí, es muy difícil porque tenés un montón de vicios que vienen del otro género que no tienen nada que ver, es otro lenguaje.

C: ¿Cuánto te llevó sentirte cómodo?

Es un ajuste que lo sigo haciendo siempre pero cómodo me sentí después de que grabamos el primer disco. Después de escucharme ahí me sentí más cómodo. Cada vez que te metés en un género musical a fondo siempre hay algo que vas a encontrar para mejorar, siempre, así hayas tocado cincuenta años. Yo sigo buscando mil detalles para hacer que la banda suene mejor.

Martín: Hay una anécdota, ¿se acuerdan?, cuando el Tote se vino a probar, que tocamos temas que ya los teníamos de antes, y ¡era una de rulos! Hacía mil cosas. (Risas)

C: ¿Cuál es la diferencia entre grabar una canción y tocarla en vivo?

Bruno: Son dos mundos distintos. Yo no sabía lo que era grabar un disco hasta que grabé un disco. No sabía de los procesos que existían para grabar un disco y no sabía que eso iba a hacer que me hartara la canción. Realmente las canciones a mí me cansan muchísimo en los procesos de discos, porque estás hablando que a una canción podés llegar a tocarla unas cien o ciento cincuenta veces, y es mucho. Evidentemente eso te lleva a que no haya margen de error. Uno de los ejercicios que hago es tocar toda la canción con los ojos cerrados. No por emoción sino para decir “listo, tengo todo bajo control, no importa lo que esté haciendo, sé dónde voy a caer” y eso sí te lo da la repetición y repetición. Entonces en esa parte sucede lo que yo le llamo el lado oscuro de la canción porque te llega a cansar, a aburrir. A mí me pasó con los dos discos que una vez que los terminamos de grabar no los escuché por dos o tres meses, porque les agarré una especie de fobia. Ahí necesito descansar. Incluso parte del proceso del disco es eso, dejarlo un tiempo, un par de meses, o incluso volver a hacer la mezcla, porque el oído se cansa. Con esto no estoy quejándome, estoy contando la realidad. Pero te aseguro que lo más magnífico es después de que dejaste pasar un tiempo sin escuchar una canción, volver a escucharla. Es como volver a escucharla por primera vez. Es algo muy loco pero realmente para mí es así. No sé para los demás.

Tote: Sí, sí, tal cual. Pasa que depende mucho del estado de ánimo y del tiempo que hayas dejado pasar. A mí me pasa lo mismo. Cuando estamos grabando los discos, al estar tan metido en el proceso y no tener perspectiva de afuera, digamos, estás contaminado. No es que te parezca malo, porque creés en lo que hacés y te gusta, pero precisás un tiempo. Ahora escucho los discos y me gustan muchísimo más que cuando los grabé. Y descubro cosas tocadas por mí o por ellos que me encantan y que antes no notaba.

C: ¿Normalmente primero graban el disco y luego lo salen a tocar en vivo o al revés?

Bruno:  Por ejemplo ahora, el sábado 14, que vamos a estar en La Trastienda, vamos a hacer lo mismo que el año pasado. Vamos de a poco tirando temas, testeando qué recepción tienen. Evidentemente te van a aplaudir, etc. pero hay pequeñas cositas del público que vos te podés dar cuenta si realmente gustó o si está bien pero no gustó tanto.

C: ¿En qué te das cuenta?

Guillermo: En el movimiento de cabezas, por ejemplo.

Martín: Nos pasó con uno de los temas, que quizá sea un buen termómetro, que lo tocamos por primera vez el año pasado en el show de los 10 años. A los dos, tres días nos encontramos a alguien en Facebook poniendo el estribillo. Un tema que aparte no lo vas a encontrar en Youtube ni en ningún otro lado. Capaz que lo grabó con un celular, no sé.

C: ¿Cómo es la relación de Crysler con su público? ¿Les gusta su público?

Bruno: Sí, nos gusta nuestro público. Y se sucedió todo tan de golpe. Lo que sucedió en la banda es lo mismo que por poner un ejemplo, un amigo nuestro tuvo un hijo y esa persona no se va dando cuenta del crecimiento día a día. Pero cuando ese amigo viene a tu casa después de cuatro meses con su hijo, vos ya lo ves mucho más grande. El tema es que nosotros somos ese padre y no nos dimos cuenta de lo que pasó. Sí, obviamente, por cosas que se materializaron. Nosotros en 2009 o 2010 estábamos tocando para veinte personas. Y hoy pasaron cuatro o cinco años y estamos frente a la realidad de que estamos haciendo una tercera Trastienda en dos años. La otra vez nos subimos por primera vez a un avión como banda y fuimos a Brasil y Argentina. Entonces es un cuento, es como una película. Varios de los objetivos que tenía cada uno en su cuarto de la niñez ya los cumplimos. Obviamente falta mucho más pero la cuestión es mantenerse en eso. Ahora ya hay algo importante, algo que siempre soñamos y lo materializamos. El tema es que también está en la naturaleza del hombre desear más.

Tote: Es cierto lo que decía Bruno de que es difícil darse cuenta del crecimiento desde adentro pero a su vez es como lógico para nosotros porque estamos acá trabajando todos los días, no solo tocando y componiendo, porque una banda lleva una infraestructura que va mucho más allá. Para nosotros es como un segundo trabajo y bueno, por eso pasan las cosas. A veces nos cuesta creer lo que sucede pero después te das cuenta de que hubo laburo.

Guillermo: Apoyo lo que dice Tote. Porque si bien yo venía de tocar con otras personas no sabía lo que era tomar la música como un verdadero laburo. Tenemos días que estamos una semana entera ensayando de 7:00 a 10:00, reuniones con el manager, reuniones para un show, ir de acá para allá, cosas que antes jamás hice, realmente como un laburo.

C: Y qué difícil debe ser—o no, ustedes me dirán—conjugar la parte formal de la cosa, que es la promoción, etc., con la creatividad y seguir manteniendo la pasión por la música.

Tote: Es un tema ese.

Bruno: Es un gran tema.

Tote: Como yo lo veo, está el tema de la creatividad de la música pero a su vez necesitás sí o sí de eso otro para que el proyecto crezca realmente. Porque solamente con la creatividad, nos quedamos tocando acá.

Bruno: Sí, pero más allá de que sea parte para que la cosa ruede, que por ejemplo estés acá, como que vengan otros medios también, para nosotros es fundamental porque es nuestro teléfono a la gente. Estar hablando estas cosas contigo nos da la posibilidad de que la gente las escuche o las lea y para nosotros es importante. Son vías que uno tiene para comunicarse. Es fundamental.

C: ¿Qué tienen ganas de contar acerca del show del sábado 14 de noviembre en La Trastienda?

Guillermo: Va a estar una banda invitada, de Florida. Se llama Media Hora. Son muy buenos músicos y van a abrir el show. Quien quiera escucharlos antes, puede encontrar material de ellos en Facebook y en la web. Nosotros venimos preparando y trabajando muy fuerte y se viene un show lindísimo, en todo tipo de aspectos: visual, auditivo.

Martín: Quizás está bueno decir que el show será el cierre de la gira de los diez años. El año pasado festejamos los diez años y a partir de ahí empezamos una gira. No es que comenzamos la gira teniendo ya marcados veinticinco toques. Cada show que vino lo fuimos enmarcando en la gira de los diez años y con este show cerramos esos festejos de los diez años. Entonces no vamos a plasmar una temática en la escenografía, ni nosotros ningún guión ni nada, pero esa es la temática en sí.

Con respecto a la escenografía vamos a incursionar en lo que es el mapping. Vamos a mandar ahí unas proyecciones, a ver qué sale.

Bruno: Va a haber varios músicos invitados en el show: Francisco Fattoruso, Fede Navarro en guitarras, Chirola Martino, Pepe Pereira en percusión, Fabián Prado, que es el productor de nuestro último disco, tecladista, Fede Vaz en armónica y Pablo Fernández en guitarra acústica.

C: ¿Algo más que quieran agregar?

Bruno: Que el show empieza a las 21 horas puntual, así que a tenerlo en cuenta.

Crysler nos regaló un minishow privado, oportunidad que aprovechamos para robarles algunas capturas externas de su momento creativo. Es digno de mencionar cómo los cuatro integrantes tomaron sus instrumentos y sin ningún preámbulo la banda sonó exactamente igual que suena en sus discos o en sus shows.

Foto: Federico Meneses (Cooltivarte)

Foto: Federico Meneses (Cooltivarte)

Entrevistadora: Patricia Schiavone