Meditaciones para Ser, Sentir y Hacer

Cuando meditamos pasan cosas muy variadas y en una pasó algo que me sorprendió. Sentí como que me golpeaban en la cabeza y me decían que tenía que grabar meditaciones guiadas, bien grabadas, en un estudio y con músicos. Es difícil no hacer caso cuando te dicen algo tan clarito en ese contexto.

Y así nació este conjunto de ejercicios de meditación, que lleva la intención profunda de acompañar amorosamente en viajes interiores.

La música fue creada por dos músicos que admiro de aquí a Saturno: los capos de Gastón Ackermann, con el piano de cola, y Juan Pablo Chapital, con guitarra eléctrica y efectos pedalísticos varios.

Déjenme contarles que todo salió así como lo oyen en el momento. No cabe duda de que eso solo pudo pasar porque Juan Pablo y Gastón son dos musicazos, que pudieron zambullirse en el ánimo y en la experiencia con maestría que no es solo musical, sino también humana, en todo lo que eso abarca.

Pasaron cosas asombrosas, como que Juan Pablo evidenciara con algunos sonidos que estaba sabiendo de antemano información que todavía no había sido dicha, o que los sonidos de ambos se entrelazaran en intención como si hubieran ensayado previamente.

Para que la dinámica tuviera una base más real, participó meditando Estefanía Mari, con quien salimos flotando luego de esta experiencia.

Gastón Ackermann fue el geniecillo detrás de la grabación, en su hermoso estudio Mastodonte, en Punta Gorda.

Los 9 ejercicios apuntan a que el trabajo interior sea profundo y abarque el plano físico (incluyendo el cuerpo físico y el cuerpo energético), el plano mental, el plano emocional y el plano espiritual.

Ej. 1: “Relajación”

Un ejercicio sencillo que profundiza la relación con el cuerpo físico y que ejercita la comunicación entre el cuerpo y la mente. Facilita la meditación.

Ej. 2: “Agradecimiento”

Agradecer es la vía más rápida para aumentar la frecuencia de nuestra vibración, nos ofrece una mayor conciencia de la abundancia en la que vivimos, nos permite ver la razón detrás del desafío y es la vía más rápida a plasmar nuestros deseos. Este ejercicio te acompaña en ese camino.

Ej. 3: “Atención a la respiración”

La respiración es la principal aliada de nuestra conciencia. Llevando la atención a la respiración gradualmente la mente se va calmando y eso nos permite abrirnos a encontrar la inmensidad que hay más allá de la mente. Gautama Siddharta (Buda) describió 16 maneras de prestarle atención a la respiración. En este ejercicio practicamos algunas de ellas.

Ej. 4: “Amor a uno mismo”

Aquí usamos una estrategia simple para literalmente sentir amor por uno mismo. Es imposible amar al prójimo si no sabemos cómo es amar, cómo se siente amar, y si no lo sentimos por nosotros primero. Este ejercicio te ofrece esa experiencia y también te permite diagnosticar qué tipo de amor es el que estás ofreciéndole a los demás.

Ej. 5: “Pensamiento y chakra del corazón”

El pensamiento tiene una fuerte influencia en nuestras emociones y en nuestros cuerpos físico y energético. Con este ejercicio lo observamos claramente.

Ej. 6: “Conexión cielo-tierra y mente-corazón”

El mejor lugar para encontrar las respuestas que importan está adentro de cada uno. Este ejercicio te muestra un camino que quizás quieras seguir utilizando tanto para recordar el sostén que siempre tiene tu vida como para preguntarte tus propias preguntas y encontrar respuestas sagradas, las que provienen de tu yo superior y de la conciencia del corazón.

Ej. 7: “Observación de las emociones”

Una emoción mirada de frente tiene un tiempo de vida limitado. Este ejercicio nos entrena en el arte de observar las emociones y así nos ofrece la libertad detrás de cada emoción: un espacio amplio, de paz y amor universal.

Ej. 8: “Visualización”

La visualización es un camino muy sencillo (y agradable) para obtener lo que deseamos. Este ejercicio te acompaña en la tarea, para ayudarte a mantenerte focalizado en el objetivo, no distraerte, y lograr eso que deseás más fácilmente. Nota al pie: si sientes incomodidad al visualizar, es mejor trabajar sobre las creencias limitantes que puedas tener sobre el asunto y también revisar si realmente deseamos eso o necesita algún ajuste.

Ej. 9: “Armonización energética”

Este ejercicio de respiración por cada chakra es una maravilla para desbloquear cualquier centro energético, para revitalizarnos, y para mantenernos en estado óptimo.

La invitación es a que bajes un poco la luz, si quieres prendas una vela y un incienso, y le des play:

Un abrazo,

Patricia

Patricia Schiavone

Juan Pablo Chapital

Gastón Ackermann

Con Estefanía

Estafanía

Estefanía, Patricia, Juan Pablo y Gastón

Exaltación musical con Taddei e Ibarburu

Primero aclaro: Hoy necesito exorcisar un poco la locura. O sea, esto será desordenado. Es que a la locura no se la exorcisa con orden, amigos míos. Además, hoy pinta no mendigar libertad sino tomarla.

 

LPM, ¡qué genio que es NICO IBARBURU!!!!!!

Ustedes dirán: “¿Recién te das cuenta?”
Y les responderé: “No, no… pero de alguna manera, sí”. Porque lo de hoy fue diferente… al menos adentro mío.

¡El corazón casi me explota hoy con Nico! Escucharlo hoy fue algo MUY mágico.

Alternó temas instrumentales con temas cantados de una forma tan bien sentipensada que sucedió orgánico, fluido, cómodo y tremendamente emocionante… con momentos de éxtasis absoluto, durante los cuales deseé ser argentina y pertenecer a un público un poco más participativo. Y eso que yo siempre agradezco ser uruguaya y pertenecer a un público silencioso y atento. Pero hoy… hoy fue hoy y hubiese querido oír a toda la platea cantando “Si te escucho cantar” y “Mapa Tesoro”, o a todos haciendo la clave de candombe que solo nos animamos 3 o 4, y despacito, a desembuchar. Es que sépanlo: hay veces que participar de la gozadera en forma activa es una cuestión de vida o muerte. Si todavía no les ha tocado esa emoción desbocada, les faltan unos cuantos shows musicales por ir a ver o algunos cerrojos internos que abrir.

Este musicazo increíble, que tenemos la suerte demencial de poder escuchar en vivo en este paisito, hoy se mandó el mejor show que yo haya visto de él desde que empezó a cantar en vivo. Alineadísimo, gozándose la vida, nos deleitó con una voz duuuuuuulce a más no poder, con una ternura infinita, y con una cualidad de sonido de voz que se zarpó de hermosura.

Pero a ver, ustedes que no estuvieron ahí, déjenme ver si puedo explicarles esto: ¿Vieron que Nico siempre fue un genio absoluto con la guitarra? Pero genio, genio, posta, de veras, de esos que no hay dos iguales. Imagínense un toque en el que todo el tiempo había un balance perfecto de su canto, realmente mágico, conmovedor y deconstructor de almas, con pasajes insólitamente geniales y maravillosos en la guitarra. La emoción solo aumentaba. Y cuando creías que ya no dabas más, aumentaba más todavía. De pronto cantaba y sentías que el amor era demasiado. Y cuando estabas en medio de esa operación cardíaca, él agarraba carretera con el guitarrón o la guitarra eléctrica y fa, en serio, ¡muy fuerte!

¡¡¡El PRI-VI-LE-GIO que tenemos de poder verlo en vivo!!! Es uno de los grandes regalos de haber nacido en este país y vivir en este tiempo. De verdad. Yo lo vivo así.

Otra cosa muy impresionante de esta noche en El Solís fue que ¡en una noche vimos y escuchamos a los dos mejores bateristas uruguayos!!!!! Gustavo Cheche Etchenique y Martín Ibarburu. ¿Cómo se sobrevive a esa emoción? No muy bien; ya se estarán dando cuenta.

El gigante de Martín Ibarburu. Martín me hace feliz cuando lo oigo tocar. Es como si él tuviera la llave de mi centro cardíaco con sus ritmos y con su redoblante. Y con sus platos, y su tom de pie. Hasta hace unos años la felicidad para mí era un helado de dulce de leche. Ahora la felicidad es, sin lugar a dudas, escuchar en vivo a Martín tocando la batería. Listo. Todo el resto del mundo se puede autodestruir y a mí no me importa nada si Martín está tocando. Hoy, para variar, hizo lo que quiso con su instrumento. Hoy me llamó mucho la atención, además, su especial cuidado, todo el tiempo, de no tener nada de protagonismo [que con algunos seres de la audiencia es bastante imposible que lo logre] y para apoyar al hecho musical fenomenal que estaba pasando ahí. Su pulcritud y perfección son casi indecentes. El buen gusto y la flexibilidad para atravesar fronteras musicales son para pellizcarse infinitas veces. Hoy, por ejemplo, volvió a hacer eso de tocar en un mismo tema algo que tenés que catalogarlo de candombe, jazz, pop y folclore, todo a la vez, y que suene formidable. Nadie sabe cómo logra lo que hace. Estamos los que lagrimeamos escuchándolo, porque emociona más de lo sostenible sin algún tipo de liberación.

En el piano, Manuel Contrera, que es maravilloso. Ya saben que yo no puedo discernir como para contarles qué hace, pero lo que sí noto es que su elección de notas no es la típica… te lleva a lugares que otros no te llevan, y eso está buenísimo. Lo que sí puedo identificar es que tiene ese no sé qué de la nueva generación de músicos grossos. Hay algo que seguramente sea una elección de determinados intervalos y vaya Dios a saber qué, que insólitamente los identifica. Una escucha sin saber quién es y puede fácilmente decir: tiene menos de 30 años. Y por suerte eligió tocar el piano de cola del Solís, que amamos tanto. La participación del piano en ese todo pulsante, es un ingrediente que hace que toda la música sea más cercana y más íntima.

Fernando “Pomo” Vera es un músico que me intriga pila y algún día espero poder escuchar separado del resto de los otros instrumentos. Elige un registro que a mis oídos un poco les cuesta escucharlo… simplemente porque se ve que soy medio sorda de esa frecuencia, y vaya si lo lamento. Pero pongo un esfuerzo importante para identificarlo y lo logro la mayoría del tiempo. Cuando lo escucho bien, ¡me dan unas ganas de subirle el volumen que no puedo explicarles! Lo que toca es buenísimo, groovero a más no poder y con la misma impronta anímica de los Ibarburu, con todo ese aire entre notas, con toda esa comodidad con la que tocan ellos y hacen su magia. Se nota además que con Martín se llevan impresionante musicalmente… como que se adivinan uno al otro, y entonces se da esa química que cuando sucede en una base rítmica lleva al tren con maestría.

Para cerrar, dos veces el público se puso de pie para aplaudir a Nicolás, Martín, Pomo y Manuel. Dos veces. Eso en Uruguay significa mucho.

 

En este desbarajuste exorcístico en el que ando hoy, voy a terminar contándoles sobre la primera parte del toque: ROSSANA TADDEI y su banda. No, no es una crónica, es un relato desordenado. Un compartir de algarabía. Un saltar regocijada por la maravilla de show al que tuve el buen tino de ir.

Inicio del show: Un ritmo de rock y Rossana de espaldas al público en actitud rockera a full. Y ahí arranca, esta monstruita increíble, esta capa del arte del escenario.

Hoy más que nunca, quizás por la charla que habíamos tenido pocos días atrás, noté cómo su atención estaba en cada momento, en cada detalle, en cada músico, en cada movimiento suyo. Si fuera algo completamente preparado, el asombro sería total. Siendo que es algo no tan preparado y más improvisado, una no da crédito. Y a la vez se divierte estrepitosamente, e improvisa magias de todo tipo.  ¿Cómo hace? Y bueno, siendo ella y con sus dotes artísticas despegadas.

Rossana tiene tremenda comodidad para cantar cualquier cosa y un dominio rítmico apabullante. Y ella juega y se divierte. Y juega y se divierte más, y más, y más.

Vestida de rockera sexy (muy sexy), mostrando sus impresionantes piernas largas, con medias de gata y una minifalda de cuero negra, embrujó durante todo el show, demostrando que el rol de la mujer encima de un escenario es exactamente el que esa mujer quiere que sea. En este caso yo la interpreté poderosa y seductora, inteligente y muy atractiva, tremenda música, tremenda compositora, tremenda cantante y tremenda artista, con todas las letras.

Los temas “Fábrica” y “Destellos”, que me intrigaban, me parecieron geniales. La letra de “Fábrica” es brutal. Es que esta mujer tiene todo lo que un artista desearía tener: comodidad total en el escenario; diálogo fluido con el público; se va hacia los graves y agudos como quien se toma un vaso de agua; su timbre de voz que te envuelve y hechiza; su movilidad en el escenario; interactúa de manera relevante con los otros músicos; sus letras son obras de arte en sí mismas; sus musicalizaciones son originalísimas y maravillosas. Y encima es simpática y divertida, y se le ocurre chivear con la voz en el momento más inesperado… y eso hace bien. Te abre una puertita a que tú también te tomes libertades y disfrutes de la vida.

¡Rossana también tiene una banda de genios, de capos, de músicos cracks!

Para arrancar, tiene a Cheche, que no es de este planeta, y que es de los mejores bateristas que un cantante puede tener, porque está realmente por dentro del canto, de la letra, de la intención profunda del asunto. El gigante de Cheche Etchenique tiene esa habilidad, que no todos los bateristas tienen, de hacerte bailar [bueno, somos uruguayos y estábamos pegados con Novopren a las butacas, así que en vez de bailar como era debido, ahí estábamos cabeceando, moviendo las piernas, los dedos, las manos y hasta los dientes… pero no bailamos… ¡grrrr!]. Retomo. Decía, si le ponés atención a la batería, Cheche tiene gran parte de la responsabilidad de que tengas muchas ganas de saltar de la butaca. Él con sus miles de subdivisiones, su habilidad para tocar una música integral, completa, entera, íntegra, redondita en la batería, su relojito bestial, su sensibilidad infinita… sus patrones delicatessen, tan melódicos como rítmicos, su rock and roll apabullante, su candombe intravenoso… Cheche, ¡que es uno de los dos mejores bateristas de este país! [por no decir “del mundo”, que siento que lo es también… pero ahí me van a decir que soy una exagerada y no… aquí estoy mostrándoles mi siempre cabal mesura y centramiento a la hora de escuchar música] le puso a la noche eso que sólo él sabe. Porque los musicazos de este calibre aportan una impronta tan personal que no es reproducible, que va por un carril completamente distinto que su dominio técnico. Sí lo que logra hacer tiene todo que ver con su conocimiento musical, ese que hace que él sea parte profunda e importante de cualquier canción en la que participe. Pero hay un plus, una cosa personal, que es lo que hace que te emocione tanto escucharlo. Es una de esas antenas que te conectan con la divinidad. Solo queda hacerle reverencias cada vez que una se lo cruce.

Para seguir, cuenta con Santiago Montoro, que le puso tantísimo rock, finura y sabores exquisitos a los temas. El sonido de Santiago mata. Sus notas matan. Su alegría en el escenario mata. Su capacidad para meter 2 notas en el ángulo o despacharse con tremendo solo gozado mata. Al igual que Manuel Contrera, tengo la impresión de que sus elecciones musicales son distintas, inteligentes, muy muy interesantes [si supiera de notas, podría quizás contarles más, pero no sé].

Luego, a Alejandro Moya. Hoy se sentía notoriamente la complicidad, musical y también humana, de Moya con todos los músicos. Sus líneas de bajo dicen muchas cosas, cuentan historias con muchos personajes, arman una base sobre la cual es imposible decir bobadas y solo queda generar algo valioso y significativo.

El otro integrante de la banda, Gastón Ackermann, desde mi punto de vista hoy jugó un papel primordial con la trompeta. Tocó el teclado, pero me resultó difícil escucharlo pues el volumen no estaba muy bien balanceado, al menos desde donde yo estaba sentada. La trompeta fue esencial para darle al show de Rossana un matiz de carácter atrapante, sólido, con un cuerpo especial, de madurez y decisión.  Además, la textura del sonido de la trompeta combinaba perfectamente con la textura de la voz de Rossana. Había una amalgama mágica entre esos dos sonidos. Nota: se mandó un solo absolutamente espectacular, que no aplaudimos mucho solo por no romper el hechizo. [Ah, déjenme decir que a Cheche lo aplaudieron por un solo pero a Cheche habría que haberlo aplaudido también por todos los contratiempos, por los hi-hats de sonido mágico, por los fills aplanadores, por los patrones de métrica insondable… y por todo lo demás].

En fin… esto no iba a ser una reseña. De alguna manera no lo fue y fue más un exorcismo. Y como no lo fue, puedo darme el gustito de mandarles ¡abrazos gozados!!!

 

Fotos: Ivonne Morales

 

 

 

 

 

 

Gozadera de Free Jazz por maestros: Ackermann, Righi e Ibarburu

Si de casualidad tú tenías pensado hacer alguna otra cosa los martes entre las 19:30 y las 00:00 hrs, debo advertirte: cancelá cualquier compromiso, porque surgió algo mucho más interesante e imperdible.

Resulta que está sucediendo algo buenísimo. Los martes, en El Tartamudo, está habiendo un ciclo, que se llama “Free Jazz”. Consiste en toques de excelentes músicos de nuestra ciudad con el adicional, maravilloso, de que los músicos ofrecen una clínica antes del toque. El público puede optar si desea asistir a ambas actividades o no. Esto es algo muy común en otras ciudades pero que no se venía viendo en Montevideo todavía. Buenísima iniciativa que aplaudo y agradezco.

El martes 28 de junio la propuesta fue de: Gastón Ackermann, Federico Righi y Martín Ibarburu

Trío

Seguramente haya sido porque este ciclo recién empieza que a las 19:30 hrs, al comenzar la clínica, el público consistía en tres seres humanos. Sí, como lo leyeron: tres. Ahí estaban tres de los mejores músicos montevideanos en el escenario, y dos músicos y una curiosa pellizcándose de la oportunidad insólita que se nos estaba ofreciendo. Evidentemente, no es lo deseable que tres musicazos como ellos ofrezcan una clínica para tres personas. Inclusive propusimos que se cancelara pero ellos quisieron hacerla de todos modos. ¡Quién sabe si imaginaron que tres locos sueltos les íbamos a preguntar tantas cosas! Nosotros pasamos genial. Ojalá que ellos hayan pasado bien también.

Lo que hicieron estos seres de luz fue contarnos, mostrarnos y enseñarnos los piques que tenían un interés especial dentro de la música que tocarían después en el show, además de respondernos todas las inquietudes.

Los tres tuvieron una actitud divina, generosa, didáctica a más no poder. Explicaron, por ejemplo, cómo hacían ciertos desplazamientos y luego tocaron un poco para que lo oyéramos. Luego preguntaron si lo habíamos notado. Lo tocaron más lento para que lo notáramos mejor. Y así siguió la clínica, pique tras pique, demostrándolo y ofreciéndolo con esa actitud tan impresionante y hermosa.

Luego, a las 21:30, comenzó el toque. Ahí sí ya había una cantidad de público muy razonable y ¡cómo se gozó! Fue brutal cómo después de la clínica nuestro ojo observador estaba muy modificado. Íbamos descubriendo cada una de las cosas que se habían hablado y mostrado antes. Ya al final del primer tema, luego de haber reconocido los desplazamientos mágicos, los tres estábamos con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Gracias por esa experiencia!

Ellos tienen un conocimiento brutal, de años de tocar juntos, y se percibe la comodidad y la tranquilidad con la que se zambullen en sus vericuetos musicales. No hay caso, para el público la música que más se disfruta es la música que se toca con soltura y con certeza, sin temores ni dudas. Anoche fue una de esas noches musicales gozadas a pleno.

El repertorio estuvo súper bien armado en cuanto al balance entre tensiones y distensiones. Al tema más funky del mundo le seguía la balada más tranqui, y así sucesivamente.

Me vine con dos temas especialmente instalados en el corazón. El primero fue de Maceo Parker, en el que Gastón grabó una base en el teclado, lo pasó con el loop y encima de eso se tocó todo, todo con la trompeta. Un sonido increíble el de los tres. La base de Martín y Federico no podía ser más funky de lo que fue en ese tema. Luego Federico se mandó un solo de bajo que me desbordó de felicidad: gigantemente rítmico, funky y musical. Hermosísimo. En este tema lo que más me sorprendió de Martín fue cómo mantuvo su HH a mil durante todo el tema, sosteniendo la misma intensidad y el mismo feeling, con una maestría que solo él puede. Enormes ganas de bailar. Y pire total, pero eso no es nuevo, con el backbeat de Martín. No existe otro tambor que suene en dos y cuatro como el de él. No hay. No lo busquen. No lo encontrarán.

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Todo el toque fue un ir y venir entre ánimos, intenciones, velocidades, matices, etc. Gran maestría en esos virajes de coloque, que desde el público se viven con gran agradecimiento y resultan en una noche de gran espectro de experiencias emocionales.

La segunda parte arrancó con un tema de Sting: “Consider me gone”. En este tema reparé por primera vez en que el volumen del bajo estaba bastante alto, cosa que me gusta mucho, mucho. La combinación de Martín y Federico fue algo muy salado. Mi recomendación es que aprovechen a ver a Martín Ibarburu en vivo porque el día que Sting se lo cruce, se nos va de gira permanente. ¡Es tan bello lo que toca! La descosió toda la noche pero el final de este tema fue de alquilar balcones. Después no digan que no les avisé.

Gastón se pasó con la trompeta, el teclado y la voz (y en algún tema también con el saxo). Es tal el despliegue de dominio musical que hace este hombre, que impacta. Destila creatividad armónica y rítmica, madurez y aplomo, sea en el instrumento que sea. Y su voz al cantar es archi interesante. También imagino que tuvo mucha incidencia en las versiones que tocaron.

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Uno de los temas fue “Sorry seems to be the hardest word”, de Elton John. Tremendo viaje lo que hicieron con ese tema, cuya versión original es, para mi gusto, bastante insípida. Un pire la voz de Gastón en este tema… un viaje, mismo. En el teclado generó una enorme tensión y de a ratos tristeza, por momentos hasta sensación de desgarro. El bajo nos hizo vibrar de pies a cabeza durante todo el tema. Y manteniendo todo eso un aro fantástico de redoblante, clavado directo al centro del corazón.

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Una de las bellezas más notorias del repertorio, el segundo de los temas que decía arriba que me gustaron especialmente, fue un tema de Federico, que pude averiguar que se llama “Fuego lento”. Generalizar no está bueno pero ¡los temas compuestos por bajistas son un regalo de la vida! Volviendo a Federico, su sonido es vibrante, enérgico, limpio. Él es de los que sostiene las notas y eso me gusta porque a quienes amamos el sonido del bajo, nos da la oportunidad de disfrutarlas unos instantes extra. Encima el tema tuvo ingredientes maravillosos: unas notas y un timbre del teclado muy fantásticos, slaps en el bajo, solo de bajo muy bonito, y ritmo de candombe tocado por Martín Ibarburu. ¿Se le puede pedir algo más a la vida? No, no mucho más.

Sin embargo, de yapa nos regalaron un tema disco con chispazos de funk, que nos dejó enchufados a 220.

Es principalmente por estas noches musicales que yo amo Montevideo.

Quiero dejar un agradecimiento especial a Maximiliano Davyt (POGO TV) por las fotos.

Y no quiero cerrar esta nota sin contarles lo que sé que se viene en estos ciclos en El Tartamudo, como para que puedan aprovechar las próximas instancias mágicas. Y con cariño les digo: no marquen bobera; ¡no se pierdan las clínicas!

FREE JAZZ

05/07: Caula, Pigatto, Lenoble

Clínica: Balada jazzística. Conceptos básicos, acompañamiento, estilos e improvisación. La clínica estará a cargo del trío.

+ info:: https://www.facebook.com/events/1063006703783999/

12/07:  Andreucho Grupo

Clínica: Texturas, colores, alturas, contrastes y pautas para la improvisación. La clínica estará a cargo de Andrés Lena y Jeremías Di Polito. (Llevar instrumento).

+info: https://www.facebook.com/events/548202478720697/

19/07: Gabriel Estrada Trío

Clínica: La melodía y la armonía. Cómo vestir la melodía y el ritmo, tipo de compases. La clinica estará a cargo de Gabriel Estrada.

+ info: https://www.facebook.com/events/804756402988600/

26/07: El Conversatorio

Clínica: Práctica de Conjunto en Músicas Populares. La clínica estará dirigida por Andrés Bedó.

+ info: https://www.facebook.com/events/123446998083984/

CANDOMBE

Todos los miércoles, también en El Tartamudo, hay jam de candombe a cargo, del Combo Candombero. Los músicos que integran el Combo Candombero son:
Alejandro Luzardo (guitarra); Rodrigo Calzada (bajo); Leo Mendez (saxo); Martín Ibarburu (batería); Jhonny Neves (repique); Leroy Pérez (chico); Diego Paredes (piano) y algunos miércoles hay algunos cambios con otros monstruos del estilo.

Reservas: 097-293-333
Contacto: jamdecandombe@gmail.com
+info: https://www.facebook.com/events/1818722538350985/

Miercoles 6 de julio: Taller de Candombe
Vol 1. Introducción al Toque de Acompañamiento. A cargo de la batea del Combo: Jhonny Neves (repique); Leroy Pérez (chico); Diego Paredes (piano)

+ info: https://www.facebook.com/events/1780968042140756/

 

Imágenes: Pogo TV. Fotógrafo: Maximiliano Davyt

Entrada escrita para COOLTIVARTE.