“Black Codes” by Wynton Marsalis

No demasiados días atrás, mi querido Napi nos regalaba este disco. Lo escuché y me gustó. Y lo volví a escuchar.

STOP

Me parece que no es un detalle menor lo de volver a escuchar un disco. Es verdad que hay discos que nos enamoran a primera escucha, pero no son la mayoría. Escuchar un disco 2, 3 y 20 veces era para mí algo muy común cuando me compraba un CD (o cassette) con bastante esfuerzo, lo traía a casa y obviamente la inversión de dinero tenía que ser aprovechada. Así que aunque no me convenciera del todo lo escuchaba unas cuantas veces… y en esa escucha repetida iba surgiendo alguna relación con el disco, descubriéndole los secretos no tan notorios a primera escucha. Pero hoy la cosa es muy diferente. La oferta de música nueva sobrepasa mi disponibilidad de tiempo y también mi capacidad de asimilación… así que escuchar un disco por segunda vez ya no es un hábito esperable sino un beneficio que reciben solo algunas grabaciones. Con la evidente excepción de mis grandes amores musicales, a los que volveré eternamente.

PLAY

Wynton Marsalis y este disco “Black Codes” empezó a sonar y paré la oreja: el sexteto sonaba bien, muy agradable… placentero? Mmm, quizás… necesitaría escucharlo otra vez. Y así fue… y me gustó bastante más. Y a la quinta o sexta escucha, que es esta de hoy… digo sin dudas que el disco me gusta y mucho.

Los músicos son:

Kenny Kirkland: keyboards
Brandford Marsalis: saxophone
Wynton Marsalis: trumpet
Charnett Moffett: bass
Jeff “Tain” Watts: drums
Ron Carter: bass (tema Aural Oasis)

Es bastante irónico que en realidad lo que me tentó a escuchar el disco por primera vez fue el bajista Ron Carter… pero solo toca 1 tema. Y Charnett Moffett, a quien nunca oí nombrar hasta hoy, tenía al momento de grabar este disco 17 años! (Seguramente hoy sea un bajista super reconocido y yo sea la única que no sabe quién es…)

El disco es de 1985 y tiene todo el carácter de sonido e intención de esa época.

El piano de Kirkland suena especialmente bonito en algunos temas. Por ejemplo en Phryzzinian Man… (Pensar que a Kirkland yo lo conocí por “Bring on The Night”, la peli de Sting, justamente del 85… aunque en Uruguay la habrán estrenado por el 87).

Me gustó mucho la combinación de saxo y trompeta de estos dos hermanos. Y por ahí estoy loca, pero me costó un poco reconocer en este saxo con aplomo total de Brandford a aquel jovencito rebelde que aparecía en Bring on The Night. Incluso las notas que tocaba allá y aquí me resultaron muy diferentes. Y era el mismo año.

En cuanto a la batería, creo que acompaña bien al resto… pero que no le ofrece un valor agregado. No le encuentro una personalidad especial a esta batería y me da la sensación de que el batero no estaba realmente metido en el proceso creativo de la música… como que “la llevaba”, pero no me parece que la música le pertenezca. (Pero este es mi viaje sensitivo… que no tiene por qué ser compartido, por supuesto).

Gracias a decidirme a escribir sobre este disco, me picó la curiosidad de buscar datos sobre él. Y me llevé una gran, gran sorpresa, al encontrarme una buena parte del texto de Wikipedia destinado a las críticas hacia Wynton Marsalis. Lo comparto, porque me parece por demás interesante por un lado que aparezcan explícitamente las críticas y por otro que sean tan “acaloradas”:

Marsalis has been criticized by some jazz musicians and writers as a limited trumpeter who pontificates on jazz, as he did in his 1988 opinion piece in the New York Times “What Jazz Is – and Isn’t”.

Jazz critic Scott Yanow acknowledged Marsalis’s talent but criticized his “selective knowledge of jazz history” and his regard for “post-1965 avant-garde playing to be outside of jazz and 1970s fusion to be barren” as the unfortunate result of the “somewhat eccentric beliefs of Stanley Crouch. Trumpeter Lester Bowie said of Marsalis, “If you retread what’s gone before, even if it sounds like jazz, it could be anathema to the spirit of jazz.” In his 1997 book Blue: The Murder of Jazz, Eric Nisenson argues that Marsalis’s focus on a narrow portion of jazz’s past stifled growth and innovation. In 1997, pianist Keith Jarrett criticized Marsalis saying “I’ve never heard anything Wynton played sound like it meant anything at all. Wynton has no voice and no presence. His music sounds like a talented high-school trumpet player to me.” Pierre Sprey, president of jazz record company Mapleshade Records, said in 2001 that “When Marsalis was nineteen, he was a fine jazz trumpeter…But he was getting his tail beat off every night in Art Blakey’s band. I don’t think he could keep up. And finally he retreated to safe waters. He’s a good classical trumpeter and thus he sees jazz as being a classical music. He has no clue what’s going on now.” Bassist Stanley Clarke said “All the guys that are criticizing—like Wynton Marsalis and those guys—I would hate to be around to hear those guys playing on top of a groove!” In his autobiography, Miles Davis – who Marsalis said had left jazz and “went into rock” – hedged his praise of Marsalis by suggesting that he was unoriginal. He also found him too competitive, saying “Wynton thinks playing music is about blowing people up on stage.” In 1986, in Vancouver, Davis stopped his band to eject an uninvited Marsalis from the stage. Davis said “Wynton can’t play the kind of shit we were playing”, and twice told Marsalis “Get the fuck off.”

Some critical exchanges have included insults. Besides insinuating that Davis had pandered to audiences, Marsalis said Davis dressed like a “buffoon.” Trumpeter Lester Bowie called Marsalis “brain dead”, “mentally-ill” and “trapped in some opinions that he had at age 21… because he’s been paid to.” Marsalis in reply said Bowie was “another guy who never really could play.”

Marsalis was criticized for pressing his neo-classicist opinions of jazz as producer and on-screen commentator in the Ken Burns documentary Jazz (2001). The documentary focused primarily on Duke Ellington and Louis Armstrong among others, while ignoring other jazz artists. David Adler said that “Wynton’s coronation in the film is not merely biased. It is not just aesthetically grating. It is unethical, given his integral role in the making of the very film that is praising him to the heavens.”

La verdad que no sé si las críticas negativas tienen o no “razón”. Lo único que sé es que este disco ha sonado bastantes veces ya y seguirá sonando porque me resulta muy agradable.

Y la verdad… lo recomiendo. No sé si esas críticas pueden tener buen fundamento en otras grabaciones de W.M. pero tomando esta en particular, no me parecen demasiado acertadas.

END

Posdata: Repito un detalle que me generó curiosidad cuando escribí mi post sobre “Kind of Blue”. Que a Wynton Marsalis su padre le llamó Wynton por su admiración a la música del pianista Wynton Kelly.

Posdata 2: Gracias, Napi!