Nunca se sabe

Sinceramente está muy difícil elegir un disco para después de “Kind of Blue”. Subir de a uno todos los discos que tengo de Miles Davis hubiera sido razonable… pero generalmente lo razonable me aburre mucho. Así que bueno, decidí subir el disco que conocí más recientemente y que me ha atrapado por completo: un disco de Peter Erskine, del año 1992 (editado por ECM) que se llama “You Never Know”.

Músicos:
Peter Erksine – batería
John Taylor – piano
Palle Danielsson – contrabajo

Es sorprendente y para sacarse el sombrero cómo Peter Erskine se ubica en el lugar de acompañante y le deja el protagonismo al piano de una manera notoria. El resultado es un disco delicioso, con mucho ambiente, mucha delicadeza, sutileza y sensibilidad. Obviamente, también, muy rítmico, porque se trata de un trío con dos instrumentos de percusión y un contrabajo (se sabe que el piano es también un instrumento de percusión ya que el sonido se desprende de la cuerda gracias al golpe de la tecla).

Tiene como “un algo” de Keith Jarret y es un disco para escuchar cuando uno está en el mismo ánimo que “Eyes of the Heart”.

Espero que les guste y que llegue a manos de alguien que pueda escucharlo en una habitación sin luz, en frente a una estufa a leña encendida, que es como me gustaría a mí estar escuchándolo en este momento.

drummergirl

TIME IN PLACE

Mike Stern – guitarra; Bob Berg – saxo tenor y soprano; Michael Brecker (*) – saxo tenor; Jim Beard – teclas; Jeff Andrews – bajo eléctrico y bajo sin trastes; Peter Erskine – bata; Don Alias – percusión; Don Grolnick – órgano

Espero que coincidan conmigo que la performance de Peter Erksine es absolutamente magistral…

TEMAS:

Gossip
Time in Place
Before You Go
No Notice
After All
Four Shades
Chromazone

Estos temas son otro ejemplo de combinación 50% de belleza y alegría y 5o% de tristeza y dolor.

No sé si les ha pasado, pero los niños chicos a mí me intimidan un poco… porque cuando los miro a los ojos en esa etapa en la que no saben ni de posturas ni de mentiras, sus miradas me atraviesan por completo y siento que me ven exactamente tal cual soy, sin importar cuánto yo quiera esconderlo.

Este disco tiene un efecto similar en mí. Lo rencontré hace unos pocos meses y la alegría fue impresionante… y es de los que pongo con “loop” y escucho 3 y 4 veces seguidas. Pero les decía de ese efecto especial que me genera: por un lado me encanta, me parece la cosa más dulce del mundo. Por otro lado, algunas veces termino llorando, porque me hace brotar todas las tristezas que tengo convenientemente escondidas, pero que esta música, al igual que las miradas de los bebés, se las ingenia para encontrar y sacar a la superficie.

En la página web oficial de M.S. hay una cita suya que dice: “la vida es muy similar al jazz… es mejor cuando se improvisa”. Y la música contenida en este disco es mucho como la vida: con un balance casi perfecto de alegría y tristeza.

(tema All Heart)

Este disco es del 88… un año para mí marcado por hechos muy concretos que generaron un sinfín de vericuetos internos muy salados y mi entrada con los dos pies al mundo musical en el que viviría inmersa los siguientes veintipico de años.

Si escuchan este disco, pues sepan que es “at your own risk” (bajo su responsabilidad). Pueden aparecer fantasmas de amores inconclusos, imágenes de abrazos que pudieron ser pero no fueron, nostalgia por los padres que nos hubiera gustado tener pero no tuvimos y muchos otros “peros”.

Un paréntesis lingüístico:

¿Ya se habían dado cuenta que lo que realmente importa siempre va después del “pero”? Fíjense: “Te quiero pero no puedo quedarme”, “te busqué pero no te encontré”, “te lo dije pero no me escuchaste” o “me lo dijiste pero no te escuché”…

Cierro paréntesis.

No puedo evitar copiar un texto que me acompaña y que espero que entiendan, aunque esté en portugués. Es de Carlos Drummond de Andrade y se llama “Vivir no duele”. ¿Vieron que buena que soy? Les ofrezco el antídoto al disco 😉

Viver nao doi

Definitivo, como tudo o que é simples.

Nossa dor não advém das coisas vividas,
mas das coisas que foram sonhadas
e não se cumpriram.

Por que sofremos tanto por amor?
O certo seria a gente não sofrer,
apenas agradecer por termos conhecido
uma pessoa tão bacana,
que gerou em nós um sentimento intenso
e que nos fez companhia por um tempo razoável,
um tempo feliz.
Sofremos por quê?

Porque automaticamente esquecemos
o que foi desfrutado e passamos a sofrer
pelas nossas projeções irrealizadas,
por todas as cidades que gostaríamos
de ter conhecido ao lado do nosso amor
e não conhecemos, por todos os filhos que
gostaríamos de ter tido junto e não tivemos,
por todos os shows e livros e silêncios
que gostaríamos de ter compartilhado,
e não compartilhamos.
Por todos os beijos cancelados,
pela eternidade.
Sofremos não porque nosso trabalho é desgastante
e paga pouco, mas por todas as horas livres
que deixamos de ter para ir ao cinema,
para conversar com um amigo,
para nadar, para namorar.
Sofremos não porque nossa mãe
é impaciente conosco,
mas por todos os momentos em que
poderíamos estar confidenciando a ela
nossas mais profundas angústias
se ela estivesse interessada
em nos compreender.
Sofremos não porque nosso time perdeu,
mas pela euforia sufocada.
Sofremos não porque envelhecemos,
mas porque o futuro está sendo
confiscado de nós, impedindo assim
que mil aventuras nos aconteçam,
todas aquelas com as quais sonhamos e
nunca chegamos a experimentar.

Como aliviar a dor do que não foi vivido?

A resposta é simples como um verso:
Se iludindo menos e vivendo mais!!!

A cada dia que vivo,
mais me convenço de que o
desperdício da vida
está no amor que não damos,
nas forças que não usamos,
na prudência egoísta que nada arrisca,
e que, esquivando-se do sofrimento,
perdemos também a felicidade.

A dor é inevitável.
O sofrimento é opcional.