CD «Otros Planos» de Eduardo Almada

Este lugarejo internético nació así, conmigo escuchando discos y contando lo que escuchaba. Luego derivó un poco, pero hoy me voy a dar el gustito de hacer lo mismo que hacía en las primeras entradas atresilladas: escuchar un disco nuevo y a medida que lo voy escuchando, ir contándoles qué tal la experiencia.

Ya sabemos que soy la tipa más suertuda del planeta cuando de música se trata, y tuve el honor inmenso de que Eduardo no solo me alcanzara su disco sino que, además, me hiciera el regalo de contarme detalles sobre los temas, que ahora harán mi escucha más atenta. No puedo compartirles la trastienda de las canciones, pero sí llevarlos a pasear conmigo entre estos sonidos que ya visitan el espacio de «la aldea gala».

Hay dos asuntos que impactan de este disco a primera vista. En primer lugar, en la tapa está el propio Eduardo, con su mirada frontal, con su actitud directa y su expresión transparente. Es como si te estuviera diciendo: «no escondo nada, pasá y ponete cómoda, que no hay nada que temer». En segundo lugar, los nenes con los que lo grabó. ¡Mamita querida! Una selección genial de los mejores músicos de este paisito tan musical.

Adolesciendo es el primer encuentro con estos sonidos. Es una canción súper fresca, positiva, a la que se le siente bellamente la adolescencia y el comienzo de tantas cosas. La letra es de Eduardo y la música es una coautoría con Roque Coitiño.

Pa’ la Rada es un candombe re alegre, con una felicidad que se me antoja como repletita de inocencia, compuesto por Eduardo (letra y música). Preciosa melodía y una letra súper uruguaya, que no hay cómo no querer desde la primera escucha. Me encanta el ritmo logrado en la letra: una mayoría de palabras cortas salpicadas por unas pocas palabras más largas, siendo las dos más largas «repiqueteando» y «retumbando». Me encantó que el ritmo queda más reforzado aún por el uso pero no abuso del sonido «ch» en las palabras «che», «pucha» y «empilchao».

La música de este tema es cadenciosa, alegre pero sin ansiedad, con el aplomo que solo logra quien se mira, quien se observa y está en paz con lo que ve. Los coros con la voz de María Bentancur combinan de maravillas con la voz de Eduardo. Y cualquier cosa que yo pueda decir de Gerardo Alonso, Nicolás Ibarburu, Martín Ibarburu y Gonzalo Gravina, más los tambores de Diego Paredes, Jhonny Neves y Leroy Pérez estará demás, así que me llamo a silencio. Escúchenlo que va a ser mejor.

Azul sin rima es una murga playera en la que solo tocan Hugo Fattoruso el acordeón, Nico Ibarburu guitarras, Gerardo Alonso bajo y coros, Pablo Stella coros y la batería de murga formada por Freddy «Zurdo» Bessio, Freddy Nicolás Bessio y Andrés «Baba» Lijtmaer. No digan nada que el ritmo de murga a mí no me cuelga mucho… pero esto está bárbaro.

Virazón empieza y parás en seco. ¿Un sitar? (ejecutado por Angelo Primon) ¡Qué liiiindo! Virazón es una canción de amor… ahora, si el amor que originó la composición es tan cuidadoso como el cuidado puesto en este tema, ¡qué hermosura de amor!

Antonio es un tema instrumental, un candombe instrospectivo que lleva el nombre del padre de Eduardo. A guitarra (Eduardo Almada) y tambor piano (Gerardo Alonso). No es triste para nada pero a mí me hizo llorar, seguramente por viajes propios con los ancestros que ya no están. Sigo sintiendo el cuidado gigante de la música, tanto la guitarra como el tambor… tratados con respeto y amor totales.

Volverá setiembre es una co-autoría con Pablo Stella, quien escribió la letra y participó también en la música. La voz de Eduardo en este tema me emocionó especialmente… me encantó, me encantó, me encantó la melodía (y me llamó la atención cómo la mayoría de las frases terminan graves); me fascinó la mansedumbre; me erizó todo el espacio entre golpe y golpe de la batería (Martín Dios Ibarburu), la dulzura firme del bajo (Gerardo Alonso), y cómo el bajo y la voz se alternaron los espacios para cantar.

Milongón para ella es otra canción súper alegre, con el romanticismo feliz, que tanto bien nos hace a todos. Esta canción te levanta y te hace bailar sí o sí, con unos sonidos súper hermosos. En este tema está toda la magia de los sonidos acústicos reunidos: hay contrabajo, semillas (Gerardo Alonso), piano (Alfredo Monetti), flauta traversa (Juan Pablo Di Leone) y los tambores de Paredes, Neves y Pérez. Si necesitás levantar el ánimo, dale play a este tema y después contame si no te quedaste bailando feliz. ¡Qué hermosa ha de ser esa musa para despertar tanta alegría y belleza!

Versos al corazón no me llegó tanto hoy. Ya sabemos cómo es esto de que la música te llegue o no… eso es un asunto completamente circunstancial e individual. Habrá que volver a escucharla, pero será mañana.

Canción de cuna para Nati me resultó una joyita hermosa. Un tema instrumental maravilloso que me despertó una frondosa combinación de emociones: ternura, amor, alegría calma con tonos de felicidad profunda. Qué elección fantástica de instrumentos también: guitarra (Eduardo Almada), bajo fretless (Gerardo Alonso), armónica (Juan Pablo Di Leone) y piano (Carlos Darakjián). Termina y la tenés que volver a poner. Esta composición hermosa le pertenece a Eduardo.

Para verte venir es otra exquisitez, de principio a fin. Claro, se ve que Eduardo no encontró músicos que lo acompañaran como la gente, y tuvo que conformarse con los siguientes (genios todos): G. Alonso, N. Ibarburu, M. Ibarburu, Gonzalo Gravina, Walter «Nego» Haedo, y un coro de murga arreglado por Ney Peraza.

Ivaní es un candombe tranquilo y tiernísimo, pura dulzura y amor, compuesto por Eduardo para su nietita. Venís escuchando y sintiendo el abrazo de los sonidos… y cuando creés que no cabe más ternura, Sara Sabah y María Bentancur aparecen con sus coros y ta, solo queda desarmarse, entregarse y admitir, encantada, que en este mundo también existe la magia amorosa y seres dispuestos a mantener esa llamita viva. Gracias también por eso, Eduardo.

Otros planos, siendo el último tema del disco, me hizo notar que el canto de Eduardo tiene cero pretensión, que los sonidos que hay son los que las canciones necesitan y ni uno más por un lado, y por otro lado las melodías son creativas, variadas, con un equilibrio muy agradable entre lo previsible y lo inesperado. Es fantástico cómo es una canción que se siente nocturna. Ta, yo le sé la historia, pero aunque no se la supiera, sería una canción nocturna. En este tema tocan Gerardo Alonso (bajo, guitarras, sinte, percu), Gonzalo Gravina (Rhodes) y Daniel Legazcue (batería).

Bueno, esta fue mi primera escucha de este disco precioso. Un disco con alma, un disco bello y amoroso, hecho con cuidado total, con composiciones que transmiten cosas reales, profundas, verdaderas. Canciones que por suerte tenemos ahora todos para poder resonar con ellas y al vivirlas, permitirnos volvernos más amorosos, más tiernos, más cuidadosos.

La foto de la tapa es de Carolina Filluelo.