Pedro Aznar: Resonancia en Montevideo

 

Presenciar un show de Pedro Aznar es una experiencia espiritual. Lo comparo a la lectura de un libro transformador y la percepción del cambio propio a medida que avanzan las páginas. Del mismo modo, repetir la experiencia profundiza la toma de conciencia.

La inmediatez de su concentración quedó demostrada en la primera nota. Hombre e instrumento como unidad. Coherencia notoria de presencia, intención y acción.

Eligió comenzar con su versión de “Because”. Eso me habla de la confianza y el respeto que le tiene a su público. Hay artistas que transmiten confianza hacia sí mismos únicamente; él confía claramente en tres direcciones: hacia adentro, hacia afuera y hacia lo invisible, y eso marca una diferencia.

Con cada zona de resonancia que elige para su voz se despliegan infinitas texturas, que en forma de vibración nos atraviesan y modifican, haciéndonos compartir asuntos humanos tales como la curiosidad o la dulzura, la incredulidad, el dolor o la rabia, la generosidad, el amor… y otros demonios, diría G.G.M.

Al hablar, su caja de resonancia es esa que no falla: el centro del pecho, y ahí uno se entrega, porque siente que no hay nada que temer.

“Les traigo un espectáculo que para mí es muy emocionante llevar adelante. Hace ya más de año y medio que estamos haciendo esta gira. Es una celebración importante. Treinta y cinco años de carrera como solista”, dijo.

Seguramente muchos del público habrán conectado inmediatamente con el primer contacto que tuvieron con su música. Si bien lo había escuchado antes, esa frase me llevó directo a la primera vez que lo vi en vivo, cuando me emocionó tanto que lloré de principio a fin: él con Suna Rocha en Laskina, hace la friolera de veintinueve años.

Continuó contando del trabajo profundo que hizo de remasterización y reedición de sus discos y de la publicación del libro. Luego, agregó, con esa elegancia y gentileza que lo caracterizan: “El título ‘Resonancia’ está elegido de manera muy deliberada. Porque sentí que todo este viaje no habla solamente ni de mí ni de la música que yo hice en este tiempo, sino que remite a una interacción. Cuando dos cuerpos resuenan, uno genera y el otro resuena a su manera, con sus propios armónicos, color, característica, y siento que eso es lo que nos pasa –y me pongo yo también como oyente y como degustador de la música– con el arte en general y con la música en particular: cuando nos dejamos atravesar por una música, la hacemos parte de nuestra vida pero ya empieza a resonar con nuestros propios armónicos, empieza a hacerse carne en nuestra propia historia y pasa a ser otra cosa. Y esa interacción es lo hermoso que tiene esto. ‘Resonancia’ habla de nuestra música, así que es también una forma de agradecimiento a ustedes”.

Entonces presentó la joya “Fotos de Tokyo”, diciendo: “Es una de mis favoritas. Es además una canción que quiero mucho porque abrió para mí una nueva manera de escribir en cuanto a las letras, una canción crudamente honesta”.

Y ahí es imposible no preguntarse cuántos niveles de resonancia hay en realidad o cómo una canción puede generar tal nivel de sintonización humana, tal desgarro, tal conexión con el misterio y a la vez tal inquietud intelectual y tanta admiración por su virtuosismo musical. Agradezco estas oportunidades de escucharlo a él a solas, sin banda, para poder apreciar completamente su tarea colosal con la voz, la dulzura en los agudos, las muchas capas de profundidad en los graves, sus momentos cristalinos y esos otros que te ayudan a exteriorizar tu propio desgarro y tu propia asfixia.

¿Con qué se asfixia tu alma? La mía se asfixia y avergüenza al escuchar las letras de “Los chicos de la calle” y “Barrio Marginal”. Imposible no tomar diez centímetros de distancia y no pensar: “yo, cómodamente aquí sentada, disfrutando de un hecho artístico, y ahí, a tres pasos, los montevideanos que viven en la calle se multiplican cada día”. Son canciones hechas al menos hace veinte años y en este sentido la realidad argentina y uruguaya lejos de mejorar, empeora amparada por nuestra falta de empatía. ¿De quién son hoy los ojos de piedra? Sacudo afirmativamente la cabeza al escucharlo cantar: “No nos une el amor sino el espanto”. Aunque él hablaba de él y su ciudad Buenos Aires, en lo que refiere a la situación de pobreza de buena parte de la población, el mundo entero está hermanado por la falta de amor.

“Son el baterista; no se pueden ir”, nos conminó. Y cumplimos tan bien que nos halagó. Era el tema “Traición”, que forma parte de su disco “Cuerpo y Alma”, con el que Uruguay tiene un par de cosas, o mejor dicho un par de seres, que ver.

El momento más sagrado para mí fue su interpretación de “Romance de la luna tucumana”. Esa canción tocó alguna fibra de mi alma quebrada. Alguna relación vibratoria habrá habido entre esas notas y mi dolor profundo del último mes. Juro que la belleza de la voz de Pedro aquí, la maravilla de sus notas en la guitarra, y la combinación de una y otras, desarmaron por completo el andamio que venía sosteniendo mis días luego de una catástrofe personal. Es que de todo está hecha la vida y la música que nace desde un lugar auténtico resulta un vehículo de observación y sanación, que se inmiscuye en nuestras realidades individuales. Si resonaremos con el arte… y si será importante la labor del artista.

Me encantó que tocara y cantara “A cada hombre, a cada mujer” porque es una de mis favoritas. Como me moría de ganas de cantar, cosa que hice lo más bajito posible, noté el silencio del público uruguayo. El año pasado en Buenos Aires no hubo ni una sola canción que Aznar cantara sin un coro de cientos. Aquí en Montevideo todo es silencio. Ambas experiencias están buenas; solo comento que me impresiona lo diferentes que son y me pregunto cómo lo vivirá el que está sobre el escenario. Esperemos que sea consciente de que el móvil es el respeto y no vaya a creer que es desconexión.

Y como Aznar adivina pensamientos, al tema siguiente nos pidió que cantáramos con él “Tan alta que está la luna”. Y por una vez en nuestra historia, los uruguayos cantamos… por tres minutos… nada de exagerar.

Hubo más, claro. Hubo mucho más de lo que podría narrar, porque el universo artístico titulado “Pedro Aznar” es multidimensional e incluye cuestiones que intuimos, que se perciben, que se vibran y resuenan, pero que no se ponen en palabras, pues hay cosas que no resisten pronunciación sin hacerse añicos.

Sí puedo, y me hace enormemente feliz, darles la mejor noticia de todas: Pedro Aznar vuelve a Montevideo, a La Trastienda, el día 12 de julio. Y estaríamos locos si nos lo perdiéramos.

 

Patricia Schiavone

CD Steppin’ de Chester Thompson

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Hola a todos. Hoy voy a compartir mis impresiones sobre una nueva joya musical: Steppin’, un CD del que me enamoré, del gran baterista Chester Thompson.

Luego de la reconocida e impresionante carrera musical de Thompson con Frank Zappa, Weather Report, Genesis, Phil Collins, y su participación en muchos otros proyectos musicales, su trabajo en este CD nos permite llegar a conocer las capas más profundas de su contribución personal a la música.

Steppin’ es un disco que hace que te sientas realmente respetado como audiencia y te recuerda que la vida merece ser vivida y disfrutada. El sentimiento general luego de escuchar el disco completo es armonía personal profunda, coloreada con un optimismo radical y un entusiasmo honesto.

Los músicos que hicieron esta obra de arte junto con Chester Thompson son: Alphonso Johnson (bajo), Joe Davidian (piano y teclados), Roderick McGaha (trompeta), Tony Carpenter (percusión) y Akil Thompson (guitarra).

La combinación de Chester Thompson y Alphonso Johnson es mágica en sí misma, y le genera al que escucha una experiencia de alegría, dulzura y fascinación. Su combinación se siente increíblemente cómoda, como un hogar seguro, cálido, amoroso… y ¡tan brillante! La juventud y energía que transmiten es una bendición. Su música para mí es la definición de júbilo sonoro, “cool” y “groovy”.

Como si eso no fuera suficiente, la escena va completándose hasta el éxtasis con Joe Davidian en piano y teclados, Rod McGaha en trompeta, Tony Carpenter en percusión y Akil Thompson en guitarra.

Tony Carpenter y Chester Thompson son auténticos maestros del arte de tocar batería y percusión de forma musical. No hay ni un solo sonido que sea innecesario para la música y juntos, con el resto de la banda, dibujan un paisaje que en mi mente se representa como un follaje verde, con árboles muy altos, cascadas y mucha fauna… algo así como un destino tropical y pintoresco.

Akil Thompson contribuye con el ritmo y la atmósfera en los temas 1 y 4. Su guitarra le aporta al todo un toque importante de liviandad y felicidad. Me llamó la atención lo divinamente impredecible que fueron sus elecciones durante el solo de bajo en el primer tema.

Los sonidos de la trompeta de McGaha son cálidos y maravillosamente intrusivos en nuestros corazones abiertos, lo que le agregó matices que me hicieron mirar hacia adentro, con algunos instantes de nostalgia y otros de celebración. Por ejemplo, en el track “You and Me” la trompeta te desmonta cualquier armadura que puedas haberte puesto por cualquier razón y en “My Beautiful Rae” te convence de que el agradecimiento y la alegría son las únicas opciones para tu día.

Ya sea creando la atmósfera o proveyendo varias conversaciones celestiales, la contribución de Joe Davidian con el piano y el teclado es simplemente perfecta, adaptándose a los diferentes ánimos con belleza y calidez. Su solo en el track “Inversion” es uno de varios momentos en los que uno agradece que esto sea un disco y que se pueda escuchar otra vez.

En el track “Emmanuel”, McGaha y Davidian son los responsables de recordarte que elijas el equilibrio entre la alegría y la paz, con Johnson y el resto de la tripulación agregando su soporte gozoso.

Otro aspecto que me gustó del CD Steppin’ es que aunque virtuosos, los solos no son una exhibición de virtuosismo estéril sino la expresión natural de voces que realmente tienen algo que decir, y que amorosamente te movilizan cuerpo y alma, mientras todos los músicos se escuchan mutuamente, sacándole el mayor provecho a la música, ese regalo maravilloso para todos los involucrados en su magia.

La estructura de este disco de 14 pistas incluye una sorpresa especial para nosotros, los amantes de los tambores: cinco “interludes”, que son pistas cortas de percusión, que creativamente te transportan desde un matiz musical al siguiente y son regalos para aquellos de nosotros que tenemos en nuestros corazones un lugar reservado para el ritmo.

El toque de Chester Thompson hace que el mío dé saltos y me fascinó cómo este disco otra vez despliega sus rasgos más característicos: la feroz y al mismo tiempo amable llevada del tiempo en forma creativa, su backbeat súper cool, sus breaks y fills 100% musicales con sus toms cautivadores, y todo sostenido por el maravilloso toque del bombo, que no deja lugar ni a un nanosegundo de duda, llevándote a un viaje sólido, confiado, celestial y a la vez enraizado.

También amo cómo toca los platos. Lo considero uno de los maestros del hi-hat. Por ejemplo, en la pista “Morning” escuchen lo delicioso que suena el HH tanto abierto como cerrado, y en el track “The New Four” escuchen esas subdivisiones, que siendo complejas suenan increíblemente naturales y cómodas. Y sus elecciones al respecto del resto de los platos siempre son pertinentes, equilibradas, agregando la cantidad exacta de vigor pero nunca exagerando. Solo por mencionar uno de mis momentos favoritos de platos, en el track “Amari” pueden escuchar el ride más dulce del mundo… ¡y también el cross-stick más dulce!

El track “Conflagration” de alguna manera nos da la oportunidad de zambullirnos en el toque de Thompsony saborear a gusto su maravilla percutiva. El dominio que tiene de los volúmenes es, para mis oídos, algo fuera de este mundo.

Considero a Chester Thompson un baterista sabio, que hace lo que pregona: de verdad escucha cuando toca y el resultado de eso es música que uno quiere escuchar una y otra vez, por horas.

Este disco completo es una expresión de interconexión. En él se encuentra una buena representación de la vida con sus muchas capas, resaltando aquellas instancias de alegría y confianza, y sentimientos dulces y amorosos.

 

STEPPIN’

Lista de pistas y sus compositores:

Steppin’ – Chester Thompson, Joe Davidian

Inversion – Chester Thompson, Joe Davidian

Interlude 1 – Chester Thompson, Anthony Carpenter

Morning – Chester Thompson, Joe Davidian

Interlude 2 – Chester Thompson, Anthony Carpenter

Emmanuel – Rosalind Clark Thompson

Interlude 3 – Chester Thompson, Anthony Carpenter, Roderick McGaha

Conflagration – Chester Thompson

You and Me – Joe Davidian

My Beautiful Rae – Roderick McGaha

Interlude 4 – Chester Thompson, Anthony Carpenter, Roderick McGaha

The New Four – Joe Davidian

Interlude 5 – Chester Thompson, Anthony Carpenter

Amari – Roderick McGaha

 

Este CD se lanza hoy, 1º de mayo de 2019.
https://store.cdbaby.com/cd/chesterthompson

CD Steppin’ by Chester Thompson

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Hi everyone. Today I’ll share my impressions on a musical jewel: Steppin’, a CD I have fallen in love with, by the great drummer Chester Thompson.

After Thompson’s renown outstanding musical career with Frank Zappa, Weather Report, Genesis, Phil Collins, and his participation in several other music projects, his work in this CD enables us to get to know the deepest layers of his personal contribution to music.

Steppin’ is a record that makes you feel truly respected as a listener and reminds you that life deserves being lived and enjoyed. The general feeling after listening to the whole CD is deep personal harmony colored with radical optimism and honest excitement.

Musicians who made this piece of art together with Chester Thompson are Alphonso Johnson (bass), Joe Davidian (piano and keyboards), Roderick McGaha (trumpet), Tony Carpenter (percussion) and Akil Thompson (guitar).

The combination of Chester Thompson and Alphonso Johnson is magical in itself, generating a joyful, sweet, and mesmerizing time to the listener. Their combination feels amazingly comfortable, like a secure, warm, loving home… and crazily brilliant! The youth and energy they transmit is a blessing and their playing is to me the definition of cool, groovy, sound elation.

As if that was not enough, everything builds up to an ecstatic scene with Joe Davidian on piano and keyboards, Rod McGaha on trumpet, Tony Carpenter on percussion and Akil Thompson in guitar.

Tony Carpenter and Chester Thompson really master the art of playing drums and percussion in a musical way. There’s not one sound that is unnecessary for the music and they, together with the rest of the band, design a landscape that keeps forming in my mind as rich in green foliage, with very high trees, cascades and lots of fauna… kind of a tropical picturesque destination.

Akil Thompson contributes to the rhythm and atmosphere in songs 1 and 4. His guitar gives an important touch of lightness, of happiness to the whole thing. It called my attention how beautifully unpredictable were the choices of the guitarist during the bass solo in song one.

McGaha’s trumpet sounds are warm and wonderfully intrusive into our welcoming hearts, which added shades that make me look within, with instants of both longing and celebration. For example, on track “You and Me” the trumpet dismantles any armor you may have put around for any reason and on “My Beautiful Rae” it convinces you that gratefulness and joy are the only options for your day.

Either creating the atmosphere or providing a thousand divine conversations, Joe Davidian’s contribution with the piano and keyboards is just perfect, blending into different moods with beauty and warmth. His solo on track “Inversion” is one of the several moments when one thanks this is a record and replaying is possible.

On track “Emmanuel”, McGaha and Davidian are responsible for reminding you to choose balance between joy and peace, with Johnson and the rest of the crew adding his cheerful support.

Another aspect I liked about CD Steppin’ is the fact that though virtuous, solos in it are not an exhibition of sterile virtuosity but the natural expression of voices that really have something to say, lovingly moving your body and soul, while all musicians listen to one another, making the most out of music, such marvelous gift to all involved in its magic.

The structure of this 14-track record includes a special treat for us, drum lovers: five so called “interludes”, short tracks of percussion only, which creatively lead you from one musical hue to the next and are gifts for those who have a distinct place for rhythm in their hearts.

Chester Thompson’s drumming makes mine jump of excitement and I loved how this record again displays his characteristic traits: creative, fierce yet gentle time keeping,  super cool backbeat, one hundred percent musical breaks and fills with his enthralling toms, and all supported by the great bass drum playing which gives no room to a nanosecond of doubt, taking you into a solid, confident, heavenly yet grounded ride.

I also love how he uses all cymbals. I consider him one of the masters of hi-hat playing. Check, for example, track “Morning” and listen how delightful the open and closed HH sound, and to track “The New Four” and listen to those subdivisions, which being complex, sound amazingly natural and comfortable. And his choices when it comes to the rest of cymbals are always pertinent, balanced, adding just the right amount of stamina but never overreacting. Just to mention one of my favorite cymbal moments, on track “Amari” you may listen to the sweetest ride playing… and the sweetest cross-stick playing too!

Track “Conflagration” somehow gives you the opportunity to plunge into Thompson’s drumming and fully savoring his drum wonder. His command of volumes is, to my ears, something out of this world.

I consider Chester Thompson a wise drummer who does what he preaches: he really listens when he plays, the result being music you want to play again and again for hours.

This whole record is an expression of interconnectedness. In it you find a good representation of life with its many layers and highlighting those instances of joy and confidence and sweet, loving feelings.

STEPPIN’

List of tracks and composers:

Steppin’ – Chester Thompson, Joe Davidian

Inversion – Chester Thompson, Joe Davidian

Interlude 1 – Chester Thompson, Anthony Carpenter

Morning – Chester Thompson, Joe Davidian

Interlude 2 – Chester Thompson, Anthony Carpenter

Emmanuel – Rosalind Clark Thompson

Interlude 3 – Chester Thompson, Anthony Carpenter, Roderick McGaha

Conflagration – Chester Thompson

You and Me – Joe Davidian

My Beautiful Rae – Roderick McGaha

Interlude 4 – Chester Thompson, Anthony Carpenter, Roderick McGaha

The New Four – Joe Davidian

Interlude 5 – Chester Thompson, Anthony Carpenter

Amari – Roderick McGaha

This CD is being released today, on May 1st, 2019.

https://store.cdbaby.com/cd/chesterthompson