Navidad de los Andes – de Dino Saluzzi (2010-2011)

El bandoneón nunca fue un instrumento que me llamase la atención y el tango francamente no me gusta.  Pero, irónicamente, “Navidad de los Andes” ha sido el disco que logró sacarme del letargo musical de los últimos dos meses.

Durante el mes siguiente al de mi último post viví experiencias analógicas mágicas, de esas que marcan nuestra vida para siempre. Simultáneamente perdí el interés por escuchar música. Durante diciembre escuché poquísimo y los primeros días de enero aún menos. Mi cambio al respecto fue tan drástico que me hizo analizar algunas cosas. Y cuando ya pensaba que ningún disco me llamaba para nada la atención y, lo que es peor, que ningún disco me generaba felicidad, mi querido amigo Pepe tuvo la buena idea de regalarme este disco. Gracias, Pepe. Gracias.

No es un dato menor que el sello sea ECM, por supuesto. ¿Todo lo de ECM suena siempre tan bien? ¡Por favor! Qué gusto exquisito que tienen esos señores y qué calidad de grabación. (Ya sé killos que siempre decimos lo mismo, pero a mí me sigue sorprendiendo).

Los músicos son 3:

Dino Saluzzi – bandoneón

Anja Lechner – cello

Felix Saluzzi – clarinete y saxo

Dino y Felix han tocado mucho juntos (son hermanos) y Anja toca con Dino desde mediados de los 90. Se nota que se conocen y que hablan el mismo idioma. Todo, absolutamente todo suena cómodo, fácil, relajado. Es difícil definir un estilo: es tango? es jazz? es folklore? Yo creo que es un poco de todo eso mezclado y el resultado es algo realmente muy agradable.

Tiene temas del propio Dino y temas compuestos por maestros del tango (Gardel -que era uruguayo-, Padula, Delfino).

Quizás sea porque estoy “más grande” que le estoy huyendo a la música con demasiadas notas por segundo. Me gusta poder identificar los sonidos, dejarlos reposar por algunos instantes, saborear cada uno lentamente y deleitarme más con la esencia que con la performance en sí. Este disco se deja hacer todo eso. Invita a abrir el pecho, a abrir el alma, a abrir los párpados de los oídos y entregarnos, dejarnos penetrar.

Una primera vez lo escuché en estado de alerta, como todo disco. Uno se abre pero con cuidado… previendo la posibilidad de que algunos acordes se vuelvan hostiles y nuestras células se incomoden. Pero qué gran placer cuando terminó el disco y comprobé que podía volver a escucharlo en estado de entrega, sin trinchera. Adelante Saluzzi, mis células te lo agradecen.

Es una música optimista e intimista. Saluzzi no toca por tocar. Comparándolo con una conversación, Saluzzi no habla del tiempo ni de que los precios subieron o bajaron. Las notas van directo a lo que realmente importa: ¿Cómo te sentís? ¿Qué amás de la vida? ¿Qué esperás de la vida? ¿Cuánto estás dispuesto a entregar? Si te mueres hoy, ¿qué has vivido y aprendido? Si te quedas aquí más tiempo, ¿qué quieres vivir y aprender? Y luego se te queda mirándote chamánicamente a los ojos.

Encontré en Youtube solo el primer tema, Flor de Tuna (comp. por D. Saluzzi):

Yo estoy especialmente enamorada del tema “Recuerdos de Bohemia”…

Me resulta un poco desconcertante el librillo del CD. Por un lado, es todo blanco y negro y tiene mucha menos poesía que la música que contiene. Y por otro, tiene este texto que no podría estar en mejor sintonía con la música del CD. Miren qué hermoso:

¡Espero que consigan este CD y lo disfruten tanto como yo!

Nota: Como hay varios lectores nuevos en la vuelta, vuelvo a aclarar que no subo discos, solo los recomiendo. Y tampoco acostumbro narrar la biografía de los músicos, porque para eso está Wikipedia.