La música que me gustaría tocar todos los días de mi vida

Todos tenemos alguna fantasía…  una de las mías es tocar con Bryan Adams algún día. Y no es que me guste como hombre, ¡es que me encanta la música que hace! (Aclaro porque ya me veo venir los comentarios).

Y aclaro también que para mí es tan valiosa esta música como la de Miles Davis. Porque las dos me despiertan un manantial de sensaciones agradables que me transportan a otros mundos, y como ya dije en el post inicial, la música para eso existe.

Este disco se llama “Waking Up The Neighbours” (Despertando a los vecinos).

Si alguno de ustedes decide tomar prestado este disco, les pido un favor enorme: ¡pónganlo a un volumen alto!

¡Y escuchen la batería! Es super sólido lo que toca, el sonido es profundo, la afinación es bonita, el tiempo es tan impecable que obviamente está grabado con click (metrónomo) – pero eso no lo hace menos perfecto, porque no pierde ni sensibilidad ni gracia ni naturalidad – y los cortes son simples y caen exactos. Combina el golpe a tierra, requisito básico del rock, con acentos al aire, que para mi gusto le agregan riqueza a la cosa. Los toms tienen un sonido medio psicodélico, quase electrónico sin serlo… y los platos son usados con gusto y exactitud… el batero no duda ni un instante qué tocar.

La guitarra toca lo necesario y no más, tiene la cantidad de distorsión perfecta (se me viene a la mente el tema “Not Guilty” y “House Arrest”), la fuerza exacta para ser agresiva pero no ensordecedora, y se combina perfecto con el teclado en cuanto al sonido. Tanto que no me sorprendería que el tecladista y el guitarrista hubieran ido juntos a comprar sus instrumentos 😉 . El sonido de las guitarras es del que me gusta a mí: ronquito, como la voz de Bryan… no es de esas guitarras agudísimas que perforan oídos. La distorsión, además, no opaca en nada a la voz. El balance de todos los instrumentos y la voz no podría ser mejor en cuanto a frecuencias y volúmenes.

La voz tiene una combinación mágica de sensualidad, sensibilidad, ternura y fuerza. Algo que he notado en los cantantes de rock es que o afinan, o tienen fuerza. Que tengan las dos cualidades no es tan común… Para mejor, el manejo rítmico es buenísimo. Y hay que sacarse el sombrero frente a este hombre que sigue cantando con sentimiento canciones que compuso hace una eternidad… algo que no debe ser fácil.

Yo encuentro tanto las melodías como los acordes fantásticos… expresan exactamente lo que yo expresaría si tuviera la habilidad de componer… (“Depend on me” es un ejemplo de melodía que me encanta).

En cuanto a las letras,  tienen la misma característica que las de Sting: cuentan historias que se “ven” completas: tienen imágenes que están cargadas de sentimientos – en las que nos podemos meter de cabeza, o sentirnos identificados – con una pizca de humor cada tanto (“If you wanna leave me, can I come too?” – “si me vas a dejar, ¿puedo ir también?”), con otra pizca de picardía (la mejor de todas: “I wanna be your underware” – “quiero ser tu ropa interior”), con un romanticismo a ultranza (de todos sus temas “Heaven” debe ser la canción romántica por excelencia) y con una rima que suena natural y no forzada. Y, jaja, logra hacer un himno (con una fuerza absolutamente arrolladora) con una letra completamente anti-machista como “Touch the hand”.

Sin duda es un disco para escuchar cuando uno necesita energizarse; cuando uno tiene que descargar; cuando uno quiere sentirse adolescente de nuevo; cuando uno tiene que aguantar despierto dos horas antes de que llegue la hora de salir con amigos. Tiene los ingredientes necesarios para dejar atrás penas y encarar cosas nuevas, o para tomar coraje frente a una situación que genera miedo. Y claro… también para morirse de amor con alguien que nos guste.

¿Puede haber un disco más perfecto?

Por último: ¿quiénes son los músicos detrás de este disco, además de BA?

Keith Scott – lead guitar

Tommy Mandel – Hammond organ

Dave Taylor – bass

Mickey Curry – batería

Phil Nicholas – keyboards and programming

Robbie King – Hammond organ

Bill Paine – Piano and Hammond organ

Larry Klein – bass

Ed Shearmur – keyboards

The Tuck Back Twins – background vocals

PS: Sí… soy un tanto ecléctica (no demasiado) con mis gustos musicales 😉

Nunca se sabe

Sinceramente está muy difícil elegir un disco para después de “Kind of Blue”. Subir de a uno todos los discos que tengo de Miles Davis hubiera sido razonable… pero generalmente lo razonable me aburre mucho. Así que bueno, decidí subir el disco que conocí más recientemente y que me ha atrapado por completo: un disco de Peter Erskine, del año 1992 (editado por ECM) que se llama “You Never Know”.

Músicos:
Peter Erksine – batería
John Taylor – piano
Palle Danielsson – contrabajo

Es sorprendente y para sacarse el sombrero cómo Peter Erskine se ubica en el lugar de acompañante y le deja el protagonismo al piano de una manera notoria. El resultado es un disco delicioso, con mucho ambiente, mucha delicadeza, sutileza y sensibilidad. Obviamente, también, muy rítmico, porque se trata de un trío con dos instrumentos de percusión y un contrabajo (se sabe que el piano es también un instrumento de percusión ya que el sonido se desprende de la cuerda gracias al golpe de la tecla).

Tiene como “un algo” de Keith Jarret y es un disco para escuchar cuando uno está en el mismo ánimo que “Eyes of the Heart”.

Espero que les guste y que llegue a manos de alguien que pueda escucharlo en una habitación sin luz, en frente a una estufa a leña encendida, que es como me gustaría a mí estar escuchándolo en este momento.

drummergirl

KIND OF BLUE

Una de las pocas fotos en las que Miles sonríe

Kind of Blue era infaltable en este lugarcito jazzero, no solamente porque la crítica internacional lo considera el más representativo disco de la historia del jazz sino también porque yo lo considero un disco genial y maravilloso. La semana pasada tuve que hacer un regalo de cumpleaños especial y no lo dudé por un segundo: Kind of Blue.

Mi propio acercamiento a Kind of Blue fue muy especial. Por supuesto lo había oído nombrar y nombrar, pero yo tengo una característica que no me enorgullece para nada: cuando algo es demasiado famoso y todo el mundo me lo recomienda, me entra cierta rebeldía y no quiero saber de conocerlo. Así que pasé invicta de Kind of Blue hasta hace unos meses. Pero, cuando quise aprender a tocar en 3/4 y mi profesor de batería, por segunda vez, me dijo con cara seria: “tenés que escuchar Kind of Blue”, “tenés que tocar encima de All Blues”… en fin, me puse a buscarlo. Pero como mi desconfianza seguía, lo busqué en internet. No fui derecho a comprarlo, no. Y lo busqué y lo busqué y no lo encontraba por ningún lado! Pasaron como dos semanas y nada. Todos los links estaban vencidos. Entonces tomé la decisión de mandarle un e-mail a Aldoux, que aparecía muy seguido en algunos sitios de música jazz, que había tenido Kind of Blue en su blog, pero que ya no lo tenía más. Y me mandó un link para bajarlo. Yo estaba feliz por haberlo conseguido pero más por la belleza de disco que me encontré.

Tapa de mi CD

Si no me equivoco, 3 días después de haber escuchado esta maravilla por primera vez, llega sivad selim – que es todo corazón – y ¿qué me trae de regalo? Claro… ¡el CD original de Kind of Blue! Pero no era mi cumpleaños, y tampoco teníamos una relación de largo tiempo ni nada. Se inspiró y pensó que yo tenía que escuchar este disco. ¡Cuando lo puse en mi equipo de música! Era el paraíso. Porque no hay duda, gente… que se pierde mucho sonido con los archivos digitales. Hay discos que HAY QUE TENER y este es uno de ellos.

Este post se lo debo a estos dos amigos: a Aldoux que yo no conocía y que fue tan amable en mandarle un link a una desconocida. La magia fue de ida y vuelta, porque gracias a Kind of Blue conocí a un ser excepcional, a quien quiero muchísimo y me gustaría tener más cerca. Y a mi amigo sivad selim, que fue uno de los que me insistió en que escuchara el disco y me regaló el CD original.

A diferencia de mis acostumbradas reseñas “todo corazón”, con este disco busqué información pues sentía la necesidad personal de saber todo de él, así que me he tomado un poco más de trabajo del acostumbrado, porque quería compartir lo aprendido, pero la verdad, yo no estoy hecha para repetir información sobre música y no hay caso. Igualmente comparto algo de lo que leí y dos grabaciones estupendas del disco, que las conseguí también gracias a Aldoux.

Sivad selim es una persona muy especial por muchas razones, y una de ellas es su generosidad. ¡Me prestó el libro escrito por Ashley Kahn!.. impreso en el 2000, titulado “Miles Davis y Kind of Blue. La creación de una obra maestra”. La verdad que el que lo pueda conseguir, se lo super recomiendo. Es maravilloso leerlo. Yo me senté detrás de una ventana muy amplia frente al mar, puse de música de fondo este disco fantástico y tranquilamente lo fui disfrutando hoja tras hoja, leyendo la historia de Miles Davis y la historia de Kind of Blue pero a la vez desentramando las relaciones entre diferentes músicos, discos, sellos, y, lo más importante, vidas de seres humanos como tú y como yo que se dedicaron a tocar música. Todo lo que digo en este post es tomado de ese libro (no quiero quedarme con ningún crédito ajeno), pero sin duda el autor lo dice más lindo y el libro tiene una infinidad de datos y fotos, que yo no puedo transmitir acá.

A continuación está la lectura del prólogo que fuera escrito por Jimmy Cobb (el baterista de Kind of Blue) para este libro. Jimmy Cobb es el único músico de los que grabaron Kind of Blue que vivía cuando Kahn hizo las entrevistas para su libro, en el año 2000-2002. Kahn dice que 4 meses antes de empezar la investigación para este libro había escrito un artículo por el 40º aniversario del disco. Ahora ya pasó el 50º aniversario…

Nota de fecha 26-05-2012: El servicio que usé para subir el mp3 no funciona más… sepan disculpar.

Músicos:

Miles Davis – trompeta
Wynton Kelly – piano (en “Freddie Freeloader”)
Bill Evans – piano (excepto en “Freddie Freeloader”)
Julian “Cannonball” Adderley – saxofón alto (no toca en “Blue in Green”)
John Coltrane – saxofón tenor
Paul Chambers – Contrabajo
Jimmy Cobb – Bata

Bill Evans, Miles, Adderley y Coltrane

Jimmy Cobb

Wynton Kelly

Como dice Cobb, Kind of Blue se grabó en una iglesia, donde estaba el estudio de Columbia, en la calle 30.

Estudio Columbia donde sucedió la magia

La grabación se hizo en dos días: 2 de marzo (temas 1, 2 y 3) y 22 de abril de 1959 (temas 4, 5 y 6). ¡Semejante disco se grabó en dos sesiones de grabación! Y la versión de Freddie Freeloader que se escucha en el disco es el resultado de la primera toma. Mágico, ¿no?

Entre paréntesis, un dato si se quiere anecdótico pero fundamental para el jazz: El sello Columbia fue el pionero en editar el LP de 12 pulgadas y Prestige fue una de las primeras en unirse a la novedad. Antes de 1948 los discos de 78 rpm limitaban todas las interpretaciones grabadas a tres minutos! No habría jazz verdadero grabado si no fuera por el LP.

La relación de Miles Davis con los sellos de grabación Prestige y Columbia tiene su encanto. Todavía Miles Davis tenía un contrato con Prestige, cuando Columbia mostró por primera vez interés en él (porque Miles primero estaba demasiado sumergido en la droga y luego no lograba tener un grupo estable, que era lo que el sello buscaba). La idea surgió de Miles: que Columbia comenzara a grabarlo y se obligara frente a Prestige a no editar ningún disco hasta que no terminara el contrato de Prestige.

El período complicado de Miles en cuanto a la heroína duró 4 años. En 1949 fue a Francia, se enamoró, se casó y en 1950 estaba de regreso en New York, desengañado amorosamente. Ahí comenzó el período oscuro, del que lo ayudó a salir el baterista Max Roach, con un gesto de generosidad: en 1953 viéndolo destruido en la puerta de Birdland, le puso dos billetes de US$ 100 en el bolsillo, y se ve que como orgullo a Miles no le faltaba, esa escena le dio la pauta de que tenía que enderezar su vida. Se fue de regreso a su casa en St. Louis y dejó la heroína en dos meses. Estuvo un tiempo en Detroit, donde tocó en el Bluebird Inn con músicos como Elvin Jones, Tommy Flanagan y Curtis Fuller. Volvió a New York en 1954.

En cuanto a la elección de los músicos que hacía Miles, se dice que tenía una visión especial para descubrir talentos. A Miles le gustaba especialmente Sonny Rollins, quien tenía 18 años cuando hizo su primera jam con Miles Davis, en 1949. Luego se hicieron compinches. Coltrane aparece en la órbita de Miles en 1952. Tocaba con la banda de Gillespie cuando Miles lo conoció, pero ya lo había escuchado antes, a través de una grabación casera y había quedado encantado. Y a partir de ahí Miles Davis alternaría entre Sonny Rollins y Coltrane como saxo tenor, grabando también con los dos juntos.

Miles aprendió a tocar oyendo a Charlie Parker o “Bird” (saxo alto) y Dizzy Gillespie (trompeta). Al parecer no lograba el virtuosismo de D. Gillespie, por lo que se dedicó a trabajar más en su sonido y en su intensidad. A los dos los vio tocar por primera vez en St. Louis, donde vivía, en 1944, cuando fueron a su ciudad con la banda de Billy Eckstine. Luego los buscó en New York y terminó tocando con ellos. Me parece maravilloso saber que al comienzo a Miles Davis le resultaba difícil solear (Bien ahí!!! Hay esperanza… jeje). Tenía agarradas importantes con Charlie Parker (¡Eran humanos! ¡También discutían!). En 1948 dejó la banda de Parker, irónicamente, porque “la drogadicción de Parker y sus payasadas en las actuaciones eran cada vez más frecuentes”. Parece que al respecto de Dizzy también dijo: “Me gusta mucho Dizzy, pero detestaba las payasadas que hacía para los blancos… decidí… que cuando la gente viniera a verme sería solo para escuchar mi música”. El mismo orgullo que quizás luego le salvó la vida frente al episodio con Max Roach. Digo irónicamente porque apenas 2 años después el propio Miles caería en lo mismo. Pero por suerte para él y todos nosotros, logró zafar.

Por lo que dice este libro, hay varios aspectos de los temas de Kind of Blue que no se saben a ciencia cierta: por un lado, se dice mucho que Kind of Blue fue una total improvisación. Sin embargo, no parece que sea completamente así. Ya habían tocado algunos temas antes y los habían ido mejorando, dándoles forma antes de la grabación. Pero los dichos de unos y de otros al respecto son contradictorios… lo cual sin duda le agrega misterio a esta obra de arte. Pero sí parece que no había nada escrito y que solo tenían unos guiones de acordes preestablecidos. En cuanto a la presencia de dos pianistas, Wynton Kelly llegó al estudio de grabación y se quedó “de una pieza” al encontrarse a Bill Evans al piano. Protestó de haberse apurado para llegar y encontrarse con que había otro pianista y Miles Davis le dijo que no se fuera, que él también estaba en la grabación. Y su piano en Freddie Freeloader es genial. Nota aparte: ¿Sabían que Wynton Marsalis se llama Wynton porque al padre le encantaba la música de Wynton Kelly? Ajá…

Para mis amigos pianistas (especialmente los que me escriben públicamente que me quieren mucho 😉 aquí subo la transcripción del solo de Wynton Kelly en Freddie Freeloader. Dicen que está bastante acertada.

Transcripción – PDF

Bill Evans dijo: “Lo que se escucha en el álbum es la primera interpretación completa de cada pieza. Kind of Blue es significativo desde este punto de vista, de que no hay tomas completas que no se hayan usado. Creo que eso es lo que le da esa frescura. La atmósfera de una primera toma, si suena lo más correcta posible, normalmente es la mejor. Si no te quedas con la primera, generalmente tienes un bajón emocional, y entonces es realmente un proceso profesional trabajoso, de volver a ponerte en disposición”.

Por otro lado, parece que hay contradicciones acerca de la autoría de los temas. Por un lado Miles siempre dijo que todos los temas del disco eran suyos, pero Jimmy Cobb afirma que varios los compusieron con Bill Evans.

También Bill Evans dijo: “Miles aparece como co-compositor por razones que solo él entiende”.

Temas: So What, Freddie Freeloader, Blue in Green, All Blues y Flamenco Sketches.

Según leí por ahí, el título de So What se lo pusieron porque cada vez que algún admirador se acercaba a decirle a Miles que le gustaba la música que hacía, Miles respondía “So what?”. En fin… tenía su carácter el hombre. Pero sin duda este tema es a puro “pregunta y respuesta” y Bill Evans y Jimmy Cobb responden con el “Y qué?” de manera clarísima.

Me resultó interesante saber en honor a quién le puso Freddie Freeloader al tema. Transcribo:

“Freddie” es el apodo por el que muchos músicos recuerdan a Fred Tolbert, nombre que inspiró el blues grabado en la primera sesión de KoB. Freddie era un personaje pintoresco de la calle que trabajaba de camarero en un bar de Filadelfia llamado The Nightlife, y sobrevivía gorreando.

Cobb recuerda:

Freddie era de Filadelfia y solía imitar siempre la manera de hablar de Miles. Trabajaba en el bar contiguo al Showboat, donde tocábamos, debajo del hotel. Solía invitar a copas, o sea que todo el mundo lo quería. Entonces decidió venirse a NY y acompañar siempre a Miles a los bolos (gigs). Si estábamos tocando en NY, siempre aparecía.

Les dejo 2 versiones especiales de este disco. Son grabaciones muy bien hechas (mono y estéreo). Y, seriamente les digo, vale la pena escuchar ambas.

La versión mono está tomada de un vinilo original de 1959. Se la debemos a Superfazz, que se ha tomado este trabajo con un resultado impecable. Y a Aldoux que me lo hizo llegar.

La versión estéreo está tomada de una edición especial en vinilo que salió el año pasado para conmemorar los 50 años del disco. Y quien hizo este trabajo estupendo fue Aksman.

Según me explicó Aldoux, las primeras grabaciones estéreo que se hicieron en aquella época no estaban bien balanceadas y por eso hay como “huecos” que generan cierta incomodidad, para nosotros, que estamos acostumbrados a las masterizaciones modernas, perfectamente balanceadas. Pero esta remasterización moderna tiene una mucho mejor calidad que las grabaciones estéreo de unos años atrás.

La versión mono tiene la particularidad de que uno siente que está ahí, presenciándolo todo.

También leí que las grabaciones en ese tiempo eran con muy pocos micrófonos y que todo lo relacionado con los volúmenes quedaba mucho en manos de los músicos. Jimmy Cobb, por ejemplo, estaba ubicado más lejos de los otros para colaborar con el ensamblado de volúmenes.

Por otro lado es interesante ver cómo cambia un poco el tono del saxo en diferentes versiones de este disco. Al parecer se grabó con dos cintas de grabación diferentes y una corría más rápido que la otra, de ahí esas diferencias, que se notan claramente entre estas dos versiones que cuelgo acá por un lado y, por ejemplo, la versión de CD que tengo en mi casa, que es de 1997. Pero no la subo acá, porque esa está muy accesible en internet y seguramente sea la que todos tienen. Las que estoy regalándoles hoy son realmente especiales. Es como un pasaje a 1959 y un asiento en primera fila al estudio de grabación de la calle 30 🙂

VERSIÓN MONO


 

VERSIÓN ESTÉREO

 

Nota 26-5-2012: habían sido subidos a un servicio para compartir archivos que ya no existe. Si los quiere alguien, que los pida y veo cómo los comparto.

 

Para terminar, transcribo algunas pocas de las muchas cosas que se han dicho del disco (me encantó la frase de Santana!):

Quincy Jones: “Amigo mío, esa será siempre mi música. Pongo Kind of Blue cada día: es como mi zumo de naranja. Sigue sonando como si hubiera sido ayer”.

Chick Corea: “Una cosa es tocar un tema, o montar un repertorio, pero algo totalmente distinto es crear prácticamente un nuevo lenguaje musical, que es lo que se logró con Kind of Blue”.

George Russell: “Kind of Blue es uno de esos álbumes maravillosos que surgieron de aquel período. El solo de Miles en “So What” es uno de los más bellos que jamás se hayan interpretado”.

Carlos Santana: “¿Cómo es posible llegar al estudio con lo mínimo y  salir con lo eterno?”

También se dice que el disco es afrodisíaco (qué peligro, con todo lo que lo he escuchado últimamente!)

En fin… muchos no lo querían a Miles Davis. Parece que cuando soleaba se ponía de espaldas al público, por ejemplo, y eso molestaba a algunos. Parece que con los músicos no daba muchas vueltas a la hora de despedirlos o cambiarlos por otros. Pero, sin duda, era un hombre decidido y que sabía muy bien en qué dirección iba con su música. Es interesante que cada vez que salía un disco, en el que Miles se reinventaba al respecto del anterior (me hace acordar a Noam Chomsky y su teoría lingüística), y la gente estaba eufórica por las modificaciones que significaba para el jazz, ya Miles estaba en otra etapa, haciendo otras cosas. Me gusta esta anécdota:

Cuentan que en 1987, cuando Miles fue invitado a un homenaje que le dieron a Ray Charles en la Casa Blanca, y apareció vestido con unos pantalones negros de cuero, un chaleco encima de otro y una chaqueta de smoking con una serpiente roja en la espalda. Cuentan que una estirada e impertinente señora de la ”alta suciedad” de Washington le preguntó por sus meritos para estar allí presente, a lo que Miles, tan espontáneo y directo como siempre, contestó: “Bueno, he cambiado el rumbo de la música cinco o seis veces. Ahora, dígame: ¿qué ha hecho usted de importancia, aparte de ser blanca?”.

drummergirl

TIME IN PLACE

Mike Stern – guitarra; Bob Berg – saxo tenor y soprano; Michael Brecker (*) – saxo tenor; Jim Beard – teclas; Jeff Andrews – bajo eléctrico y bajo sin trastes; Peter Erskine – bata; Don Alias – percusión; Don Grolnick – órgano

Espero que coincidan conmigo que la performance de Peter Erksine es absolutamente magistral…

TEMAS:

Gossip
Time in Place
Before You Go
No Notice
After All
Four Shades
Chromazone

Estos temas son otro ejemplo de combinación 50% de belleza y alegría y 5o% de tristeza y dolor.

No sé si les ha pasado, pero los niños chicos a mí me intimidan un poco… porque cuando los miro a los ojos en esa etapa en la que no saben ni de posturas ni de mentiras, sus miradas me atraviesan por completo y siento que me ven exactamente tal cual soy, sin importar cuánto yo quiera esconderlo.

Este disco tiene un efecto similar en mí. Lo rencontré hace unos pocos meses y la alegría fue impresionante… y es de los que pongo con “loop” y escucho 3 y 4 veces seguidas. Pero les decía de ese efecto especial que me genera: por un lado me encanta, me parece la cosa más dulce del mundo. Por otro lado, algunas veces termino llorando, porque me hace brotar todas las tristezas que tengo convenientemente escondidas, pero que esta música, al igual que las miradas de los bebés, se las ingenia para encontrar y sacar a la superficie.

En la página web oficial de M.S. hay una cita suya que dice: “la vida es muy similar al jazz… es mejor cuando se improvisa”. Y la música contenida en este disco es mucho como la vida: con un balance casi perfecto de alegría y tristeza.

(tema All Heart)

Este disco es del 88… un año para mí marcado por hechos muy concretos que generaron un sinfín de vericuetos internos muy salados y mi entrada con los dos pies al mundo musical en el que viviría inmersa los siguientes veintipico de años.

Si escuchan este disco, pues sepan que es “at your own risk” (bajo su responsabilidad). Pueden aparecer fantasmas de amores inconclusos, imágenes de abrazos que pudieron ser pero no fueron, nostalgia por los padres que nos hubiera gustado tener pero no tuvimos y muchos otros “peros”.

Un paréntesis lingüístico:

¿Ya se habían dado cuenta que lo que realmente importa siempre va después del “pero”? Fíjense: “Te quiero pero no puedo quedarme”, “te busqué pero no te encontré”, “te lo dije pero no me escuchaste” o “me lo dijiste pero no te escuché”…

Cierro paréntesis.

No puedo evitar copiar un texto que me acompaña y que espero que entiendan, aunque esté en portugués. Es de Carlos Drummond de Andrade y se llama “Vivir no duele”. ¿Vieron que buena que soy? Les ofrezco el antídoto al disco 😉

Viver nao doi

Definitivo, como tudo o que é simples.

Nossa dor não advém das coisas vividas,
mas das coisas que foram sonhadas
e não se cumpriram.

Por que sofremos tanto por amor?
O certo seria a gente não sofrer,
apenas agradecer por termos conhecido
uma pessoa tão bacana,
que gerou em nós um sentimento intenso
e que nos fez companhia por um tempo razoável,
um tempo feliz.
Sofremos por quê?

Porque automaticamente esquecemos
o que foi desfrutado e passamos a sofrer
pelas nossas projeções irrealizadas,
por todas as cidades que gostaríamos
de ter conhecido ao lado do nosso amor
e não conhecemos, por todos os filhos que
gostaríamos de ter tido junto e não tivemos,
por todos os shows e livros e silêncios
que gostaríamos de ter compartilhado,
e não compartilhamos.
Por todos os beijos cancelados,
pela eternidade.
Sofremos não porque nosso trabalho é desgastante
e paga pouco, mas por todas as horas livres
que deixamos de ter para ir ao cinema,
para conversar com um amigo,
para nadar, para namorar.
Sofremos não porque nossa mãe
é impaciente conosco,
mas por todos os momentos em que
poderíamos estar confidenciando a ela
nossas mais profundas angústias
se ela estivesse interessada
em nos compreender.
Sofremos não porque nosso time perdeu,
mas pela euforia sufocada.
Sofremos não porque envelhecemos,
mas porque o futuro está sendo
confiscado de nós, impedindo assim
que mil aventuras nos aconteçam,
todas aquelas com as quais sonhamos e
nunca chegamos a experimentar.

Como aliviar a dor do que não foi vivido?

A resposta é simples como um verso:
Se iludindo menos e vivendo mais!!!

A cada dia que vivo,
mais me convenço de que o
desperdício da vida
está no amor que não damos,
nas forças que não usamos,
na prudência egoísta que nada arrisca,
e que, esquivando-se do sofrimento,
perdemos também a felicidade.

A dor é inevitável.
O sofrimento é opcional.

Suddenly

Esta palabrita “suddenly” siempre me gustó. Tiene ritmo, tiene sorpresa, tiene cambio implícito. Excelente elección de título de parte de MM.

Menciono este disco porque en su momento me lo pidió mi amigo sivad selim y porque me gusta mucho.

El comentario de mi hijo al escuchar el tema “Loving You” fue “¡Muy funky!” y la verdad que si esto no es funky, el funky dónde está.

En realidad no tengo nada de información sobre este disco, pero la invitación es simplemente a que si no lo han hecho, lo hagan. Mi teoría es que siempre hay que escuchar los discos sin saber nada de ellos, para que nuestra evaluación sea objetiva y sincera. Si nos dicen: “toca Miles Davis”… en fin, hay un porcentaje de subjetivismo casi imposible de evitar. En cambio, primero se escucha, se decide si gusta o no, y luego se aprende todo lo que hay detrás del disco, que puede acompañar nuestra evaluación afirmándola, o simplemente sorprendernos: “mirá vos… qué raro que este genio hizo algo tan aburrido” o “guau… yo tenía salado prejuicio contra Bryan Adams pero mirá, che, el rock and roll espectacular que se mandó” 😉 Jeje… no se crean que se van a librar de algún disquito de Bryan… es solo cuestión de que yo esté en el ánimo adecuado!

Bueno, así que sin detalle ninguno, acá va un disco que a mí me gusta mucho y espero que a ustedes también, y especialmente a sivad selim.

 

Posdata: Este entrada contenía el disco originalmente. Ahora casi no tiene sentido, pero la dejo como recordatorio de un disco que no quiero olvidar.

 

M SQUARED

Otro CD excelente. A mí me resulta imprescindible escuchar algo de Marcus Miller los lunes de mañana. Me ayuda a levantarme y encarar la semana. Tiene fuerza, tiene onda, tiene vida, tiene la agresividad justa y necesaria. Tiene unos slaps que me vuelven loca!! 🙂 Me gustaría tocar el bajo para estar todo el día haciendo slaps.

La lista de músicos que hicieron este CD es bastante impresionante pero, además, el CD para mí gusto está espectacular.

Marcus Miller (vocals, alto & tenor saxophones, B-flat & bass clarinets, vibraphone, Fender Rhodes piano, Wurlitzer electric piano, organ, Clavinet, synthesizer, acoustic & electric guitars, acoustic, electric & fretless basses, programming, scratches). Esos “scratches” es el efecto de disco rayado.

Raphael Saddiq, Djavan, Chaka Khan (vocals)

Branford Marsalis, Wayne Shorter (soprano saxophone)

Kenny Garrett, Maceo Parker (alto saxophone)

James Carter (tenor saxophone)

Michael “Patches” Stewart (trumpet)

Fred Wesley (trombone)

Hubert Laws (flute)

Herbie Hancock (piano)

Paul Jackson Jr. (acoustic & electric guitars, dobro)

Hiram Bullock (guitar)

Lenny White, Poogie Bell, Vinnie Colaiuta (drums)

Mino Cinelu (percussion)

No es que esto signifique mucho, claro, pero ganó el premio Grammy al Mejor Álbum de Jazz Contemporáneo en el año 2002. Fue editado en el 2001.

Una pequeña advertencia: Si uno escucha este disco “por arriba” o “a las apuradas” puede caer en la trampa de creer que es un disco demasiado comercial y no darle mucho corte. Pero si uno se detiene a escucharlo realmente y a prestarle atención a cada instrumento, a los unísonos, a los efectos, etc., en fin, no es un disco más. Y tiene un ritmo contagioso y muy “power”. Altamente recomendable para bailarlo frente al espejo 😉

Aparentemente hicieron una edición limitada, por lo cual espero que alguien se beneficie de que yo lo comparta por acá.

 

PS Pregunta: ¿Conocen “Suddenly” (su primer disco solista)? Puedo postearlo si lo quieren. Para mí Suddenly y este son dos discos que hay que tener. En fin… la discografía de M.M. es casi infinita, pero estos dos me encantan.