Entrevista a Cynthia González: “Tacones Altos 5” y “Mujer Guerra”

En este sitio nunca lo aclaro, porque me parece obvio, pero dicen algunos amigos que no lo es. Así que aclaro: Entrevistadora (como en todas las entrevistas que he subido hasta ahora): Yo.

Cynthia González nació en La Paz, Bolivia y actualmente vive en Berna, Suiza. Es la Directora y Coreógrafa de la obra “Tacones Altos 5” a presentarse el 9 de diciembre en la Sala Hugo Balzo (Auditorio El Sodre). En Montevideo ofrecerá también su unipersonal “Mujer Guerra”, en Casarrodante, el día 4 de diciembre. Ambas obras luego se presentarán en Buenos Aires y Santiago de Chile.

TA5-1

Fotos: Hartmut Wöhrle

¿De qué se trata “Tacones Altos 5”?

Es una obra de danza-teatro contemporánea que trata sobre la feminidad. Esta obra ya fue presentada en el Teatro Tojo de Berna (Suiza) y en Dresden (Alemania). A través del humor y del ingenio cinco mujeres y un músico se muestran en situaciones de la vida real: mujeres hermosas, brutales, divertidas, enojadas, amables, seductoras, en un estilo narrativo inusual. Los tacones altos enfatizan aspectos específicos de la feminidad en las diferentes escenas como símbolo estético, social y político.

“Tacones altos” es una metáfora de lo que una persona se impone a sí misma o lo que como sociedad nos imponemos.  Hacer frente al dolor, la gloria y los altibajos para ser aceptados en un mundo acelerado de glamour, éxito y supervivencia; en un mundo en el que tenemos que agradar y funcionar a la perfección y sin interrupción. ¿Qué pasa con las mujeres de tacos? ¿Qué significa ser mujer? Con todo lo dicho antes yo, como directora, juego. Es una obra muy compleja porque hay uso del idioma, se canta y se baila.

Las bailarinas y actrices son cinco: Andrea Arobba, Lilen Halty, Mijal Katzowicz, María Noel Rosas y Daniela Ziegert. Cuatro son uruguayas y una es argentina. Participa también un músico alemán, Krishan Zeigner, que tocará la batería en vivo.

Esta obra y esta gira están apoyadas por la Comisión de Arte de la ciudad de Berna, el Cantón de Berna y la fundación suiza Joringo. Se va a mostrar en Montevideo en El Sodre, en Buenos Aires en el Café Müller y el teatro El Extranjero, y en Santiago de Chile en el Teatro Camino. Es una co-producción con Casarrodante, un lugar muy profesional, con todo tipo de residencias, clases de danza contemporánea para niños, jóvenes y adultos. Fue por Casarrodante que vine a presentar esta obra, que es una reconstrucción de una obra que se estrenó en Berna en 2012.

TA5-2

¿Cómo estás viendo la obra con las nuevas actrices?

Bueno, yo vine con la idea de montar con diferentes mujeres esta obra que ya existía. Si bien es una reconstrucción, luego de estas dos semanas de ensayo hay cosas muy diferentes, y esto es muy bello porque si bien la idea de las escenas es la misma, el resultado es completamente diferente. También hay trabajos solitarios que son nuevos.

TA5-3

¿Qué es lo que tú como directora quieres transmitir con respecto a la feminidad?

Ser mujer hoy no solamente significa ser elegante, poder caminar bien, poder presentarse, también hay un poder muy fuerte detrás de una mujer. Hay algo que se esconde. Hay cosas que uno ignora. Hay cosas malas, feas, horribles. También tener que ser exitosa, glamorosa, bella, y a la vez trabajar, tener hijos, hacer esto, lo otro. Lo que quiero mostrar en esta obra es que ser femenina significa también tener que aguantar mucho dolor.

¿Desde cuándo bailás?

A los diez años empecé a bailar para ser una profesional. Estudié clásico, etc. Pero los primeros pasos de baile los empecé a dar cuando tenía seis o siete años, en la Selva Boliviana, con una tribu de indios. Ahí aprendí a escuchar el ritmo de la música de los indígenas. Fue muy especial aprender con ellos. Ellos tienen sus rituales, sus maneras de bendecir a sus dioses. Era una mezcla de indios muy rara: Guaraníes y Quechuas. En aquella época, después de la dictadura, hubo en Bolivia un movimiento contra los militares y hubo un serio problema económico. Faltaba la comida, etc. Yo nací en La Paz pero por razones políticas y económicas nos fuimos a Santa Cruz de la Sierra, que hace treinta años era selva y campo y nada más. Luego nos fuimos a Miami, porque nos tuvimos que ir del país.

Estoy también mostrando una obra completamente diferente a Tacones Altos 5. Es una obra en solitario que se llama “Mujer Guerra”. Es muy fuerte y muy política en el sentido de que trato de mostrar cómo es, o cómo podría ser, estar en una cárcel, tener que aguantar todo tipo de tortura… Yo odio todo eso. Estoy en contra de todo tipo de tortura de personas, animales, etc. Mi papá estuvo en un movimiento en Bolivia, contra el presidente de esa época, porque era un presidente de derecha muy fuerte y yo tuve mucho miedo. Fue una época muy difícil para mí, en la que no entendí muchas cosas, tenía mucho miedo, disparaban, había sangre, etc. Su primera mujer fue una mujer que estaba peleando con Che Guevara. Eso lo persiguió hasta el final, aunque mi mamá es otra mujer. Y bueno, cuento esa historia a mi manera. Es una obra fuerte, que no es para todos, pero quise mostrarla y la voy a mostrar acá. En Casarrodante, el día 4 de diciembre (a las 20:30 hrs). También la voy a mostrar en Buenos Aires y en Chile.

TA5-5

TA5-6

¿Qué sentís tú cuando estás bailando sobre un escenario?

Honestamente, antes de que existiera Celeste, mi hija, era el único momento en mi vida en el que yo podía sentirme completamente feliz, con una felicidad indescriptible. Y también es cuando estoy completamente metida en algo. Yo soy muy desenchufada, estoy siempre en varias cosas, pero cuando estoy en el escenario… ¡estoy! Algo pasa… es como que trasciendo a otro mundo. Depende un poco de la obra. Me encanta dirigir pero es más especial estar sobre el escenario. Creo que mueve otra alegría en la vida. Mi hija y el baile me dan el sentido de vivir.

En ese estado de conexión en que te sentís feliz, ¿sentís la presencia del público o estás como en una burbuja?

Eso depende de si yo logro trascender con lo que estoy haciendo. De vez en cuando sí siento al público. Depende de la obra. Si es una obra en la que yo tengo que hablar y coquetear con el público, ahí necesito al público, es otra cosa. Pero si estoy inmersa en un mundo completamente diferente, inmersa por ejemplo en mis movimientos, es más posible trascender. Siento a Dios; siento algo espiritual que no puedo explicar. Es algo que no siento en la vida normal, en cualquier momento. En los momentos en que estoy con mi hija Celeste sí, hay momentos muy lindos, pero eso de trascender a otra cosa es difícil de hacer, es como una meditación. Creo que quizás no muchos artistas logran trascender en un escenario. Yo tuve suerte de poder hacerlo pero no es siempre posible.

¿Qué te hizo traer estas obras a Uruguay, Argentina y Chile?

Tengo un muy buen amigo, un bailarín suizo, al que le encanta Montevideo. Él hizo muchos amigos acá y siempre hablaba de Casarrodante, Montevideo, etc. y le pedí que me contara más, y es por él que estoy acá. También hacía muchos años que quería hacer una gira por Latinoamérica, y al final salió.

¿En Suiza es fácil vivir de esto que hacés tú?

En mi caso, ahora, sin mi esposo, no podría. El costo de vida es alto, en mi opinión es ridículo, no hay un seguro de enfermedad para artistas, no hay ayuda social para la gente que no gana tan bien. Pero en Alemania del Este sí he podido vivir de esto. Porque el costo de vida no es tan alto, Alemania del Este es otra cosa, es otro mundo. Y en ese caso, en Alemania, tenía seguro social, apoyo para artistas… era otra cosa. Viví ahí desde el año 2000 al 2008. Ahí empezó todo. Ahí empecé a hacer mi primera compañía de danza. Como bailarina me formé en Miami, en un colegio normal, público, pero donde también había arte. Te tomaban una audición y podías al final de la tarde hacer diferentes cosas, con estupendos maestros y gratis. Eso fue una maravilla porque me formé como bailarina y empecé a hacer las primeras coreografías. Luego, como me gustan los desafíos, a pesar de que en Estados Unidos tenía varias posibilidades de becas, resolví irme a Alemania.

 

Direccion y puesta en escena: Cynthia González.
Artistas (Bailarinas/Actrices): María Noel Rosas, Lilén Halty, Danielle Probstner, Mijal Katzowicz, Andrea Arobba.
Música: Krishan Zeigner (bateria).
Diseno de Iluminación: Petra Waldinsperger (Suiza), Leticia Martínez (Uruguay).
Dramaturgia: Leonie Stein.
Vestuario: Nina Stadler.
Video/Fotos: Hartmut Wöhrle.
Co-producción: Taller Casarrodante y Cynthia González dance Theater.

Evento “Tacones Altos 5” en Facebook: https://www.facebook.com/events/191530077853258/

 

TA5-4

Entrevistadora: Patricia Schiavone

El mayor experimento mundial de mirarse a los ojos

Amigos de Atresillado: una nota diferente. Porque no solo de música viven el hombre y la mujer 😉

 

La invitación al evento comenzaba así:

Vamos a compartir un minuto de contacto visual con desconocidos para reconstruir nuestro sentido de humanidad compartida en Montevideo. Esto es parte de The World’s Biggest Eye Contact Project (http://on.fb.me/1NnGcQ0), coordinado por la Libertadores Internacional en ciudades de todo el mundo y su participación ayudará a crear un mensaje global para la paz y la conexión humana para los próximos años.

Lo que se vio y se vivió en Kibón hoy, domingo 22 de noviembre de 2015, fue diferente y especial. Como pueden ver en las fotos, una gran cantidad de personas se acercó a vivir la experiencia de mirar a los ojos de un desconocido durante al menos un minuto y permitirse sentir lo que hubiese para sentir en ese intercambio.

Estuve conversando con algunas personas que todavía no se animaban a la experiencia, con personas antes y después de su primera experiencia, con quienes ya lo habían vivido y con Matías Bluth, que fue quien tuvo la iniciativa de organizar este encuentro en Montevideo, como parte de un proyecto internacional.

Foto 1

 

Romina I

¿Qué te atrajo a venir al evento?

Soy estudiante de psicomotricidad, entonces trabajamos mucho el contacto corporal, la mirada, y me parece re-importante, re-simple y a la vez algo muy difícil de lograr.

¿Qué es lo que te parece difícil?

Que es un contacto profundo, aunque parezca superficial. Es más allá de lo que ves, traspasar eso y sintonizar con la persona. Por ahora estoy mirando.

¿Ya has tenido esta experiencia en alguna otra instancia?

Una vez habíamos hecho algo parecido en la clase, que era mantener el contacto pero cuando llegabas a sintonizar, cortarlo. Y sentías algo horrible. Era feo cortarlo vos y que lo cortara el otro. Y ahora, estoy viendo esto, a ver si me animo.

¿Qué es lo que te está influyendo para que no te hayas animado hasta ahora?

No sé, me da como cosa. Quiero hacerlo pero no sé si voy a poder. Si voy a poder durar, o voy a cortar enseguida, o si va a ser eterno y no me voy a dar cuenta. Una amiga lo hizo y me decía que cuando se desconecta, te das cuenta que se cortó y ta. Tengo pila de ganas de hacerlo.

¿Y qué pasaría si te vas sin hacerlo?

No, no quiero. Me quedaría con las ganas.

 

 

**

 

Franco – Antes de la experiencia

 

¿Qué te atrajo a venir acá?

Lo de mirarse, compartir la mirada. Me parece que los ojos es la parte más importante que tiene la comunicación, que por los ojos sale todo. Siempre me gustó mucho mirarse, abrazarse, tocarse.

¿Ya has hecho esta experiencia de mirarte a los ojos mucho rato con alguien?

Eso sí pero en casa, con amigos. Acá es diferente porque es con gente desconocida.

¿Hoy ya lo hiciste?

No, todavía no.

¿Qué te imaginás que pueda pasar?

Recién venía imaginándome que me voy a erizar. Podés llorar también, o reírte.

 

*

 

Franco – Después de la experiencia

 

¿Cómo fue?

Estuvo muy buena. Sí. Pensé muchas cosas. Me imaginé por ejemplo cómo se llamaría, qué vida tendría, qué había detrás de esa mirada, si estaba triste, si estaba contenta, cómo la veía yo. Me transmitía como mucha luz. Estuvimos un buen rato y en un momento corté yo, porque sentí que ya estaba, que nos habíamos transmitido bastante. Está bueno. Y también me vi en el ojo de ella, muy chiquito, todo yo sentadito, en el ojo de ella y la verdad que está bueno verme así.

¿Después de la experiencia hablaron?

Sí, le pregunté el nombre y nos dimos un abrazo.

¿Pensás que lo vas a querer volver a hacer… no solo hoy acá, sino en la vida?

Ah, sí, sí.

¿Qué sentís que te deja?

Siento que más que lo que me deja a mí es lo que doy yo. Yo siempre intento transmitir mucho con la mirada, todo el tiempo, también en la calle. Intento transmitir siempre cosas buenas cuando miro a alguien.

 

Foto 3

 

Fernanda

 

Fernanda estaba sentada sobre un pareo, esperando que alguien se le acercara para compartir la experiencia. Le consulté si podía hacerle unas preguntas. Esta fue nuestra conversación:

¿Ya habías hecho esto antes?

No, es la primera vez.

¿Y ya se sentó alguien hoy?

Sí, una chica recién.

¿Y qué te pareció la experiencia?

Bien… como intenso. Te llega la mirada del otro. Parecería que si el otro está comprometido, llega.

¿Qué pasaba con tu cabeza durante la experiencia? ¿Estaba en silencio? ¿Se te venían ideas?
En realidad intenté estar como acá, y en contacto con la mirada de la chica. Intenté quedarme en silencio y lo logré. Capaz que con otra persona me pasa distinto.

¿Descubriste algo tuyo en ese intercambio?

Sí, me parece que es como que la mirada deja ver gran parte de mí. Quedás como muy expuesto en la mirada del otro.

¿Qué te parece que pasaría si por la vida anduviéramos mirándonos así todos?

Sería todo muy distinto. Me parece que se entendería más al otro, comprenderíamos un poco más.

 

Foto 4

 

Romina II (otra Romina) y dos amigos – antes de la experiencia

¿Qué los atrajo a venir?

Vi esto anunciado en Facebook y me llamó la atención la movida.

¿Ya hicieron la experiencia?

No, todavía no.

¿Qué los está reteniendo?

Me parece que es algo particular, sentarse frente a un desconocido y mirarlo a los ojos.

¿Qué te imaginás que puede pasar?

Creo que se puede generar como un vínculo y empezar a hablar, conocer a otra persona.

¿Ustedes están de acuerdo con eso?

Sí. Por ahí también se da un intercambio de energía. Y por ahí cuando termine, que nos den muchas ganas de abrazar a la otra persona.

¿Con qué actitud les parece importante ir?

Positiva, con apertura, saludar.

 

*

 

Romina II después de la experiencia

 

¿Qué pasó en tu primera experiencia?

Fui, me senté frente a alguien. Capaz que hablé mucho, que no me permití eso de quedarme callada y disfrutar con la mirada y hablé por nervios, porque yo hablo un montón, y capaz que hablé mucho y al no compartir intereses, como que me dijo que me fuera.

Ya que querés hacerlo de vuelta, ¿qué es lo que vas a hacer diferente?

Voy a mirar y quedarme callada.

¿Y cómo vas a hacer cuando te vengan ganas de hablar?

Seguramente me ría.

 

Foto 5

 

Matías y Gonzalo

 

¿Qué les hizo venir?

Y… no todos los días se hacen este tipo de cosas. Además de que comparto que en estas épocas hemos perdido bastante contacto persona a persona y todo se ha virtualizado mucho. Volver a lo básico que es la mirada, me pareció re-interesante y positivo.

¿Alguna vez lo habías hecho antes?

No con alguien desconocido, pero con alguien conocido sí.

¿Hay diferencias?

Sí, porque con una persona conocida ya te esperás… ya hay más cosas en común. Capaz que evoca recuerdos que viviste juntos pero con una persona desconocida no sabés qué esperar, qué pueda haber.

¿Hoy ya hicieron la experiencia? ¿Qué ha pasado?

Sí, sí, con varias personas. Te transmiten muchas cosas… como paz, alegría… en la mirada parece que ves las profundidades del otro. Más allá del color de ojos, cada ojo te transmite algo completamente diferente. La última chiquilina con la que estuvimos me dijo “Ay, me hiciste emocionar un montón” y a otra chiquilina se le cayó una lágrima mientras estábamos mirándonos.

¿Les da la impresión que lo que vemos en el otro es del otro o es lo propio que vemos en los ojos del otro?

Yo creo que cuando mirás los ojos del otro ves las cosas en común que tenés con esa persona, las cosas parecidas, y ahí se hace la unión. También a veces, cuando mirás al otro, te ves a vos reflejado en los ojos del otro y es muy interesante.

 

Foto 6

 

Diego

 

¿Qué estás sintiendo con el pasar de las distintas personas?

Como que te vas comunicando. A su vez, conocés a la otra persona, sin muchas palabras, desde tu ser, tu energía, y te das el tiempo y el momento para el encuentro. Que a veces andás con amigos, compañeros de trabajo, etc. y capaz que nunca te miraste a los ojos, o que no te fijaste qué están diciendo esos ojos, ese corazón… como desde ahí.

¿Hoy es la primera vez que lo hacés?

Que participo de una actividad de este tipo sí, es la primera vez. Lo he hecho en otras instancias, en algún taller. He aprendido la… no sé si llamarlo la técnica o el ejercicio: mirar y escuchar y descubrir desde ese lado.

Mientras mirás al otro, ¿pensás o no pensás?

La cabecita nuestra siempre está queriendo pensar, es como… no sé si una lucha el conectarte desde ese lugar y estar ahí, en esa comunicación. Yo por lo menos trato de no pensar. Y si vienen los pensamientos, tratar de sacarlos, evitar pensar.

¿Cuál es la sensación que hay cuando uno mira a los ojos de otro?

Son únicas, totalmente diferentes de persona a persona. Para poder mirar y que haya un ida y vuelta tenés que estar en comunión, conectado contigo mismo. Estar desde uno y desde ahí poder comunicarse con el otro.

¿A cuántas personas has mirado? ¿Hubo diferencias?

Seis, siete. En algunos casos bastó la comunicación visual. Otros trataron de comunicar o hacer una devolución oral. Captaron, o quizás transmití, parte de mi ser, de mi esencia y de quién soy. En otros, como que sentían un cosquilleo de curiosidad y quizás no captaban la consigna. Pueden pasar muchas cosas. Cada uno venía quizás con distintas inquietudes.

¿Vos creés que lo que ves en los ojos del otro es lo que está en el otro o es un reflejo de lo que está en ti?

No, creo que es lo del otro. Transmitimos lo que somos. No creo que en este caso sea un espejo. Lo hice también con una amiga mía y la pude ver desde otro lado que nunca la había visto.

 

Foto 7

 

Alfonsina

 

Acabás de tener la experiencia, ¿verdad?

¿Qué se siente?

La verdad es impresionante. Me encontré con gente, que nunca en mi vida vi, obvio, pero que supieron ver cosas de mí que solo personas que me conocen lo saben o que solo yo misma sé. Y es una experiencia que decís: “Pa, me estoy sentando a abrirme a un desconocido” y se vive fuerte.

¿Y tú qué sentiste?

Viste que vos en la diaria mirás a una persona a los ojos pero por costumbre, o porque sentís que es mucho más cómodo, o no sé, pero acá es como que vos buscás conocer al otro, y me pasó que con unos sí pude conocerlos y con otros, sobre todo al principio, como que no, como que te miro buscando algo pero no llego a encontrarlo.

¿Y eso te parece que fue porque eran los primeros o porque eran esas personas?

Me pareció que cuando logré entender el motivo de esto fue que llegué a poder, llegué al objetivo.

¿Te parece que podría ser interesante mirarte a ti misma a los ojos con el espejo?

Y… no sé, en realidad, porque capaz que ahí tendrías tu propia devolución de vos, en cambio cuando estás con otra persona está bueno una mirada de otro ser, sí, de otra persona.

¿Lo vas a seguir haciendo en la vida?

¡Sí! ¡Obvio! Estoy copadísima.

 

Foto 2

 

Matías Bluth (organizador)

 

¿Cómo se te ocurrió organizar esto?

En realidad no se me ocurrió a mí, sino que es una idea, un proyecto, un experimento social, que está haciéndose en más de cincuenta ciudades del mundo. Y bueno, lo vi en internet y me pareció buena idea hacerlo acá, que a la gente le iba a gustar. Y que es necesario, además. Me contacté con el fundador, que es un australiano, Peter Scharp, y le pregunté si quería que lo organizara acá en Montevideo. La cosa es que le copó, le dio para adelante. Me envió el manual, porque no fue tan fácil convocar a la gente y tuve que ir a la Intendencia y pedir permiso, y bueno… salió así.

¿Tú ya habías hecho esta experiencia?

Así no. Lo había hecho antes con mis amigos y hoy lo hice con varias personas desconocidas que después terminaron siendo conocidas. Porque mirarse a los ojos en realidad es una excusa para poder sentarse y conocerse, y preguntarse cosas. No nos conocemos pero estamos acá por la misma razón.

¿Cuál es la razón?

Es darse cuenta de que no hay diferencias entre nadie y que vale la pena sentarse a mirarse a los ojos con alguien que no conocés porque llega el punto en que, cómo lo explico, porque cuando estás viendo a alguien, como que hay sentimientos encontrados: te ponés un poco nervioso al principio, porque en verdad es incómodo ver a alguien a los ojos, pero después se va tornando una situación linda.

¿Podrías definir esa sensación?

Necesaria y bueno, en realidad que no termina acá. Porque la idea es que la gente aprenda a conocerse y a saber que aunque no te conozca te puedo conocer.

¿Pensás que se va a repetir esto?

Y, ojalá que sí. Yo supongo que en un tiempo voy a convocar la segunda.

¿Independientemente del proyecto internacional o siempre va a ser en el marco de ese proyecto?

El tema es que la organización esa en Australia, además de este experimento también tienen uno que es abrazos, hay distintos proyectos. Pero sí, estaría bueno hacer el segundo.

 

**

Como apunte final quisiera recordar las conferencias de Sergi Torres, a las que se puede acceder por Youtube, quien habla a menudo de este tema. Fue durante su conferencia en Montevideo que tuve mi primera experiencia de este tipo. Lo vivido fue completamente nuevo para mí y por eso es difícil contar con palabras de qué se trata, pero creo que me acerco bastante si digo que se siente en el alma la unidad, se siente que pertenecemos a lo mismo y que somos lo mismo… algo verdaderamente inmenso que evidentemente desborda nuestro cuerpo físico. Como dijo Fernanda, si practicáramos esto más seguido “sería todo muy distinto. Me parece que se entendería más al otro, comprenderíamos un poco más”.

 

Este es un video inspirado en la sugerencia de Sergi Torres: https://youtu.be/HIBzuvA5JwM