Lenine más experimental y minimalista: Chão

Chão es el disco que afortunadamente vendrá a presentar Lenine a Montevideo el próximo 26 de abril.

Es un disco bastante diferente.

Lo primero que llama la atención, es que los temas son cortos. Todos duran menos de 4 minutos. Luego de escuchar medio tema, a uno le queda claro que no es un disco para poner y escuchar mientras se hace otra cosa. Me resultó imposible escucharlo mientras corregía la novela que tengo entre manos. Tuve que focalizar mi atención para realmente escucharlo.

Como él mismo lo describe: “más experimental y minimalista” y estas palabras lo definen a la perfección. Creo que no podría ser más minimalista y es brutalmente experimental, no solo en los sonidos de lo cotidiano que incluye en todo el disco (lavarropas, canto de pájaros, pasos en el piso, latidos del corazón, una motosierra y más), sino porque las notas son experimentales en sí. Al menos yo sentí que generaban en mí reacciones diferentes a las que generan las canciones en general, y las de Lenine en particular. No sé si a ustedes les pasa, pero cuando escucho mucho a un artista, por más que surja un disco nuevo, cuando lo escucho por primera vez, ya presiento qué sonidos irán viniendo, y pocas veces me equivoco. Este disco es la excepción. Me desubicó buenamente. Me sorprendió y agradezco esa diferencia y novedad.

Comparto algunas cosas dichas por Lenine sobre el disco, que me parecen de mucho interés:

“Eu tinha muitas músicas guardadas, mas queria ter esse frescor, essa sincronicidade com a minha cabeça hoje. Daí foram surgindo as músicas. No fim, Chão foi feito para ouvir de uma tacada só. As canções são interligadas, como uma suíte. As músicas são complementares. Não escrevi um livro de contos, escrevi um romance”.

“Como sempre fui meio artesão, sempre fiz minha trajetória sem levar em conta esses aspectos [las idas y venidas del mercado]. Talvez por isso eu tenha essa autonomia. Faço o que faço porque quero e porque quero, eu faço”.

“Eu já estava com desejo de fazer um disco novo e já tinha esse estímulo de trilhar um novo caminho sonoro. Portanto, eu já sabia o que eu não queria fazer. Sabia que não queria bateria, o que foi um elemento fundamental no processo de criação. Com isso, eu teria que encontrar soluções para suprir uma possível carência rítmica que um projeto como esse poderia ter. Depois, eu achei o nome, isso mesmo antes de ter as músicas: Chão. Sou apaixonado por esse monossílabo nasal. Chão já tem a onomatopéia do andar e a língua brasileira deu uma conotação diferente a esses sons nasais. Em lugar nenhum do mundo você vai ouvir alguém dizer “ão” do jeito que a gente fala. Então, a primeira paixão foi vernacular, foi pela palavra”

Lenine dice también que fue un desafío adaptar esos temas que no puede dejar de cantar en un show, que son los favoritos de la gente, a un formato sin batería. Para los amantes de la batería – como somos tantos de los “Atresillados” – esta noticia no será la más bienvenida, pero yo siento que será un show archi disfrutable, donde quizás hasta nos venga bien que no haya batería para que nuestra atención pueda estar realmente en el conjunto y en el detalle, sin que nuestros ojos y oídos vayan la mayoría del tiempo hacia el baterista. La percusión no faltará, obviamente.

Los temas del disco son:

1- Chão
2- Se Não For Amor Eu Cegue
3- Amor É pra Quem Ama
4- Seres Estranhos
5- Uma Canção É Só
6- Envergo Mas Não Quebro
7- Malvadeza
8- Tudo Que Me Falta, Nada Que Me Sobra
9- De Onde Vem a Canção
10- Isso É Só o Começo

Y pueden escucharlos todos en el site oficial de Lenine.

Hoy no tengo ganas de comentar tema por tema, así que sepan disculpar la haraganería.

Amor é pra quem ama

“Estávamos gravando Amor é Pra Quem Ama e na hora de ouvir como ficou a gravação notamos que tinha havido o vazamento do canto do passarinho. Na hora que ouvimos descobrimos que o canto estava no tom da música e que o canário procurava o tom e mudava o gorjeio na hora certa da mudança de andamento da canção. Ficamos impactados com isso e decidimos pegar o microfone e gravar o canto do pássaro. A partir daí veio a idéia de colocar sons do cotidiano no disco. Tudo culpa do canário belga

En este video Lenine muestra cómo el canario, “Federico VI”, canta en la misma tonalidad, inspirado por la canción… y resolvieron incluirlo. (Es un placer escucharlo hablar a Lenine, ¿eh?)

Este otro video lo tomé también del site oficial de Lenine. Sé que a daya le gustará. Es muy muy breve…

De onde vem a canção?

Me gustó mucho esta letra. Si Lenine me hubiese preguntado mi opinión, yo le hubiese sugerido agregar un par de frases en referencia a adónde va la canción cuando un oyente se la adueña. Implícito está, pero yo lo hubiese explicitado.

De onde?
De onde vem?
De onde vem a canção?
Quando do céu despenca
Quando já nasce pronta
Quando o vento é que inventa
De onde vem a canção?

De onde?
De onde vem?
De onde vem a canção?
Quando se materializa
No instante que se encanta
Do nada se concretiza
De onde vem a canção?

Pra onde vai a canção
Quando finda a melodia?
Onde a onda se propaga?
Em que espectro irradia?
Pra onde ela vai quando tudo silencia?
Depois do som consumado
Onde ela existiria?

De onde?
De onde vem?
De onde vem a canção?

Isso é so o começo

En el tema “Isso é so o começo” es maravilloso el canto del canario y, contrapuesto, el sonido del lavarropas.

Isso é só o começo

É só o começo
Isso é só o começo
É só o começo

Aqui chegamos, enfim
A um ponto sem regresso
Ao começo do fim
De um longo e lento processo
Que se apressa a cada ano
Como um progresso insano
Que marcha pro retrocesso
E é só o começo

Estranhos dias vivemos
Dias de eventos extremos
E de excessos em excesso
Mas se com tudo que vemos
Os olhos viram do avesso
Outros eventos veremos
Outros extremos virão
Prepare seu coração
Que isso é só o começo
É só o começo
Isso é só o começo
É só o começo

Aqui chegamos, porém
Num evento diferente
Onde a gente se entretém
Um ao outro, frente a frente
Deixando um pouco ao fundo
O ambiente do mundo
Por esse aqui, entre a gente
É só o começo

Assim nesse clima quente
No espaço e tempo presente
Meu canto eu lanço, não meço
Minha rima eu arremesso
Pra que nada fique intacto
E tudo sinta o impacto
Da ação de cada canção
Preparem-se irmã, irmão
Que isso é só o começo
É só o começo
Isso é só o começo
É só o começo

En la tapa del disco Lenine está tirado en el piso con su nieto durmiendo encima de él. Es hermoso toda la seguridad, la paz y el amor que transmite esta tapa.

Para cerrar: GRACIAS Lenine por venir una vez más a Montevideo. Yo debí haberte visto hace un par de (o tres?) años y no lo hice por torpe. Esta vez no faltaré por nada del mundo.

Posdata: Mi corazoncito ruega que toques “O último por do sol” pero se pregunta cómo lo lograrías sin esas escobillas mágicas de la batería…

“Aún Hoy Me Emociona” (sobre -o más bien con- Spinetta)

En un recorrido de búsqueda de otro tiempo, adolescente, subjetivamente muy lejano y a la vez de redescubrimiento de un ídolo rotundo para los rioplatenses, cuya partida ha llenado de una tristeza apabullante los muros de mis amigos en Fb, me encontré con esta entrevista a Luis Alberto Spinetta acerca de la creación del tema “Muchacha Ojos de Papel”. Encontré en estos tres videos muchísimo más de lo que esperaba.

“Muchacha es Cristina, nuestra amiga y que era mi novia. Fue mi primer mujer, por decirlo así, entonces imaginate, ese momento era muy especial y la canción estaba ligada a eso, del enamoramiento por primera vez concretado en una relación, por lo tanto la canción está encarnada en ese feeling eterno que uno siente por las personas que ama”.

“En aquella época creíamos que nuestras canciones iban a cambiar el mundo. Which is not true, que no es verdad. No te olvides que lo nuestro es decorativo.  Siempre lo fue y lo será. Los pintores, los escultores, los escritores, los músicos somos decoradores de todo lo otro fantástico que es la vida”.

“Una de las cosas más lindas es que eso [componer una canción], por otra parte de ser muy terapéutico en sí, lo que tiene es que no queda en uno, ¿no?”

“La canción es un juego de niños íntimo, y no una cosa ligada al ego y la obtención de truécanos, obtener vías de expansión del ego”.

Y Emilio Del Guercio dice algo genial, de lo que yo también estoy convencida:

“te decía que creo que cada persona tiene un cierto número de notas que le resuenan de una manera especial en su interior, con unos intervalos determinados, y cada persona tiene esa clave”.

“Gracias a Dios para la música el hombre no dispone de ningún argumento para discutir, nada más que el de ponerse de acuerdo y sonar bien entre todos. Es una cosa grandiosa. No hay ninguna otra forma de comunicarnos que sea tan bella”.

Una de las personas entrevistadas al respecto de este tema dijo: “Si lo hubieran grabado los Beatles, sería Yesterday. [...] Aún hoy me emociona”. Esta frase me tocó mucho, porque por un lado este tema fue compuesto el año que nací pero yo lo considero ícono de mi adolescencia, allá por el año 1985 (¡16 años después!). Y es cierto que aún hoy me emociona (aunque recién hoy termino de entender completamente la letra, quién sabe por qué dificultad sináptica de mi cerebro). Por otro lado eso pone en duda lo que dijo Spinetta acerca de solo ser decoradores de la vida, porque un tema como este modifica nuestro estado emocional y puede, por ejemplo, predisponernos a enamorarnos de alguien sentado al lado nuestro, a quien ni hubiésemos mirado de otra forma. Es un vehículo temporal, que me está permitiendo hoy recordar con lujo de detalles no solo cómo esperaba ansiosamente cada noche de verano, en Piriápolis, a que los músicos la cantaran (disculpen, pero no recuerdo los nombres) sino también mis amistades y amores (entonces platónicos) de la adolescencia.

Otra entrevistada dice algo muy interesante:

“Cuando elijo una canción, cuanto más misteriosa me resulta, cuanto menos puedo descubrir todo lo que dice, se vuelve más atractiva. Y muchacha tiene esa característica. Tiene un universo eterno, podría decirse”.

Me pareció muy bueno el concepto, la imagen. Las canciones que dejan lugar a que el que la escucha las llene de su propio mundo, tienen más posibilidades de volar. Eternamente, o yo diría mejor: universalmente.

Otro entrevistado, “fundador de los estudios TNT” hace una descripción muy bella de cómo se cuestionaron la posibilidad de editar la expresión ‘pechos de miel’ (corría el año 1969, no lo olvidemos). “Sin embargo era tan hermosa la creación, que aquello se transformó en una imagen poética inolvidable”.

Me fascinó la sinceridad de Spinetta cuando tocan el tema de la intención detrás de la letra. Habiendo hecho un éxito de esta repercusión, podría haber dejado fluir la cosa, sin aclararle al público que en realidad las intenciones no eran tan dulces. Y lo aclara, mostrando gran introspección:

“Desmitificando las bondades del individuo que canta. El que canta es bravo…” “Bajo la superficie esa bucólica, amorosa…”

Y luego es tan interesante la demostración práctica de aquello de que las canciones cobran vida después de que se hacen públicas. El entrevistador le da una prueba interesantísima de cómo él vio en “los ojos de papel” algo particular. Y el sincero de Spinetta le dice:

“es muy linda esa visión… sos muy bueno de corazón, tú, yo no”.

Me impactó cuando dice:

“También está ese sentimiento popular de ‘Eh, Muchacha, Flaco!’… al final vos decís: ‘para qué la compuse! Entonces yo también tengo un poquito de cosita con eso. Pero bueno, tampoco vamos a aislarla”.

Y es tal cual, no? Esos temas compuestos con tanto amor o tanta tristeza, según el caso, que luego pasan a las manos de las masas y son tratadas de cualquier forma, irrespetuosa a veces, debe de dolerle al compositor brutalmente. Como a un pintor ver un cuadro que le llevó días sin dormir, luego verlo lleno de polvo tirado en un rincón con cajas rotas. En fin… la vida, la gente, la interacción y las relaciones humanas.

Pero todo el reparo que me genera a mí, parece que él lo transformó en algo muy positivo:

“[...] que la gente se reúna con una cierta y determinada energía de sí misma evocada por una canción, por una poesía, es una de las partes más lindas de crear canciones”.

Para cerrar quiero decir que me han sensibilizado mucho estos días las expresiones de dolor, respeto, reconocimiento y agradecimiento de mis conocidos hacia Spinetta. Y fueron esas expresiones -que en su gran mayoría sentí sinceras- las que comenzaron el viaje que terminó en este post terapéutico y un poco exorcista. Hoy necesitaba un contacto más cercano con la muerte… quizás como viejo truco para valorar un poco más la vida.

Navidad de los andes – de Dino Saluzzi (2010-2011)

El bandoneón nunca fue un instrumento que me llamase la atención y el tango francamente no me gusta.  Pero, irónicamente, “Navidad de los andes” ha sido el disco que logró sacarme del letargo musical de los últimos dos meses.

Durante el mes siguiente al de mi último post viví experiencias analógicas mágicas, de esas que marcan nuestra vida para siempre. Simultáneamente perdí el interés por escuchar música. Durante diciembre escuché poquísimo y los primeros días de enero aún menos. Mi cambio al respecto fue tan drástico que me hizo analizar algunas cosas. Y cuando ya pensaba que ningún disco me llamaba para nada la atención y, lo que es peor, que ningún disco me generaba felicidad, mi querido amigo Pepe tuvo la buena idea de regalarme este disco. Gracias, Pepe. Gracias.

No es un dato menor que el sello sea ECM, por supuesto. ¿Todo lo de ECM suena siempre tan bien? ¡Por favor! Qué gusto exquisito que tienen esos señores y qué calidad de grabación. (Ya sé killos que siempre decimos lo mismo, pero a mí me sigue sorprendiendo).

Los músicos son 3:

Dino Saluzzi – bandoneón

Anja Lechner – cello

Felix Saluzzi – clarinete y saxo

Dino y Felix han tocado mucho juntos (son hermanos) y Anja toca con Dino desde mediados de los 90. Se nota que se conocen y que hablan el mismo idioma. Todo, absolutamente todo suena cómodo, fácil, relajado. Es difícil definir un estilo: es tango? es jazz? es folklore? Yo creo que es un poco de todo eso mezclado y el resultado es algo realmente muy agradable.

Tiene temas del propio Dino y temas compuestos por maestros del tango (Gardel -que era uruguayo-, Padula, Delfino).

Quizás sea porque estoy “más grande” que le estoy huyendo a la música con demasiadas notas por segundo. Me gusta poder identificar los sonidos, dejarlos reposar por algunos instantes, saborear cada uno lentamente y deleitarme más con la esencia que con la performance en sí. Este disco se deja hacer todo eso. Invita a abrir el pecho, a abrir el alma, a abrir los párpados de los oídos y entregarnos, dejarnos penetrar.

Una primera vez lo escuché en estado de alerta, como todo disco. Uno se abre pero con cuidado… previendo la posibilidad de que algunos acordes se vuelvan hostiles y nuestras células se incomoden. Pero qué gran placer cuando terminó el disco y comprobé que podía volver a escucharlo en estado de entrega, sin trinchera. Adelante Saluzzi, mis células te lo agradecen.

Es una música optimista e intimista. Saluzzi no toca por tocar. Comparándolo con una conversación, Saluzzi no habla del tiempo ni de que los precios subieron o bajaron. Las notas van directo a lo que realmente importa: ¿Cómo te sentís? ¿Qué amás de la vida? ¿Qué esperás de la vida? ¿Cuánto estás dispuesto a entregar? Si te mueres hoy, ¿qué has vivido y aprendido? Si te quedas aquí más tiempo, ¿qué quieres vivir y aprender? Y luego se te queda mirándote chamánicamente a los ojos.

Encontré en Youtube solo el primer tema, Flor de Tuna (comp. por D. Saluzzi):

Yo estoy especialmente enamorada del tema “Recuerdos de Bohemia”…

Me resulta un poco desconcertante el librillo del CD. Por un lado, es todo blanco y negro y tiene mucha menos poesía que la música que contiene. Y por otro, tiene este texto que no podría estar en mejor sintonía con la música del CD. Miren qué hermoso:

¡Espero que consigan este CD y lo disfruten tanto como yo!

Nota: Como hay varios lectores nuevos en la vuelta, vuelvo a aclarar que no subo discos, solo los recomiendo. Y tampoco acostumbro narrar la biografía de los músicos, porque para eso está Wikipedia.

Los números de 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

He aquí un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 5.800 veces en 2011. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 5 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Elecciones de Dewey Redman

De elecciones están hechas nuestras vidas. Cada vez que llegamos a un cruce de caminos, tenemos que elegir cuál tomar. A veces se trata de aparentes nimiedades y otras se trata de elegir asuntos aparentemente decisivos. Y muchas de las elecciones que yo hago en el día tienen que ver con qué música seleccionar para escuchar. Hoy domingo (a pesar de tener un disco en vivo de Bryan Adams esperándome!) elegí este disco de Dewey Redman y me gustó tanto que aquí estoy compartiéndolo en mi querido rincón atresillado.

Temas:

01 – Le Clit (Redman)
02 – Everything Happens to Me (Adair, Dennis)
03 – O’Besso (Redman)
04 – Imagination (Burke, Van Heusen)
05 – For Mo (Redman)

Músicos:

Dewey Redman – saxo alto y tenor, musette
Joshua Redman – saxo tenor
Cameron Brown – bajo
Leon Parker – batería

Es posible que me haya atraído el título del disco, porque justamente estoy eligiendo cosas importantes en mi vida (más exactamente personas importantes)… y el inconsciente es así.

Si bien había escuchado a Dewey Redman varias veces en discos de ídolos (K. Jarret, por ejemplo), de forma consciente conocí primero a Joshua Redman, hace no tanto… quizás un par de años, máximo tres, cuando me lo presentó un amigo saxofonista. Y no tenía idea de que tenía un padre como este! Hizo falta que otra persona nombrara a Dewey después de conocer a Joshua para que yo le prestase atención. ¡Y qué viaje hermoso me estoy mandando con él & cia.!

Me fascina la capacidad melódica que tiene. Y son melodías interesantes, que cuentan algo… no dan la sensación de ser solamente algo pensado dentro del lenguaje del jazz, como algunas veces pasa, sino que parece que está transmitiendo un significado muy sentido. Y el resultado es que uno siente con él, obviamente.

El tema 2, “Everything Happens to Me”, es para recostarse en unos almohadones, bajar la luz a lo mínimo, y viajar y viajar y de ser posible, dormirse con esas notas bellas para poder entrar en mundos mágicos por la puerta grande. Yo sentí esta balada como un poco blusera y muy jazzera, y especialmente muuuuuy cómoda. Parece que a Dewey tocar esta hermosura le costara lo mismo que a cualquiera de nosotros respirar. En este tema el bajo y la bata están, pero el protagonismo es sin duda de Dewey. Ni siquiera el solo de bajo logró atraparme y esperaba que terminara de una vez para poder seguir escuchando el saxo. (sorry, Cameron, ya sé que es horrible lo que estoy diciendo, pero no sé mentir). El final del tema dos es magistral… melodía solo de saxo… ayyyyyyy… me fascinó.

Leon Parker lo acompaña y cómo. Ya en el primer tema, yo no pude evitar irme con su ride… que cambia de patrones a voluntad, pero mantiene siempre el mismo carácter y termina siendo una gran unidad. Bien por el técnico de sonido que le dio ese lugar preponderante al ride! Se agradece. Quizás el solo de ese primer tema me sonó un poquitín descolgado del resto del tema… (uy… ya digo estas cosas con miedo, porque sé que me van a criticar, pero ta, cobarde no fui nunca, je).

Y entre él y Cameron Brown hacen una base rítmica genial que le permite a los Redman jugar a gusto!

Según leí este disco fue la primera aparición de Joshua. Vaya entrada a la escena musical! Para sacarse el sombrero. Los diálogos de saxos en los temas 1 y 5 son un placer.

El tema 3, “O Besso” Dewey lo toca con “mussette”. Mi ignorancia actual me impide opinar… en este disco fue la primera vez que escuché este instrumento, y como suele suceder con las primeras veces que uno escucha algo nuevo: no me gusta. El sonido no me resultó especialmente agradable… pero seguro que tengo que darle más oportunidades. Le encontré un dejo árabe que si hubiese estado tocado por un saxo, lo hubiese disfrutado mil veces más. Y me gusta muy especialmente el solo de batería. Está perfectamente empalmado con el tema, y lo eleva, dándole un vuelo que no hubiese tenido sin esa percusión tan especial. Arriba los bateros! ;)

En el tema 4 toca solo Joshua. La verdad que yo amo el saxo tenor. Pero además me encanta cómo lo toca este hombre. En este tema despliega una sensibilidad brutal y un gusto exquisito. Como dijo alguien hace poco en un grupo de bateros: “es un refinado de la p…” Y sí, coincido. La verdad que podría haber sido sueco (pero es norteamericano) porque da la sensación de venir de la misma escuela que Esbjörn Svensson… y Tineke Postma también tiene algo en común con esta forma de tocar, que la verdad… me encanta, me encanta.

El tema 5 es un despelote de conversación entre los dos Redman y sus saxos alto (Dewey) y tenor (Joshua). Un final de disco que te hace volver a ponerlo desde el principio! En este tema se lucen todos. Me super gustó el bajo en este tema y le hago una reverencia pública al batero. Ese ride… (jaja, iba a poner aquí que me gustaban los rides con ciertas características, pero después de escribirlo sonó a frase pornográfica, así que… nada, solo digo que me gusta ese sonido de ride).

Bueno… si pueden escucharlo, háganlo. Lo encuentran obviamente en el cyberespacio, sin mayores dramas.

Como extra, aquí comparto algo que encontré en Youtube, que dura media hora, y que es una joya que yo he disfrutado vez tras vez en los últimos días: Keith Jarret Quintet con Dewey Redman.

Algunos solos de batería que me gustan y uno que no

Este post es principalmente para un amigo virtual que se llama Diego y al cual quiero mostrarle algunos de los solos de batería que me gustan. Como son tomados principalmente de mis discos, tuve que subir los audios (con una sola excepción). Diego: esto no quiere decir que únicamente estos me gusten, sino que me aburrí por acá de buscar en mis discos, de subir los audios, de ingresarlos al post, etc. Pero al menos hay una pequeña muestra.
El último de todos va más que nada en tono jocoso, y para divertirme.

Al final del post hago un análisis más profundo del solo de Frankie.

SANDY NELSON

(CD: Let There Be Drums & Drums Are My Beat, editado en 1997. Discos de 1959-1960)

Nombre del tema: “Day Drumming”.

Este “solo” es en realidad todo un tema, de 8 minutos

http://www.divshare.com/download/16092210-8f3

Estos fueron mis comentarios la primera vez que lo escuché: “No es un show de lo que el hombre puede hacer con el instrumento, sino que tiene una unidad musical, tiene una base y una melodía. Es toda una conversación coherente, no un monólogo delirante, en medio de una plaza. La imagen que se me formó a mí fue de 2 personas sentadas en sillones, taza de té o copa de vino mediante, y una conversación muy animada, con total coherencia, donde uno se escucha al otro y juntos resuelven el mundo. Y todo eso, tocado por un ser humano en la batería… con cierta paz interna, con momentos de alegría infantil (por ejemplo cuando toca los toms, por el minuto 5:50, y momentos profundos típicos de un adulto”.

DENNIS CHAMBERS

(CD: The Heart of things, 1998, de John McLaughlin)

Solo de 6 minutos y medio dentro del tema “Tony” (desde el minuto 4:20 al minuto 11:00)

http://www.divshare.com/download/16092796-839

MAX ROACH

Generalmente me fascinan los solos de Max Roach!

(CD: Saxophone Colossus, 1956, de Sonny Rollins)

Tema: “St. Thomas

(Desde el minuto 2:30 al minuto 3:54)

Este solo por un lado tiene una unidad de sentido, pero además, tiene una relación directa con el resto del tema, cosa que no es tan común. Muchas veces el solo de batería tiene una unidad pero es notoriamente diferente al resto del tema.

http://www.divshare.com/download/16093022-91a

Tema: “Blue 7” (del mismo disco)

(Desde el minuto 4:10 al minuto 6:23)

http://www.divshare.com/download/16093186-208

KIKO FREITAS

Creo que me gustan todos y cada uno de los solos de este hombre. He aquí uno de ellos, simplemente como muestra.

(Del minuto 5:05 al minuto 9:00)

PATRICIA SCHIAVONE

(Grabación bastante casera hecha con mis amigas Agus Canavesi (guitarra), y Belu Schneider (bajo)

Jeje. Y sí… qué le voy a hacer… me gusta mi solo. Pero no fue una improvisación, sino escrito a conciencia, en la mesa de un bar. No está del todo bien tocado, pero me gusta igual! :D

(Larguíííísimo… ;)   del minuto 3:05 al 3:26).

http://www.divshare.com/download/16093303-162

***********************************

He aquí una opinión más responsable y a conciencia del siguiente solo de batería, que a diferencia de muchos bateros, no me convence tanto.  El batero sin duda es muy bueno y todo, pero a continuación intentaré explicar un poco más qué es lo que a mí no me gusta tanto de este solo.

FRANKIE DUNLOP SOLO EN BÉLGICA

Según me han enseñado un par de profesores de batería, más algún que otro libro que he leído por ahí, un solo de batería no debe ser un muestrario ni de habilidades ni de ritmos. Lo ideal es que sea una unidad en sí misma, con un sentido global. Como si se tratara de una conversación entre dos personas razonables. O sea: Se puede empezar hablando del tiempo y seguir hablando de lo que se va a hacer el fin de semana, para terminar hablando de los hobbies y eso tendría una coherencia. Pero empezar a hablar del clima, en la frase siguiente hablar de política, en la siguiente hablar de una película y por último de lo caros que están los tomates es un tanto extraño. Y la verdad que me gustan los solos de batería que “cuentan algo” coherente.

Escuchando este, me planteo algunas cosas que me desagradan, pero con la salvedad siguiente: quizás simplemente yo no tengo química con esta conversación y nada más. Me pasa muy seguido… en cumpleaños, etc. Que no resisto más de dos minutos en un grupo de gente porque la charla no me interesa. O sea: por ahí simplemente yo no comprendo lo que este batero está queriendo contar.

Desde el comienzo hasta el segundo 0:37 por un lado podría ser una introducción pero por otro lado me suena más a que está “probando” los sonidos en la batería.

Hasta ahí viene con golpes bien definidos (aunque cambia todo el tiempo la acentuación, y entonces me cuesta encontrarle el “sentido”). Del segundo 37 al 51 alterna con rulos, que a mí me suenan indefinidos, en cuanto al punto de resolución… como que no tuviera claro hacia dónde va.

En el minuto 1:08 toca un Hi-hat completamente descolgado, que para mí ni es necesario, ni le aporta musicalmente, ni siquiera creo que haya sido intencional… me parece más que fue un reflejo muscular, para conseguir apoyo para seguir tocando.

Los bombos que toca en el minuto 1:08-1:10 tampoco les encuentro una lógica, un sentido, o una intención que tenga coherencia lo demás.

Por el minuto 1:11 me da toda la impresión de que está simplemente demostrando “lo bien que le salen los rulos”.

En el minuto 1:17 empieza con un fraseo que sí tiene coherencia con el comienzo del solo, del cual casi me había olvidado por todo lo tan variado que pasó en el medio. Pero después, en lugar de tomar esa frase como base y crear melodías encima, que es lo que me “pide” (a mí), repite el mismo patrón aquí y allá, volviéndose aburrido. Y aparecen los platos (que a no ser por el mismísimo comienzo, habían desaparecido).

Y desaparecen nuevamente en el 1:39.

Del minuto 1:39 al 1:50 me gusta lo que toca, porque tiene un sentido global, melódico y rítmico.

Pero ya en el minuto 1:51 y hasta el minuto 2:10 recurre a esas combinaciones tantas veces vistas en los solos de los bateristas, que ya perdieron gracia.

En el minuto 2:11 empieza a hablar completamente de otra cosa. No tiene absolutamente nada que ver lo que dice con lo que venía diciendo. Y ese tema le dura hasta el minuto 2:55.

En el minuto 2:56 arranca con otro asunto, completamente diferente al del principio, al segundo, al del medio, al siguiente… algo con mucho swing, algo incluso bailable.

Eso le dura hasta el minuto 3:42 en que retoma algo mucho más marchoso y más tipo “muestrario de patrones”, nada melódico.

En el minuto 4:14 – 4:16 siento que “se equivoca”… que hay un par de golpes que no están definidos como seguramente los imaginó.

Y el final no tiene nada que ver ni con el principio, ni con el medio… ni es marchoso, ni es swing… es casi como que se cansó de conversar, pegó 4 gritos, y se fue.

En fin… confirmo que no me gusta, Diego. Pero al menos ya ves que no lo dije al pasar, y que me tomé el trabajo de fijarme por qué.

Saludos,

Patricia

Magnus Öström & Dan Berglund (después de Esbjörn Svensson)

¿Cuál ha sido el derrotero musical del batero y bajista del trío de Esbjörn Svensson luego de su triste fallecimiento en el año 2008?

Moría de intriga de si estos dos músicos seguían creando en la misma dirección de ese trío absolutamente espectacular que tanto me ha fascinado en el último tiempo. Así que me dispuse a investigar un poco. He aquí el resultado.

Tanto uno como el otro tuvieron un período de silencio. La muerte de Svensson les pesó mucho y les costó bastante retomar la música.

Magnus Öström

We’d been friends since we were four years old and ever since we were kids we’d talked about forming a band that would conquer the world. It maybe sounded unlikely that these two boys who lived just across the street from each other would tour the world and one day be famous, in jazz terms but also to some extent in rock music circles. But we were able to live our childhood dream. Then when Esbjorn died, suddenly it was all finished. It was really hard to believe that we wouldn’t be making any more music together because we had so much still to do, so many ideas still to pursue.”

En marzo de este 2011 el baterista, Magnus Öström, edita su primer disco solista desde la pérdida de su amigo. El disco se llama “Thread of Life”.

Con los músicos: Andreas Hourdakis (guitarra), Gustaf Karlof (teclado) y Thobias Gabrielsson (bajo).

Listado de temas:

  1. Prelude
  2. Piano Break Song
  3. Longing
  4. Afilia Mi
  5. Weight of Death
  6. Ballad for E.
  7. The Haunted Thoughts and the Endless Fall
  8. Between
  9. Hymn (For the Past) Part I
  10. Hymn (For the Past) Part II

El tono del disco va cambiando un poco. Es triste, profundo, introspectivo.

Me resulta especialmente bello este tema:  Weight of Death. Así que lo cargo, para que puedan conocerlo también.

http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=16079895-24a

Pero tiene sus zonas más alegres, como ser el tema Afilia Mi, que es mucho más vital.

O Piano Break Song. Este tema en particular no me gusta tanto, como que las notas en lugar de alinearme con el universo, me desencajan un poco.

El tema que se ha robado toda la atención del público internacional es “Ballad for E”, un homenaje a E.S. Este tema en especial lo toca Öström junto a Pat Metheny y el bajo de Dan Berglund.

”When I composed ”Ballad for E” I already had a perfect line-up for this song in mind. I could have recorded it with my new band as well, but I felt that this song demanded those exact persons: Magnus Öström on drums, Dan Berglund on bass, and Pat Metheny on guitar. Pat was one of a very few musicians ever to join e.s.t. as a guest performing with us live on stage, and there was and still is a humongous respect for each others work. So when I asked him he immediately said ’yes’.”

He aquí la versión de estudio, con Pat Metheny:

Y aquí la versión en vivo, con los músicos del CD, ¡que me encantó! Qué bonitas esas escobillas, ¿no? Y Hourdakis ¡super a la altura!

El tema The Haunted Thoughts… es bastante más dark; probablemente un permiso de catarsis que se dio Öström. Me sentí identificada con la bronca de este tema, asociándola claro está a una muerte que desde afuera se ve injusta (aunque seguramente haya sido porque Svensson tenía que seguir camino en otra dirección).

“Hymn for the Past” es brutal. La parte I, que dura dos minutos y medio, es un pasaje directo a un mirador desde donde se ve la vida tal cual es… un thread, un hilo frágil. Yo le encuentro un algo de Pat Metheny, pero tiene una mayor libertad compositiva, creo yo. (Como siempre, estoy hablando de lo que no sé, así que quien sí sepa, que me corrija sin ningún reparo).

La parte II tiene de todo. Dura más de 15 minutos y medio. Los primeros 5 minutos van bastante en sintonía con la parte I. Luego se empieza a oscurecer el paisaje. Para el minuto 8 la cosa ya está en una sintonía muy perturbadora que llega a su máximo entre el minuto 11 y 14, para luego terminar dulce pero triste. ¿Un retrato sonoro de su vida? La verdad que me gustaría saber más sobre su inspiración al componerlo. Pero es un tema que no escucharía demasiado seguido, porque me pone nerviosa.

Dan Berglund

Leyendo una entrevista muy interesante que le hicieron al trío E.S.T. detuve mi vista en la siguiente frase de D. Berglund (el bajista):  ”Casi nunca escucho jazz . Escucho hard rock, cosas antiguas como Black Sabbath y Deep Purple, y más nuevas como Nine Inch Nails. Escucho mucha música diferente, escuché el nuevo álbum de Björk, y me gustó“.

En el 2009 forma una banda llamada Tonbruket y edita un disco de igual nombre. Los otros músicos son: Johan Lindström (guitarra), Martin Hederos (piano), Andreas Werliin (baterista).  Su estilo, según lo definen ellos mismos es “rock progresivo e improvisación”.

No recibió buenas críticas. A mí me gustó, pero muy a pesar me encontré comparándolo con el trío E.S.T. y supongo que a la mayoría del público le pasará algo igual. Y en la comparación obviamente sale perdiendo. Y eso que no quiero comparar… principalmente porque no es justo con los músicos… pero aquí estoy pensando “E.S.T. tenía otra vitalidad; este sonido tiene algo de aquél pero no se acerca a la perfección de E.S.T.; etc.”.

Este año sacaron un nuevo disco llamado “Dig it to the End”, que aún no escuché con detenimiento… así que será materia de un próximo post.

He aquí uno de los temas del CD Tonbrucket, “Wolverine Hoods”:

Y aquí está la versión de “Song for E.” de Tonbruket:

A mí me resulta más “dura”… me llega menos al corazón. Pero insisto: aún no me he tomado el tiempo suficiente para realmente escuchar Tonbrucket como debo antes de poder opinar. Así que probablemente volveré sobre esto en algún momento.

Me interesa lo que hagan estos hombres… no me resigno a pensar que la magia de E.S.T. pueda desaparecer para siempre. Ojalá si no lo hacen ellos, otros músicos tomen la posta de caminar en aquella dirección. Por lo que escuché hasta ahora, le tengo confianza a Öström… el tiempo dirá.

¿Para qué la música?

En mi vida la música existe para:

  • cuando las palabras no son suficientes
  • cuando las palabras no son necesarias
  • trasladarme en tiempo y espacio a otros lugares, situaciones y sensaciones (conocidas y desconocidas)
  • desintonizarme de sintonías no deseadas
  • sintonizarme a la vez con la tierra y con el cielo

De niña viví en el campo, en una casa que tenía grandes ventanas en cada habitación. De la de mi cuarto se veía un sauce enorme al que yo vivía trepada, detrás la vía del tren y más allá toda la cadena de la Sierra de las Ánimas. De la de la cocina se veía el cerro mayor de la Sierra de las Ánimas y encima de este un cielo impresionantemente colorido en cada atardecer. De las ventanas del living se veía el Cerro Pan de Azúcar… mucho antes de que tuviera una antena gigante civilizándolo. Y de la otra ventana del living la luna llena más enorme que volvería a ver jamás.

Cuando vivía ahí escuchaba música sí… pero mi relación con la música era muy superficial. Sin embargo, cuando por decisión familiar nos mudamos a Montevideo y quedaron atrás las golondrinas que volvían cada año al mismo nido, las heladas invernales que no permitían que encendiera el auto que me llevaba a la escuela, las granizadas alucinantes y mis patos adorados… los cien mil atardeceres todos diferentes uno de otro, el olor diferenciado y particular de cada estación, y los millones de estrellas que me tiraba en el pasto a mirar cada noche de verano, la música se volvió realmente importante.

Y no fue hasta 1988 que me di cuenta que la música estaba cumpliendo muchos roles esenciales y, sobre todo, el ponerme en contacto, llevarme a un estado de conexión conmigo misma y con el universo que en la selva de cemento se volvía mucho más difícil que cuando vivía en un mayor contacto con la naturaleza.

La misma sensación de éxtasis que tengo cuando escucho hoy a E.S.T. la sentía cuando me quedaba rato largo mirando y escuchando correr el agua del arroyo.

La misma sensación de paz que tengo cuando escucho a Eva Cassidy la sentía cuando percibía el movimiento terrestre en el cielo estrellado.

La misma sensación de admiración excitada que me viene con el Acústico MTV de Lenine, la sentía cuando aparecía un arcoiris después de horas de lluvia.

Cuando escucho algunos discos de Pat Metheny, veo atardeceres naranjas, rojos y dorados… o nubes enormes que anuncian viento.

Cuando escucho Saxophone Colossus de Sonny Rollins, por alguna razón me acuerdo del temblor de las vías del tren anunciando que aquella mole estaba todavía lejos pero se acercaba.

Una vez alguien llegó a casa con un par de binoculares muy potentes. La luna estaba llena y naranja. Yo andaba distraída intentando atrapar bichitos de luz cuando mi padre me dijo que me acercara a mirar. ¡Qué susto me pegué! Porque delante de mis ojos, como a medio metro de distancia, no más, había un cráter! Me dio miedo de caerme, porque sentí que estaba flotando y mágicamente había llegado a la luna. Y esa impresión a veces me la trae a la piel Secret Story de Pat Metheny.

Y no es que tenga una imagen de mi niñez para cada música… no. Pero sí cada música me conecta con algo mucho más real que levantarme de mañana, ir a mi trabajo, tomarme en serio cosas que en realidad no me interesan, volver a ocuparme de cuestiones logísticas necesarias para que al día siguiente todo vuelva a empezar, y que cuando todo está ‘en orden’ sea cuando pueda irme a dormir.

Esta vez no voy a compartir música sino otras obras artísticas que me hacen sentir acompañada en esta búsqueda de contacto con mi característica de “bicho humano”, como individuo de una especie que pertenece a este planeta, a este sistema solar, a este Universo misteriosamente infinito que nos empecinamos en limitar… quizás para generar una ilusión de grandeza… de tal fragilidad que alcanza con pararnos frente a un árbol de tronco grueso para que nuestra omnipotencia se haga añicos.

Caminando (the walk) from Eduardo Mayans on Vimeo.

http://mayansdesign.wordpress.com/2011/10/14/the-walk-caminando/

 

The Mountain from TSO Photography on Vimeo.

 

Hay discos más “teletransportadores” que otros, pero “My Song” y “Köln Concert” se llevan el premio mayor en mi caso.

 

“Black Codes” by Wynton Marsalis

No demasiados días atrás, mi querido Napi nos regalaba este disco. Lo escuché y me gustó. Y lo volví a escuchar.

STOP

Me parece que no es un detalle menor lo de volver a escuchar un disco. Es verdad que hay discos que nos enamoran a primera escucha, pero no son la mayoría. Escuchar un disco 2, 3 y 20 veces era para mí algo muy común cuando me compraba un CD (o cassette) con bastante esfuerzo, lo traía a casa y obviamente la inversión de dinero tenía que ser aprovechada. Así que aunque no me convenciera del todo lo escuchaba unas cuantas veces… y en esa escucha repetida iba surgiendo alguna relación con el disco, descubriéndole los secretos no tan notorios a primera escucha. Pero hoy la cosa es muy diferente. La oferta de música nueva sobrepasa mi disponibilidad de tiempo y también mi capacidad de asimilación… así que escuchar un disco por segunda vez ya no es un hábito esperable sino un beneficio que reciben solo algunas grabaciones. Con la evidente excepción de mis grandes amores musicales, a los que volveré eternamente.

PLAY

Wynton Marsalis y este disco “Black Codes” empezó a sonar y paré la oreja: el sexteto sonaba bien, muy agradable… placentero? Mmm, quizás… necesitaría escucharlo otra vez. Y así fue… y me gustó bastante más. Y a la quinta o sexta escucha, que es esta de hoy… digo sin dudas que el disco me gusta y mucho.

Los músicos son:

Kenny Kirkland: keyboards
Brandford Marsalis: saxophone
Wynton Marsalis: trumpet
Charnett Moffett: bass
Jeff “Tain” Watts: drums
Ron Carter: bass (tema Aural Oasis)

Es bastante irónico que en realidad lo que me tentó a escuchar el disco por primera vez fue el bajista Ron Carter… pero solo toca 1 tema. Y Charnett Moffett, a quien nunca oí nombrar hasta hoy, tenía al momento de grabar este disco 17 años! (Seguramente hoy sea un bajista super reconocido y yo sea la única que no sabe quién es…)

El disco es de 1985 y tiene todo el carácter de sonido e intención de esa época.

El piano de Kirkland suena especialmente bonito en algunos temas. Por ejemplo en Phryzzinian Man… (Pensar que a Kirkland yo lo conocí por “Bring on The Night”, la peli de Sting, justamente del 85… aunque en Uruguay la habrán estrenado por el 87).

Me gustó mucho la combinación de saxo y trompeta de estos dos hermanos. Y por ahí estoy loca, pero me costó un poco reconocer en este saxo con aplomo total de Brandford a aquel jovencito rebelde que aparecía en Bring on The Night. Incluso las notas que tocaba allá y aquí me resultaron muy diferentes. Y era el mismo año.

En cuanto a la batería, creo que acompaña bien al resto… pero que no le ofrece un valor agregado. No le encuentro una personalidad especial a esta batería y me da la sensación de que el batero no estaba realmente metido en el proceso creativo de la música… como que “la llevaba”, pero no me parece que la música le pertenezca. (Pero este es mi viaje sensitivo… que no tiene por qué ser compartido, por supuesto).

Gracias a decidirme a escribir sobre este disco, me picó la curiosidad de buscar datos sobre él. Y me llevé una gran, gran sorpresa, al encontrarme una buena parte del texto de Wikipedia destinado a las críticas hacia Wynton Marsalis. Lo comparto, porque me parece por demás interesante por un lado que aparezcan explícitamente las críticas y por otro que sean tan “acaloradas”:

Marsalis has been criticized by some jazz musicians and writers as a limited trumpeter who pontificates on jazz, as he did in his 1988 opinion piece in the New York Times “What Jazz Is – and Isn’t”.

Jazz critic Scott Yanow acknowledged Marsalis’s talent but criticized his “selective knowledge of jazz history” and his regard for “post-1965 avant-garde playing to be outside of jazz and 1970s fusion to be barren” as the unfortunate result of the “somewhat eccentric beliefs of Stanley Crouch. Trumpeter Lester Bowie said of Marsalis, “If you retread what’s gone before, even if it sounds like jazz, it could be anathema to the spirit of jazz.” In his 1997 book Blue: The Murder of Jazz, Eric Nisenson argues that Marsalis’s focus on a narrow portion of jazz’s past stifled growth and innovation. In 1997, pianist Keith Jarrett criticized Marsalis saying “I’ve never heard anything Wynton played sound like it meant anything at all. Wynton has no voice and no presence. His music sounds like a talented high-school trumpet player to me.” Pierre Sprey, president of jazz record company Mapleshade Records, said in 2001 that “When Marsalis was nineteen, he was a fine jazz trumpeter…But he was getting his tail beat off every night in Art Blakey’s band. I don’t think he could keep up. And finally he retreated to safe waters. He’s a good classical trumpeter and thus he sees jazz as being a classical music. He has no clue what’s going on now.” Bassist Stanley Clarke said “All the guys that are criticizing—like Wynton Marsalis and those guys—I would hate to be around to hear those guys playing on top of a groove!” In his autobiography, Miles Davis – who Marsalis said had left jazz and “went into rock” – hedged his praise of Marsalis by suggesting that he was unoriginal. He also found him too competitive, saying “Wynton thinks playing music is about blowing people up on stage.” In 1986, in Vancouver, Davis stopped his band to eject an uninvited Marsalis from the stage. Davis said “Wynton can’t play the kind of shit we were playing”, and twice told Marsalis “Get the fuck off.”

Some critical exchanges have included insults. Besides insinuating that Davis had pandered to audiences, Marsalis said Davis dressed like a “buffoon.” Trumpeter Lester Bowie called Marsalis “brain dead”, “mentally-ill” and “trapped in some opinions that he had at age 21… because he’s been paid to.” Marsalis in reply said Bowie was “another guy who never really could play.”

Marsalis was criticized for pressing his neo-classicist opinions of jazz as producer and on-screen commentator in the Ken Burns documentary Jazz (2001). The documentary focused primarily on Duke Ellington and Louis Armstrong among others, while ignoring other jazz artists. David Adler said that “Wynton’s coronation in the film is not merely biased. It is not just aesthetically grating. It is unethical, given his integral role in the making of the very film that is praising him to the heavens.”

La verdad que no sé si las críticas negativas tienen o no “razón”. Lo único que sé es que este disco ha sonado bastantes veces ya y seguirá sonando porque me resulta muy agradable.

Y la verdad… lo recomiendo. No sé si esas críticas pueden tener buen fundamento en otras grabaciones de W.M. pero tomando esta en particular, no me parecen demasiado acertadas.

END

Posdata: Repito un detalle que me generó curiosidad cuando escribí mi post sobre “Kind of Blue”. Que a Wynton Marsalis su padre le llamó Wynton por su admiración a la música del pianista Wynton Kelly.

Posdata 2: Gracias, Napi!

Hallazgo de tesoro

Hola, amigos queridos.

En esta limpieza obligada de mi hogar han aparecido objetos que no recordaba y que hoy me han emocionado hasta el tuétano.

Pretendo escanearlos y subirlos en algún momento, pero por ahora simplemente les cuento.

Para Pepe: Encontré el programa del concierto de Paco de Lucía que vi en el Teatro Solís. Martes 6 de diciembre de 1988.
Lo que me dejó de una pieza fue descubrir que vi a Carles Benavent en vivo y por supuesto no lo registré como especial en su momento. Carles Benavent pasó a ser especial para mí después de conocerte a ti, Pepe.

Los músicos de esa noche fueron:

Ramón de Algeciras – Gtr
Pepe de Lucía – Gtr y voz
José Fernández Carmona – Bailaor
Carles Benavent – Bajo
Jorge Pardo – Vientos
Ruben Dantas – Perc.

El programa de Allan Holdsworth. Lamentablemente casi ningún programa y absolutamente ninguna entrada tiene escrito el año. Fue un 13 de abril a las 21:30 hrs… pero quién sabe el año.

Me impresionó que el baterista era nada más ni nada menos que Gary Husband… ¿Yo no me habré dado cuenta del batero genio que estaba viendo? Es lo más probable…
Además de Gary, tocaron Steve Hunt en teclados y Svell Sverisson en bajo. Asistente de sonido: Paio Robles.

Encontré varios programas más de varias toques y varias entradas a conciertos que no me pasaron desapercibidos: Paul Simon en el Centenario, Sting en Buenos Aires, UB-40 -donde los espectadores casi no contamos el cuento-, etc. Nota aparte: también encontré unas fotos de Sting infartantes.

Pero la ‘rosa da rosa’, lo que más me emocionó, fue encontrar las entradas de un 13 de agosto para Pedro Aznar en el Teatro del Círculo -donde los teloneros fueron Pepe González- y… ta ta ta taaaaaaaaan, ¡el programa de Pedro Aznar en Laskina, en el año 90…! Aquel concierto donde lo vi por primera vez y que me emocionó hasta las lágrimas de una manera absolutamente brutal. Aquel concierto que se me marcó en los huesos para siempre. Aquel concierto donde quedé embelesada tanto de él como de la mujer que cantaba con él… Y pasaron todos estos años y yo no lograba recordar el nombre de la cantante… ya ahora lo sé… iupiti. Se llamaba Suna Rocha.

Les copio el texto del programa:

Este show marca una vuelta al escenario como solista después de 2 años de haberme dedicado por entero al estudio de grabación, a la composición, y a las giras junto al Pat Metheny Group.
En todo este tiempo me he encontrado con personas, eventos artísticos y formas del canto que me han cambiado profundamente.

Entre esos ‘remolinos de la existencia’ – para usar una expresión de las que le gustan usar a ella-, el más importante artísticamente es, sin duda, Leda Valladares, sacerdotisa del canto ancestral de América, de quien tengo el honor de haber recibido, en una suerte de bautismo musical, la apertura a un universo melódico de profundidad y belleza inagotables.

Fue ella quien propuso el dúo con Suna Rocha, a quien yo ya admiraba como una de las más bellas voces de la Argentina.

Lo que se produjo al unir nuestro canto nos dejó asombrados.

Así fue que Suna me invitó a grabar ‘Madre del maíz’ para su disco ‘Madre Tierra’, y hoy ella es mi invitada de lujo en este espectáculo.

En este último año, además, he estado dedicándome a la composición de nuevas canciones para mi próximo álbum, algunas de las cuales les mostraremos hoy en calidad de pre-estreno.

Estos conciertos en Montevideo pretenden mostrar el curso de estos intentos alquímicos, cuya efectividad queda a cargo de ustedes juzgar.

Muchísimas gracias,

Pedro

Agosto de 1990.

Pedro Aznar: Voz, guitarras, bajo
Mario Parmisano: Teclados

Invitados especiales:
Suna Rocha: Voz
Julio Gordillo: Percusión

Qué joyitas… y lo mejor fue la sorpresa que me llevé cuando las encontré.

El aprendizaje del día de hoy: si guardo algún programa o entrada en el futuro, le escribiré el año detrás.

A ver qué les parece la combinación de estas dos voces que a mí tanto me emocionó en su momento.

« Entradas más antiguas