Fattoruso – La gira continúa

 

Es imperdible. Pero imperdible, imperdible. Tanto si sos uruguayo como si no lo sos. Tanto si sos músico como melómano, o ninguno de los dos. Tanto si conocés la música de Hugo Fattoruso como si no la conocés. Tanto si te gusta la música de Hugo Fattoruso como si no te gusta nada. Tanto si peinás canas como si sos un adolescente. Cualquiera sea tu condición, esta película te va a interesar.

Debo admitir que fui sin expectativas. El cine uruguayo suele tirármelas abajo y por esa razón ya voy sin ellas. Para mi enorme asombro salí de ver la película con el deseo profundo de volver a verla, cosa que haré ni bien tenga la oportunidad. ¿Por qué? Porque era tal el nivel de excitación emocional mientras la miraba que quiero volver a verla más tranquila, sabiendo lo que vendrá y saborearlo más lentamente. Algo así como la torta de cumpleaños que sobra y te la comés tranquila con el café del desayuno del día siguiente.

Me pareció muy bien lograda. El comentario que se repetía en los pasillos, de gente que supo algo del proceso de creación, era la dificultad que seguramente habrá pasado el Director para seleccionar el material. Es que la vida y obra de Hugo Fattoruso ha sido muy prolífica y muy interesante. Bueno, la selección tiene que haber sido excelente pues una sale del cine con la sensación de saber todo lo que vivió e hizo Fattoruso. También se sale con un nivel alto de adrenalina.

No quiero arruinarles las sorpresas a quienes todavía no la vieron, así que no les contaré casi nada. Espero que me crean que es imperdible y que lo mejor que pueden hacer es ir a verla y recomendarla, llevar a amigos y parientes de cualquier edad.

La reflexión que sí dejaré por acá es que impresiona y cala muy hondo en el corazón sentir el respeto y la admiración que tienen por él músicos referentes de Uruguay y de países vecinos. Es una picardía decirles cuáles, pues forma parte de la magia de la película que todo eso llegue de sorpresa. Por eso, a pesar de que me dan muchas ganas, no les contaré los detalles.

Es maravilloso que esto se haya hecho en vida del homenajeado. Es hora de que como sociedad cambiemos esa torpe costumbre de demostrar mayor admiración una vez que los artistas o profesionales se despidieron de su cuerpo físico. Esta película es un gran ejemplo en este sentido, que aplaudo de pie. Que alguien tan enorme como Hugo Fattoruso pueda recibir este homenaje y disfrutarlo es un acto de sabiduría y generosidad, en este caso de parte del Director, Santiago Bednarik.

Durante el preestreno hubo también un aplauso caluroso, lleno de respeto, admiración y agradecimiento profundo para Osvaldo Fattoruso. A mi alrededor se sintió muy, muy fuerte ese momento y de solo pensarlo se me vuelve a nublar la vista. Hay poca gente que se extrañe como Osvaldo en la escena musical. Tanto él como Hugo son insustituibles, irremplazables e incomparables.

Luego del peliculón, Hugo Fattoruso hizo eso que hace tan genialmente: música. Con sus hijos (Francisco, Christian, Alexander y Luanda) y nietas (Luana y Mía Fattoruso), con Martín Ibarburu, Sara Sabah, María Bentancur, Patricia Duarte y Anna Pimentel, con Albana Barrocas, los hermanos Silva y, de yapa, toda la comparsa C1080, que llegaron de sorpresa para el propio Hugo Fattoruso.

La película es dinámica, interesantísima y logra con el espectador lo que debe lograr una buena película: transformarte. No sos el mismo cuando entrás a verla que cuando salís de haberla visto. Qué transformación tendrás tú quizás tenga un tinte personal, pero de ninguna manera te será indiferente.

Mi especie de reclamo personal hoy es: valoremos a los músicos, artistas y profesionales que tenemos ahora, mientras están acá. Y valorémoslos por lo que nos hacen sentir y vibrar. Que no tengan que venir personas de afuera para decirnos: “che, mirá que entre los tuyos hay un genio”, o “mi referente es tu compatriota”, para que podamos valorarlos en su real medida. De todos modos, en este caso, si todavía no te sucede de ver a Hugo Fattoruso como el genio que es, tenés la oportunidad de ir a ver la película y darte cuenta de quién es ese ser que ves dos por tres tocando en las calles montevideanas, ya sea en un teatro, en una cuerda de tambores, o en una plaza, tocando sus músicas y acompañando a una infinidad de otros músicos.

Hace un tiempo tuve el enorme honor de entrevistar a Hugo Fattoruso y a Albana Barrocas. Los astros se alinearon para esto en un par de ocasiones. La primera vez yo estaba muy nerviosa, porque sin conocerlo personalmente me inspiraba un respeto tan enorme que me costaba imaginar preguntas que estuvieran a su altura. Me recibió con una enorme amabilidad. Fue tan generoso con las respuestas y las anécdotas que por momentos se me olvidaba que estaba entrevistándolo, aunque enseguida caía en la cuenta de que estaba frente a un gigante de nuestra música –aunque sea feo comparar, en este caso no hay duda de que es el más gigante de todos- y me volvía a temblar la voz. Al terminar la entrevista me regaló un gesto maravilloso, que siempre honraré y llevaré en mi corazón. Disculpen que no lo cuente. Para mí eso ya fue tocar el cielo con las manos. Y cuando yo ya no podía creer lo que estaba viviendo, y me estaba despidiendo por respeto al valor del tiempo de este ser increíble, me detuvo y me hizo un regalo que conservo como uno de mis más grandes tesoros: ocho, ¡ocho! de sus discos. Lo que quiero transmitir con esta anécdota es que Hugo Fattoruso además de sentirse como un músico excepcional también se siente como una persona excepcional.

Este peliculón se está exhibiendo en las siguientes salas:

 

En Montevideo:

Movie – Movie Center Montevideo Shoping
A partir del 18/05 todos los días a las 17:30 y a las 20:30hs

Sala B – Sodre- Auditorio Nelly Goitiño
18 de mayo – 19:30 y 21:15
25 de mayo – 21:15
Horarios de Junio a confirmar

En otras ciudades:

Cine 4d Spathermaldayman – Paysandú
18 al 24 de mayo a las 20:00hs

Cine Doré
19 al 22 de mayo a las 20:00hs

Cine Teatro Municipal – Treinta y Tres
19 al 22 de mayo a las 20:00hs

Movie Club Durazno. – Durazno
26 al 28 de mayo 20:30hs

Movie Club – San José
26 al 28 de mayo 20:30hs

Cine Club – Rocha
11 y 13 de julio 20:30hs

 

 

Foto de portada: Pablo Meneses. Tomada en la Avant Première.

Álbum completo: AQUÍ

Candombe World Temátika: Entrevista a Hugo Fattoruso y Quinteto Barrio Sur

Foto: Sebastián Bednarik

Foto: Sebastián Bednarik

La esquina de Isla de Flores y Cuareim tiene un efecto transportador inmediato. Al llegar a ese lugar, donde el aire que se respira está en clave de candombe, las células se alborotan de uruguayez. En la puerta de la Asociación C 1080 me preguntan con simpatía: “¿Venís para la entrevista con Hugo Fattoruso?” y me animan a entrar sin ceremonia. Ingreso a ese templo candombero con el corazón en la mano. Alrededor de una mesa están los integrantes del Quinteto Barrio Sur hojeando recortes de diarios y cancioneros históricos. Una rápida mirada despierta todo tipo de sensaciones, mientras descubro tambores en cantidades a la izquierda, en frente vestuario carnavalero en un perchero y paredes tapizadas de fotos que evocan sonidos de mano en lonja, de madera, de palo y toda una construcción enorme, en varios sentidos, de vínculos humanos y sonoros.

Albana Barrocas me recibe con su sonrisa característica y su calidez de siempre y me presenta a Mathías Silva, Guillermo Díaz Silva y Wellington Silva. Saludo a Hugo Fattoruso, con esa mezcla inevitable de admiración y agradecimiento, y me dispongo a conocer más sobre la propuesta llamada “Quinteto Barrio Sur”. Afuera comienza a llover y yo lo interpreto como una señal de arropamiento, de protección de la naturaleza.

¿Cómo nace este Quinteto Barrio Sur?

Mathías: Hugo y Albana nos componen las melodías para nuestro espectáculo de la comparsa C 1080, entonces Barrio Sur nació en ese intercambio, en esas líneas de tambores que les enviábamos nosotros y las canciones mágicas que nos devolvían ellos. Así empezamos a trabajar en conjunto. A finales del año pasado Hugo nos propuso formar este grupo y nosotros encantados.

¿Las canciones que van a tocar ahora están compuestas por los cinco?

Albana: Hay de todo.

Hugo: También tocamos temas de otros autores y de otros compositores que versionamos, en diferentes ritmos. Y sí, composiciones nuestras.

¿Por qué “Candombe World Temátika”?

Hugo: Bueno, es candombe world porque si bien hay candombes más para el lado tradicional, como hacemos una versión de algún tema de Pedro Ferreira, y algunas composiciones con ese tipo de formato, hay temas que tienen otro andar. No es todo un candombe atrás de otro. Hay otros ritmos. Obviamente la máquina aquí, la locomotora, son ellos tres y ella que es percusionista. Ese ritmo es lo que comanda el espectáculo nuestro. Después hay temas que son instrumentales y hay temas que son con letras. Las letras cuentan una historia determinada, puede ser una historia de amor, una historia del barrio, una situación como si fuera una pinturita, así, las esquinas, los tambores, en fin… pero hay letras de amor también.

Hugo dice esto último, mira a Albana y se ríe con una risa de adolescente enamorado. Con picardía, le pregunto:

¿Hechas por quién las letras de amor?

Hugo: Por la pasión humana. La pasión humana genera letras de amor, sí.

¿Qué es lo nuevo que tienen ustedes para decir en el ámbito del candombe? ¿Qué sienten que hacen distinto a los demás?

Hugo: Es una buena pregunta. Yo diría que es la manifestación del entusiasmo permanente. Porque no es ni antiguo ni nuevo. No hay nada nuevo pero a la misma vez, es fresco. Es lo que sale de estos cinco músicos.

Mathías: Por el lado nuestro es mostrar todo lo que durante años venimos tocando nosotros tres y ahora tenemos esta oportunidad de mostrarnos en otra parte del mundo de la música. Siempre estuvimos en la parte de Carnaval pero ahora es entrar al otro ámbito y queremos mostrar todo lo que sabemos.

Albana: Es la mezcla de los cinco, donde cada uno pone lo suyo, y esa mezcla se podría decir que es lo nuevo.

Mathías: Nosotros venimos de una historia de grandes tocadores, nuestros tíos, nuestros abuelos, y cada uno en su momento le puso su impronta al candombe. También nuestras inquietudes nos hacen proponer cosas nuevas. Algunos están de acuerdo con esas cosas nuevas y otros no, pero bueno, queremos mostrarlo.

¿Cuántos años tienen ustedes?

Nosotros estamos por los 27, 30 y 33.

¿Y desde qué edad tocan?

Mathías: La primera llamada a los cinco años. Y a partir de ahí vamos ininterrumpidos. Como quien dice, nacimos adentro de un tambor. Esta es nuestra vida, así, rodeados de tambores. Nuestros hijos ahora también están en esto, nuestras hijas chicas ya subieron al teatro en las entregas de premios y ya están bailando.

¿Qué es lo que sentís que estás haciendo diferente con respecto a los tambores?

Mathías: Quizás lo que nosotros buscamos es mostrar que el tamborilero puede dar un pasito más. Tenemos toda la historia pero podemos llevarlo un poquito más. Fusionarlo con otros ritmos. Quizás cuando hacemos una muestra de tambores buscar una puesta en escena, que el tamborilero también se preocupe por presentar un show. Con esta explosión que se le está dando al candombe ahora está bueno mostrar eso. Y a partir de ahí marcar un camino donde el tamborilero sea un poco más completo. Capaz que nos siguen, capaz que no.

¿Y qué tambores toca cada uno?

Mathías: Los tres tocamos los tres, pero cada uno se especializa en uno. A mí me gusta más el Piano. Yo creo que también va por el carácter. A mí me gusta planificar todo, entonces creo que el Piano es el que va con eso. Guille es el más serio, el más derechito, entonces él va con el Chico. Y después está el talentoso, el irreverente, Wellington (risas)… creo que cada uno se refleja en el tambor que toca.

Wellington: Sí, básicamente yo creo que los tambores nos representan. Justo en la pregunta anterior de qué le podemos dar nosotros es justamente lo que somos nosotros. Más organizador, más tranquilo, un poco más inquieto… es por ahí.

¿Dónde han tocado ya?

Albana: Hubo toques en Buenos Aires. Después cuando hicimos los toques en las plazas de HA Dúo, la mitad del show era HA Dúo y la otra mitad era Barrio Sur. Ahora en mayo, que se hizo el homenaje a Osvaldo en Río Negro, tocamos también. Y ahora la idea es invitar a la gente a la Sala Camacuá el 6 de agosto. Las entradas se van a vender por Tickantel.

Hugo: Después del 6 de agosto, que como dijo Albana vamos a tocar en la Sala Camacuá, Barrio Sur está invitado a tocar en un homenaje que están organizando a Beto Satragni, en el Politeama de Canelones. El homenaje va a ser durante varias noches, va a haber varios músicos tocando y nosotros vamos a tocar el sábado 27 de agosto.

El 18 y 19 de agosto vamos a grabar nuestro primer disco para Montevideo Music Group y para el año que viene también hay proyectos, pero bueno, lo concreto en realidad es esto que te contamos, estos dos toques y la grabación de nuestro primer disco como grupo. En eso estamos.

Mathías: Nosotros estamos muy agradecidos con Hugo y Albana por esta oportunidad. Nosotros teníamos muchas ganas de participar con nuestros tambores en un proyecto musical de este tipo, pudiendo llevarla a una sala, y nunca habíamos tenido la oportunidad.

Guillermo: Y para nosotros es un honor tocar con músicos de primera línea como son Hugo y Albana. El poder acompañarlos es un honor muy grande por su calidad como músico y por la química muy especial que generamos, como contó Mathías, con el trabajo que hicimos juntos en carnaval. Para nosotros que Hugo nos haya invitado a participar de un proyecto como este, siendo reconocido como es en todo el mundo, es un honor.

¿Qué les pasa a ustedes cuando toca Hugo?

Wellington: Abrimos las orejas. Se aprende todos los días, a cada rato, en cualquier momento, siempre se está aprendiendo. Esto yo también lo tomo como un aprendizaje. Es de los músicos más grandes que conozco con paciencia, que no es fácil de encontrar. De repente hay alguna cosita que todavía nos cuesta y él tiene esa paciencia con nosotros, que es súper importante. Y cuando toca, escuchamos para aprender lo máximo que se pueda, para crecer como tamborilero y percusionista.

¿Y qué tal Albana?

Mathías: Fa, nosotros la descubrimos, la verdad. Porque al principio era la señora de Hugo, después era Albana, y después pasó a ser la muchacha que toca todo.

Wellington: ¡Y toca todo junto!

Mathías: ¡Y canta! En la versión de La Casa de al Lado nos sorprendió… y a toda la gente de la comparsa que ya la conocía le pasa lo mismo. ¡No pueden creer cómo hace todo eso! Porque ella venía a la comparsa pero de repente la empezamos a descubrir y… fue increíble.

Wellington: Y la rapidez mental… porque de repente está tocando y ¡te comenta algo!

Risas generales. Yo le digo que me asombra su velocidad al tocar. Albana dice que se pone colorada. Las palabras de unos y otros se agolpan hablando de las diferentes influencias y de cómo Barrio Sur tiene justamente una impronta diferente porque tiene las influencias tan variadas de unos y otros.

¿Cómo es tu participación en Barrio Sur?

Albana: Depende. En algunos temas en que los protagonistas absolutos son los tambores, no toco. En un par de temas toco la batería y en otros hago percusiones o voces.

¿Qué significa para ti, Hugo, tocar con los Silva?

Hugo: Mirá, tocar con ellos es un privilegio. Yo he tocado con muchos músicos, en muchos lados, pero tocar con una gente que tenga la musicalidad como la que tienen ellos, la disciplina y el rendimiento real es asombroso. Yo soy muy fan de ellos. Porque hay gente que va a las grandes universidades y estudian esto y aquello y hacen unos malabares increíbles, pero la universidad de esta gente está en la sangre, o en esta esquina, o en esta calle, o desde los abuelos de ellos. Así que eso a mí ya me deja de boca abierta, perplejo y lleno de honra y de respeto, porque estoy tocando con algo que no se puede ni planificar, ni aprender, ni pasar. Es una condición natural, la cual me deja así de boca abierta y con esta felicidad. Es la verdad. Se tocan todo. Impresionante. Un baterista que vaya a una gran universidad jamás podrá inmiscuirse con este lenguaje. Podrá merodear pero conversar… acá se conversa. Yo voy en coche, no hago nada. Hago unos acordes con el piano y aquella máquina está funcionando ya sabés cómo. Así que es un honor y una alegría muy grande.

Además ya hace tiempo que trabajamos juntos. Hace 5 años que cuando llega carnaval me dan una tarea de todas las tareas que tiene la gente que trabaja para 1080, la tarea mía es armar una melodía con letras que me dan letristas, y con pistas que me dan ellos de cómo sería este tema, cuál es la velocidad, cuál es la duración, si este es un Afro, si este es un Milongón, si este es un Candombe rápido, un Candombe picante. Así que aparte de todo, otra alegría, que estoy acá. En los últimos años anduvo tan bien que llevaron primer premio. El trabajo es un trabajo descomunal de mucha gente. Estoy muy contento de ser parte de eso también. Estoy muy contento. Y tener este quinteto nos permite mostrar, de la manera que lo hacemos, lo que nos gusta.

Afuera ya paró de llover. Les agradezco y los invito a dar por terminada la entrevista, afirmando que si es demasiado larga, pocos lectores llegan al final. Hugo me responde: “En una época, si componías un tema que duraba más de tres minutos, te hacían cortarlo. Tres minutos y medio ya era demasiado largo. Pero en un momento aparecieron discos con unos temas buenísimos, que duraban cinco, siete, diez minutos. Depende del arte que tú le pongas a lo que hagas”.

 Asentí agradecida. Hugo acababa de implantar en mí una semillita de desafío nuevo. Me despedí, salí, di un vistazo más a esa esquina y plaza mágicas, y me fui caminando lentamente por la calle Cuareim pensando en lo afortunada que soy de ser uruguaya y de tener la posibilidad de conversar con estos seres tan especiales que son los músicos y de verlos tocar en vivo en proyectos tan diversos e interesantes. Espero que algunos lectores hayan llegado leyendo hasta por acá y que con algunos de ustedes nos crucemos en la Sala Camacuá. Una notita final: La sala tiene un tamaño perfecto para ver esta propuesta, ya que no es muy grande y tiene una acústica muy buena. Por esto mismo, les recomiendo asegurarse las entradas con anticipación.

 

El Quinteto Barrio Sur está formado por:

Hugo Fattoruso

Albana Barrocas

Mathías Silva

Wellington Silva

Guillermo Díaz Silva

Foto: Robert Urgoite

Foto: Robert Urgoite

Entrevista hecha para COOLTIVARTE

Entrevistadora: Patricia Schiavone

HA DÚO (Hugo Fattoruso y Albana Barrocas): Música en la Ciudad

HA Dúo

HA Dúo

 

¿Cómo empezaron a hacer música juntos ustedes dos?

Hugo: Conocí a Albana aquí en casa. Ella venía a tocar un poco con Osvaldo, mi hermano, y también la vi tocar con Urbano y pude ver algo de lo que hacía ella. Muy poco pero me vinieron muchas ilusiones de hacer algo juntos porque ella tenía algo que yo no conocía a nadie que hiciera eso. Me parecía que si juntaba lo de ella con lo mío iba a salir una cosa tal cual salió. Así que así empezamos, de a poquito, a tocar algo. No teníamos ni idea. Pero bueno, todo lo que presenta Albana… Aparte de que es baterista, así, de aire, acústico, y percusionista, ella trabaja mucho con la electrónica. Me mandó unas cosas de ella por e-mail y me di cuenta de que le gustaba y que era una persona muy luchadora.

Y para vos, Albana, ¿cómo fue cuando empezaste a tocar con Hugo?

Albana: Pah, fue como abrir una puerta a otra dimensión (risas). Más allá de su carrera, su nivel, que claro por supuesto se respeta mucho, pero también por tocar con cierto tipo de gente, por manejar ciertos códigos. Yo creo que a cualquiera le pasaría. Como a mí me gusta investigar, pasar de un ambiente a otro fue muy interesante. Desde muchos puntos de vista, ya sea desde el punto de vista de tocar compases más complejos, otras melodías, manejar mejor la intensidad fuerte-suave. Un montón de cosas que por ahí conocía pero no había explorado mucho. Y arrancamos así, viendo qué ideas tenía cada uno.

De la música que resulta de la unión de los dos, ¿qué es lo que más les gusta?

Hugo: El resultado, valga la redundancia. Lo que pasa es que nosotros le ponemos mucho cariño a esto. Pero sale automáticamente. Nos encanta tocar, seguir agregando a nuestro repertorio nuevas formas e ideas, así que es una satisfacción muy grande tocar con este dúo. Para mí es fabuloso. Lo que hago con ella no lo puedo hacer con nadie más que con ella.

Es generalmente así. Si vos tenés tal trompetista en el grupo, cuando lo cambian el otro no va a ser como ese trompetista. De cualquier manera, lo que hacemos con Albana es de acá, entre ella y yo. Eso es lo que más me gusta.

¿Han tocado con el dúo en otros países?

Hugo: Hemos tocado en Argentina y en Japón. Lo que pasa es que yo viajo a Japón últimamente todos los años. Este año va a ser el décimo año consecutivo de gira del dúo Dos Orientales. Antes había estado siete otras veces pero salteado. Ahora en estos viajes a Japón ya viene Albana, entonces ahí somos tres orientales, aunque el grupo se sigue anunciando “Dos Orientales”. Es con Yahiro Tomohiro, así que por eso tocamos en Japón. Ella viene, se suma. Tenemos la cuerda de tambores allá para tocar los tres. Al final de los recitales yo le canto a la audiencia, fonéticamente, una música que es como “A la rueda rueda” pero de Japón. Es una historia de un cazador que anda buscando a un oso, que quería tomar una sopa, y todos lo conocen desde que eran niñitos, pero lo tocamos con ritmo de candombe y les encanta porque es una combinación, así, bastante sorpresiva pero queda muy bien.

Y en Argentina tocamos unas cuantas veces. Fuimos también por el AGADU, que nos envió a tocar. Tocamos en Rosario, en Mar del Plata, en La Plata y en Buenos Aires unas cuantas veces.

¿Cómo los reciben allá?

Hugo: A mí me tienen mucho cariño y lo que hace el dúo es muy bien recibido. En Rosario siempre invitamos al Chivo González, un músico local, invitamos a Quique Gule, otro músico local, para hacer un par de temas con nosotros. Hubo una vez que invitamos a unos chicos que tocaban candombe. Poner invitados está bueno porque cambia todo el eje de un recital. Si, nos reciben muy bien.

¿Cómo suceden las composiciones entre los dos?

Albana: Mirá, como tenemos un espacio donde tenemos todo prácticamente enchufado y por otro lado siempre tenemos a mano un grabador, bueno, prendés y justo estaba este ritmo, y él tira una nota y como quien no quiere la cosa… tenemos como sesenta grabaciones de veinte minutos.

Hugo: Sí, muchos borradores. Es el entusiasmo. Se genera solo. Hay que saber elegir, pesquisar y practicar, pero se genera, digo yo, con la alegría que nos produce tocar. Se genera solo. Cada uno pone lo que sabe, lo que tiene. Lo que dictamina mucho el resultado final es en qué ritmo y en qué velocidad está. Si es una cosa lenta, la melodía tiene una cadencia, y viceversa… bueno, en fin… Ahí es combinar. Es lo más difícil que hay porque nosotros tocamos con 12 notas pero hay que saber combinar. Hay gente que combina genialmente.

Albana: Que combina tres y es un disparate.

Hugo: Parece la pelota de fútbol. Que la misma pelota, con la misma forma y el mismo peso y el mismo fabricante, si la patea este es distinto que cuando la patea el otro. Y bueno, esto [toca notas en el piano] es lo mismo. Y percusión más todavía… tiene una cantidad de sonidos y después la combinación. Es entusiasmo, es pasión… y bueno, estar un poco baqueano. Porque estamos encima. Es como hacer monturas de cuero. Bueno de tanto hacer monturas, te ablandás como el cuero. Te vas sobando. Tocamos mucho y de repente pasan dos semanas que nadie prende nada. A veces el día queda corto y pasan dos semanas que no tocamos una nota. Ahora, cuando prendés, es como cuando viajás y después ves a tu novio o a tu novia. Viajás dos semanas y cuando la ves… bueno. Es igual con la música, con los instrumentos.

¿Tú llevas cuántos años tocando música, Hugo?

Hugo: Si tengo 72 y medio… toco desde los 7. Ya tendría que saber… (risas).

¿Qué pasa para que la música te siga apasionando como te apasiona?

Hugo: Es la fuerza de la música y a mí me agrada y me seduce… Hay gente a la que le pasa eso con álgebra. Yo no puedo ni agarrar un lápiz para hacer una cuenta. Hay otra gente a la que le pasa lo mismo con el teatro. En fin, es la pasión que producen en este caso las notas. Locura sin locura. Es automático. Desde niños.

En esta casa mis padres escuchaban música todo el tiempo, de todo tipo. Es como un entorno que sí se metió adentro. Mi padre iba a jugar al fútbol y yo nunca jugué al fútbol. Ese entorno no pero la música sí.

¿Y vos, Albana?

Albana: Bueno, más o menos lo mismo. A mi madre siempre le gustó mucho la música. Ella toca mucho la flauta. En casa siempre hubo un piano a disposición, también un teclado… Formalmente arranqué a estudiar a los 8 años, en la escuela pública Nº 310 y ahí hice cuatro años. Estudié piano, canto, rítmica, etc. Eso me dio una idea general. Casi enseguida de terminar comencé con batería. Mi hermano escuchaba El Dorado, X FM, le tiraba un poquito lo alternativo. Sus amigos también tocaban la guitarra y ahí yo me colgué.

¿Con quiénes estudiaste batería?

Albana: Arranqué sola. Ponía cassettes, play y todos los días dale, dale, dale. Así arranqué. Me sirvió un poco hasta que llegó un momento en que sentía que no avanzaba. Ahí arranqué con Irvin Carballo. Me sirvió pila como para repasar lo que había aprendido en la escuela de música y bueno, cómo leer batería en partitura, cómo tocar, los palos, montón de detalles que me quedaron grabados. Fui un tiempo con él y después seguí sola. Mi segundo profesor fue Farrugia. Hice lo mismo, estudié dos o tres años y después seguí sola. Y después con Osvaldo, también, unos años, y después lo último que hice como estudio fue con Coby Costa, percusión. Yo tenía alguna idea pero cuando empecé a tocar con Hugo era más preciso. Y yo personalmente sentía esa responsabilidad… de que si estoy al lado de alguien que tiene un trayecto y una carrera, por más simple el ritmo que haga, por ej., en un tambor piano, tengo que hacerlo bien. Y me gusta hacerlo bien. Aunque sea básico lo que toco, pero tocarlo bien.

¿Es cierto que Herbie Hancock te presentó la práctica del Budismo, Hugo?

Hugo: Sí. Conocí a estos dos músicos, que yo admiraba mucho. Herbie Hancock y Wayne Shorter… yo tenía un leve contacto en Los Ángeles. Me llamó la atención porque los considero unos músicos… Si bien hay miles, y conozco miles que no practican nada, no tiene nada que ver con esto. Pero ellos sí me llamaron la atención porque son fervientes practicantes de esta filosofía. Se trata de leer lo que dice el fundador de este budismo y practicarlo de determinada manera… las oraciones. Es eso.

¿Y lo seguiste practicando en tu día a día?

Hugo:

¿Meditas?

Hugo: No es meditación. Es acción.

¿Me darías un ejemplo de cómo sería esa acción?

Hugo: La acción es todo. Desde cómo ponés la sábana, la puerta de tu casa, el huevo duro, el huevo frito, es todo.

¿Y cómo tocás?

Hugo: Ahhhh. (Risas). Toco como Hugo.

¿Pero te influyó?

Hugo: Pienso que sí. Mudó mi vida. A estas palabras las dicen muchos con diferentes caminos, con diferentes opciones. Dicen: “mudó mi vida”. Bueno este budismo mudó mi vida.

¿Cómo se llama?

Hugo: El fundador es Nichiren Daishonin.

Porque uno te ve y sospecha que algún secreto tenés.

Hugo: ¿Te parece? Pero no sé si es por esto.

Si no fuera por esto, ¿por qué sería?

Hugo: Suerte genética. Pero bueno, la diferencia entre una persona que está dormida y la que está despierta es que la que está dormida nunca escuchó sobre budismo. La que está despierta sí. Pero esa persona que está despierta está dormida comparada con el Buda. Son tres estados. Así que en la práctica es una fuerza de vida. Por la filosofía de este señor que fundó este camino. Si hay 8.000 sutras u 80.000 sutras (como no se sabe, se dice 8.000 u 80.000)… Cada sutra genera una tendencia. No es una secta, pero son seguidores. Cada sutra fue escrito por el Buda. Pero ¿qué pasa? Este señor, que vivió entre 1222 y 1282, descubre que, y establece (y ahí es donde se armó el lío) que el Lotus Sutra es la enseñanza esencial y que todos los otros sutras son enseñanzas preparatorias. Ahí se armó el lío. Porque los otros sacerdotes lo exilaron, le querían cortar la cabeza. Hay sutras que dicen “vos durante diez mil años no podés comer”… para depurarte, qué sé yo, y él dijo “No, pero miren lo que dice el Sutra del Loto. Es el rey de los sutras porque dice que toda persona tiene el estado de Buda adentro y entonces al recitar esto, el estado de Buda aflora de la persona”.

Mirá, se me pone la piel de gallina. Yo no hablo de esto nunca a menos que alguien traiga el tema. Ahora apenas hablé de tres puntitos.

Sí, tampoco yo quería preguntarte mucho más. Muchas gracias.

Albana: ¿Vos también tenés tu búsqueda espiritual?

Albana: Mirá, antes dedicaba más tiempo y leía, leía mucho. Buscaba mucha información y leía de todo, de todo. Leía mucho a los hermetistas y las enseñanzas del Kybalión. El Kybalión es un libro que tiene algo así como dos mil años… que fue escrito por un grupo anónimo autodenominado “Los Tres Iniciados”, en base a siete principios que generan el universo, y tiene todo un punto de vista. He leído otras cosas. Por supuesto que con Hugo hemos hablado mucho de Budismo también. Pero en cuanto a mis lecturas, en un momento me di cuenta de que leía pero no entendía esas lecturas como tendría que entenderlas. Entonces dije “bueno, los dejo ahí, y cuando yo sienta que los pueda entender, ahí los agarraré y leeré, y entenderé mejor”. Claro que me quedaron montón de cosas de esas lecturas y de hablar con él de budismo. Y bueno, es como que uno termina sacando sus conclusiones y lo aplica a todo, a su vida, al día a día y, por qué no, a la música. No soy de ninguna doctrina, de ninguna religión. Pero me ha cambiado el punto de vista lo que he visto hasta el momento. Me ha servido y me sirve.

Cambiando de tema, ¿cuál es la idea detrás de estos toques que van a hacer en las plazas?

Hugo: Queremos que nos vean. Queremos tocar. Me paspa organizar una sala porque nuestro nombre tiene prestigio pero no va mucha gente. Tenés que ir a las radios, a los medios, pedir en los canales… y después van cien.  Yo no llevo gente. Mi nombre, mi apellido es conocido pero nadie sabe lo que hago. Pero bueno, con este dúo le pedimos una ayuda mínima a MMG: para cubrir costos de tres utileros, porque hay toda una movida grande. A pesar de que somos dos músicos, llevamos una cantidad de cosas. También a la plaza hay que dejarla limpita. Nos van ayudar pero nosotros vamos a meter el lomo. Ahora… lo que trabajó Albana para conseguir los permisos de la intendencia, de bomberos, etc. no tiene nombre. Te piden que lleves Policía, baño, arreglar la bajada de UTE…

Albana: Es mortal porque hace tres meses que empezamos con los trámites para hacer las cosas con tiempo y recién hoy a las dos de la tarde me dijeron: “Sí, las bajadas de Malvín y de Colón están prontas”. ¡Y empezamos mañana!

Pero bueno, la idea es salir de la propuesta convencional de siempre. Esta propuesta es tocar en un barrio para que la gente que pasa se acerque y quizás le gusta, y quizás se compra el disco. Y así puede conocerte gente que no te conocía. La idea es hacernos conocer, porque no nos pasan en la radio, para tocar es complejo, etc.

Hugo: La idea es musicalizar la ciudad en cualquier punto. Lo que pasa es que da tanto laburo que te dejen tocar. Yo tocaría todos los fines de semana que no tengo otro toque. Si se pudiera armar así nomás, me pongo a tocar en cualquier esquina, en cualquier plaza. Musicalizar la ciudad.

Y tocamos sin pasar el sombrero. Si quieren comprar el disco, bien. Pero el toque es gratis.

¿Cuándo y dónde tocan?

Sábado 2 de abril en Plaza de los Olímpicos (Malvín)

Domingo 3 de abril en Plaza Vidiella, Colón (si llueve, miércoles 6)

Lunes 4 de abril en Terminal Goes (si llueve, jueves 7)

Sábado 9 de abril en Plaza Seregni, Cordón (si llueve, martes 12)

Domingo 10 de abril en Espacio Barradas de Museo de Blanes, Prado.

La fecha en Plaza Libertad, Centro está a confirmarse. Iba a ser el 8 pero se canceló por una manifestación.

 

 

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Entrevista hecha para COOLTIVARTE.

Entrevistadora: Patricia Schiavone