Viaje intergaláctico con Alphonso Johnson Quartet en el Teatro Solís

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Foto: Ricardo Gómez

Mientras la voz sensual del Teatro Solís nos invitaba a apagar los teléfonos celulares, a mi lado mi amigo Julio decía: “Bueno, se empieza a escribir la historia. Ommm”. Y todo el teatro aplaudió la entrada de los genios al escenario.

Como si quisieran alargar ese Ommm de mi amigo, el Alphonso Johnson Quartet inició su toque con una combinación mística de sonidos, creando un clima de expectativa, que sería venerablemente honrado durante todo el toque. Esa introducción precedió a una fantástica versión del tema “Resolution” de John Coltrane.

La emoción con la que escuché ese primer tema fue tal que tuve que hacer algunas respiraciones profundas y decirme que me convenía calmarme. Pero mi emoción tenía grandes razones para existir y ser muy grande esa noche. Entre otras cosas, en el año 1988 la vida hizo que yo descubriese la música de Weather Report, de la mano de un gran profesor que me prestaba cada clase cassettes grabados con la música de estos genios y yo los devoraba, y por supuesto copiaba. Ni por un instante imaginé en ese tiempo, cuando me admiraba sobremanera cómo podían tocar esas maravillas y cuando daba mis primeros pasos en poder identificar el sonido del bajo (ja) entre todos los sonidos del jazz, que casi 30 años después podría ver a un cuarteto formado por dos de esos músicos en el Solís, tocando en directo algunos de esos mismos temas. Espero que me disculpen este momento nostálgico pero este trasfondo personal influyó en que este concierto del Alphonso Johnson Quartet fuera para mí muy, muy especial.

El cuarteto ya sonó a pleno en ese primer tema. Federico Ramos en la guitarra y Gary Fukushima en teclados transmitían una seguridad inmensa con las melodías. Alphonso Johnson y Chester Thompson bien podrían ser una sola persona, y una persona muy firmemente plantada en la vida: fue impactante escucharlos y verlos… es una dupla genial.

Siguió la versión de Equinox con más swing que se haya oído hasta ahora. Todos contribuyeron desde su instrumento y su presencia con esa belleza, de una forma muy espectacular. Federico con su guitarra nos instaló en el corazón una combinación muy mágica de belleza y nostalgia en iguales medidas. El yin y el yang podrían representar gráficamente lo que sentí yo con esos sonidos de Federico. Gary a su vez eligió unos sonidos (durante toda la noche, ¿eh?) que fueron bien originales y que te trasladaban a un sitio nuevo. Chester y Alphonso demostraron toda la noche lo que habían explicado en una clínica en conjunto el día anterior: todos los instrumentos tocan melodía, todos los instrumentos son responsables de mantener el ritmo y el trabajo principal de todos los músicos es escuchar el todo. ¡Pero cómo tocan, por favor!

Alphonso es el swing personificado. Equinox en particular le pide que toque muchas veces la misma combinación de notas. Es admirable cómo las toca cada vez con exactamente la misma intención y la misma energía gozada. ¡Y ese swing! No, no, no… ¡increíble!

Siempre me nace agradecerles a los músicos que dejan las notas sonando un instante más, porque me dan la oportunidad de disfrutarlas un poquitito más. Con los bajistas esto es variable pero Alphonso les permite siempre a las notas esa duración máxima que tanto agradezco. ¡Qué lindo! Permanecen flotando y hay una unidad muy especial de las notas entre sí.

El tema siguiente fue ese tema tan divino, compuesto por Alphonso Johnson, que se llama “Bahama Mama”, en el que Alphonso se mandó uno de los muchos solos hermosos de la noche. Tremenda emoción. Fue a partir de este tema que yo hubiera dado la vida por poder bailar durante todo el resto del concierto. La alegría y el swing tan brutal que generaron esta noche iba literalmente aumentando las vibraciones de las células del cuerpo de los que estábamos escuchando y era muy difícil quedarse quietos en las butacas. La melodía tocada en el bajo es algo de locos. Es indescriptible con palabras la emoción, pero vayan a Youtube y busquen el tema. ¡No lo posterguen ni un segundo más! Denme el gusto de ponerlo de banda de sonido al leer el resto de esta reseña. El bajo aquí es pura melodía hermosa y súper rítmica. Y verlo a él tocar es un goce adicional. Todo su cuerpo resuena con lo que está tocando. De a ratos sutilmente y de a ratos bastante más evidente, cada célula suya baila lo que toca. Es bellísimo de presenciar y nutre lo mejor de todos nosotros. Contagia vitalidad.

Además, él es la simpatía personificada. Por ejemplo, un gesto bonito fue que cuando nos habló, trató de mechar las palabras que sabía en español. Además, presentó a sus músicos con enorme respeto y cariño y con una actitud humilde, calma, bella.

En el tema siguiente Gary Fukushima nos regaló un solo divino, con esos sonidos extraterrestres suyos, que me encantaron. Él y Alphonso en un momento de este tema entretejieron sus sonidos de tal manera que daba la impresión de que hacía años que tocaban juntos, y todos sabíamos que no, que este grupo se formó muy recientemente. Me dejó asombradísima eso. Después se agregó Freddy, con su guitarra, y me sorprendió lo mismo: ¿cómo puede ser que suenen así haciendo tan poco tiempo que tocan juntos?  Supongo que la respuesta es que son músicos profesionales y el lenguaje de la música no tiene mayores misterios para ellos.

Mientras sonaba la introducción del bajo del tema siguiente yo le agradecía a la vida por la oportunidad mágica de estar recibiendo en el cuerpo las vibraciones de esas notas directamente, sin ningún aparato mediador. Son notas que sanan el espíritu. ¡Gracias!

La versión del tema Giant Steps fue algo de locos, demoledor. Parecía que nos habían transportado a otro plano, al plano ese donde se cumplen los sueños más preciados. Gary la descosió de nuevo con su teclado mágico. El bajo de Alphonso seguía esculpiendo sonidos que generaban una alegría mayúscula de estar vivos (tocó un solo muy bonito, pero durante toda la canción tocó sonidos increíblemente hermosos). La guitarra le dio un toque maravilloso al final de esta canción, con una presencia y una decisión que pah, impactaba y me dejó completamente admirada y con ganas de buscar más música de Freddy.

Cuando iban hora y media de concierto, anunciaron el tema Naima, y acá es donde pongo el freno general y no tengo más remedio que mencionar muy especialmente a Chester.  Esto que voy a decir lo hizo durante todo el toque pero en este tema en particular fue algo increíble. Haciendo una simplificación bastante brutal de mi parte, los bateristas hacen principalmente dos cosas: una, llevan el tiempo con lo que se puede llamar “el groove”, y dos, apoyan determinados momentos del fluir musical. Como cada uno de los otros instrumentos tiene a su vez su dinámica individual, por lo general el baterista apoya momentos de “la voz cantante”, la que “resalta más”, ya sea esa una voz humana o una melodía tocada en cualquiera de los instrumentos. Bueno, lo que me admiró por completo durante todo el toque, y muy especialmente en este tema, fue la maestría de Chester Thompson para ir apoyando a todos y cada uno de los instrumentos en ese entretejido mágico de melodías que se daba, manteniendo todo el tiempo el groove ese que le da cohesión a la canción. Él dijo que el secreto está en escuchar como si se estuviera sentado en el lugar de la audiencia. Desde mi butaca en la novena fila mi cuerpo no podía creer cómo él era capaz de anticiparse al protagonismo momentáneo de cada sonido proveniente de cada uno de los otros tres instrumentos y apoyarlos a todos en el momento exacto como para que la totalidad de la creación tuviera una presencia impactante, con la mayor musicalidad del planeta, manteniendo el groove base, de cohesión, y con un gusto musical absolutamente exquisito. Ah, y todo fluyendo con una naturalidad que parecía que estaba tarareando una tonada bajo la ducha. No sé si en algún momento caeremos en la cuenta de lo que presenciamos ese día. A mí la ficha todavía no terminada de caerme, la verdad. En uno de los momentos en que sentí que la excitación era demasiado desbordante llevé los ojos al cielo, buscando a alguien para agradecer, y me encontré con que en la esquina frontal derecha del techo del teatro un foco estaba haciendo algo muy hermoso: se proyectaba uno de los parches de la batería de Chester… ¡se lo veía vibrar en el techo! y la sombra de su mano izquierda. Como si el teatro estuviera buscando maneras de quedarse con ese recuerdo incrustado. No lo culpo. Yo también estoy haciendo lo posible por mantener este recuerdo para siempre.

Poder escuchar y ver a Chester Thompson en acción fue uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida. Me atrapó el sonido de sus platos, cuán sueltos usa los platos del HH y cómo esa comodidad hace que esos platos fluyan con la música con maestría. Su independencia es algo absolutamente increíble de presenciar y cómo ella le permite que verdaderamente pueda estar adentro de la música por completo y pueda tocar con libertad lo que sea que sienta que precisa ser tocado. Me llamó la atención cómo puede tocar con tanta decisión y a la vez con tanta calidez en los sonidos que produce. Esto es un poco loco, lo sé, pero pienso que su música proyecta la presencia que tiene su persona. Escuchar las notas que surgían de la batería fue transformador, así como observar la manera en que su escucha especial sucedía. No sé cuántos músicos se habrán llevado esta bendición consigo. Espero que hayan sido varios.

Lo que sucedió después fue un viaje intergaláctico. El techo del que hablaba recién se abrió como una compuerta y el escenario y todas las butacas levantamos vuelo. El destino era: visitar galaxias lejanas. Déjenme respirar hondo antes de decirlo, porque me tiembla el pulso: tocaron BLACK MARKET. ¡Black Market tocado por este cuarteto increíble! ¡Black Market tocado por dos de los músicos de Weather Report! ¡Black Market tocado a pasitos nuestros, dirigido a nosotros! ¡Black Market vibrando en nuestras células y nuestra alma! No quiero invocar a deidades para no ofender a nadie pero ahhh, eso no fue solo obra de humanos. Quienes estuvieron podrán decir si estoy exagerando o no. Yo sigo en éxtasis hasta el día de hoy. ¡Y fantástico cómo Gary y Freddy se amalgamaron con Alphonso y Chester de esa manera! Esos dos monstruos han tocado juntos desde el año 1969 y son una aplanadora impresionante en el escenario, pero Gary y Freddy se unieron a esa aplanadora de la mejor manera, brillaron increíble los dos durante todo el toque, se mandaron unos solos increíbles y entre los cuatro generaron un concierto que no nos vamos a olvidar nunca más.

Quiero cerrar esta nota con un gracias gigante a todas las personas que tuvieron que ver con que esta noche existiera en el Teatro Solís. Cada una sabe quién es y cada una sabe qué parte le agradezco. Desde la generosidad de mi profe en el año 1988 hasta todos los que hicieron posible que el 28 de julio de 2016 viviéramos semejante experiencia. Y por supuesto a los músicos, esos seres de luz que hacen que nuestra vida sea tanto más disfrutable.

Feliz a más no poder

Feliz a más no poder

 

Fascinación post concierto

Fascinación post concierto

 

Con la artesana de toda esta magia

Con la artesana de toda esta magia

Foto de portada: Ricardo Gómez

Posdata: Aquí se puede leer la entrevista a Chester Thompson, realizada pocos días antes del concierto.

Listen! Entrevista a Chester Thompson

Print Screen by Patricia

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El próximo 28 de julio de 2016, Alphonso Johnson’s Quartet estará tocando en el Teatro Solís, en Montevideo. Esto significa que los uruguayos vamos a tener la rara oportunidad de escuchar en vivo a estos cuatro músicos maravillosos: Alphonso Johnson (bajo), Chester Thompson (batería), Federico Ramos (guitarra) y Gary Fukushima (teclados). Algunos de nosotros estamos realmente sorprendidos por el hecho de que podremos ir a un concierto en el que van a tocar dos músicos que formaron parte de la banda Weather Report. Esto es algo muy inesperado y a algunos nos vuela la cabeza.  

Hablando de oportunidades sorprendentes, los invito a leer mi entrevista a Chester Thompson.

Estamos fascinados de que está viniendo a Uruguay con el Alphonso Johnson’s Quartet. Usted ha tocado durante décadas con Alphonso. Me gustaría saber qué se siente bien al tocar con él en este cuarteto en particular.

Con este cuarteto aún no hemos tocado juntos. Cuando llegue a Los Ángeles tocaremos los cuatro por primera vez. Pienso que ellos sí pero será la primera vez para mí. Pero con Alphonso sí toqué muchas, muchas veces. Y respiramos lo mismo cuando tocamos.

¿Qué significa que respiran lo mismo cuando tocan?

Estamos tan cerca que somos como un mismo instrumento.

Los cantantes a menudo buscan un estado emocional especial antes de cantar una canción. ¿Usted hace algo similar?

A veces… Depende de lo que esté haciendo. Para mí es muy simple. Mi trabajo es escuchar. Confío en eso: si escucho, sucederá lo correcto.

¿Qué escucha?

Cuando estoy tocando no me escucho a mí. Solo escucho a los otros músicos. Es como que estoy sentado en la audiencia y estoy escuchando a una banda. Si escuchas a una banda, sabes que todo está funcionando bien. Si no está funcionando, significa que alguien no está escuchando; significa que alguien sobre el escenario solo se está escuchando a sí mismo.

Usted se concentra mucho cuando toca.

Sí, no sonrío mucho [se ríe].

¿Ha practicado esa concentración de alguna manera?

Sí, sí. Si estoy practicando, especialmente si estoy practicando algo muy difícil, muy desafiante, si escucho, surge mucho mejor que si pienso. Si pienso, el cerebro lo vuelve confuso. Yo les digo a mis alumnos lo siguiente: “No piensen tanto; solo escuchen”. Porque si no, te pierdes. La música es para ser escuchada.

Me pregunto cómo ha logrado no lastimarse al ensayar por tantas horas y hacer tantas giras.

Es muy simple. Si hago algo que duele, no lo hago más. De hecho he cambiado mi técnica muchas, muchas veces. Si duele, la cambio. Es un instrumento muy físico. Hay que escuchar lo que te dice el cuerpo. La mayoría de los bateristas se sientan muy, muy bajo. Yo me siento muy, muy alto. Tengo piernas muy largas y siento natural sentarme alto, como para que las piernas estén abajo. Si toco con las piernas arriba, enseguida me duele la espalda, así que me parece una tontería hacer eso.

Por otro lado, no hay que tocar la batería con los codos hacia afuera. Cuando tocas en una orquesta, aprendes a tocar con tus codos un poco para afuera, pero en la batería eso no funciona. En la batería hay que estar completamente relajado.

Y con los palillos se trata mucho más de dedos que de cualquier otra cosa. Un poquito de muñeca y mucho de dedos. No tanto de muñecas y no tanto de brazos.

¿Ha pasado por momentos de estancamiento, en los que ha sentido que no avanzaba en su toque?

Sí, por supuesto. Muchas veces.

¿Y cómo se supera eso?

Bueno… practicando más [risas].

Pero cuando aprendes a escuchar, todo tiene más sentido, está más conectado. Porque solemos pensar demasiado. Estamos siempre pensando en lo que hacemos. Y esto [tocar] sucede demasiado rápido para poder pensarlo. Inclusive ahora, si toco algo que sepa y empiezo a pensar, cometo un error.

Teniendo en cuenta la concentración y el no pensar, ¿usted practica meditación?

No. Rezo mucho. Soy cristiano. Pero para mí en verdad se trata de focalizar en lo que estoy haciendo.

Si pudiera darle un consejo al Chester de trece años, ¿cuál sería?

[Se ríe] ¡Dios mío! Pah. Muy interesante. Me acuerdo de ese joven [más risas]. Porque ese fue el año en que empecé a tocar en clubes. Y esta también fue la razón por la que cuando mi hijo tenía trece años dejé de hacer giras, para estar con él. Para un joven esa es una época muy loca, porque internamente estás volviéndote un hombre pero la mente todavía no es de un hombre, y el cuerpo está cambiando. Es muy confuso. Mmm, no sé… pienso que me diría que aprendiera a relajarme. Creo que habría practicado diferente si en aquel tiempo hubiese sabido lo que sé ahora. Nunca tuve problema con practicar. Lo disfrutaba. Pero le diría que escuchara más. No solo música sino también a la gente. Yo no era un muchacho duro. Uno de mis placeres era leer. Leía mucho en ese tiempo y todavía me gusta hacerlo. Quizás me diría que fuera más paciente. Aunque ya lo era en ese tiempo. Pero recuerdo que era un momento de confusión. Yo crecí sin padre. Mi madre fue fantástica pero a esa edad un chico necesita un padre para hablar. Creo que habría sido más disciplinado si hubiese tenido padre. No con la batería, porque lo era, pero en todo lo demás.

Si sus alumnos se llevaran un solo aprendizaje, ¿cuál le gustaría que fuera?

Bueno, hay un par de cosas. Primero, si es difícil, tócalo muy despacio… muchas, muchas veces, y oirás que mejora cada vez. Esto combinándolo con la escucha. Porque no podemos estar apurados para lograr velocidad. Si lo haces vez tras vez, la velocidad vendrá de todos modos. Y a veces, cuando mis alumnos están en ese punto en que casi lo logran pero no del todo, les digo: “OK, la próxima vez que lo toques quiero que escuches y te imagines que le estás enseñando a otra persona cómo se hace, y que estás escuchando para ver si lo está tocando correctamente”. Ahí siempre lo tocan bien.

¿Por qué pasa eso? ¿Qué tiene que ver la enseñanza?

Es porque cambia el lado del cerebro que se usa. El lado de la escucha y la creatividad es diferente al lado intelectual. Es por eso que podemos disfrutar la música: porque la música nos puede llevar a otro lugar. O sea, algunas veces necesitas hacer ambas cosas [escuchar y pensar]. Cuando tengo que leer música, tengo que hacer ambas, y lleva un tiempo largo poder hacer las dos. Pero al principio, cuando estás recién tratando de aprender, es importante enlentecer, usar el cerebro para mantener el tiempo. Si escuchas y no te detienes cuando cometes un error, si simplemente lo haces vez tras vez y mejora un poquito cada vez, entonces está bien. No tiene que salir perfecto la primera o la segunda vez.

¿Cómo se dio la elección de enseñar?

Ah, empecé a enseñar solo porque en la universidad a la que va mi hijo se fue el profesor de batería. Me preguntaron si yo podría ir a enseñar. Y no me gustaba lo que le enseñaba a mi hijo; no me gustaba la forma en que enseñaba. Me gusta darle todo a mi hijo, pero es muy difícil enseñarle a tu hijo. De pronto estuve en la situación en la que podía enseñarle y si él no me escuchaba, en lugar de ponerle un 10, le podía poner un 5. ¡Y además me pagaban! [risas]. Así que fue solo para enseñarle a mi hijo, porque quería asegurarme de que recibiera una buena enseñanza.

¿Y qué pasó después? ¿Enseñar se volvió disfrutable?

Sí, descubrí que me gustaba mucho. Porque debo decir que antes no enseñaba nunca. Si alguien me preguntaba, solía responder: “No, yo no enseño”. Pero luego de esto descubrí que realmente disfrutaba enseñar. Realmente me gusta… pero me gusta más tocar [se sonríe].

¿Ha estado antes en Sudamérica?

No en Uruguay. Hace tres años hice una gira para DW y estuve en Brasil algunas veces, en Ecuador, Lima (Perú), en América Central también algunas veces, en Salvador… Estuve en Buenos Aires (Argentina) pero nunca en Montevideo.

Ahora que menciona a Brasil, ¿cómo conoció a Hermeto Pascoal?

Pah. Yo estaba tocando con Airto y Flora. Los conocía de Weather Report. Y me preguntaron si quería grabar con Hermeto y me entusiasmó.

¿Conoció a los cerditos durante la grabación?

[Risas]. No, no, no. No conocí a los cerdos. Y luego de la grabación estuve en su casa, en Brasil, y no había cerdos. [Risas].

[Chester Thompson grabó, junto con Alphonso Johnson, 3 pistas del CD “Slaves Mass” de Hermeto Pascoal, año 1977. Se llevaron dos cerditos al estudio para incluirlos en la grabación].

¿Se acuerda del sentimiento al tocar con Weather Report?

[Se sonríe de una forma muy bella]. ¡Por Dios! Era mágico. Realmente, realmente sorprendente. Antes de empezar a tocar con ellos, yo había tocado con Frank Zappa, que era completamente diferente. Había ido a Los Angeles a ensayar y alguien me dijo que Weather Report estaba buscando un nuevo baterista y que fuera a una jam con ellos. Yo dije que me gustaba la idea de ir y tocar con ellos pero que no quería audicionar.  Él insistía: “No, no, no es una audición”. Así que fui y, por supuesto había otro baterista. Tuve mucha suerte de que me hayan elegido. El otro baterista era muy bueno. Me preguntaron si yo podría tocar con otro baterista también pero yo ya había tocado con otro baterista con Zappa y les dije que no quería hacerlo de nuevo.

¿Por qué no?

Porque para tocar con Weather Report tienes que tener libertad.

Pero luego tocó con otro baterista, con Phil Collins.

Sí. Él me pidió porque sabía que había tocado con otro baterista con Zappa. O sea, Ralph Humphrey es un baterista fantástico, pero sentimos la música de manera muy diferente. Si escuchábamos muy bien, todo salía bien. Pero con Phil Collins desde la primera vez que tocamos se sentía como si fuésemos una sola persona; se sentía como si hubiésemos tocado juntos por años. Así que fue muy fácil.

Eso me sorprende, porque los estilos de música que usted tocaba antes eran completamente diferentes.

Sí, pero él escuchaba a la misma gente que yo escuchaba: Elvin Jones, Max Roach, Tony Williams. Así que crecimos escuchando la misma música. Yo no había escuchado a muchos músicos británicos que él sí, pero ambos habíamos escuchado a los mismos músicos de jazz. Tocar juntos fue muy natural.

¿Ha tenido la oportunidad de escuchar algo de candombe o no?

No mucho. Tengo curiosidad.

Ha estado en bandas que se separaron y en bandas que han permanecido juntas por un tiempo largo. ¿Qué es necesario para que una banda se mantenga junta por un buen tiempo?

Qué pregunta difícil. No sé… la química. Todos tienen que querer lo mismo. Y ser pacientes. No se puede ser egoísta. Es importante observar qué es lo mejor para todos. En Genesis teníamos una química muy inusual. Yo nunca había visto algo como eso. No había líder. La gente piensa que había un líder pero no había. Todos éramos iguales. Y el manager era igual de importante que los músicos.

¿Por qué no vendió muchas copias del primer disco solista, “A Joyful Noise” (1999)? (*)

Bueno, hay que hacer propaganda. El sello era muy chico y las copias se distribuían con otra empresa, la cual hacía más esfuerzos por los músicos que grababan bajo su sello.

Chester Thompson, será un verdadero placer recibirlo aquí. Lo oí decir que si tuviera un superpoder, le gustaría hacer que todo el mundo sintiera alegría. Me gustaría decirle que usted ya está generando alegría con su música. Gracias.

Gracias a ti.

 

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(*) Su primer álbum solista, “A Joyful Noise”, fue editado en 1991, recibiendo excelentes críticas en los círculos de jazz. Este disco se reeditó en 1999 con otro sello. En 2013 editó su segundo álbum “Approved”. Debo decir que escuché ambos y son, como me lo esperaba, un par de obras de arte maravillosas. Les recomiendo totalmente conseguirlos .

Chester Thompson tocó, grabó y participó en giras con Frank Zappa, Weather Report, Genesis, y Phil Collins.

Como músico sesionista, trabajó con varios músicos de pop, rock, jazz, rhythm and blues y música religiosa, entre los cuales están Neil Diamond, Ron Kenoly, Duane Eddy, John Fogerty, George Duke, Michael McDonald, Steve Hackett, Kirk Whalum, Andy Williams, Denny Jiosa, Donna Summer, Napoleon Murphy Brock, Andrew Oh, Hermeto Pascoal, y otros.

Aunque cueste creerlo: Alphonso Johnson’s Quartet tocará en el Teatro Solís. El 28 de julio de 2016.

Una nota adicional acerca del show del 28: El guitarrista Federico Ramos es uruguayo, nacido en Treinta y Tres. Ha tocado con una gran cantidad de músicos: Eduardo Mateo, Ruben Rada, Hugo Fattoruso, José Luis Pérez, Dr. Yusef Lateef, Jon Anderson, Milton Nascimento, Ray Brown, Jr., Freddie Hubbard, Cheb Mami, Joan Sebastian, Alejandro Fernández, Vicente Fernández, Jon Hassell, Mark Isham, Elton John, James Moody, Terry Plumeri, Hans Zimmer, John Powell, etc.

Entrevistadora: Patricia Schiavone