Carmen Pi y Tato Bolognini: alquimistas musicales

Carmen-Pi-Tato-Bolognini
Carmen Pi y Tato Bolognini en la Sala Podestá, anoche, 20 de setiembre de 2017, fue una experiencia tan emocionante que si bien no estaba en los planes contarles nada, aquí estoy escribiendo, especialmente para yo misma poder volver a pasarlo por el corazón en el futuro.

Admito que dudé si ir otra vez más a ver a Carmen. Luego de anoche, no vuelvo a dudarlo. Siempre hay que ir, porque, aunque parezca tan difícil, cada vez se revelan nuevas capas de genialidad.

A la derecha del escenario nos esperaba un despliegue llamativo de instrumentos de percusión, batería incluida.  En el centro, un par de guitarras y a la derecha el piano de Carmen.

Para poder ponerse en mi piel tienen que saber que a los dos CDs de Carmen los tengo gastados. Amo todas sus canciones y la amo a ella también, pues es un ser querible de acá a Saturno. Y, para mejor, estaría acompañada por Tato, ese gran músico, con un gusto y una energía excepcionales. Así que iba a ver a estos dos monstruos pero con una expectativa muy medida, debido a la cantidad de veces que los he escuchado e, ilusa yo, pues pensaba que no podrían sorprenderme demasiado.

El show comenzó poniéndonos a todos a escuchar con todos nuestros sentidos y toda la atención: dúo de flauta y voz, entretejiendo con todo cuidado sonidos atrapantes con resonancias árabes. Que una cantante pueda comenzar así una noche musical no es nada común. Se puede esperar ese despliegue vocal quizás sobre la mitad del toque, pero ¿al comienzo? Solo Carmen puede hacer algo así. Bueno, Carmen y Tato, que no hace nada tocaba sus primeras notas en la flauta y ahora está tocando ese instrumento melódico con toda la musicalidad del mundo, con mucha dulzura y, claro, esa alegría que es su marca registrada. Ese primer minuto y medio o dos hubiese sido razón suficiente para ir. Pero obviamente era apenas el aperitivo.

Lo de anoche fue una muestra de alquimia musical. Como jugando, con mucha simpatía, y a la vez cuidando cada detalle, transmutando el silencio en mil y un sonidos bellos que, elegidos a conciencia por parte de los dos, crearon una textura mágica, con hilos multicolores de sinergia sin fin.

En este toque descubrí que si por momentos cerraba los ojos, encontraba una frescura y una vitalidad muy amplificada en relación a las grabaciones. Sí, dicho es obvio. Claro que un toque en vivo es más fresco y más vital que una grabación. Bueno, pero una cosa es la obviedad teórica y otra cosa es vivirlo. Aquí yo percibí en todas mis células cómo mi amado “Puntos Cardinales” me generaba, asombrosamente, emociones nuevas.

Tato siempre se pasa, digamos la verdad. No ha de haber un solo toque suyo en el que alguien pueda haber dicho que no fue musical. Lo que asombra, de todas formas, es cómo se supera a sí mismo. Viene a ser un Chomsky de la batería, digamos. Cada año es un músico más completo, más enorme. Es un enorme deleite escucharlo.

En esta noche tocó la flauta a la vez que tocaba el bombo y el HH y una máquina de efectos. Cantó mientras tocaba en la batería asuntos que estaban muy lejos de ser patrones automatizables. No se puede decir que acompañó, pues fue tanto lo que embelleció cada canción que por esta noche, para mí, él fue coautor de los temas de Carmen.

El tema “Buen día”, esa maravilla de canción que Carmen compuso para su hijita Nina, tiene una particularidad: alterna momentos de enorme dulzura con momentos un poco más enérgicos. La diferencia de intención, volumen y sensibilidad del toque de Tato, siempre con las escobillas, en una y otra parte de la canción fue algo impresionante. Y así, millones de magias, que obviamente no se han hecho para narrar sino para vivir, para escuchar.

Carmen desborda calidez hacia el público. Y su buena química con Tato es evidente. Otra cosa que siempre me llama mucho la atención es lo bien que se acompaña con la guitarra y con el piano mientras con la voz genera tanto, tanto amor.

Anoche, por fin, me fui a verla sin maquillaje. A Don Prudencio Navarro sigue haciéndome lagrimear. Igual voy mejor… ayer no lloré durante horas sino apenas se cayeron un par de lagrimitas.

En lo personal tuve un regalo extra. Carmen cantó dos temas que son composiciones hermosas de Dany López: Baguala de la Piedra y Completely Wasted. Ambos son muy introspectivos; te sensibilizan aunque estés hecho de hielo. El presente especial que me tenía preparado la vida fue tener a Dany López sentado al lado mío y oír su canto en algunos momentos de sus propios temas, muy bajito pero audible para mí que estaba tan cerca. La emoción venía de todas las direcciones, me atravesaba sin piedad, y luego de dar vueltas por todos lados, se reacomodaba en mi alma… donde pienso conservarla por todo el tiempo que mi memoria celular me lo permita. La emoción de Carmen cantando el tema de Dany, que estaba presente; la emoción de Dany escuchando esas versiones maravillosas de sus propios temas; y yo ahí pudiendo vivirlo todo. La verdad que si la vida me amara más, me destrozaría en mil pedazos con su abrazo.

Cada uno de mis aplausos fueron la mano derecha para Carmen y la mano izquierda para Tato.

Que se repita esta maravilla mil y una veces. Yo me prometo que seguiré yendo.

Acuario – de Dany López

¿Vieron esos días que resultan ser increíblemente especiales? Hablo de esos que marcan un antes y un después en la vida. Bueno, hoy es uno de esos para mí. Sucedió algo que resultó en una sacudida emocional y espiritual verdaderamente trascendente.

Y cuando estaba volviendo a aterrizar en el planeta Tierra, sentí que una ayudita musical podía venir bien… pero no podía ser cualquier música. Un “impulso”, por decirle así, me hizo hurgar entre los discos que tengo en formato físico. De alguna manera necesitaba que todo a mi alrededor hiciera tierra. Que el disco fuera tridimensional y girara, contribuía.

Y tuve la buena idea de elegir “Acuario”, de Dany López.

acuario-dany-lopez

Lo había escuchado varias veces antes, pero hoy estoy en el lugar emocional perfecto para él. Hoy este disco y yo nos encontramos en un espacio común, complementario y muy cálido, al que espero que algún día ingresen ustedes también, porque el nivel de bienestar es inmenso.

Las canciones de esta hermosura te generan una sensación envolvente de protección (¿universal?… puede ser) y de un piso firme, en el que sí o sí te querés parar, quedar. Tienen un grado gigante de dulzura y de intimidad… y de humanidad ecosistémica, sideral.

Acuario contiene catorce temas compuestos por Dany. Tres de ellos los compuso con Manuel Mendizábal. La lista de los músicos que grabaron estos catorce mimos le para la respiración a cualquiera que conozca un poco de qué estamos hablando. Tomen aire. Aquí va, en orden de aparición:

Gastón Contenti

Nicolás Arnicho

Gerardo Alonso

Federico Navarro

Palito Elissalde

Georgina Hassan

Gustavo Etchenique

César Lamschtein

Pomo Vera

Carmen Pi

Maximiliano Bozza

Gerónimo de León

Manuel Mendizábal

Daniel Drexler

Inés Saavedra

Tato Bolognini

Martín Ibarburu

Guzmán Escardó

María José Bentancur

Jorge Schellemberg

y el propio Dany López.

Es sorprendente que a pesar de alternar entre los músicos, el disco sigue siendo una unidad indudable, una sola pieza, que bien podría haber sido tocada por los mismos músicos de principio a fin. Es raro eso, ¿eh? Pero así es. Me tiento de empezar a “vericuetear” acerca de cómo pasó todo esto pero me voy a abstener, porque justamente no es mi cabeza la que está disfrutando a pata suelta este disco hermoso. Esta vez mi alma prohibe cualquier explicación.

Y como no puedo explicarles, opto por mostrarles. Creo que es lo mejor para hacerles llegar la magia que estoy viviendo en este preciso momento. En loop.

https://danylopez.bandcamp.com/album/acuario

Abrazos musicales,

Patricia

Jardín Carmín (de Carmen Pi)

Tapa del CD Jardín Carmín

Tapa del CD Jardín Carmín

 

No sé ustedes, pero yo hace ya un rato que antes de comprar un disco, lo escucho de alguna manera (en Youtube, le pido a algún amigo que me pase algún tema, etc.). La excepción a esta regla, han sido los dos discos de Carmen Pi.

A su primer CD, “Puntos Cardinales”, me lo regalé para mi cumpleaños sin conocerlo. Había oído tres temas en Youtube y había quedado prendada de su trabajo, por lo que al enterarme de que había salido un disco de ella, corrí a comprármelo. Y me enamoré de ese disco, como ya saben por un par de cosas que escribí antes aquí. Creo que hace apenas unos tres meses que el disco no suena a diario en casa. Lo gasté.

Ahora Carmen lanzó Jardín Carmín y, qué sé yo, sinceramente, pensaba que no me gustaría mucho, porque iba a ser casi imposible no compararlo con el otro que me fascina tanto. Pero entonces, cuando yo estaba en medio de la duda, aparece el querido de Napi, desde el viejo continente, empujándome: “Eh, eh, Patricia, ¿ya compraste el nuevo CD de Carmen? ¿Qué tal es? Voy a querer uno. Te envío el dinero y me lo mandas, ¿sí?” Y así fue que le prometí a Napi que lo compraría para ambos.

Fue tenerlo en mis manos y me vino una ansiedad tan enorme por escucharlo que no se sabe.

Aclaro que estoy escribiendo esto a dos días de tener el disco conmigo, por lo tanto, son las primeras impresiones, nada elaboradas, como surgen al primer contacto.

La primera canción es “Flor”, que también es parte de Puntos Cardinales (NSEO, como yo lo abrevio con enorme originalidad). “Flor” fue de NSEO el tema que menos me gustó las primeras veces que lo escuché. No le encontraba la magia. Hasta que un día me agarró en el momento emocional justo y me pareció de una belleza tan gigante, una mezcla de dolor y optimismo, que resonó en todas mis células y que nunca más dejó de hacerlo. En este disco aparece otra versión de “Flor”, con otro ritmo. El ritmo no es lo mío pero creo que la versión original estaba en 4/4 y la nueva en 6/8. Cuando una canción cala hondo y la versionan normalmente cuesta adaptarse pero Carmen es una enorme genia haciendo versiones. En NSEO le conocí la faceta de versionar temas de otros (“Can’t Buy Me Love” es una obra maestra) y ahora “Jardín Carmín” me enseñó que también es una genia versionando sus propios temas. Esta nueva versión me transmite una mujer más madura, más tranquila, más segura, y quizás más profunda. No conviene ver al artista detrás de su arte y creerse que son identificables, pero me parece que con los artistas que admiramos mucho es difícil no hacerlo. ¿Qué fan de Sting no está convencido de que lo conoce al dedillo? ¿Qué fan de John Lennon no cree que sabe lo que él sentía? Y bueno, soy fan de Carmen, así que caigo en ese despropósito.

Al segundo tema, “Carmín”, hay que escucharlo con detenimiento. Está dedicado a Nacho, su pareja de vida. Tiene una percusión muy bonita y una letra muy sentida. No es para gente apurada.

Luego viene “Dance” que es el único tema que había escuchado en algunas entrevistas que hizo Carmen, en las que eligió cantarlo como corte de promoción. Es de bienvenida frescura, muy alegre, muy divertido. Es simple, de alguna manera, y en la letra mezcla palabras en inglés con palabras en español, que es algo muy común en algunos uruguayos que hemos estado muy expuestos al inglés. Ese aspecto de los idiomas (que se repite en el disco en otros lados) en particular me disparó el cuestionamiento de si no será que se está gestando una especie de lengua combinada entre ambos idiomas. Quizás se esté dando un cambio en el estilo de evolución de las lenguas. Antes evolucionaron más bien adoptando palabras extranjeras y metiéndolas en el sistema de la propia (cambiándoles la grafía o la pronunciación). Quizás en el próximo tiempo cambiarán simplemente tomando palabras de unos y otros y hablando todo junto, todo combinado. No me extrañaría nada. Pero volviendo a la canción, tengo que advertirles una cosa: tiene ese efecto que tienen algunas tonadas de instalarse en el cerebro… y no te la sacás en todo el día. Es pegadiza de una manera casi desesperante. Les juro. Uno la sigue cantando internamente sin parar. Así que ya saben: úsenla con responsabilidad. Y dicho esto, aquí les dejo un video de esta canción:

http://youtu.be/TlJviX57YO0

“Café et chocolat” tiene un espíritu no muy diferente al de Dance, en el sentido de que sigue siendo alegre, sigue siendo una canción que da ánimos de salir a vivir. La letra está más que nada en francés pero con un “toque” de castellano. Por ahí me equivoco, porque no es que conozca toda la música uruguaya, pero me da la impresión de que Carmen es una excepción en esto de cantar alguna canción en francés. En NSEO el tema Petit Nounours fue el primer paso en este sentido y ahora ya se percibe como normal algo que antes no lo era. La cultura uruguaya hasta hace unos años recibía mucha influencia de la cultura francesa, y el pensamiento académico en el área de las humanidades sigue siendo hasta hoy más parecido al francés que al inglés. O sea, creo que lo que hace Carmen incluyendo al francés en su repertorio es un rescate interesante, desde el arte, de un vínculo cultural de larga duración.

“Buen día” es la “cancionización” de la ternura [porque “personalización” no es]. La dedicatoria que figura en el folleto (que, by the way, acabo en este instante de descubrir adentro de la tapa del CD, jeje) dice así: “Para ti, hijita, con todo el amor de mamá”. Y fa, es eso, una canción que acuna, que abraza, que concentra amor en grandes cantidades. Y a quién no le hace bien escuchar algo que transmita mucho amor. Es divinísima. ¡Tienen que escucharla! Es la canción que yo vengo poniendo para escuchar de nuevo varias veces. Como comentario adicional, tengo la impresión de que tiene una brevísima combinación de notas que mi cerebro reconoce de algún tema de NSEO, pero quién sabe si no le erro. Comparto la letra, aunque me temo que sin la música no les hará llegar lo que yo quisiera hacerles llegar.

Brisa de verano entrando en la ventana

Tus soles brillando al amanecer

Todos los colores rodeando tu cama

por la mañana

Mi mundo girando a tu alrededor

Y yo te digo

Buen día, buen día mi amor

Buen día, buen día mi amor

A través de las cortinas sueñan tornasoles

anaranjados

Es tu sonrisa la más linda que vi

Oigo tus sonidos tenues que de a poco

Van despertando al sol

Que salió solo para ti

Y es un nuevo día, hoy, es un nuevo día, hoy es un nuevo día, hoy es un nuevo día

Abrí las ventanas

Que siempre entre el sol

No olvides dar cuerda a tu pequeño tambor

Que el viento te silbe canciones de amor

Que siempre sea siempre

Y que hoy sea hoy

Y hoy es un nuevo día, hoy es un nuevo día, hoy es un nuevo día

Good morning, good morning

Good morning my love

 

Que siempre sea siempre y que hoy sea hoy” me deja pensando en tantas cosas… pero no, no los voy a atomizar con esos vericuetos de mi mente.

Luego viene “Completely Wasted”, un tema cuya letra y música es de Dany López y que a Carmen le queda como anillo al dedo. Tiene un aire a rock inglés, quizás a U2, o a R.E.M., y es tan, tan bonito, que desde este rincón atresillado, envío mi voto por una banda de rock and roll con estos aires, formada por Dany y Carmen. Es otro de los temas que me he detenido a repetir. Es maravilloso cómo Carmen puede ser miss ternura en el tema anterior, y miss … fa, cuál es la palabra no sé, anda entre protesta/guerrera/rockera/firmeza… tú le pondrás el nombre adecuado, seguramente. ¡Me encanta esta canción! Felicitaciones a Dany por este tema. Me en-can-ta.

“Pasos semifusos” me fascinó. La letra juguetea con muchas palabras y rimas, cosa que me gusta mucho. Creo que tanto en lo que tiene que ver con la letra como en lo musical tiene una doble influencia interesante: Fernando Cabrera y Jorge Drexler. Al menos a mí me es imposible no acordarme de ambos mientras escucho esta canción, que me resulta algo intrigante y bastante fascinante.

“A Don Prudencio Navarro” tiene la siguiente dedicatoria: “Mi viejito, esta es para vos”. El papá de Carmen fue un antropólogo muy admirado en este país, y muy querido. No hace mucho que falleció. Esta canción es algo increíblemente bello. Por una parte, la ternura con la que la canta, es algo que se mete en los huesos. Me impresiona la belleza que hay en la amalgama entre la letra, la música y la voz. Supongo que una canción así de bella pensada para alguien solo puede suceder entre dos seres que se conocen muchísimo, y que se aman, y que solo un corazón muy bonito puede poner en notas algo tan enorme y tan mágico, logrando que uno sienta en carne propia una relación que obviamente es ajena. Hermosísima canción. Pero eso sí, aquí se complica para poner que repita. Al menos a mí me cierra un poco la garganta cada vez que la escucho.

“Canción madre”, que está dedicada a su mamá, tiene letra de Carmen y música de Dany. La voz de Carmen aquí es tan pero tan Carmen Pi que no se puede creer. Y tiene unos coros (también de Carmen) tan pero tan bonitos. Es una hermosísima canción. Profunda, sentida. Algo realmente especial.

La última es “Esta vidalita”, que es un tema triste, pero con esa vocecita dulce compensa el dolor que llega a través de los parlantes.

Es un disco que nos pasea por estados de ánimo diferentes, que es muy íntimo y muy sentido. Mayoritariamente dedicado a los afectos más importantes de la vida, es imposible escucharlo y no sentirse movilizado por amores, imágenes y emociones propias.

Todas las letras y músicas son de Carmen Pi, excepto “Completely Wasted” que es de Dany López y “Esta vidalita” que es de Dana Nicola.

Además de Carmen y Dany, los músicos que participaron en la creación de este objeto mágico son:

Tato Bolognini, Gerardo Alonso, Palito Elissalde, Ángelo Primón, Freddy Pérez, Federico Blois y Nacho Imbellone.

Desde aquí envío mi deseo de que Carmen nos siga deleitando con su música, que moviliza, hace vibrar, hace sentir… o sea, que cumple con eso tan importante que se espera del arte: que sirva de vehículo para los sentimientos, que sirva de resonador para permitirnos sentir algunas emociones que por ahí quedan atrapadas y necesitan una válvula, para la conexión entre nosotros los humanos y para la conexión con nosotros mismos, para disfrute y para crecimiento.

Gracias, Carmen. “Que siempre sea siempre, y que hoy sea hoy.”

inside