“Aún Hoy Me Emociona” (sobre -o más bien con- Spinetta)

En un recorrido de búsqueda de otro tiempo, adolescente, subjetivamente muy lejano y a la vez de redescubrimiento de un ídolo rotundo para los rioplatenses, cuya partida ha llenado de una tristeza apabullante los muros de mis amigos en Fb, me encontré con esta entrevista a Luis Alberto Spinetta acerca de la creación del tema “Muchacha Ojos de Papel”. Encontré en estos tres videos muchísimo más de lo que esperaba. Podría simplemente compartir el video y dejarme de embromar… podría.

“Muchacha es Cristina, nuestra amiga, que era mi novia. Fue mi primer mujer, por decirlo así. Entonces, imaginate. Ese momento era muy especial y la canción estaba ligada a eso: al enamoramiento por primera vez concretado en una relación. Por lo tanto la canción está encarnada en ese feeling eterno que uno siente por las personas que ama”.

“En aquella época creíamos que nuestras canciones iban a cambiar el mundo. Which is not true; que no es verdad. No te olvides que lo nuestro es decorativo.  Siempre lo fue y lo será. Los pintores, los escultores, los escritores, los músicos somos decoradores de todo lo otro fantástico que es la vida”.

“Una de las cosas más lindas es que eso [componer una canción], por otra parte de ser muy terapéutico en sí, lo que tiene es que no queda en uno, ¿no?”

“La canción es un juego de niños íntimo, y no una cosa ligada al ego y la obtención de truécanos, obtener vías de expansión del ego”.

Y Emilio Del Guercio dice algo genial, de lo que yo también estoy convencida:

“Te decía que creo que cada persona tiene un cierto número de notas que le resuenan de una manera especial en su interior, con unos intervalos determinados, y cada persona tiene esa clave”.

“Gracias a Dios para la música el hombre no dispone de ningún argumento para discutir, nada más que el de ponerse de acuerdo y sonar bien entre todos. Es una cosa grandiosa. No hay ninguna otra forma de comunicarnos que sea tan bella”.

Una de las personas entrevistadas dijo, de este tema: “Si lo hubieran grabado los Beatles, sería Yesterday. […] Aún hoy me emociona”. Cómo me tocó eso. Este tema fue compuesto el año que nací pero yo lo considero ícono de mi adolescencia, allá por el año 1985. Y es cierto que aún hoy me emociona (aunque recién hoy termino de entender completamente la letra, quién sabe por qué dificultad sináptica de mi cerebro).

Esto matiza un poco eso que son solo decoradores de la vida, porque un tema como este modifica nuestro estado emocional y puede, por dar un ejemplo, predisponernos a enamorarnos de alguien sentado al lado nuestro, a quien ni hubiésemos mirado de otra forma. Y es un indudable vehículo temporal, que me está permitiendo hoy recordar con lujo de detalles no solo cómo esperaba ansiosamente cada noche de verano, en Piriápolis, a que los músicos la cantaran (Omar y Gabriel Estrada) sino también mis amistades y amores, entonces platónicos, de la adolescencia.

Otra entrevistada dice:

“Cuando elijo una canción, cuanto más misteriosa me resulta, cuanto menos puedo descubrir todo lo que dice, se vuelve más atractiva. Y muchacha tiene esa característica. Tiene un universo eterno, podría decirse”.

Las canciones que dejan lugar a que el que la escucha las llene de su propio mundo, tienen más posibilidades de volar. Eternamente o, yo diría, universalmente.

Otro entrevistado, “fundador de los estudios TNT”, hace una descripción muy bella de cómo se cuestionaron la posibilidad de editar la expresión ‘pechos de miel’ (corría el año 1969, no lo olvidemos). “Sin embargo era tan hermosa la creación, que aquello se transformó en una imagen poética inolvidable”, dijo.

Me fascinó la sinceridad de Spinetta cuando tocan el tema de la intención detrás de la letra. Habiendo hecho un éxito de esta repercusión, podría haber dejado fluir la cosa, sin aclararle al público que en realidad las intenciones no eran tan dulces.

“Desmitificando las bondades del individuo que canta. El que canta es bravo […] bajo la superficie esa, bucólica, amorosa”.

Y luego hay una buenísima demostración práctica de aquello de que las canciones cobran vida después de que se hacen públicas. El entrevistador le da una prueba interesantísima de cómo él vio en “los ojos de papel” algo particular. Y el sincero de Spinetta le dice:

“es muy linda esa visión… sos muy bueno de corazón. Tú, yo no”.

Me impactó cuando dice:

“También está ese sentimiento popular de ‘¡Eh, Muchacha, Flaco!’… al final vos decís: ‘¿¡para qué la compuse!?’ Entonces yo también tengo un poquito de cosita con eso. Pero bueno, tampoco vamos a aislarla”.

Y es tal cual, ¿no? Esos temas compuestos con tanto amor o tanta tristeza, según el caso, que luego pasan a las manos de las masas y son tratadas de cualquier forma, irrespetuosa a veces, debe de dolerle al compositor brutalmente. Como a un pintor ver un cuadro que le llevó días sin dormir, encontrarlo lleno de polvo, tirado en un rincón con cajas rotas. En fin… la vida, la gente, la interacción y las relaciones humanas.

Pero todo el reparo que me genera a mí, parece que él lo transformó en algo muy positivo:

“[…] que la gente se reúna con una cierta y determinada energía de sí misma evocada por una canción, por una poesía, es una de las partes más lindas de crear canciones”.

Para cerrar quiero decir que me han sensibilizado mucho estos días las expresiones de dolor, respeto, reconocimiento y agradecimiento de mis conocidos hacia Spinetta. Y fueron esas expresiones -que en su gran mayoría sentí sinceras- las que comenzaron el viaje que terminó en este post terapéutico y un poco exorcista. Hoy necesitaba un contacto más cercano con la muerte… quizás como viejo truco para valorar un poco más la vida.