Entrevista a CANCEL CULT – Banda de uruguayos en L.A.

Hola, gente.

Me di el gustazo de entrevistar (por Zoom) a CANCEL CULT y con ellos me enteré que fue la primera entrevista a la banda, así que es una primicia completa.

Si leyeron mi nota anterior, ya saben que me parece una banda muy, muy pro.

Aquí les dejo la charla y espero que la disfruten.

Ah, me aclararon que habían buscado cuidadosamente el mejor lugar de todo Los Ángeles para la entrevista 🙂 [Ya verán por qué se lo aclaro].

 

 

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CANCEL CULT Youtube Channel

Ready? – CANCEL CULT

Lo que tiene entrevistar a una banda es que te hace escuchar y re-escuchar su música. Para la entrevista de hoy tenía solo 1 track, 1 video para escuchar. En el proceso volví a ser consciente de todas las formas que hay de escuchar un tema y de ver y escuchar un video musical.

La 1a vez le agarré el sentido general, sentí el primer impacto: me gusta o… no me gusta; el video me dice algo o… no me dice nada; qué laburo y onda tiene este video o… es más de lo mismo.

La 2a vez me fijé en la forma general de la canción. Sí, sí, tiene esos cambios de registro y ritmo que me gustan tanto. Qué genio este Llambo, porque sus agudos son un delirio de bellos pero sus graves te sacuden el esqueleto. Qué bien que hay de ambos acá. Y la guitarra mete distorsión pero silencio también. Se siente bien.

La 3a vez: ¿Qué tal la letra? Súper acompasada con este momento de la humanidad. “You can still be free if you try”; “Facing all your demons there’s nowhere you can hide”, “I’m running out of time”, “Will the sun forever shine?”, “When your rights are over is the king who takes the prize”, “Bright enough to blind the eye”.

La 4a vez: A ver los instrumentos. Claro… son unos capos virtuosos y en cada nota se siente los kilos de música que tiene cada uno. El tema le pide mesura al virtuosismo la mayor parte del tiempo y estos capos le dan al tema exacto lo que precisa. Pero los kilos de música que tienen detrás se percibe en cada, cada nota tocada por cualquiera de ellos y también en la completud y certeza de la banda en su conjunto. Da la impresión de ser una banda armada hace decenas de años, aunque sabemos que no es así.

La 5a vez: “Che, qué bien está esto. Y el video tiene un laburo genial”.

A la 6a vez lo escuché con los ojos cerrados y con buenos auriculares y volumen. Pah! Se abrió el mundo y se multiplicaron las capas de todo. [“¿Por qué no lo escuché así desde la primera vez?”] Si bien escuchar música es muy personal, a mí me gusta compartirlo. Les cuento algo de lo que encontré.

Lo primero que noto en los primeros compases es la combinación de ambas guitarras, una con acordes y distorsión y la otra tocando una melodía, el bajo con esa energía re para arriba y el balance de los platos de la batería: 2 a la izquierda y 2 a la derecha.

Enseguida me impresiona la segunda voz que no había escuchado antes y el coro tremendo que hay del segundo 0:42 al 0:54, que también los había pasado por alto cuando lo escuché por los parlantes. Estas voces y otras que aparecen a lo largo del tema son de Navarro y Delfino.

Del 0:54 al 1:12 la voz me llegó directo al corazón. Por un lado la siento cercana, casi como si no estuviera afuera, y por otro certera, ofreciéndome un sostén firme para el viaje. [Juro que solo desayuné tangerinas hoy].

Del 1:12 al 1:34 hay un puente instrumental que con gran fuerza y aplomo, a la vez, ofrecen la transición a lo que sigue.

Del 1:34 al 1:48 es voz, bajo y bombo de la bata (maravillosa combinación). Otra vez la voz introspectiva cala hondo y me emociona cómo el bombo de la bata y el bajo, tocados al unísono, le agregan un toque de energía optimista a esos compases, que sí o sí te impulsa a la acción.

La tensión musical va en aumento gradual, con la participación de todos los instrumentos y voz hasta el minuto 2:28 en que hay un breve momento de calma para retomar el ascenso anterior, con un despliegue de sonidos que mata. La fuerza y la magia del bajo es algo increíble. La batería está genial porque le mete toda la garra necesaria pero no se roba el protagonismo en ningún momento, ensalzando todo y desplazando nada.

En el 3:28 al 3:43 hay otro puente musical con un riff poderoso a dos guitarras (bata y bajo también), que se vive brevísimo, porque dan ganas de más, pero está impecablemente administrado en el tema.

Del 3:43 al 3:59 el canto de Llambo es para morirse. Sube a los súper agudos y pasa a los graves con una soltura admirable, pero más allá de lo técnico o la dificultad que seguramente eso conlleve: ¡es hermoso de escuchar! Pienso que es tan fascinante porque vuelca todo su sentimiento en ese canto. Te va aumentando la tensión y la emoción hasta que sentís que no aguantás más, y ahí afloja, baja y te permite descansar un segundo para luego volver a llevarte hacia la expresión de todo lo que pudieras tener acumulado.

En el minuto 4:10 arranca un divino solo de guitarra. Ese comienzo de solo ya es genial y luego aumenta y aumenta la emoción (hasta el minuto 4:30).

El final del tema es como el final de un trailer de película de ciencia ficción. El efecto en mí es: “quiero escuchar ya el próximo tema de esta banda por favor!!”

Me quedo con la certeza de que no hay una nota puesta al azar en este tema. Todo fue pensado y colocado como si fuera una obra de ingeniería.

En fin… me gusta.

¿Será que grabaron esto por separado o lo habrán grabado juntos?
¿Quién es el que solea sobre el final?
¿Cómo componen sus temas?
Ya nos enteraremos hoy un poco más tarde.

Los músicos de la banda CANCEL CULT son:

Alejandro Llambías, “Llambo” (voz)

Federico Delfino (bajo)

Francisco Fattoruso (guitarra)

Federico Navarro (guitarra)

 

 

Por el momento la banda no tiene baterista fijo. En este tema el baterista invitado es Tote Fernández.