Charlie Watts: ya te estamos extrañando

Foto: Martín Pereira

Hay noticias como esta que no querríamos leer jamás: falleció Charlie Watts.

Resulta muy difícil aceptarlo y a medida que vamos cayendo en el verdadero significado de esto, va emergiendo una tristeza muy particular. Sentimos como si hubiera fallecido un miembro de la familia a quien por alguna razón no nos cruzamos nunca.

Desde aquí, primero que nada, le elevamos un enorme gracias por haberle dedicado su vida a la música, y con eso haberle ofrecido a millones de personas horas y años de esa compañía tan particular que significa la música de The Rolling Stones.

Hay sonidos que acompañan el enamoramiento, otros la tristeza o la depresión, o la alegría superficial y en una categoría aparte está la música de The Rolling Stones, que nos fue acompañando a lo largo de los años en una amalgama única de sentires que nos identifica a las generaciones de los 50, 60 y 70: la rebeldía y euforia controladas, la bronca por las injusticias, la decisión de poner límites, y la necesidad de emancipación y de un amor más libre.

Tanto Keith Richards como Ron Wood y Mick Jagger han expresado que Charlie Watts era el motor de la banda, que sin él no habría The Rolling Stones. En el aspecto musical no cabe dudas de que la banda habría tenido un sonido y un espíritu diferentes si el baterista hubiese sido otro. Es fácil imaginarse que en su lugar cualquier otro podría haberse visto tentado en ese contexto musical y en tal coyuntura exitosa a un mayor desenfreno percutivo y el resultado total no habría sido el mismo. En el aspecto humano sus compañeros de camino también han dicho que Watts fue un cable a tierra.

Ya lo anterior bastaría para que nos doliera mucho su partida pero al colectivo de los bateristas hoy nos impacta, además, que se fue uno de los referentes más originales de la historia del instrumento y en particular de la batería en el rock.

Watts fue un músico autodidacta. Desde joven se sintió atraído especialmente por el jazz y el blues. La originalidad genial de Watts en la batería en buena parte tiene que ver justamente con su habilidad para permitir emerger en el rock elementos de esos géneros que condimentaron la obra de los Stones sin llegar a desvirtuar, en lo más mínimo, el estilo; de hecho, lo potenció y creó un sello propio de rock and roll.

Entre las conversaciones que se dieron al conocer su partida, Diego Bartaburu (baterista de NTVG) comentó: “Pensá en la bata de Angie. ¿A qué otro tipo se le habría ocurrido algo así? La expresividad es insuperable. La mordida del hi-hat luego de decir Angie o el fill anterior, que empieza en el hi-hat y termina en el tambor”. Estos ejemplos que mencionó Diego, así como sus shuffles, son sonidos que logran una emoción muy particular y que a ningún otro baterista se le había ocurrido, antes de Watts, generar en un contexto musical de este tipo. Su estructura jazzera le otorgó una libertad de apoyos diferente, una creatividad melódica original y él tuvo la habilidad artística para desarrollar eso de una manera única.

Para Watts la batería siempre fue un instrumento de acompañamiento. No le encontraba sentido a hacer solos de batería y su prioridad estaba en el acompañamiento necesario para la canción, en lograr que hubiera swing y la gente bailara. ¡Vaya si lo logró!

Blopa Drummer, desde Vancouver, nos comentaba: “Es imprescindible decir que tocar simple no es fácil”. Para el público general que no haya estudiado nunca un instrumento musical puede parecerle que tocar menos notas es más fácil que tocar muchas pero la realidad es lo opuesto. Sostener un groove simple en forma pareja a lo largo de los minutos es de los mayores desafíos que tiene un baterista, pues eso implica mantener la intención del golpe, la intensidad, la relación sonido-espacio (tocar justo en el tiempo, o siempre anticipado, o siempre pospuesto), y definitivamente atención y concentración plenas. El nivel de dificultad de todo esto en un groove simple, con los golpes imprescindibles, es mucho mayor que en un toque abigarrado.

Otra originalidad del sonido generado por Watts está marcada por su forma de agarrar el palillo izquierdo, con el llamado “traditional grip”, típico del jazz y, hasta donde sé, no utilizado consistentemente en el rock hasta Watts. Para quien conoce del instrumento es realmente algo que vuela la cabeza imaginar cómo a un baterista de una banda como The Rolling Stones se le pudo ocurrir tocar con traditional grip. Y cómo con ese grip pudo ser uno de los bateristas de groove más sólido de la historia de la música. Otra particularidad de este genio es no tocar el hi-hat cuando toca el redoblante. Lo típico es el unísono entre el redoblante y el hi-hat y a este ser se le ocurrió modificar eso, generando ese espacio sonoro tan amplio para el tambor, que emociona de acá a Saturno y que tiene que haber tenido gran significado tanto para la decisión y pasión del canto como para el baile de Jagger en sus temas.

Si bien es una comparación extraña, es llamativo que su set de batería y su vestimenta fueron igualmente tradicionales. Trajes clásicos, mayormente hechos a medida por su talla pequeña, y una batería Gretsch, de 1957, compuesta por la mínima cantidad posible de cuerpos: tambor, bombo de 22” x 14”, un tom de pie de 16” x 16” y otro tom de 12″ x 8”. No endorsó ninguna marca de platos. Su hi-hat y su único ride de 18” no mostraban marca.

Además de haber sido miembro de The Rolling Stones desde 1963, Charlie Watts tuvo sus propios proyectos de jazz, de los cuales existen las siguientes grabaciones:

1986: Live at Fulham Town Hall (Charlie Watts Orchestra)
1991: From One Charlie (Charlie Watts Quintet)
1992: Tribute to Charlie Parker with Strings (Charlie Watts Quintet)
1993: Warm & Tender (Charlie Watts)
1996: Long Ago & Far Away (Charlie Watts)
2000: Charlie Watts/Jim Keltner Project (Charlie Watts y Jim Keltner)
2004: Watts at Scott’s
2010: The ABC&D of Boogie Woogie – The Magic of Boogie Woogie
2012: The ABC&D of Boogie Woogie Live in Paris
2017: Charlie Watts meets the Danish Radio Big Band (Live at Danish Radio Concert Hall, Copenhagen / 2010)
Huelga decir que a Charlie Watts no le interesaban las luces ni la farándula. Su interés era tocar música y así lo hizo. En este año, 2021, se va de esta tridimensionalidad dejando tras de sí una estela de enorme respeto y agradecimiento de los músicos y del público en general. Por supuesto, y por suerte, también nos deja su legado gigante en sus grabaciones.

de P.S.

Foto de portada: The Rolling Stones Montevideo – 16 de febrero 2016 – Estadio Centenario Foto © Martín Pereira

Nota escrita para Cooltivarte por Patricia Schiavone y editada por Alejandro Moya.

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