Visita de Chester Thompson a Uruguay

Quienes leen Atresillado saben que normalmente escribo sobre los toques musicales el mismo día, porque este hábito, en verdad, es catártico. Ahora ya pasaron tres días desde que sucedieron algunos hechos maravillosos y sus efectos me dieron tal sacudón que me está siendo difícil desplazarme del área del corazón a la del cerebro y traducir parte de todo eso en palabras. Pero aquí estoy y prometo que haré todo lo que pueda.

Como habrán leído hace algunos días, tuve la oportunidad fantástica de entrevistar al baterista Chester Thompson por Skype, antes de su llegada a Uruguay (y la publiqué por acá). En ese momento me sorprendió mucho encontrarme con un caballero súper amable. Hablaba con calma, realmente escuchaba, y demostró paciencia y buenos modales cuando nos enfrentamos a algunos problemas técnicos para comunicarnos. Fue un verdadero placer tener esa conversación tan humana y enriquecedora.

Llegó el día en que los músicos del Alphonso Johnson’s Quartet llegaron a este rincón del mundo. Sus planes incluían una clínica por el cuarteto, una clase magistral por Chester Thompson y el concierto en el Teatro Solís.

Para mi sorpresa y pánico la productora me pidió que interpretase la clínica de Chester Thompson. A pesar de que estoy traduciendo todo el tiempo nunca trabajo como intérprete porque estoy convencida de que mi memoria es demasiado reducida como para recordar oraciones largas. Sin embargo, superé el pánico y acepté, teniendo en cuenta que pondría todo de mí para que los bateristas entendieran todo lo que él dijera.

También para mi sorpresa y pánico, Chester Thompson me pidió que le mostrara cómo tocar algo de candombe. Imagínense la escena: Alphonso Johnson, Federico Ramos, Gary Fukushima y Chester Thompson más varios bateristas uruguayos ahí… y yo intentando tocar un patrón de candombe. Era una misión imposible. Lo que toqué fue algo diferente; creo que inventé un ritmo nuevo. Entonces, le ofrecí a Chester Thompson que tomara una clase con un baterista que seguramente lo podría ayudar a llevarse una idea de nuestro ritmo: el inigualable Martín Ibarburu, por supuesto. [Esto puede ser injusto con varios otros bateristas uruguayos que también tocan candombe muy bien, pero la mayoría de ustedes ya sabe cuánto me gusta la música de Martín]. Chester Thompson tuvo la buena idea de aceptar y yo tuve la tarea fantástica de llevarlo a la casa de Martín y presentarlos.

Martín siempre me sorprende por su humildad, generosidad y amabilidad con todos. Fue emocionante descubrir que Chester estaba cortado por la misma tijera. Ahora los invito a que se imaginen a Martín diciéndole a Chester que era un honor tenerlo en su casa y a Chester diciéndole a Martín que el honor era suyo. Presenciar ese encuentro fue algo absolutamente impresionante. Por suerte me invitaron a quedarme y es así que puedo contarles que estos dos son algo de otro mundo, y no solo como bateristas.

Luego de explicarle un poco acerca del ritmo, Martín se lo mostró en la batería. Fue un deleite oírlos hablar sobre la estructura del ritmo y cómo Chester asociaba con varios otros ritmos latinos que ya ha tocado. Sin exagerar, ¡cinco minutos después Chester estaba tocando su primer candombe y sonando casi uruguayo! La sonrisa de Martín no podía ser más grande y yo me sentí tremendamente afortunada de poder presenciar todo esto.

Chester-Thompson-Martín-Ibarburu-Uruguay

Photo: Patricia

Chester terminó mostrándole a Martín un par de cosas también, por supuesto, y me pareció que por una hora el planeta entero estaba viviendo una transformación positiva.

Solo esta experiencia habría sido suficiente para sentir felicidad en mi alma por un año. Pero esto era únicamente el comienzo.

Ese mismo día, a las 6:00 pm, Chester Thompson estaría ofreciendo su clase magistral en el Teatro Solís. Así que yo, a las 5:30 pm, entraba por primera vez en mi vida por la puerta trasera del teatro. No podía creer lo grande y alta que es la parte de atrás del escenario y lo hermoso que se ve nuestro teatro adorado desde el escenario. Es una delicia.

Llegó Chester y repasamos un poco los conceptos que iba a presentar. También me mostró con un pad suyo cómo no perder contacto con los palos y cómo usar los dedos para tener un mejor control sobre ellos. Y ahí salimos, al escenario. Increíble: Chester y yo. ¿Loco, eh? Sí, estoy de acuerdo. Súper loco y fascinante. Sin embargo, debo admitir algo. Ya no estaba nerviosa y no sentía que estaba con una leyenda, con uno de los mejores bateristas del mundo. Estaba en calma y disfrutando ese momento a pleno, porque él facilitaba todo con su presencia y amabilidad.

Chester-Thompson-master-class-Patricia-Schiavone

Foto: Pablo Avellino

Clinic-Chester-Thompson-Teatro-Solís

Foto: Germán Suárez

(Gracias a Pablo Avellino y a Germán Suárez por las fotos).

 

Estuvo una hora compartiendo generosamente su experiencia, sus conocimientos y su sabiduría.

Insistió en que ha sido muy afortunado en su vida por haber tenido la oportunidad de hacer música con los músicos que ha tocado (Zappa, Weather Report, Genesis, Phil Collins y muchísimos otros).

Entre los conceptos que compartió, sugirió que practicáramos todo comenzando con la mano derecha y luego comenzando con la mano izquierda. Todo. Mostró un ejercicio de calentamiento en el que tocó unas pocas notas en el bombo y sobre ellas tocó con las manos en el tambor rulo simple, rulo doble y paradiddles (empezando con la derecha y luego con la izquierda). “Y si resulta demasiado fácil, tóquenlo más rápido”, dijo, y lo mostró. Fue divertido cuando dijo que su mano derecha era funky y su mano izquierda era “straight”, así que obtenía un “feeling” diferente si tocaba con una o con la otra.

Habló de usar la muñeca solo para el primer golpe y usar los dedos para todos los demás, con los codos no separados del cuerpo sino relajados, colgando a los lados de este.

Puso énfasis en la importancia de escuchar a toda la banda como si estuviésemos sentados en la audiencia. Que no escucháramos a la batería; que escucháramos a la banda. Dijo que siempre que uno escucha una banda desde la audiencia y algo suena mal es porque alguno de los músicos no está escuchando a la banda sino que está escuchándose a sí mismo. Debo decir que estuve practicando esta manera nueva de escuchar y hace una verdadera diferencia en el resultado. Y no solo en la batería sino también en la vida.

El público le preguntó cómo había sido la experiencia de tocar con dos baterías. Él respondió que era mucho más difícil de lo que la gente normalmente suponía. Dijo que era muy importante tener contacto visual con el otro baterista, prestar mucha atención y escuchar de verdad. Explicó cómo Ralph Humphrey y él sentían la música un poco diferente y cómo tuvieron que ensayar mucho para lograr tocar bien juntos. También dijo que con Phil Collins fue distinto porque ambos sentían la música de forma muy similar y desde el primer día tocaron como si fueran una sola persona.

Otra pregunta fue sobre la posición de sus pies. Dijo que se había dado cuenta de que la gravedad era su amiga y la usaba a su favor. Pone el talón ni muy alto ni abajo, en una posición media.

Lamento que cometí un grave error: me olvidé de grabar la clínica. Estando en el escenario, concentrada en traducir, sé que estoy olvidándome de mucha información aquí, pero si llego a recordarla, corregiré la entrada.

Después de que terminó la clínica, la magia continuó por largo rato: El Alphonso Johnson’s Quartet tocó su concierto en el Teatro Solís. Es probable que lean acerca de eso en una nueva entrada.

Pienso que no es por casualidad que su música es tan espectacular. Estoy convencida de que en los casos de músicos magníficos como él, lo que escuchamos expresándose es su alma. Se puede ser un músico razonablemente bueno y no transmitir mucho. Si se transmite tanto como en este caso, se ha aprendido a mostrarle el alma al mundo.

Agradezco a Jazz Tour y a Cecilia Martínez-Gil por haber traído a Chester Thompson con Alphonso Johnson’s Quartet, por hacer posible una clínica de batería gratis, y por haberme elegido como lazo entre este batero fantástico y los maravillosos bateristas de Montevideo, quienes quedaron fascinados de tener esta oportunidad y han expresado de muchas maneras lo buena que estuvo la clínica.

Chester Thompson siempre será bienvenido por acá. Esperemos que vuelva pronto.

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