Reseña de Loli Molina y Nano Stern en Sala Zitarrosa (12/03/2016)

Reseña escrita para COOLTIVARTE.

El 12 de marzo en una Sala Zitarrosa colmada de público se presentaron dos músicos enormes, entrañables y fascinantes: Loli Molina y Nano Stern. Loli es argentina, Nano chileno, y el público en su mayoría fue uruguayo (había algunos chilenos también). Pero la magia de la música fue tal que lo de tres territorios distintos no fue más que anecdótico. Estos dos seres generaron algo muy poderoso y mágico. Salimos todos con el centro del pecho mucho más abierto que cuando entramos, dándonos unos abrazos largos. El efecto “música bella” se hizo sentir.

Pero perdón, me estoy adelantando un poco. De telonera estuvo Luciana Mocchi. En lo personal, me gustó mucho escucharla. Cantó y tocó muy bien, tiene tremenda proyección de voz y demostró tener algo que yo valoro un disparate en los cantantes: que realmente ofrezcan su voz a los demás, sin regateos. Su música fue potente y tenía algo para decir. No fue un relleno, sino una participación importante.

Luego de un brevísimo entretiempo, surgieron en el escenario Loli y Nano. Ambos súper simpáticos y comunicativos con el público. Es brutal cómo se nota la presencia antes de que un músico toque. Ellos dos impactaron fuerte en este sentido. Desde el segundo uno se sentía que sería un show conectado y significativo.

Comenzaron presentando juntos parte del tema “Luchín”, de Víctor Jara, y parte del tema “Brillo y Relieve”, de Loli Molina. La voz de Loli tiene una dulzura enorme y una característica especial que hace que uno conecte con algo muy interno y profundo. También siento que, hablando de los cuatro elementos, tiene mucho aire. Nano, por su parte, siempre desde mi opinión personal, lo siento como con mucha tierra. Entonces esa combinación de ambos me generó una sensación de complementariedad y unidad que gusta y que hace bien.

Luego de esta canción introductoria Nano se retiró y Loli nos explicó que quedaríamos a solas con ella por un rato. Que durante el show tocarían temas de los dos y de sus héroes.

La dulzura de Loli, que a mí se me antoja nostálgica y magnífica, no se limita a su voz. Los sonidos que emergen de su guitarra eléctrica están en sintonía completa con su voz. La relación de ella con su instrumento es algo muy hermoso de escuchar y de ver. Se siente como muy cómoda, muy natural, que es algo tan importante para que uno como público pueda aflojarse y disfrutar. Nos entregamos por completo, con confianza.

Después de cantar su segunda canción a solas (“En la noche”), que finaliza con la frase “y ahí se fue mi corazón”, nos dio una explicación del contexto de composición. Nos reímos y la mayoría de las mujeres de la sala la entendimos… ¡vaya que la entendimos!

La canción siguiente fue “Hamacas”. Este tema es diferente y no solo por la letra sino también por la música. Hay una maestría interesante en la combinación del carácter de letra y música acá. Va por un camino más sinuoso y menos inocente, con notas que resuenan en sitios más oscuros. Un tema que inquieta y que por algún momento se vuelve incómodo, movilizante. Pero ojo que no estoy diciendo que una no quiera escucharlo… todo lo contrario. Es atractivo en esa incomodidad.

Lo que pudimos ver de ella en los momentos en que se dirigió al público fue un humor irónico y una visión más empírica de lo que uno lee en sus canciones.

Al presentar su tema “Viajando”, dijo: “Es un poco sobre aquel estado del ser en que ingreso por ejemplo yendo a tocar en Tucumán, en bondi, desde Buenos Aires. Son como unas 17 horas para reflexionar sobre la profundidad de la vida y después otras 17 horas”. En Uruguay no existe trayecto que lleve 17 horas… y así es como una recuerda el mapa de un país y de otro y reflexiona sobre la relatividad de las distancias. La canción es preciosísima. Bella poesía y la reaparición de esa dulzura impactante de la voz, y un acompañamiento estupendo en la guitarra. Insisto: guitarra y cantante se experimentan como una unidad cómoda y hermosa que a mí me llamó poderosamente la atención.

La presentación de la siguiente canción, “A la próxima”, tampoco tiene desperdicio (ni la canción lo tiene… es genial). Nos contó: “La canción que voy a cantar a continuación es una canción que tiene una historia. Una amiga que yo quiero mucho tuvo un novio. Como el tiempo lo destruye todo, en un momento la relación se terminó. Dos años después de que la relación se había terminado, él le mandó un mail diciéndole ‘a mí me habría gustado darte más besos’. Y mi amiga, que es muy inteligente y muy cruel, le respondió: ‘¿Sabés qué? A la próxima dale más besos’. Me contó esa historia y me pareció muy buena. Y llegué a mi casa y escribí esta canción. Se la quiero dedicar a todos aquellos que a) no entendieron nada o b) nunca más bajarán los brazos”.

Entonces llegó “Tonada de la Luna Llena” (de Simón Díaz), una canción que le queda fenomenal.

Para que quienes no pudieron ir tengan una idea mínima del nivel de poesía que vivimos esta noche, voy a compartir con ustedes dos letras que me gustan muy especialmente:

 

Las cosas que se quedan en vos (canción de L. M.)

 

Tengo tiempo para amanecer; tengo tiempo para entender

Que es la forma de mirar las cosas cuando llegan

lo que hace que se queden de otra manera en vos

Y es la forma de nombrar las cosas cuando queman

lo que hace que se queden de otra manera en vos

Se quedan con vos

 

 Tengo tiempo para elegir; tengo tiempo para compartir

 Que es la forma de mirar las cosas cuando llegan

lo que hace que se queden de otra manera en vos

Y es la forma de nombrar las cosas cuando queman

lo que hace que se queden de otra manera en vos

Se quedan con vos

 

 Y es tu forma de abrazar las cosas cuando llegan

lo que hace que se queden de otra manera en vos.

 

Y

 

Eco (Una canción de David Aguilar. En Youtube pueden encontrar la versión de Loli con David)

 

Le tocó a Saturno turno entre tu mirada hada

pues con telescopio copio en si lo que retracta tracta

de que yo alucine cine

Nunca tu palabra labra a mi sentimiento miento

y es que tu planeta neta siendo paraíso hizo

a todo el universo verso

Una mariposa posa sobre tu cabello bello

por que tu tardanza danza hace una atadura dura

mientras yo a cupido pido que entre mis compases pases

a dejar de hacer en este hueco eco

Le tocó a Saturno turno entre tu mirada hada

pues con telescopio copio en si lo que retracta tracta

de que yo alucine cine

Nunca tu palabra labra a mi sentimiento miento

y es que tu planeta neta siendo paraíso hizo

a todo el universo verso

Una mariposa posa sobre tu cabello bello

por que tu tardanza danza hace una atadura dura

mientras yo a cupido pido que entre mis compases pases

a dejar de ser tan solo imaginada nada más

 

Luego nos regaló “Sé como el sol”. Lo que más me impactó de este tema fueron los coros tan disfrutables que tiene.

Entonces volvió Nano Stern al escenario, algo así como una hora después de comenzado el show y una hora antes de que terminase. Tuvimos música abundante para disfrutar.

La combinación de sus dos guitarras y sus dos voces es extraordinaria, digna de ser experimentada varias veces en esta vida. De veras, les recomiendo: no se vayan a perder un próximo concierto de estos dos seres de luz juntos.

Arrancaron esta parte con la canción “Gorrión”. Un tema que cala hondo. Hubo algunas armonías que me hicieron acordar a Spinetta. Últimamente cuando descubro momentos spinetteanos en músicas de otros me emociono un montón. Creo que por aquello de ver la inmortalidad del ser plasmada en la música.

La siguiente canción de Nano súper, súper sentida, sonó como si fuera realmente de ambos. Enorme el desgarro y la fuerza que generaron con este tema. La poesía de Nano es gigante. Les dejo la letra:

 

Flor del cactus (de Nano Stern)

 

El perfume de la flor del cactus

esconde detrás del buen olor

un veneno que te va matando

poco a poco de tanto dolor

 

Con sus pétalos tan coloridos

te seduce y erra la razón

y con sus espinas camufladas

luego te perfora el corazón

 

Ni los brujos ni los cirujanos

tienen cura pa’ este padecer

que te ahoga y que te quita el sueño

y que te despoja de tu ser

 

Por adentro de sus venas verdes

lleva el cactus sangre de verdad

algo mata el alma se despierta

y alucina de felicidad

 

Luego te visitan las serpientes

te levantan y te hacen volar

pero cuando salen por la boca

duele tanto que hay que vomitar

 

Ni los brujos ni los cirujanos

tienen cura pa’ este padecer

que te ahoga y que te quita el sueño

y que te despoja de tu ser

 

Solo el tiempo hará que me acostumbre

a vivir con esta enfermedad

y así como quedan cicatrices

su recuerdo no me dejará

su recuerdo no me dejará

su recuerdo no me dejará

 

Al terminar este momento tan profundo, Nano se apiadó de nuestras almas leyéndonos una simpática poesía que escribió en la espera que tuvo viniendo hacia Montevideo, en su escala en Ezeiza.

Y como para reforzarnos la alegría en los corazones, cantó “Mil 500 Vueltas”, tema que da título a su disco y que es, si se quiere, extraño, en el siguiente sentido: su letra es muy introspectiva pero su música es muy extrovertida. Me resultó una combinación extraordinaria, algo inquietante y sin dudas genera ganas de escuchar la canción otra y otra vez. Y acá fue donde a Nano se le ocurrió invitarnos a acompañarlo con las palmas. Ay, Dios… ¿cuándo los uruguayos aprenderemos a no seguir aplaudiendo más allá de lo que el estribillo requiere? Un cursillo rápido al respecto nos vendría bien de bien, ¿eh? 😉 Ya, ya… no será grave pero me pone muy incómoda.

“Ley de vida” es un festejo de un amor que se terminó, que tiene gran poesía en su letra y también en su guitarra. Es otro ejemplo de maravillosa unidad entre compositor, cantante e instrumentista. Este tema como el anterior transmiten mucha energía, mucha alegría de vivir. Es como un manantial de sonidos frescos y nuevos, que por mi parte agradezco muchísimo.

“Festejo de color” fue una diversión impresionante gracias a nuestra incapacidad para cantar el coro que Nano creía que era tan sencillo. Jajá. Qué momento. A ver si nos espabilamos, che, que como público damos un poco de vergüenza.

“Voy y vuelvo” es una divinísima canción. Nano la tocó en el piano y fue un momento especialmente movilizador de la noche. ¡El vozarrón maravilloso que tiene nos dejaba a todos vibrando a la par de sus notas! Pero esa fuerza formidable, cuando tiene que dejar paso a la dulzura, se lo deja y cómo. Nano tiene, como se dice, ángel. Y una gran presencia.

Después cantó “Para cantores que reflexionan”, de Violeta Parra, tocando el instrumento con el que hace más tiempo que tiene relación: el violín (lo estudió desde sus 4 años). El nivel energético de la sala iba subiendo y subiendo.  ¡Qué belleza haber estado ahí siendo parte de eso!

Haciendo gala de un excelente manejo de matices, nos cantó su tema “Nube” -al que le debo el gusto de conocer su música-. La característica más particular de esta canción es cómo pasa de un grave muy grave a un agudo muy agudo en algo así como ocho notas. También su ritmo y su forma son muy originales, todo unido con una melodía que se siente bella.

Continuó con “Necesito una canción”, volviendo a ponernos él y su guitarra –casi poseída–  en un estado alegre, exaltado. Y a continuación “Tejequeteteje”, donde volvimos a golpear palmas horrorosamente mal, jua… (sí, quedé traumada).

La canción siguiente, imponente, fue “Los espejos”, escrita en honor a su padre y al consejo que le dio: que lo que importa es que cada día al mirarse al espejo encuentre a un hombre feliz. Fue un momento muy emotivo, con el que Nano cerró su sección a solas con el público.

Fue entonces cuando estos dos personajes simpáticos se regalaron, en el escenario, sus discos mutuamente: “Rubí” de Loli y “Mil 500 Vueltas” de Nano.

Se nos terminaba el show. Juntos nos ofrecieron “Árbol del bosque”, de Nano. Nos volvimos a deleitar con esa combinación de ambos, que es serena y bonita.

Y por último, para cerrar, anunció Loli: “Una de las canciones más hermosas que escuché mi vida…de uno de nuestros próceres, ‘Puerta de los dos’, de Fernando Cabrera”. Y la verdad es que no hay forma de ser uruguaya y no emocionarse hasta las lágrimas sintiendo la admiración de dos musicazos como estos, siendo jóvenes como son, a Cabrera. Y en la voz de estos dos músicos esa canción sonó con toda su uruguayez, pero con una uruguayez nueva, latinoamericana. Admito que fue el tercer momento del toque en el que se me cayeron las lágrimas.

Gracias Loli y Nano por emocionarme como lo hicieron. Muchos de los que fuimos conocíamos poquitas canciones de cada uno y sin embargo disfrutamos apasionadamente de cada uno de los sonidos que compartieron. Que nos gusten muchísimo sonidos que escuchamos por primera vez no es para nada común. Tienen algo especial y fuimos muy afortunados en tenerlos por aquí. Ojalá vuelvan… y que sea pronto.

5 comentarios

  1. marzo 23, 2016 a 12:47 pm

  2. marzo 23, 2016 a 12:48 pm

  3. marzo 23, 2016 a 12:49 pm

  4. marzo 23, 2016 a 12:56 pm

  5. marzo 23, 2016 a 12:57 pm


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