CD “En Construcción” de Juan Pablo Chapital

Hacía tiempo que no escribía sobre un disco, no porque no haya escuchado varios en este tiempo sino porque no me había pasado todavía que un disco nuevo me disparase esa motivación (cuasi desesperación) por poner la experiencia en palabras. Hoy sí que sucedió.

El CD que hizo efecto en mí fue “En Construcción” de Juan Pablo Chapital, un guitarrista y compositor uruguayo, a quien yo -haciendo gala de gran tontería- no le había prestado la atención debida hasta hace unos pocos días.

Lo primero que me gustó mucho fue el CD en sí. La tapa está preciosa y el disco también. Tiene un diseño que genera una alegría mesurada, diría yo, que a mí me ubicó en el lugar perfecto para comenzar a escucharlo.

Foto tomada sin permiso de "El Espectador".

Foto tomada sin permiso de “El Espectador”.

 

Tema 1: 23 de diciembre

La intro de guitarra en este tema, que también viene a ser la intro al disco, es mansa, sentida, con notas dulces que tienen brillo, y que a mí me colocaron en ese rincón que reconozco y que me gusta tanto. Es el mismo lugar emocional donde también me ponen músicos como Scofield y quizás Lyle Mays, algunas veces Metheny. Después de haberme reacomodado en el asiento, dispuesta a pasarla bien, empezó la parte A y ya supe que todo lo que vendría después me gustaría. La guitarra súper decidida, maravillosamente firme, una base de acordes de esos con garra, de los que a una la hacen vibrar; un bajo que se oye al volumen perfecto y una batería que se oye con comodidad, que se ajusta muy bien al carácter de la música en su totalidad, con un sonido que me resultó especialmente bonito en cuanto a los platos y al aro del redoblante (no ha de ser coincidencia que el baterista es Francisco Etchenique, hijo del gran Cheché). Que las guitarras y los teclados no se “tironeen” en la música es un arte. En este primer tema todo sonido tiene su lugar y su razón de ser. Todo fluye cómodo y creativo. Con sorpresa noté que me encantó el teclado (ya sabemos que no suelo disfrutar especialmente de ese instrumento).

 

Antes de seguir adelante, les cuento qué MÚSICOS hicieron este objeto mágico:

Juan Pablo Chapital: composiciones 1, 3, 4 y 6. Guitarras y voces en todos los temas.

Nacho Echeverría: bajo en temas 1,2 y 4 y contrabajo en temas 3 y 5.

Francisco Etchenique: Batería en temas 1, 2, 3, 4 y 6.

 

Músicos invitados:

Hernán Jacinto: Piano acústico, rhodes, sintetizador y voces en todos los temas

Juan Jacinto: Djembé en tema 4

Mariella Vitale: Voces en tema 4

Fernando Cabrera: guitarra y voz en tema 2

Ferna Núñez, Noe Núñez y Diego Paredes: Cuerda de tambores en tema 5.

 

Y el diseño de la tapa es de Felipe Fuentes.

 

Tema 2: Milonga de pelo largo (versión del tema de Gastón Ciarlo “Dino”)

La guitarra de nuevo a pura dulzura y sentimiento con el complemento perfecto de una fuerza poderosa. El redoblante de la batería acompaña perfectamente esa intención y es un goce el balance de volúmenes. Yo oigo esto y siento que fue una grabación muy cuidada y muy sentida.

Esta canción tiene la participación especialísima de Fernando Cabrera en guitarra y voz. No hay cómo ser uruguayo y no emocionarse al escuchar a Cabrera. Mueve una fibra particular que nadie más lo logra.

 

Tema 3: L.A.S. (Dedicado a Luis Alberto Spinetta)

Para cuando escuché el disco ya había escuchado este tema unas cuántas veces (aprovecho a ponerlo abajo, para que lo puedan oír también). Arranca con esas palabras fantásticas del “flaco” apoyadas en un colchón musical que nos trae nostalgia y amor por partes iguales. Que Spinetta ya no esté entre nosotros es algo que muchos no terminamos de asimilar. Se fue demasiado joven y formó parte de nuestra identidad, por lo cual admitir su partida es un poco jodido. Juan Pablo Chapital explica por ahí que compuso (o terminó de componer) este tema el día que falleció Spinetta. Lo que a mí me sorprende es que lo que me llega con esta canción más que la sorpresa del día de su muerte es ese extrañar nostálgico que nos envuelve en la actualidad, cuando ya pasaron algunos años desde que osó decirnos adiós.

https://youtu.be/rLFrOQB_BR8

 

Tema 4: Mundo Derek (Dedicado a Derek Trucks)

Aquí yo sentí un “cambio de dial”, digamos. Lamentablemente para mí no conozco el trabajo de Derek Trucks [las puertas musicales se siguen abriendo sin pausa]. Por lo tanto, solo puedo contarles lo que siento con los sonidos despojados de historia: rock and roll y un cierto traslado a flashes de mi adolescencia, especialmente a discos que sonaban en el tocadiscos de mi padre, a quien le gustaban cosas que yo por aquel entonces no lograba acoger (y todavía no logro del todo): la música de los 70. A este tema en especial lo voy a tener que escuchar más veces para encontrarle el gustito que todavía no le encontré, pero soy consciente de que es por mis propias limitaciones.

 

Tema 5: Santanita (Composición de Rada y Hugo Fattoruso)

Este es un temazo del acervo musical uruguayo y esta versión está divina. La guitarra de Chapital habla, sonríe, llora… todo eso a la misma vez. El piano está especial… precioso sonido tiene. La cuerda de tambores es un deleite. Me llamó la atención la amalgama de intención que hay entre todos los instrumentos en este tema.

 

Tema 6: En construcción

Este tema al día de hoy es mi favorito del disco. Hoy aquí está gris y está lloviendo un poco, cosa rara en este tiempo, pues veníamos de un largo tiempo de soles. Quizás el gris exterior esté tiñendo un poco mi percepción de esta música hoy, pero la siento muy introspectiva… como si fuera un hurgar interior que va descubriendo mundos diferentes adentro de un ser de luz. Claro, el título indica algo (o todo) de eso, pero independientemente del título, las notas traen un viaje querible e interesante. Empieza y termina con sonidos de niños que quizás están en un patio de escuela y sigue con una guitarra que arranca con toda la nostalgia del planeta pero después va “construyendo” momentos más seguros, pasos más firmes, aunque sin soltar del todo las notas iniciales y su intención. La batería re-ubicada, haciendo lo que tiene que hacer para el bien de la música (últimamente agradezco mucho esto). El bajo, como en todas las canciones del disco, sintonizando perfecto con la intención del tema y de la guitarra. Y el Chapa demostrando una serenidad y solvencia que a mí me hace pensar en los discos más recientes de genios que ya están de vuelta en sus carreras musicales, como ser “You Never Know” de Erskine, por nombrar uno.

 

En la tapa del disco hay una dedicatoria que merece ser compartida:

A mis amigos y amigas, en especial a los pocos con los cuales puedo compartir todas mis facetas, lo bueno y lo malo, porque ese compartir me ayuda mucho y me hace estar siempre “en construcción”

 

En fin… un músico para prestarle oreja y atención. Tengo también en mi poder su primer CD: “Fotografía Silenciosa”. Me alegra un montón saber que me está esperando más música del Chapa. Me gustaría que en lugar de dos tuviese diez discos, pero eso seguramente será cuestión de tiempo. Por ahora a disfrutar lo que hay, y a alegrarse de que el 20 de marzo habrá la posibilidad de escucharlo con su quinteto en la Sala Zitarrosa, en un toque conjunto con Nico Ibarburu y su grupo, en un show que promete estar buenísimo.

 

Abrazos contentos, vibrando con notas bellas.

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