Re-post: ¿Qué se aprende en las clínicas de batería?

Surfeando por el blog del Club de Bateristas, re-leí esta entrada que ya tiene sus tres años. Viene a ser como una charla de café entre bateristas, pero como sé que los cuatro seguidores de Atresillado tienen la capacidad de interesarse por cualquier aspecto musical, pienso que esto puede gustarles. Así que va la repetición. En la publicación original hay más opiniones en los comentarios. Si quieren ir por ahí, el link al blog está en el listado de la izquierda. Allí están todas las reseñas de las clínicas que organizamos con el club y unas fotos alucinantes que permiten recordar mejor aquellas instancias.

Inmersos como estamos en la organización de clínicas de batería e inspirados por una frase de Gustavo Etchenique en la entrevista que le hicimos pocos días atrás, le preguntamos a algunos bateristas si recordaban haber aprendido alguna cosa especial en una clínica de batería a la que hubieran ido. Desde sus respuestas reforzamos el convencimiento de que estas instancias pueden ser muy productivas. Con su consentimiento, las compartimos aquí. De esta manera, también, compartimos aprendizaje, que es el móvil principal para este blog y para la movida baterística que de a poquito estamos disfrutando con todos ustedes. Seguramente coincidirán en que el amor por la batería compartido es más disfrutable todavía. Y aprender entre todos es una posibilidad que tenemos a la mano y que está bueno aprovecharla.

Por supuesto que absolutamente todos los que lean esta entrada están invitados a agregar sus experiencias dejando un comentario en esta entrada.

Bueno, ¡manos a la masa! A ver qué nos respondieron nuestros colegas y amigos. ¿Aprendieron algo que les fuera útil? ¿Algo que hayan podido aplicar? ¿Algo que recuerden especialmente como valioso? ¿Descubrieron alguna receta mágica? Las respuestas son de lo más variadas y eso ya, de por sí, las hace geniales. Porque de hecho diez personas diferentes pueden estar viendo la misma clínica y sacar diez aprendizajes diferentes. Porque la relación con el instrumento, las necesidades y el viaje de cada uno es individual e intransferible, aunque sí compartible. Realmente interesante.

Las respuestas figuran en el orden en que las fuimos recibiendo. Y son estas:

 

Gonzalo Messina:

Si, recuerdo algo que dijo Martín Ibarburu en la primer clínica que fui de él. Contó lo que hace él a la hora de solear. Piensa en una figura concreta, que hasta la escribió, y primero piensa solo en eso y lo trabaja en el redoblante nomás, para agarrarle la onda. Luego que tiene el oído y las manos acostumbradas a eso, lo va orquestando en el resto de la batería, inclusive en los pies que es lo que para mí se puso más interesante. Lo bueno es que ahí haces un solo “con sentido”, o sea, que no parece una sumatoria de ejercicios con ostinatos tirados al azar sino que hay un seguimiento “melódico”, o sea el solo se basa en algo.

Nico Molina:

La verdad me quedó grabado el consejo de Martín Ibarburu, de cantarnos la canción, ya que siempre me encuentro a mí mismo canturreando para mis adentros cuando toco, hasta solo. Creo es una muy buena manera de que surja la musicalidad y evitar la robotización de este instrumento tan expresivo que tenemos.

Juan Ibarra:

Ufff, la verdad que fui a muchas y aprendí muchísimo de todas. Pero sí hay algo que me quedó de verdad y es lo primero que se me viene a la cabeza: Dom Famularo hablando del arte, de la expresión de cada uno. Uno puede aprender mil piques, puede estudiar millones de cosas, super independencia y coordinación, pero cuando no cuenta nada y no es uno mismo, todo eso no sirve de nada. Tengo la teoría de que uno con un golpe puede decirlo todo, algo así como convertir el golpe en una nota. Si aparece en el momento exacto, es increible, y capaz de transmitir muchísimas emociones que nunca encontrarías en un super rulo de millones de semifusas orquestado en doce tones y ochenta platos. No es esto lo que dijo Famularo pero lo de la expresión me llevó ahí. Después, cuando hablaba de la técnica Moeller, me hizo ver que con esa técnica sacás el golpe directo desde el corazón. Creo que el golpe no tiene que salir solo de los dedos o de la muñeca, sino que arranca en el corazón, va al hombro, crea el látigo con el codo y por inercia la muñeca responde increíblemente a lo que uno quiere contar. En fin, creo que la máxima expresión combinada con humildad y mente abierta lo puede todo.

Diego Eijo:

No se me ocurre nada específico, tipo “aprendí el paradiddle-diddle en una clínica”. No, así no me ha pasado. No he ido a muchas clínicas tampoco, pero te comento lo que saco yo de ellas, que en realidad es muy parecido a lo que saco de los toques. Siempre observo muchas cosas y voy recopilando información como subconscientemente: cómo arma la batería, cuántos toms usa, cuántos platos, a qué altura coloca todo, si usa los platos medio rectos o bien inclinados, cuán alto se sienta, si usa doble pedal o simple, etc. Después, mientras toca, observo las manos, cómo agarra los palos, cómo se mueve. Mueve todo el cuerpo? Mueve solo los brazos? Solo las manos? Mantiene el tiempo moviendo la pierna izquierda? La cabeza?  Balanceándose de lado a lado? Mira para adelante? Mira el plato que está tocando? O mira para el costado? Desde qué distancia (altura del palo) le pega a la bata? Por último trato de ir analizando lo que está tocando. Puedo copiarlo? Qué combinación de manos está usando? Está usando algún rudimento en particular? Cúando usa el ride, cuándo el Hi-Hat? Cómo usa las dinámicas?

Por lo general, con toda esa info, al día siguiente o cuando pueda, me pongo a tocar yo en casa y hago el mismo análisis. Si descubrí algún pique o groove y me lo acuerdo, se lo robo, jajaja. Miro mis manos, mi manera de tocar, mi dinámica, mi uso de recursos y lo comparo, trato de copiar lo bueno, o identifico qué es lo que hago distinto.

Pelao Meneses:

De bateristas no vi muchas clínicas pero vi una clínica de Sergio Tulbovitz sobre los rudimentos y la clave, mostrando cómo funciona la clave con los diferentes elementos de percusión latinos, con congas y diferentes campanas. Después lo tuve que profundizar, porque no son cosas que uno pueda recordar tan fácilmente, y eso despertó la curiosidad para seguir investigando. Después, entre otras cosas, hicimos una banda de música latina donde aplicamos mucho de eso.

Naty Giachino:

A ver… a usar los palos para ejercer presión sin lastimarse y aflojar las roscas de los fierros cuando quedan muy apretadas… con Osvaldo. A encontrar la distancia adecuada entre el asiento y la bata… con Weckl.

Miguel Romano:

Creo que las clínicas de batería son siempre útiles. En mi caso recuerdo una clínica de Gregg Bissonette en la que lo primero que hizo fue ponerse los tapones de protección en los oídos. Hoy soy un fanático de la protección de oídos, vivo buscando los mejores protectores y además pienso que ayudan a escuchar mejor el instrumento. En alguna oportunidad me ha tocado ir a ensayar a una sala donde los parches de batería están medio en la lona y con alguna afinación rápida y protectores hasta me termina gustando cómo suena. Creo que en general las clínicas son interesantes porque nadie es el dueño de la verdad y entonces son válidos todos los puntos de vista.

Carlos Arévalo:

La que te puedo contar es sobre un Clinic de Gregg Bissonette. Estuvo en Santiago de Compostela, mi ciudad, hace unos años y dentro de todo lo que hace y enseña, técnica, velocidad, tocar con play-alongs de sus discos, etc., hizo un apartado sobre la forma de tocar de Ringo Starr, en defensa de este Beatle que sorprendió a muchos y que a mí particularmente también, porque opinaba lo mismo que él y creo que Ringo no fué valorado suficientemente bien, ni antes ni ahora.
El tema es que demostró, tocando muchos y variados ritmos de clásicos de The Beatles, que inventó Ringo y que tienen “su cosa”, sencillos pero perfectos a la canción, aparte del “Beat” en la mano derecha al tocar el H-H, (mueve la muñeca de derecha a izquierda y viceversa) creando un Swing único, y que hace que el “Groove” camine de una forma especial. PROBARLO.
En resumen,muchas veces lo sencillo no está reñido con el talento, ni con el “Feeling”, y esto enseña también, en mi criterio, que cada estilo tiene su “anillo al dedo”, en la batería: Ringo en Beatles, Charlie Watts en Rollings o Billy Cobham en Mahavishnu, y de todos aprendemos!
En muchas ocasiones, “menos es más”! y como comprobaréis, “más es mucho más”!!!
Acá te dejo un par de ejemplos de Groove-Ringo, que creó para este mágico tema!
http://www.youtube.com/watch?v=nKZ9M5YnR9k
http://youtu.be/0Uk0_hmk2MQ
Salud a tod@s y decirles que nunca se deja de aprender y evolucionar!!!

Tote Fernández:

Respecto a tu pregunta, yo cuando voy a las clínicas, que dicho sea de paso no fui a muchas, si mal no recuerdo fui a 3 (Dom Famularo 2007 y 2011 y Akira Jimbo 2007) lo que más aprendo en general y lo que más me gusta ver es cómo piensa el baterista, cuál es su impronta para tocar la batería, su enfoque, meterme en su mente, digamos. Su filosofía hacia el instrumento es lo que más me apasiona, cómo piensa como artista, y ver en dónde estoy parado yo en ese sentido y aplicar lo que pueda o lo que me parezca a mi forma de tocar. Técnicamente no he robado muchos piques porque en el caso de Dom Famularo lo que dijo en ambas clínicas fue más o menos lo mismo y ya lo había visto en videos así que los “robé” previamente desde el cyberespacio. En cuanto a Akira Jimbo, el loco piensa la batería desde otro ángulo, con los pads electrónicos y todos sus viajes y la clínica de él fue más bien mostrar lo que él hace, pero no fue nada orientado hacia rudimentos ni técnica. Más bien voy a las clínicas no tanto para robar piques de técnica sino más bien para la inspiración que te da ver a otra persona hacer lo que más te apasiona a tan alto nivel y ver cómo piensa para poder adquirir y aplicar algo de eso a mi forma de tocar.

José Schmid:

Siempre me acuerdo de una clínica que dio Lionel Hampton que es muy conocido como vibrafonista, pero también es baterista. En esa clínica alguien le preguntó por qué no le ponía pedales de distorsión y wha wha a su vibráfono(!?). El tipo lo miró, y sin que se le borrara la sonrisa amable, le dijo: “Si usted me dice que golpea una lata y la goza, yo lo respeto. Yo gozo con el sonido de mi vibrafono”. Y bueh…me quedé con eso. Me quedé pensando, además, que lo importante es ser honestos con nosotros mismos. No meter tal o cual rudimento porque “queda bien” o “está de moda”, sino que la cosa pasa por tocar lo que nos nace de adentro, sin condicionamientos “impuestos”.

Javier Nicolella:

Aprendés mucho de una clínica: conceptos, desplazamientos, grooves, técnica de touchs, creatividad, relajación, obviamente de quien viene merece su experiencia. Nadie toca más o menos. Va en un concepto de que hay que tocar mucho para saber tocar poco según lo dijo Miles Davis. Yo vi un par de Zildjian Days, pero ahí no aprendes nada, solo ves lo mucho que tocan los endorsers, en cambio una clínica va enfocada a definir técnicas, desarrollo de estilos musicales, acentuaciones, fills, tempo… hay mucho para desarrollar en una clínica. Otra cosa es un drumfest.

Albana Barrocas:

El pique que me influyó bastante fue una clínica de Dom Famularo, en el Galpón, 2001, refiriéndose a tocar “abierto”… mano izquierda en Hi-hat y mano derecha en tambor (siendo diestra). Desde ese entonces, uso esa opción seguido.

Diego Bartaburu:

Mirá, hay cientos de tecnicismos que vi por ahí. Pero lo que a mí me interesa es sobre todo la musicalidad del artista, su personalidad musical. Me pasa mucho que veo clínicas de bateristas tocando música que no me gusta nada (normalmente son pistas), haciendo despliegues técnicos que me aburren mucho.
Clínicas que me marcaron mucho fueron “Up Close” de Gadd, “The Groove Is Here” de Steve Jordan, y una muy linda de Steve Smith, no la nueva, que es muy buena, una vieja donde todavía tenía pelo y usaba lentes. Enseñaba a tocar grupos de 5, 7 y 9, de una forma muy clara y sencilla que todavía uso, me sirvió mucho.

Martín Cruz

Mirá, tuve la suerte de ir a muchas clínicas, algunas no me sirvieron de nada y otras me volaron la cabeza. Hubo una de Gregg Bisonette, que explicó un montón de conceptos de tiempo, groove y me mató cuando tocaron un candombe con Osvaldo!! Eso fue memorable, te diré. Otra clínica fue la de Paul Wertico en el Montevideo Drum Fest 2006. Pasaron un montón de bateros que hicieron cosas memorables, pero cuando llegó Paul, todo el mundo esperaba una ametralladora de cosas y el loco tocó muy sutil, sobre una almohada y habló de disfrutar de la música… eso me hizo acordar a mi ídolo Steve Gadd…

Pa, tengo varias más… (pero pensar que Dennis Chambers estuvo en Uruguay y nadie le organizó una clínica porque cobraba muy caro!)

La de Horacio el Negro Hernandez en la torre de Antel!!!! Estaban todos los bateros del Uruguay ahí…, la detonó!!! Esa fue la mejor por lejos, habló de Osvaldo, que estaba entre el público! Eso fue increible. Un maestro… habló de los sueños, que los persigamos siempre; tocó con claves e hizo un solo memorable!!! Pa… me mató recordar esto… muy fuerte. También habló del candombe y de Rúben Rada como referentes mundiales, y de Osvaldo como su maestro del candombe. Increíble….

Rafael Ugo:

Mirá, unas de las cosas que me quedaron y me marcaron fue cuando tenía unos 10 u 11 años. Osvaldo me había dado un cassette con música de Billy Cobham, y algo que hacía en ese entonces con la música que me llegaba era escucharla, pero automáticamente intentar tocar arriba de esa música, imitando lo que podía. Pero en este cassette en particular, me encontré por primera vez con lo que era un solo de batería. De hecho había más de un solo y tocado nada más ni nada menos que por este señor Billy Cobham, el cual también empezaba a conocer.

Claro está, era algo que estaba sobre las nubes para mí y lo veía con la misma dificultad de lo que sería subir el monte Everest pero de espalda!… De todas formas, me metí igual en el berenjenal (mi viejo tuvo mucho que ver en esto, ya que yo era de los que decía “yo no puedo” y él decía “sí, podés”) y empecé a intentar sacar esos solos.
Los solos de Billy Cobham tienen la particularidad de tener musicalidad, melodías que él va repartiendo entre las notas de los toms, y melodías rítmicas que a veces simplemente las ejecutaba con el bombo y el tambor. Esto facilitaba que, en principio, pudiera distinguir, copiar esas ideas y tocarlas. Pero! Estos solos tenían una segunda parte! Y ahi la cosa se complicaba!! Esta segunda parte era la parte “técnica”, “virtuosa”, y acá se me venía “el Everest”!! Bien, qué es lo que hice: escuchar y nada más. Y esto no es tan fácil, sobretodo para nosotros los adultos. Tendemos siempre a analizarlo todo y a ver qué rudimento esta haciendo, si es rulo doble, simple, paradiddle junto con una doble apoyatura y una pizca de flams! Eso lo termina complicando todo mucho mas! y nos olvidamos de lo más importante: la intuición! El reproducir los sonidos como se escuchan sin tanto análisis. Cuando aprendemos a decir “mamá” no sabemos qué diablos es un abecedario ni lo que son las palabras, solo repetimos lo mejor posible lo que escuchamos y más adelante afinamos los conocimientos más formales, muy necesarios por cierto. Pues, eso es lo que hice en ese entonces. Cuando venía la parte de “repartir palo” para todos lados, tocaba “arriba” de Billy Cobham, repartía palos para todos lados, tratando de imitar el sonido que yo podía captar dentro de toda esa técnica deslumbrante y rápida. Esta experiencia marcó de ahí en más lo que es un armado de un solo, pero lo más importante, marcó cosas que hoy toco que no fueron aprendidas en ninguna academia ni dichas o escritas directamente por un profesor, fueron aprendidas de la misma forma como en el día que dije “mamá”. Eso creo yo, que es lo que no tenemos que perder, sobretodo en la edad adulta, el escuchar en “modo intuición”, no en “modo analítico”. Creo que se llega más rápido a “eso” que nos gustaría tocar, y al venir de la intuición que es nuestra, viene algo más propio, original y sentido.

Lucas Soria:

Bueno, creo que he aprendido de todas. O por lo menos de todas me quedan cosas que luego comento con demás amigos músicos, o se aplican en el día a día, tanto sea en situaciones musicales o no.

Me gustó mucho una clínica de Gregg Bissonette donde “defendió” a Ringo Starr (¿era necesario?) y lo ubicaba como uno de los mejores bateristas debido a su “musicalidad”. Gregg tocaba un patrón de Ringo, y ¡uno ya sabía de que canción era! ¡Brutal! Concepto que también le vi desarrollar a Paul Wertico hablando de su forma de tocar, muy musical también, y en función de la canción.

También me quedo con una clínica del gran motivador Dom Famularo, con el cual pude tomar un café (después de armarle la batería!?). Después de charlar con él, te hace pensar y ver claramente lo que tenés que hacer para seguir tu pasión, y te llena de energía para eso.

Aprendo mucho también escuchando el sonido en crudo y en vivo de los bateristas, para escuchar su pegada, su approach, su dinámica, su grip. ¡Me ha pasado de ver a alguien y volver rápido a casa para imitar la posición del tambor o del Ride a ver como me queda! Creo que así aprendés porque vas buscando tu sonido.

Específicamente de esta última (o primera) clínica de Martín Ibarburu me quedó un concepto super interesante sobre el cual él mismo está laburando, y que me gustaría poder llegar algún día, que es el estudio del candombe con el concepto de los métodos americanos. Incluso sería una buena idea volver a verlo en un tiempo para ver cómo evolucionó en esos conceptos.

Nos vemos en la próxima clínica!

Julio Sajevicas

Mirá, he tenido la posibilidad de ver varias clínicas en vivo (Dennis Chambers, Negro Hernández, Dom Famularo…entre otras) y también a través de los videos…. Más allá de las cosas maravillosas que estos maestros muestran, desde el punto de vista estrictamente baterístico, lo que más me impacta es el énfasis que hacen, casi todos, en que los bateros debemos ser “musicales” y expresarnos a través de nuestro instrumento. La idea que me armo es que los bateristas debemos ser arquitectos, diseñadores y constructores de nuestras “obras” musicales, y que esta tarea debe estar plenamente al servicio de la “música”. Es probablemente la tarea más difícil, más allá de tocar rápido, meter tresillos imposibles o hacer malabares con los palos…. Entre todos los bateros que me influenciaron, quizás el Sr Steve Gadd haya sido el más contundente a la hora de poner en práctica todos estos argumentos.

Kiko Freitas

http://kikofreitas.com.br/

Sobre as clínicas, uma vez, em 1994 no Rio de Janeiro pude conviver um pouco com Dave Weckl, indo depois à sua casa em Los Angeles para aprofundar meus estudos e pesquisas. Nesta clínica de 1994 ele mencionou um item que muito me ajudou: praticar com uma toalha sobre a caixa da bateria, para diminuir o rebote e aumentar a resistência. Ao longo da prática, vai se dobrando mais e mais a toalha, aumentando a dificuldade. Isso foi um ensinamento muito válido para mim.

 

Les dejamos como reflexión final que hay clínicas que se mencionan por más de un baterista pero no todos resaltaron los mismos aspectos. Eso dice mucho sobre el proceso de aprendizaje y sobre lo particular que es ese proceso para cada individuo.

 

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