“Inside the Cathedral” de Paul Horn y “El Poder del Ahora” de Eckhart Tolle

El piso del patio que veo desde mi ventana está mojado, aunque hace horas que no llueve. La quietud absoluta de este momento contrasta con el vendaval que me despertó a las 5 de la mañana. De repente esto se me antoja una metáfora para mi día… admito que algo escurridiza. No, no se asusten. No les voy a contar mi día, porque revivirlo a esta hora sería agotador. Ya es momento de bajar el ritmo, de bajar el volumen y admitir que necesito un poco de descanso. Pero antes déjenme contarles de una combinación que ayer y hoy me ha hecho mucho bien.

Redescubrí el disco “Inside the Cathedral” de Paul Horn, que está siendo un gran compañero en el viaje personal de encontrar la conexión con la tierra y el cielo. A veces con más frecuencia y otras con mucha menos suelo hacer una mezcla de meditación y visualización que me centra mucho y me alinea conmigo y con lo que me rodea. La música me resulta tan esencial en estos momentos que cuando no la tengo difícilmente se dé la magia.

Pero encontrar la música adecuada es una tarea dedicada, que no siempre resulta exitosa. Hay música demasiado alegre, o demasiado triste, que incide demasiado en mi ánimo y no me permite fluir. Hay música que de tanto repetirse me pasa desapercibida. Hay música que de un momento a otro queda asociada a emociones de uno u otro tipo y ya no me sirve más para conectarme con lo superior, pues me conecta con cosas muy terrenales, con caras, con situaciones. Y en el último tiempo este venía siendo un obstáculo importante.

En este mundo de casualidades hace un par de días retomé un libro que había dejado en espera y rencontré este disco de Paul Horn que me suspende y me eleva con una delicadeza muy honesta, que agradezco. Y agradezco muy especialmente ambas cosas porque necesitaba iluminación… y el libro y la música, y la combinación de ambos, fueron y siguen siendo el remedio perfecto y la lección perfecta.

Y qué sé yo… por ahí, ahí afuera, del otro lado de esta pantalla, puede haber alguien que también ande en busca de música para meditar, para visualizar, o “simplemente” para estar y ser un poco más cómodo.

El disco está completamente compuesto y ejecutado por Paul Horn, quien toca varios instrumentos de viento (saxos y flautas) y grabado por Selwin Pullan. Forma parte de la serie “Inside” en la que Horn exploró grabaciones a solas en edificios conocidos y con excelente acústica alrededor del mundo. Este CD en particular fue grabado en Lituania, en la catedral Kazamieras (1634-1689), en altas horas de la noche del 21 de agosto de 1983, ocasión en que le permitieron grabar. Paul Horn se ubicó debajo de la torre central (unos 24 mts de altura) y tocó por dos horas. El resultado desde mi experiencia personal se siente auténtico desde todo punto de vista.

Hubiese querido compartirles el tema “Song for Trane” pero no tuve la suerte de encontrarlo. He aquí otro de sus temas, que encontré en “tutubo”, que si bien no es representativo del disco en su totalidad, sí les logra transmitir el sonido general y quizás su espíritu:

Paul Horn fue músico de jazz varios años antes de volverse conocido con estas grabaciones en solitario, pero esa es otra historia atresillada y hoy no viene al caso.

De la mano de Paul Horn, volví a abrirle la puerta al libro de Eckhart Tolle. Con la esperanza de que el Sr. Tolle me disculpe el atrevimiento, voy a compartir unos trozos de texto aquí. Pero no son más que una parte muy minúscula del libro. Si les pica la curiosidad, deberían conseguirlo entero.

“La transformación se realiza a través del cuerpo, no alejándose de él”.

“Lo que percibes como una estructura física densa llamada cuerpo, que está sujeta a la enfermedad, al envejecimiento y a la muerte, no es la realidad definitiva, no eres tú. Se trata de una percepción errónea de tu realidad esencial, que está más allá del nacimiento y de la muerte. Esta percepción se debe a las limitaciones de tu mente, que habiendo perdido contacto con el Ser, crea el cuerpo como prueba de su creencia ilusoria en la separación y para justificar su estado de miedo”.

“La clave está en mantenerse permanentemente en un estado de conexión con tu cuerpo interno, sentirlo en todo momento. Esto profundizará y transformará tu vida rápidamente. Cuanta más conciencia dirijas hacia el cuerpo interno, más elevada será su frecuencia vibratoria […] Si mantienes la atención en el cuerpo siempre que te sea posible, estarás anclado en el ahora. No te perderás en el mundo externo ni en la mente. Los pensamientos y emociones, los miedos y deseos, pueden seguir presentes en alguna medida, pero ya no se adueñarán de ti”.

“Mantén parte de la atención dentro de ti; no dejes que toda ella fluya hacia fuera. Es casi como si estuvieras escuchando o leyendo con todo tu cuerpo”.

“Hay infinitamente más inteligencia en el Ser que en tu mente”.

“A medida que el cuerpo acumula conciencia, su estructura molecular pierde densidad. […] La acumulación de tiempo en forma de cargas psicológicas del pasado y del futuro restringe enormemente la capacidad de renovación de las células”.

“Cuanta más conciencia lleves al cuerpo, más se fortalece el sistema inmunitario […] La mayoría de las enfermedades se cuelan cuando no estás presente en tu cuerpo”.

“Cuando tengas unos minutos libres, y especialmente por la noche antes de dormir y a primera hora de la mañana, “inunda” tu cuerpo de conciencia. Cierra los ojos. Túmbate de espaldas. Ve llevando la atención sucesivamente a las distintas partes del cuerpo: manos, pies, brazos, piernas, abdomen, pecho, cabeza, etc. Siente la energía dentro de esas partes de tu cuerpo con toda la intensidad posible. Mantente en cada una de ellas durante quince segundos aproximadamente. A continuación, deja que tu atención recorra el cuerpo unas cuantas veces como una ola, de los pies a la cabeza y de la cabeza a los pies. Con dedicar un minuto a esta parte es suficiente. A continuación, siente la totalidad de tu cuerpo energético como un campo de energía unificado. Mantén la sensación durante unos minutos. Permanece intensamente presente durante ese tiempo, presente en cada célula de tu cuerpo (…)”.

“Cuando necesites una respuesta, una solución o una idea creativa, deja de pensar momentáneamente y concentra la atención en tu campo de energía interno. Toma conciencia de la quietud. Cuando vuelvas a pensar, tu pensamiento será fresco y creativo (…) Podríamos decirlo así: no pienses únicamente con tu cabeza, piensa con todo tu cuerpo”.

“Cuando escuches a otra persona, no te limites a hacerlo con tu mente; escúchala con todo tu cuerpo. Y mientras escuchas, siente el campo energético de tu cuerpo interno. Esto aleja la atención del pensamiento y crea un espacio tranquilo que te permite escuchar sin interferencias mentales. Estás dando espacio a la otra persona, espacio para ser. Es el regalo más precioso que le puedes dar”.

Amigos, mi cuerpo interno y yo nos vamos a descansar.

3 comentarios

  1. Napi#10 said,

    mayo 23, 2012 a 5:23 pm

  2. Napi#10 said,

    mayo 23, 2012 a 5:28 pm

    A veces, entre pausa y pausa, se abre paso el sonido de una flauta por entre el mármol del Palacio y Mumtaz Mahal, la favorita, parece sumarse a la intensidad emocional que moldea el ambiente, como si fuera de goma.

  3. mayo 23, 2012 a 7:01 pm

    Amigo divino! Qué linda tu visita. Lindo tema de Inside the Taj Mahal y más lindas tus palabras y tu energía. Te quiero mucho.


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