Upojenie (de Pat Metheny y Anna Maria Jopek)

El nombre de este disco se ha vuelto deliciosamente misterioso para mí que no sé ni una palabra de idioma polaco. En Wikipedia hay un texto que dice que quiere decir “rapture”. En el mismo texto más abajo “ecstasy”. Y el traductor que usé on-line lo traduce como “intoxicación”. Creo, que en definitiva, más vale quedarse con la intrigante Upojenie, cerrar los ojos y disfrutar.

Debo decir que yo abandoné a Pat Metheny en algún momento de los años 90. Creo que por el 95. Es que lo había escuchado tanto pero tanto, que me sabía cada nota de sus discos de memoria. Y en algún momento admito que me aburrí. El único disco suyo que seguí escuchando durante todos estos años fue New Chautauqua, con el cual me une algo especial (sería la única pertenencia material que quisiera llevarme al más allá).

Poquísimos días atrás Napi es testigo que le pedí que por favor me pasara los discos viejos que tuviera de Pat. Porque yo los tuve en cassettes –que se rompieron o presté indefinidamente- y solo me quedaban los CDs originales de New Chautauqua (originalmente editado en 1979), Secret Story (1995?) y The Road to You (de 1993)

Aquí y allí he escuchado discos posteriores a Secret Story pero no me terminaban de convencer, así que dejé de generar expectativa con sus discos.

Coincidentemente con esto, hace también muy pocos días, alguien me nombró Upojenie y yo no le di demasiada importancia. Y a modo de remate universal, una segunda persona me menciona y me regala este disco. Así que me lo pusieron delante, insistieron y claro… lo escuché.

Eso fue el 24 de julio. Hoy es 27 y lo llevo escuchado unas 15 veces. (Solo pude alternarlo con Pedro Aznar y una pizca de Lenine).

Lo primero que me sorprendió fue que Pat Metheny acompañase a una cantante. Yo he visto lo opuesto: que un cantante (Pedro) acompañara Pat, pero hasta el momento no al revés. El rol de Pat es destacado en el disco, por supuesto, pero no es el rol protagónico al que me tenía acostumbrada y la verdad que me gustó muchísimo esta actitud diferente. La música es mucho más relajada y llega sin peajes hasta donde yo esté dispuesta a dejarla llegar.

El timbre de voz de Anna María Jopek combina de maravillas con el timbre de la guitarra de mi tocayo! Y se combinan las melodías de ambos de una forma que a mí me transporta. Por deformación instrumental, no soy de prestarle demasiada atención a la relación de notas que tocan los guitarristas cuando acompañan a las cantantes, pero me da la sensación (y corríjanme si me equivoco) que en la mayoría de los casos, cuando hay una voz, la guitarra acompaña con acordes o con la misma melodía que canta la cantante. En este disco yo me quedé embelesada porque las melodías se superponen mágicamente, pero no son iguales. Mientras A.M. Jopek hace una melodía bonita, detrás está mi tocayo haciendo una melodía diferente. Y quedan absolutamente hermosas una con la otra.

Aquí les dejo un ejemplo: el tema de título inpronunciable. A partir del minuto 1:05 empieza esa charla entre melodías… apuesto que los guitarristas me dirán que son acordes solo que tocados de a una nota por vez (¿eso es arpegiado o nada que ver?). En fin… a mi corazón le ha hecho muchísimo bien.

En el disco hay una mayoría de temas compuestos por A.M. Jopek y Marcin Kydryński (marido y productor) y hay dos versiones de temas conocidos de Pat (Are you going with me? y Letter from Home)

[Entre paréntesis: Por si no recuerdan el tema de Travels o de Offramp, aquí les dejo una de las muchas versiones de este tema, con el Pat Metheny Group (con un Pedro Aznar jovencísimo)]

Quizás haya por ahí algún otro que no conociera a esta mujer todavía. En ese caso, les recomiendo una visita a su página web: anna-maria-jopek(punto)com (leerán que cantó con varios de nuestros ídolos). Tiene 14 discos en su haber y no quiere ser catalogada como música de jazz. Defiende sus raíces folclóricas (polacas). Dan ganas de conocerla más.

En cuanto a este disco me genera una sensación de paz pero lejana al aburrimiento (ese límite a veces es delgado). De curiosidad (porque no me resulta nada predecible). De placer, porque como decía antes los tonos de la voz y la guitarra se amalgaman de manera exquisita. El no entender un pomo de la letra es genial, porque da muchísimo más lugar a la imaginación, y la voz es realmente un instrumento más, que no invade con ideas (cosa que yo agradezco en este caso).

La verdad que para este tiempo que estoy viviendo yo, de apuro permanente en que los días no me alcanzan para todo lo que tengo que hacer, este disco ha sido un bálsamo total. Tiene un optimismo tranquilo, confiado, que se parece a esos arroyitos de poca profundidad que serpentean entre las rocas de las sierras. Se siente como ese abrazo que uno necesitaría a la noche, después de un día complicado. Se siente como las olas del océano de mañana temprano, cuando las opciones son infinitas o como ese cielo con millones de estrellas en el Teide que ese fotógrafo nos regaló no hace tanto.

(Al principio de este tema Pat hace eso que a mí me gusta tanto… que parece que tocaran 2 guitarras y no una… como en New Chautauqua. Prohibido reírse de mi falta de tecnicismo, ok?)

Yo quedo agradecida a la vida porque cuando llega el momento en que siento que la música se está poniendo monótona, siempre aparece un disco que me hace vibrar o flotar y sentirme más viva.

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